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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 
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CARTA AL EDITOR

A propósito de las competencias de los Técnicos en Emergencias Sanitarias

Fernando López Mesa

 

Vicepresidente 4.º SEMES y SEMES-Madrid. Vocalía de técnicos
tecnicos@portalsemes.org
Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias.
semesnacional@semes.org
www.semes.org

 

 

El día 9 de septiembre de 2021, la sección de técnicos de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) tuvo conocimiento de que el Ministerio de Educación y Formación Profesional se disponía a abrir un nuevo proceso para revisar las cualificaciones profesionales de Transporte Sanitario y Atención Sanitaria a Múltiples Víctimas y Catástrofes. Hay que recordar que ambas cualificaciones profesionales están incluidas en el currículo del grado medio de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES) y su modificación afecta a las competencias de los TES.

 

SEMES es una sociedad científica sin ánimo de lucro y de ámbito nacional, con sede en todas las comunidades autónomas que conforman el territorio español y que incluye entre sus socios a los profesionales sanitarios que de forma voluntaria solicitan su ingreso. Estos socios deben tener un vínculo con las urgencias y emergencias sanitarias. Para la gestión estamos organizados en tres secciones: medicina, enfermería y técnicos. La actividad de la SEMES está regulada por sus estatutos. Es necesario que esto quede claro, pues hay veces que algunos técnicos nos piden actuaciones que quedan fuera de nuestros estatutos y que debieran ser resueltas por los agentes sociales (sindicatos).

 

Esta revisión de las cualificaciones profesionales no es algo anecdótico ni extraño, de hecho, es una ventaja de la formación profesional la necesidad de actualización para su adaptación al mercado laboral y a sus necesidades productivas. Esto hace que estas cualificaciones deban revisarse, en teoría, cada 5 años. Para el personal técnico ya se efectuó una revisión de competencias a las cuales la SEMES realizó propuestas de mejora.

 

A día de hoy, la SEMES ha presentado un documento de mejora a esta actual revisión con límites que quedan claros en la norma: «Son propuestas que incluyen modificaciones de aspectos puntuales de cualificaciones y unidades de competencia recogidas en el catálogo nacional de las cualificaciones profesionales y que no impliquen la ampliación o la reducción de la competencia general recogida en la cualificación profesional y que no modifiquen las funciones o los procesos productivos o de prestación de servicios que definen el conjunto de competencias profesionales establecidas en las unidades de competencia».

 

La SEMES defiende que las modificaciones de aspectos puntuales de las cualificaciones profesionales y unidades de competencia se basen en las necesidades y en la realidad actual del mercado laboral, en las necesidades de los pacientes en la atención temprana de emergencias o urgencias, y en la evidencia científica publicada hasta la fecha. Aspectos que se han incorporado en el hacer diario o protocolizado por los servicios de emergencias autonómicos o empresas del sector de los profesionales implicados en distintos lugares de la geografía española, y que requieren de su homogeneización incluyéndolos en los referidos certificados de profesionalidad y, por ende, en las competencias de los TES.

 

Nos preocupa el uso de un lenguaje alarmista y torticero que se ha hecho desde el sindicato de enfermería y que se engañe a la opinión pública desde este organismo, al defender que el aumento de las competencias de los TES pone en riesgo a los pacientes. Además, resulta inquietante el nivel de influencia que pudieran llegar a tener sobre los legisladores de los Ministerios de Educación y Formación Profesional, Sanidad e Instituto Nacional de las Cualificaciones (INCUAL).

 

Casualmente y en medio de estos hechos, el día 29 de octubre, los TES celebramos el aniversario de nuestra profesión reglada, 14 años ya. Día que acordamos que coincidiera con la fecha de publicación del real decreto que regula nuestra profesión. Afortunadamente, las numerosas muestras de apoyo por parte de médicos y enfermeras de emergencias, del resto del personal sanitario de emergencias, de las empresas del sector, de los propios servicios de emergencias y de los profesionales implicados hacen que algunas voces discordantes, que tuvieron representación en el ámbito asociativo o en el de un sindicato corporativista, queden eclipsadas.

 

Tan solo una anécdota para que se pueda entender la hipocresía y las presiones que reciben los reguladores con nuestra profesión: cuando se creó el borrador inicial que recogía nuestras competencias, el sindicato de enfermería presionó para que se eliminaran acciones que nos habían atribuido. Se eliminó la determinación de la glucemia capilar alegando que es una técnica invasiva, aunque diariamente las enfermeras de atención primaria enseñan, como es lógico, a los pacientes diabéticos y familiares directos a manejar su enfermedad y a efectuar la toma de la glucemia capilar. Pacientes que en ocasiones son adultos mayores o niños. La hipocresía pasa por formar/capacitar a personal lego para ejecutar una técnica, en la que no hacen falta conocimientos básicos, pero presionar para impedir que personal técnico sanitario con 2 años reglados de formación sanitaria pueda actuar ante un paciente con un nivel de consciencia distinto a «Alerta» dentro de la conocida escala AVDN; valoración neurológica básica en la que se hace necesario hacer la revisión pupilar, establecer un valor dentro de la Escala de Coma de Glasgow y determinar el nivel de glucemia capilar del paciente. El consejo pasa por que los TES «realicen esta valoración neurológica sin la determinación de la glucemia capilar». ¿En serio?

 

Que este sindicato defienda que ambulancias asistenciales de urgencias y emergencias tipo B, operadas por personal técnico en exclusiva, y que realizan en la actualidad más del 85 % de los avisos extrahospitalarios, no puedan completar una valoración básica del paciente, además de absurdo, supone un peligro para los pacientes.

 

Tener «miedo» a que el personal técnico actúe puntualmente ante emergencias tiempo-dependientes de forma regulada, protocolizada y bajo dirección médica es contraproducente para el sistema productivo y se aleja de la realidad en cuanto a las necesidades de los pacientes. Continuando con el mismo ejemplo, son médicos y enfermeras los que manejan la enfermedad diabética, sus complicaciones y recomendaciones, y el personal técnico solo solicita una regulación para actuar bajo protocolo en situaciones de emergencia cuando estos profesionales no estén presentes. Y todos sabemos que esto ocurre. Es hipócrita y egoísta no querer regular lo que ocurre en nuestro país.

 

Por un lado, el desarrollo de las nuevas tecnologías que amplían las posibilidades de la telemedicina y la telemergencia están haciendo que se potencie la posibilidad de que los TES actúen ante emergencias y aumente el tiempo ventana hasta que el paciente con patologías tiempo-dependientes pueda ser atendido en unidades tipo C.

 

Por otro lado, nos llegan noticias de que en otros países de Europa se está legislando para que profesiones técnicas, equiparables a la de los TES, adquieran más competencias y puedan enfrentarse con garantías de éxito ante las emergencias que les son asignadas por los centros reguladores de emergencias como unidades de primera intervención. Nos felicitamos por estos avances, que inevitablemente serán incorporados en la legislación de nuestro país (fig. 1).

 

 

FIGURA 1.  Tuit del Instituto Nacional de Emergencia Médica (INEM) de Portugal dando a conocer que sus Técnicos de Urgencias Prehospitalarias realizarán ECG y administrarán fármacos.

 

 

Esperamos que los legisladores tengan absoluta libertad para actualizar competencias, acepten las modificaciones que se han presentado y den solución a las necesidades de los pacientes y a las productivas del sector.

 

Mucho ánimo para todo el personal técnico, seguid haciendo profesión con la calidad de vuestro trabajo. Seguiremos trabajando por lo que es lógico: los pacientes no deben sufrir por directrices corporativistas.

 

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