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La importancia de la preparación: del 11 de septiembre de 2001, al COVID-19 y a los huracanes

George W. Contreras

Paramédico. Nueva York. EEUU

 

 

 

En este vigésimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre no puedo evitar reflexionar sobre el interesante camino que ha tomado mi vida. Ese ataque terrorista que fue presenciado internacionalmente por millones de personas en todo el planeta marcó una nueva dirección para mí.

 

En ese trágico día estaba trabajando como paramédico y fui testigo del miedo, la ansiedad y el pánico en los rostros de centenares de personas. También vi el dolor de aquellos que resultaron heridos tanto física como mentalmente. Muchas cosas me conmocionaron ese día: personas que caían del cielo sobre automóviles, camiones, toldos y calles y aceras. Esas imágenes se quedarán conmigo para siempre. Más tarde pensé lo difícil que debió haber sido para esas personas tomar la decisión de saltar de las Torres. No podía entenderlo en ese momento y todavía hoy no puedo. Escapé por poco de la torre sur cuando se derrumbó. Recuerdo el rugido y la espesa nube de humo negro que parecía perseguirnos mientras huíamos.

 

Ese día murieron casi tres mil personas. Y desde entonces muchas personas siguen física o mentalmente enfermas y muriendo por las secuelas relacionadas con aquel 11 de septiembre. Seamos técnicos en emergencias sanitarias, paramédicos, bomberos, oficiales de policía o civiles, todos tenemos un solo punto en común: todos somos seres humanos únicos. Cada persona es el padre, la madre, el hijo, el hermano, la hija, la tía, el tío, el abuelo, la abuela o el amigo de alguien. Perdí a muchos colegas cercanos ese día y sigo perdiendo personas por dolencias médicas y mentales por su causa veinte años después.

 

No puedo evitar pensar cuán profundo fue el impacto del 11 de septiembre en mí. Aparte de las emociones obvias por perder colegas tanto cercanos como de otros servicios de emergencia, además de tantos civiles, ese día sobreviví e hice una promesa personal de que sus muertes no serían en vano. Algo positivo tenía que salir de este acto malvado. Y después de recuperarme de mis dolencias físicas y psicológicas hice un esfuerzo consciente para usar mis conocimientos, habilidades y experiencia para preparar a las próximas generaciones de profesionales que responderían y cuidarían de las víctimas de futuros desastres.

 

Ahora en el Centro de Medicina de Desastres formo parte de un equipo que capacita a las agencias de seguridad pública, incluidos SEM, policía y bomberos, hospitales, tanto públicos como privados, para prepararse ante próximos desastres, ya sean provocados por el hombre (como el 11 de septiembre) o por causas naturales (como Ida), o emergencias de salud pública (como COVID-19). Podemos enorgullecernos de saber que estamos creando consciencia y mejorando nuestra respuesta futura ante catástrofes. Colectivamente necesitamos fomentar la colaboración y la coordinación para que todos tengamos un mejor desempeño. Deseo formar parte de estos proyectos que fomentan una mejor comunicación y relaciones con la comunidad.

 

Al tomarnos un momento para recordar a aquellos que murieron el 11 de septiembre y posteriormente, no debemos olvidar a nuestros militares que han sido asesinados o heridos en guerras relacionadas. También debemos comprometernos a asumir nuestra parte y estar mejor informados. En Estados Unidos, septiembre es el Mes Nacional de la Preparación y el tema de 2021 es "Prepárate para proteger: prepararte para los desastres es proteger a todos los que amas". ¿Qué tan cierta es esa afirmación? Como hemos presenciado, a los desastres no les importa quién eres o dónde vives. No les importa el horario o los días festivos. Todo el mundo puede verse afectado por ellos en cualquier momento, por lo que todos debemos hacer un esfuerzo conjunto para hacer más y ser más.

 

Hasta donde yo sé, hubo ocho miembros del personal del SEM en servicio que murieron el 11 de septiembre 2001 en la ciudad de Nueva York. Ellos son Carlos Lillo, Ricardo Quinn, Yamel Merino, Mario Santoro, Keith Fairben, Richard Allen Pearlman, Mark Schwartz y David Marc Sullins. Hubo, además, numerosos miembros del personal del SEM fuera de servicio que también murieron tratando de ayudar a otros. Finalmente, quiero destacar que muchos otros miembros del personal de SEM, como bomberos y oficiales de policía, murieron desempeñando su trabajo y que no los olvidaremos. Y finalmente, recordar también a todas aquellas personas que han fallecido desde el 11 de septiembre como consecuencia de una enfermedad derivada, así como a nuestro personal militar que ha muerto o ha enfermado en las guerras posteriores.

 

Finalmente, querría hacer un llamamiento para que nos cuidemos mejor de nosotros mismos, física y mentalmente, para que podamos continuar cuidando a los demás en nuestras comunidades.

 

 

Los ocho técnicos en emergencias sanitarias y paramédicos de Nueva York que murieron el 11S 2001.

 

 


 

George W. Contreras, DrPH(c), MEP, MPH, MS, CEM, EMTP, es subdirector del Centro de Medicina de Desastres y profesor asistente en el Instituto de Salud Pública del Colegio Médico de Nueva York. Paramédico de la ciudad de Nueva York, su carrera profesional abarca treinta años a nivel local, nacional e internacional. También es adjunto en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY) - John Jay College for Criminal Justice y en el Metropolitan College de Nueva York. También forma parte del Consejo Editorial de Zona TES.

 

 

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