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Seguimos a vueltas con la inmovilización espinal

 

Ayoze Sánchez Silva

 

Enfermero de ambulancia sanitarizada. Las Palmas. España.

Director editorial de Zona TES

@AWH061

 

 

 

 

La inmovilización espinal es una de las grandes habilidades que debe dominar el Técnico en Emergencias Sanitarias. Durante muchos años se ha inmovilizado a toda aquella víctima que hubiese sufrido un traumatismo y que, debido a la tipología del incidente, según criterio del técnico, fuera necesario inmovilizar.

 

Resultaba lógico e intuitivo pensar que toda aquella víctima de un accidente de suficiente envergadura, como una caída de altura, un accidente de tráfico o evento similar debía ser inmovilizada porque existía el riesgo de lesión en la médula espinal, algo que debíamos evitar a toda costa. Esto incluía inmovilizar a víctimas que no sufrían signos de traumatismo de ningún tipo, ni siquiera dolor en las cervicales. Inmovilizábamos, por regla general, a todo aquel que hubiera estado implicado en un accidente, a todo aquel que estuviera involucrado en una situación que pudiera desencadenar una fractura vertebral o una lesión medular.

 

Esto hizo que los hospitales se llenaran de víctimas que entraban por la puerta con un collarín, inmovilizados en una tabla o en un colchón de vacío, que colapsaban todo el sistema. Pronto, el personal médico del servicio de urgencias empezó a darse cuenta de que la sobreinmovilización afectaba al servicio de urgencias del hospital. Eso llevó a desarrollar una serie de protocolos para determinar si los pacientes que entraban por la puerta del servicio de urgencias cumplían los criterios para ser sometidos a técnicas radiológicas a fin de determinar si sufrían fracturas espinales.

 

Se elaboraron principalmente dos protocolos: el Nexus Low Risk Criteria (NLC) y el Canadian C-Spine Rule (CCR), que fueron comentados en nuestra revista Zona TES en un excelente artículo de 2014 escrito por Juan José García García, enfermero de Oviedo1.

 

Tanto el criterio Nexus como la regla canadiense buscaban descartar pacientes que no cumplieran los criterios para ser sometidos a pruebas diagnósticas de radiología, porque según su clínica no tenían sospecha fundada de lesión espinal o medular. Rápidamente estos criterios pasaron de ser criterios intrahospitalarios, exclusivos casi para radiología, a ser usados en medicina extrahospitalaria, para determinar qué pacientes debían ser inmovilizados en la calle y quienes no.

 

Existen también otros criterios específicos de emergencias extrahospitalarias como el criterio PHTLS, todos ellos fundados en abundante criterio científico basados en investigaciones estadísticas o experimentación con humanos. Un ejemplo clásico es el experimento en el que un grupo de sujetos voluntarios eran inmovilizados durante periodos largos de tiempo, de entre media hora y dos horas de duración, para posteriormente ser interrogados acerca de posibles complicaciones derivadas de esta inmovilización prolongada. Pronto se descubrió que inmovilizar a un paciente generaba situaciones de ansiedad y dolor cervical y de espalda que podía alargarse horas, en algunos casos podía ocasionar lesiones en la piel, en los puntos de apoyo con el tablero.

 

Pronto aparecieron múltiples guías basadas en la evidencia científica, como las guías NICE2 u otras similares. En agosto de 2018 el Comité de Trauma del Colegio Americano de Cirujanos (ACS-COT), el Colegio Americano de Médicos de Emergencias (ECEP) y la Asociación de Médicos de Servicios de Emergencias Médicas (NAEMSP) llegaron a una posición conjunta sobre lo que se ha llamado desde ese momento la Restricción al Movimiento Espinal (RME)3.

 

El motivo por el cual hemos hecho este breve repaso de la historia reciente de la restricción del movimiento espinal (o la anteriormente llamada inmovilización) es un artículo publicado recientemente en la Revista Escandinava de Trauma, Reanimación y Medicina de Emergencia titulado Nuevas guías clínicas sobre la estabilización de la columna vertebral del paciente adulto con trauma: consenso y base de la evidencia4, publicado el 19 de agosto de 2019.

 

Después de leer el artículo podemos resumirlo en sus cinco recomendaciones más importantes, cuatro recomendaciones basadas en evidencia científica y un algoritmo que nos ha parecido muy sencillo y completo:

  1. Existe una fuerte evidencia científica en contra de aplicar la estabilización espinal de pacientes con trauma penetrante aislado, lo que quiere decir que no debe realizarse.
  2. El aval científico para inmovilizar con una tabla espinal y un collarín espinal rígido a un paciente con un ABCDE estable es débil, lo que quiere que no se recomienda hacer de forma sistemática.
  3. El aval científico para inmovilizar a un paciente en un colchón de vacío para su transporte es débil, lo que viene a decir que se puede hacer pero que no existe una gran evidencia a su favor.
  4. Se recomienda el uso del algoritmo clínico realizado por el grupo que elabora este artículo. En Zona TES hemos traducido de forma no oficial y en completa primicia para nuestros lectores el algoritmo en cuestión.

 

Algoritmo para el manejo clínico del trauma espinal

Traducción de Scandinavian Journal of Trauma, Resuscitation and Emergency Medicine 2019:(27):77.

Clic sobre la imagen para ampliar

 

 

Si, aun así, después de estudiar este algoritmo, y después de leer este artículo, sigues inmovilizando de forma sistemática a los pacientes víctimas de trauma porque siempre se ha hecho así, o porque así vives y duermes más tranquilo… A lo mejor no estás actuando de la forma más adecuada según el aval científico más reciente disponible.

 

 


BIBLIOGRAFÍA

  1. García García, J.J. Inmovilización cervical selectiva basada en la evidencia. Zona TES 2014(3):1;6-9.
  2. NICE Guideline. Febrero 2016. Major trauma: service delivery. https://www.nice.org.uk/guidance/ng40/chapter/Recommendations
  3. Peter E. Fischer, Debra G. Perina, Theodore R. Delbridge, Mary E. Fallat, Jeffrey P. Salomone, Jimm Dodd, Eileen M. Bulger & Mark L. Gestring (2018) Spinal Motion Restriction in the Trauma Patient – A Joint Position Statement, Prehospital Emergency Care, 22:6, 659-661, DOI: 10.1080/10903127.2018.1481476. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/10903127.2018.1481476
  4. Maschmann, Elisabeth Jeppesen, Monika Afzali Rubin y Charlotte Barfod. New clinical guidelines on the spinal stabilisation of adult trauma patients – consensus and evidence based. Scandinavian Journal of Trauma, Resuscitation and Emergency Medicine 2019:(27):77. https://sjtrem.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13049-019-0655-x
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Movilizaciones e inmovilizaciones

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