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Una nevada histórica. Un resumen de la experiencia personal de este pasado fin de semana en el SEM de Nueva York

 

George W. Contreras

Paramédico. Servicio de Emergencias Médicas. Nueva York, EE.UU.

 

 

Viernes 22 enero de 2016

 

El viernes por la noche empezó a nevar alrededor a las 22:00 h.

La ciudad se estaba preparando para la gran tormenta de 2016. El alcalde declaró el estado de emergencia en toda la ciudad y solamente el personal de emergencias y sanitario podía circular por la calle. Este estado de emergencia quedó vigente hasta el lunes 25 a las 7:00 h.

Desafortunadamente, algunas personas no siguieron estas indicaciones.

La guardia del viernes no fue tan mal, aunque había una luna llena. Los avisos usuales como dolor de pecho, sobredosis y dificultades respiratorias hicieron que la noche pasase rápidamente.

 

 

Sábado 23 enero de 2016

 

Salí de mí guardia a las 7:00 horas y una sábana blanca cubría toda la ciudad. Una sensación apocalíptica. Conducir por las calles vacías resultaba escalofriante, era como una escena de película de terror en la que el protagonista está solo por calles desiertas.

 

Causa desosiego conducir por las calles desiertas de una ciudad de 12 millones de habitantes como Nueva York.

 

La nieve continúa cayendo con fuerza, alrededor de 7 cm por hora. Los fuertes vientos causan además problemas de visibilidad a todos los vehículos de emergencias (policía, bomberos y ambulancia).

 

 

Mi guardia nocturna comienza a las 19:00 horas y en estos momentos sí que estamos en plena tormenta. Hasta la media noche la ciudad respondió a mas de 5.000 avisos. Los recursos de la ciudad estaban desbordados y los tiempos de respuesta eran el doble o triple de lo normal.

Empezamos a darnos cuenta de que en algunas zonas de la ciudad todavía había mucha nieve acumulada en las calles. Las respuestas se complicaban durante la noche. Podíamos oír en la radio que muchas ambulancias se estaban quedando atascadas en las calles. Acudíamos para tratar de ayudar a las otras unidades, pero era inútil, lo que se necesitaba era una grúa para sacar las ambulancias.

Pasamos la noche acudiendo a avisos, pero el tiempo de respuesta no bajaba en muchos casos de 20 a 25 minutos. Fue una noche muy frustrante para el personal sanitario de la ciudad.

Esta tormenta ha supuesto un golpe tremendo para los ciudadanos que se han visto necesitados de ayuda urgente. Hay que tener en cuenta que casi todos los avisos requerían que el personal sanitario caminara varias manzanas cubiertas de nieve para llegar al destino final y regresar después por ese mismo camino con el paciente, lo que ha dificultado y demorado trágicamente las asistencias y los traslados.

 

Casi todos los avisos requieren que el personal camine varias manzanas cubiertas de nieve para llegar al destino final. Después se debe regresar por ese mismo camino hacia la ambulancia con el paciente.

 

 

La ciudad de Nueva York no suele vivir este tipo de tormentas de nieve. Al final de la noche, la tormenta se había convertido en la segunda más importante en la historia de la ciudad. En Central Park, uno de los lugares turísticos por excelencia de la ciudad de los rascacielos, la nieve había alcanzado los 68,07 cm. El record en Central Park estaba en 68,32 cm, así que tan sólo nos faltó 0,25 cm para superarlo.

Es importante mencionar que en algunas partes de la ciudad como el aeropuerto internacional John F. Kennedy se llegó a los 81 cm de nieve.

El impacto que una tormenta de estas características tiene en una ciudad de 12 millones de habitantes es enorme a todos los niveles; los medios de transporte como autobuses y metro se vieron completamente afectados alterando el normal funcionamiento de la ciudad. Los vehículos privados, por su parte, no podían repostar por la imposibilidad de acceder a las gasolineras.

 

 

La acumulación de nieve en las entradas de las gasolineras impedía que los coches pudieran acceder a repostar.

 

 

La suerte para la ciudad es que la tormenta llegó en fin de semana y muchos negocios estaban cerrados, igual que las escuelas. Los niños pudieron disfrutar de una gran experiencia con la nieve el sábado y domingo.

No puedo dejar de mencionar que mi ambulancia se quedó atascada tres veces durante la guardia. Por la radio escuchábamos que muchas otras unidades estaban teniendo el mismo problema.

 

Mi ambulancia durante la tormenta del 24 de enero de 2016.

 

 

Domingo 24 enero de 2016

 

Salí de guardia a las 7:00 h y fue una experiencia diferente a la del día anterior. Las calles estaban desoladas y realmente ya se empezaba a sentir el peso de los últimos tres días.

Entré de nuevo a mi guardia nocturna a las 19:00 h y empezamos a responder a los avisos de la ciudad. Muchas calles todavía estaban llenas de nieve y teníamos que caminar para llegar al domicilio de los pacientes. Han sido unos días muy difíciles para el personal porque estamos acostumbrados a acudir a los avisos en poco tiempo y proveer asistencia rápida a nuestros pacientes.

A pesar de todas las dificultades y de tener que cruzar andando manzanas cubiertas con montañas de nieve para llegar a los avisos, esta experiencia no ha hecho más que reafirmar mi deseo de servir a los ciudadanos de esta gran ciudad. Estos últimos días para mí, como paramédico de un SEM urbano, han sido realmente excepcionales.

Durante este fin de semana, después de numerosos rescates y extracciones, parecía que estaba trabajando en una zona rural o en un área de montaña más que en una gran ciudad.

Esta experiencia, resultado de un fenómeno natural, ha resultado una gran oportunidad de aprendizaje para un SEM que destaca por el gran volumen de avisos que recibe.

Siempre se puede aprender de toda experiencia. Espero que no vivamos más situaciones como esta, pero creo que me han hecho tener ideas nuevas para el futuro.

 

 

Lunes de 25 enero de 2016

 

Los autobuses y algunos tramos del metro ya están en funcionamiento y las escuelas públicas han abierto, aunque muchos niños no han acudido a la escuela porque son muchas las calles que estaban aún cubiertas por la nieve.

Muchas líneas de metro siguen todavía sin estar operativas porque los carriles siguen cubiertos de nieve y la gente está frustrada porque no pueden llegar a sus trabajos a tiempo.

Otro problema con el que nos estamos encontrando es la cantidad de vehículos privados que tuvieron que ser abandonados en la calle por sus propietarios por la imposibilidad de circular.

 

 

La experiencia necesita ser analizada a fondo por el SEM, pero ya se están sacando algunas conclusiones:

  • El SEM necesita mejorar para poder hacer frente a una tormenta de nieve de estas características.
  • El jefe del cuerpo de bomberos (que tiene responsabilidad del SEM) ha anunciado hoy que, a tenor de la experiencia de este fin de semana, van a estudiar si es oportuno comprar ambulancias 4x4.
  • Los tiempos de respuestas han sido más largos de lo normal por razones de inaccesibilidad a las residencias.
  • Hasta el día de hoy han fallecido cinco personas en la ciudad de Nueva York debido a razones relacionadas directamente con la tormenta. Por ejemplo, varias personas no destaparon los escapes de los vehículos y fallecieron en sus vehículos intoxicadas por el monóxido de carbón, otra persona falleció por una parada cardíaca después debido a paradas súbitas después de palear la nieve.
  • Las calles intransitables afectaron las respuestas del personal sanitario.
  • Se han visto en las redes sociales imágenes de ambulancias atascadas con pacientes críticos. Estas imágenes están teniendo consecuencias para el alcalde y el responsable del SEM.
  • Personas con necesidades médicas que precisaban transporte para recibir diálisis o tratamiento de quimioterapia, por ejemplo, se han visto trágicamente afectadas.
  • En las urgencias de los hospitales el número de pacientes por caídas, lesiones traumatológicas o dolencias cardíacas han aumentado.
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Guía conducta suicida

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