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Secuelas psicológicas tras la exposición a acontecimientos traumáticos

 

Mª Mar Gómez G. y María Crespo L.

Psicología Clínica. Universidad Complutense. Madrid. España.

 

Determinados acontecimientos que algunas personas sufren o presencian a lo largo de la vida (accidentes de tráfico, incendios, agresiones…) son vividos generalmente con un alto nivel de estrés. Esta respuesta de estrés del organismo a una situación externa es una respuesta adaptativa que denomina Síndrome de Adaptación General y que tiene como función principal ajustar al organismo a la situación y movilizar sus recursos para hacer frente a los peligros que implica. Puede manifestarse en diferentes niveles: fisiológico (por ejemplo, aumento de la tasa cardiaca), cognitivo (bloqueo), motor (alteraciones en la coordinación) y emocional (sentimientos intensos de culpa).

 

Aunque la mayoría de las personas presentan estas respuestas, existe una importante variabilidad tanto en los niveles (fisiológico, cognitivo, motor y emocional) como en la intensidad de la respuesta, principalmente porque la respuesta que emitimos depende de múltiples factores, gran parte de ellos personales (por ejemplo, la disposición de recursos tanto personales como sociales, materiales,…). Sin embargo, podemos afirmar que, al margen de la intensidad de la respuesta que cada individuo tenga, el abordaje que los profesionales realicen con la persona afectada puede repercutir en un afrontamiento saludable de la situación vivida. Por ello, actualmente se indica que la asistencia a afectados por acontecimientos enmarcados en situaciones de emergencias, supone tanto una asistencia sanitaria como una asistencia psicosocial que aborde las respuestas psicológicas que la persona presenta.

 

El manejo de estas respuestas por parte del profesional de emergencias prehospitalarias supone principalmente el desarrollo de determinadas herramientas que faciliten la interacción con las personas afectadas durante la asistencia que prestan. Posiblemente, para facilitar esta realidad en los últimos años se han elaborado diferentes protocolos de actuación con víctimas de diferentes acontecimientos traumáticos.

 

Si bien es cierto, que las actuaciones a tener en consideración pueden estar en relación con el acontecimiento, por la particularidades de éste (e.g. agresión sexual, accidente de tráfico …), se pueden establecer algunos aspectos generales que pueden facilitar el proceso de ayuda del profesional, los cuales se centran principalmente en una herramienta que siempre llevamos con nosotros y que constituye un instrumento básico en la interacción y la asistencia a las personas afectadas: la comunicación. Entre los elementos básicos para conseguir una comunicación efectiva con los afectados cabe destacar los siguientes (Parada, 2008):

  • La comunicación es la herramienta básica y fundamental que el agente de ayuda siempre lleva consigo y puede emplear con las personas afectadas.
  • La NO comunicación es imposible entre el profesional y la persona afectada.
  • La comunicación tiene un componente de contenido y otro de relación.
  • Lo que queremos comunicar no es siempre lo que la persona entiende.
  • No existe una única realidad, sino tantas como observadores.
  • Conviene que comprendamos la visión de la persona afectada.
  • Si existe disonancia entre lo hablado y lo expresado (e.g. gesto) se dará más peso al significado de la expresión que al significado verbal. Por lo tanto, es necesario prestar atención a cómo decimos lo que decimos.
  • Manejar el estilo de comunicación asertiva es fundamental para relacionarnos con personas afectadas, ya que nos permite expresar nuestro criterio pero manteniendo los derechos del afectado
 

El desarrollo de esta herramienta, la comunicación, supone para el profesional facilitar el proceso de ayuda durante la asistencia, pero también puede facilitar un afrontamiento saludable de lo que está viviendo; lo cual puede suponer, como se ha citado anteriormente, una minimización del impacto psicológico del acontecimiento traumático que posiblemente revierta positivamente sobre posibles secuelas psicológicas que la persona puede presentar a medio y largo plazo.

 

Estas secuelas psicológicas hacen referencia a alteraciones psicológicas, que pueden llegar a derivar en trastornos psicopatológicos. Fundamentalmente tras la exposición a un acontecimiento traumático, las personas pueden desarrollar síntomas o el trastorno, propiamente, de Estrés Agudo (las alteraciones se mantienen durante un mes o menos) o Estrés Postraumático (las alteraciones se mantienen durante un mes o más). Este último, supondría además, una mayor interferencia en la vida de la persona puesto que la sintomatología resulta más persistente. Por ello, gran parte de las intervenciones que se realizan, a nivel psicológico, con personas expuestas a un acontecimiento traumático, están enmarcadas en el manejo de síntomas postraumáticos o en el tratamiento de este trastorno.

 

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) se caracteriza por la presencia de síntomas de reexperimentación (esto es, revivir lo ocurrido), evitación de todos los recordatorios del acontecimiento, embotamiento afectivo y sobreactivación. La prevalencia de este trastorno, tras la exposición a un acontecimiento traumático, puede variar en función de diferentes variables como el tipo de acontecimiento, siendo las agresiones sexuales y la exposición a zonas de combate los acontecimientos con niveles de prevalencia de TEPT más elevados. Así, diferentes estudios (Breslau, Kessler, Chilcoat, Schultz, Davis, y Andreski, 1998; Frans, Rimmö, Aberg, y Fredrikson, 2005) señalan que la prevalencia de desarrollar TEPT en personas que han sufrido una agresión sexual es del 45,9% en mujeres y 65% en hombres, y del 38,8% en los hombres expuestos a zona de combate.

 

La evaluación del TEPT puede llevarse a cabo mediante entrevistas, que habitualmente son muy demandantes, o mediante cuestionarios autoaplicados diseñados específicamente para la evaluación de esta sintomatología postraumática.

 

 

Puntos clave

  • Las personas expuestas a situaciones con un importante impacto emocional pueden presentar alteraciones a nivel fisiológico, cognitivo, motor y emocional.
  • La asistencia del profesional de emergencias supone además de la atención sanitaria una atención a las respuestas psicológicas relacionadas con el impacto emocional vivido.
  • Es necesario el desarrollo de herramientas específicas, como la habilidad de comunicación, para el manejo de afectados.
  • El desarrollo de habilidades de comunicación facilita la relación de ayuda y puede minimizar la posibilidad de aparición de secuelas psicológicas.
  • La prevalencia del TEPT varía en función de diferentes variables como el tipo de acontecimiento vivido, siendo las agresiones sexuales, el acontecimiento con niveles de prevalencia de TEPT más elevados.
  • En España contamos con un instrumento de evaluación, EGEP, diseñado específicamente para la evaluación de síntomas postraumáticos.

 

 

Referencias

  1. Breslau, N., Kessler, R., Chilcoat, H.D., Schultz, L.R., Davis, G.C., y Andreski, P. (1998). Trauma and posttraumatic stress disorder in the community: the 1996 Detroit Area Survey of Trauma. Archives of General Psychiatry, 55; 626-63. doi: 10.1001/archpsyc.55.7.626
  2. Crespo, M., y Gómez, M.M (2012). EGEP. Evaluación Global de Estrés Postraumático. Madrid: TEA Ediciones.
  3. Frans, O., Rimmö, P.A., Aberg, L., y Fredrikson, M. (2005). Trauma exposure and post-traumatic stress disorder in the general population. Acta Psychiatrica Scandinavica, 4, 291-299. doi: 10.1111/j.1600-0447.2004.00463.x.
  4. Parada, E. (2008). Elementos básicos para la comunicación efectiva con afectados. En E. Parada (Coord.), Psicología y Emergencia: Habilidades Psicológicas en las profesiones de socorro y emergencia (pp. 142-163). Bilbao: Desclée de Brouwer.

 


EGEP - Evaluación Global del Estrés Postraumático

Recientemente, las autoras de este documento, han publicado un instrumento autoaplicado para la evaluación del estrés postraumático denominado EGEP - Evaluación Global del Estrés Postraumático (Crespo y Gómez, 2012). Este cuestionario supone una importante aportación a la evaluación de este trastorno ya que ofrece un instrumento diseñado y desarrollado con población española que proporciona una historia de las vivencias traumáticas de la persona, evalúa todos los criterios diagnósticos para el TEPT, y la relación entre la sintomatología y el acontecimiento traumático. Además ofrece garantías psicométricas adecuadas y es de aplicación fácil y breve (unos 30 minutos aproximadamente). De este modo constituye una herramienta de gran utilidad para la valoración global de los acontecimientos traumáticos sufridos por una persona y de los efectos que éstos están teniendo actualmente en su estado psicológico y en su funcionamiento cotidiano.

 

Para mayor información sobre esta prueba puede consultarse: http://web.teaediciones.com/EGEP-Evaluacion-Global-del-Estres-Postraumatico.aspx

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