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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Movilizaciones e inmovilizaciones

Zona TES Julio-Septiembre 2017

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CÓMO SE HACE...

Capnografía, la evolución en la monitorización del paciente crítico

Luis Barrado Muñoz1, Santiago Barroso Matilla2, Gregorio Patón Morales2 y Jorge Sánchez Carro2

 

1 Enfermero del SUMMA 112. Director del Grupo de Investigación en Capnografía – GrICap SUMMA 112. Madrid. España.

 

2 Técnico en Emergencias Médicas del SUMMA 112. Integrante del GrICap SUMMA 112. Madrid. España.

Abreviaturas

 

EtCO2: end-tidal CO2, medición del dióxido de carbono al final del volumen corriente espirado, es la abreviatura de PETCO2.

Hb: hemoglobina.

HbO2: oxihemoglobina. Hemoglobina saturada con oxígeno.

HbCO: carboxihemoglobina. Hemoglobina saturada con monóxido de carbono.

HbCO2: carbaminohemoglobina o carbohemoglobina. Hemoglobina saturada con dióxido de carbono.

HTIC: hipertensión intracraneal.

PaCO2: presión parcial de dióxido de carbono en sangre arterial.

PEEP: positive end-expiratory pressure, presión positiva al final de la espiración.

PETCO2: presión parcial de dióxido de carbono al final de la espiración.

PIC: presión intracraneal.

PtcCO2: presión parcial transcutánea de dióxido de carbono.

PvCO2: presión parcial de dióxido de carbono en sangre venosa.

SEM: Servicio de Emergencias Médicas.

TEP: tromboembolia pulmonar

 

 

Resumen

 

La monitorización capnográfica o medición del dióxido de carbono exhalado –empleada conjuntamente con otras ya conocidas, como la oximetría de pulso o la electrocardiografía– permite añadir una mayor objetividad, fiabilidad y rapidez diagnóstica a la atención del paciente crítico. La principal característica que ha conseguido que esta tecnología adquiera un papel relevante en los servicios de emergencias médicas de España ha sido poder valorar de forma continua y no invasiva el metabolismo, la perfusión y la ventilación, tanto en el paciente intubado, como en el que mantiene respiración espontánea. El objetivo del presente artículo es colaborar en la formación del Técnico en Emergencias Sanitarias, y demostrar lo fácil que resulta evaluar los datos capnométricos y capnográficos después de unas breves y sencillas explicaciones.

 

 

Introducción

 

La capnografía es la medición continua y no invasiva del anhídrido carbónico o dióxido de carbono (CO2), exhalado a lo largo del tiempo.

 

Desde hace más de 40 años1-3, se ha utilizado para monitorizar a pacientes intubados en las salas de quirófano, inicialmente en Europa y, posteriormente, en Estados Unidos, como estándar en la atención, junto con la oximetría de pulso (comúnmente conocida como pulsioximetría), y se encuentra presente en todos los nuevos respiradores como monitorización complementaria a la del patrón respiratorio. En la actualidad, sociedades científicas de categoría internacional, como la American Heart Association, la American Society of Anesthesiologists, la Intensive Care Society o el European Resuscitation Council (ERC), consideran imprescindible emplear la capnografía durante la asistencia al paciente crítico4-8.

 

 

Conceptos básicos y tecnología

 

Existen diferentes métodos no invasivos capaces de medir el CO2 eliminado por el organismo, mediante tecnologías como la estimación del pH, la luz infrarroja, la cromatografía, la espectrofotometría, la espectroscopia de correlación molecular, etc.

 

Alguno de estos instrumentos, como por ejemplo los sensores tipo Severinghaus (fig. 1, A), que se colocan sobre la mucosa o la epidermis, capnómetros sublinguales y transcutáneos, respectivamente, presentan importantes limitaciones de empleo:

  • Tiempos de equilibrado elevados tras la colocación del sensor.
  • Requieren de calibraciones frecuentes.
  • Precisan cambiar la posición del sensor a menudo.
  • Puede provocar deterioro de la piel y el tejido subcutáneo debido a la elevada temperatura que adquiere el sensor.
  • Zonas poco perfundidas y/o problemas hemodinámicos que den lugar a una infraestimación de los valores de PtcCO2.
  • Funcionamiento afectable adversamente si la temperatura del electrodo es insuficiente.
  • Altos costes en el mantenimiento y fungibles del equipo.

Por otro lados, los capnógrafos de flujo principal o MainStream y los de flujo lateral, SideStream y MicroStream (fig. 1, B-D), gracias a la evolución tecnológica han sido capaces de superar gran parte de estos inconvenientes.

 

Figura 1. Sensores de medición del dióxido de carbono (CO2): A. Transcutáneo tipo Severinghaus. B. MainStream o flujo principal. C. SideStream o flujo lateral. D. MicroStream o microcorriente de flujo lateral. D1. Sonda para pacientes no intubados. D2. Sonda para pacientes intubados o con ventilación manual tipo Ambu.

Figura 1. Sensores de medición del dióxido de carbono (CO2): A. Transcutáneo tipo Severinghaus. B. MainStream o flujo principal.
C. SideStream o flujo lateral. D. MicroStream o microcorriente de flujo lateral. D1. Sonda para pacientes no intubados. D2. Sonda para pacientes intubados o con ventilación manual tipo Ambu. (Clic en la imagen para aumentar)

 

 

Los primeros, encargados de la medición transcutánea, no han cosechado demasiado éxito comercial y no se emplean habitualmente en el medio extrahospitalario, a diferencia de los segundos, que controlan el CO2 exhalado y suelen encontrarse incluidos en la mayoría de los monitores utilizados por los servicios de emergencias internacionales.

 

Es importante destacar que el CO2 exhalado se puede medir de dos formas diferentes: a) como volumen (capnografía volumétrica), típico de pacientes intubados en unidades de cuidados intensivos y/o quirófanos, y b) como presión parcial del gas respecto a una línea de tiempo (capnografía temporal).

 

Cuando encontramos en la bibliografía el término “capnografía” sin calificativo, siempre se refiere a la “temporal”; así, a partir de este momento y en el resto del artículo trabajaremos exclusivamente con esta tecnología. La medición capnográfica temporal se conoce internacionalmente con las siglas PETCO2, aunque suele abreviarse como EtCO2.

 

Con el fin de evitar errores posteriores de interpretación, también conviene explicar la diferencia entre capnometría y capnografía, ya que son términos a menudo empleados indistintamente de forma inadecuada. Así pues, mientras la capnometría simplemente nos permite conocer el valor numérico, medido generalmente en mmHg, Torr o kPa del CO2 exhalado junto con la frecuencia respiratoria (FR), gracias a un “capnómetro”, la capnografía ofrece, además de todo lo anterior, la representación gráfica de dicha exhalación en función del tiempo, el denominado capnograma (fig. 2), gracias a un “capnógrafo”.

 

 

En un capnograma normal podemos diferenciar claramente 4 fases (fig. 2):

  • Fase I: corresponde al período comprendido entre el final de la inspiración y el inicio de la espiración siguiente, cuando comienza la ventilación del espacio muerto formado por la vía aérea superior y parte del árbol bronquial que no tienen capacidad para intercambiar gases, y cuyo volumen de aire está prácticamente libre de CO2, siendo muy similar al del aire atmosférico. Al conectar el capnógrafo, éste reconoce esta presión de CO2 ambiental y la asimila al valor “cero”, proceso conocido como “autocero”, creando una línea isoeléctrica en el gráfico (fig. 2, A-B).
  • Fase II: se inicia una rápida elevación gracias a la eliminación del CO2 del resto de espacio muerto, pero esta vez mezclado con el CO2 alveolar (fig. 2, B-C).
  • Fase III o meseta alveolar: el aire exhalado procede enteramente de los alvéolos, y se observa un ascenso lento y progresivo del CO2 que forma una meseta (fig. 2, C-D), hasta alcanzar el punto en el que la presión parcial del gas es máxima (fig. 2, punto D): éste es el valor presiométrico que registra el capnógrafo/capnómetro, el llamado CO2 teleespiratorio o EtCO2.
  • Fase IV: comienza la fase inspiratoria y, por tanto, la presión parcial de CO2 decrece bruscamente hasta quedarse a cero (fig. 2, D-E).

Figura 2. Descripción de un capnograma normal: A-B. Fase I (ventilación del espacio muerto, dióxido de carbono (CO2) = 0). B-C. Fase II (ventilación del espacio muerto junto con el alveolar, incremento rápido de CO2). C-D. Fase III o meseta alveolar (ventilación alveolar). D. EtCO2 (CO2 teleespiratorio o end-tidal CO2). D-E. Fase IV (inicio de la inspiración).

Figura 2. Descripción de un capnograma normal: A-B. Fase I (ventilación del espacio muerto, dióxido de carbono (CO2) = 0). B-C. Fase II (ventilación del espacio muerto junto con el alveolar, incremento rápido de CO2). C-D. Fase III o meseta alveolar (ventilación alveolar). D. EtCO2 (CO2 teleespiratorio o end-tidal CO2). D-E. Fase IV (inicio de la inspiración). (Clic en la imagen para aumentar)

 

 

 

Fisiología de la respiración. El intercambio alvéolo-capilar

 

Habitualmente, entre los profesionales de la salud existe la duda razonable acerca de la correlación entre los datos obtenidos mediante técnicas invasivas, como la gasometría arterial o venosa, y las no invasivas9, como la capnometría (EtCO2), en la que los valores normales, en un individuo sano, se encuentran entre los 35 y 45 mmHg y la oximetría de pulso (SpO2), con valores aconsejados entre el 95 y el 98%5.

 

Basándonos en múltiples estudios10, podría afirmarse que la diferencia o gradiente existente entre la presión arterial de CO2 (PaCO2) —obtenida mediante analítica sanguínea— y EtCO2, es decir PaCO2 – EtCO2, se encuentra entre los 2 y los 5 mmHg, debido a diversas causas fisiológicas (fig. 3):

  • La existencia del espacio muerto de la vía aérea.
  • Un shunt fisiológico, secundario al drenaje de las venas de Tebesio directamente al ventrículo izquierdo y a la propia circulación bronquial con drenaje directo a los pulmones sin pasar por el alvéolo.

Figura 3. Difusión alvéolo-capilar. Gradientes de presión del oxígeno (O2) y el dióxido de carbono (CO2) en un individuo sano a nivel alveolar y sanguíneo arterial y venoso. PaCO2: presión parcial de dióxido de carbono en sangre arterial; PaO2: presión parcial de oxígeno en sangre arterial; PvCO2: presión parcial de dióxido de carbono en sangre venosa.

Figura 3. Difusión alvéolo-capilar. Gradientes de presión del oxígeno (O2) y el dióxido de carbono (CO2) en un individuo sano a nivel alveolar y sanguíneo arterial y venoso.  (Clic en la imagen para aumentar)
PaCO2: presión parcial de dióxido de carbono en sangre arterial; PaO2: presión parcial de oxígeno en sangre arterial; PvCO2: presión parcial de dióxido de carbono en sangre venosa.

 

 

Para poder comprender las aplicaciones clínicas de la capnografía, conviene recordar brevemente que el ciclo respiratorio está compuesto por dos procesos fisiológicos independientes: la oxigenación y la ventilación (fig. 4).

 

Figura 4. Oxigenación y ventilación fisiológicas. ATP: adenosina trifosfato; CO2: dióxido de carbono; EtCO2: end-tidal CO2; H2O: agua; O2: oxígeno; SpO2: oximetría de pulso.

Figura 4. Oxigenación y ventilación fisiológicas. (Clic en la imagen para aumentar)
ATP: adenosina trifosfato; CO2: dióxido de carbono; EtCO2: end-tidal CO2; H2O: agua; O2: oxígeno; SpO2: oximetría de pulso.

 

 

La oxigenación comienza con la entrada de aire oxigenado en los pulmones, el cual, gracias a una diferencia de gradiente de presión (Ley de los gases), permite la difusión del oxígeno (O2) a través de las finas y permeables paredes de los alvéolos hasta el capilar que lo recubre, y se une de forma reversible con la hemoglobina (Hb). Cuando la sangre abandona los pulmones a través de la vena pulmonar, transporta el 97% del O2 en forma de oxihemoglobina (HbO2), y el 3% restante permanece disuelto en el plasma. Cada molécula de Hb se une a cuatro de O2, que serán trasladadas hasta el interior de las mitocondrias, donde tiene lugar la respiración celular.

 

La respiración interna o celular en el ser humano es el proceso por el cual se lleva a cabo la degradación de biomoléculas (glucosa, lípidos y proteínas) en presencia de O2 (respiración aeróbica), con el fin de producir la liberación de la energía necesaria que permita a nuestro organismo cumplir con sus funciones vitales.

 

Mediante la degradación de glucosa (glucólisis) se forma ácido pirúvico, el cual se desdobla en CO2 y H2O, y durante dicha reacción se generan 36 moléculas netas de adenosina trifostafo (ATP), el nucleótido fundamental en la obtención de energía celular y consumido por muchas enzimas en la catálisis de numerosos procesos químicos.

 

El CO2 proveniente de los desechos celulares se vuelca en el torrente sanguíneo: una parte se transforma en ácido carbónico (H2CO3), que se ioniza formando bicarbonato (HCO3) y protones (H+), y el resto es llevado hacia los pulmones disuelto en el plasma y en forma de carbaminohemoglobina o carbohemoglobina (HbCO2), donde será eliminado mediante la ventilación. Es importante no confundir con la carboxihemoglobina, unión de la hemoglobina con el monóxido de carbono (HbCO).

 

Llegados a este punto, podemos comprender, por tanto, que la medición del CO2 exhalado se podrá ver afectada por 3 factores: a) el metabolismo (donde se produce); b) la perfusión (el medio de transporte hasta el pulmón), y c) la ventilación (sistema de eliminación). La alteración clínica de cualquiera de estos procesos producirá variaciones continuas y significativas en los valores exógenos obtenidos y medidos gracias a un “capnógrafo” (EtCO2), del mismo modo que las alteraciones que puedan provocar un estado de hipoxemia se verán reflejados en los resultados alcanzados por la “oximetría de pulso” (SpO2).

 

Por consiguiente, y a modo de ejemplo, algunos cuadros clínicos que pueden provocar aumento del EtCO2 a lo largo del tiempo pueden deberse a alteraciones en:

  • Metabolismo: aumento del metabolismo y del consumo de O2, por ejemplo, en cuadros infecciosos/sepsis, estados iniciales de shock, hipertermia maligna, dolor, temblores/convulsiones (aumento de la actividad muscular). Administración intravenosa de bicarbonato sódico.
  • Perfusión: aumento del gasto cardíaco, alteraciones de los mecanismos de autorregulación (por ejemplo, en pacientes con hipertensión intracraneal)11,12.
  • Ventilación: insuficiencia respiratoria, depresión respiratoria, procesos de sedación y/o analgesia, cualquier estado clínico que provoque una disminución de la FR y/o del volumen corriente. Leve obstrucción de la vía aérea.
  • Secundarias a fallos del equipo: válvula de inhalación y/o exhalación defectuosa, excesivo espacio muerto (tubuladuras demasiado largas, colocación de dispositivos intermedios).

Por el contrario, una disminución progresiva del EtCO2 a lo largo del tiempo puede deberse a alteraciones en:

  • Metabolismo: disminución del metabolismo y del consumo de O2 como ocurre durante la hipertermia. Cetoacidosis.
  • Perfusión: disminución del gasto cardíaco, por ejemplo en cuadros de hipotensión arterial, hipovolemia, parada cardiorrespiratoria (PCR), tromboembolia pulmonar.
  • Ventilación: cualquier estado clínico que provoque un aumento de la FR y/o del volumen corriente, es decir, hiperventilación, presencia de importante acumulación de mucosidad bronquial, obstrucción del flujo aéreo, aumento fisiológico del espacio muerto, presencia de presión positiva al final de la espiración.
  • Secundarias a fallos del equipo: fugas del sistema, colocación inadecuada de la cánula, tamaño y posición del tubo endotraqueal (TET), desconexión del respirador, fallo en el flujo del aire/oxígeno.

 

Indicaciones clínicas de la capnografía

 

Los capnógrafos comúnmente empleados en los servicios de emergencias médicas (SEM) disponen de dispositivos capaces de monitorizar a todo tipo de pacientes, desde neonatos a adultos, con respiración espontánea o con ventilación asistida (fig. 1, D1-D2), y a pesar de ser una monitorización no invasiva, tiene muchas utilidades clínicas de entre las cuales podemos destacar las siguientes.

 

 

Figura 5. Capnograma fisiológico y sus variaciones más frecuentes. CO2: dióxido de carbono.

 

Figura 5. Capnograma fisiológico y sus variaciones más frecuentes. (Clic en la imagen para aumentar)
CO2: dióxido de carbono.

 

 

Confirmación y control de la adecuada posición del tubo endotraqueal

 

Posiblemente es la indicación más empleada, fundamentalmente por su relevancia y evidencia científica.

 

Cualquier conocedor de la técnica de intubación, sabe que uno de los principales problemas es la intubación esofágica, error con una incidencia aproximada del 15%13. En diferentes estudios11,13 publicados en los últimos años se asegura que la metodología clínica habitualmente empleada para confirmar la posición del TET (es decir, la auscultación epigástrica y pulmonar, la observación de movimientos torácicos o la presencia de vaho en el interior del tubo) deben complementarse con métodos más objetivos, como la capnografía, donde la correcta colocación del TET, se constata por el mantenimiento de los niveles capnométricos y un capnograma normal a lo largo del tiempo (fig. 5, A).

 

Por el contrario, si se realizase una intubación esofágica, el escaso CO2 residual, incluso a veces inexistente, en el tracto digestivo alto provocaría la aparición de valores capnométricos y curvas capnográficas muy bajos y decrecientes hasta llegar a cero en un intervalo muy corto de tiempo (fig. 5, B).

 

Otros de los errores típicamente cometidos es la intubación selectiva, que consiste en la exagerada introducción del TET, generalmente en el bronquio principal derecho, dado su abierta angulación respecto a la tráquea, con lo que se deja sin ventilar el pulmón contralateral. Se ha confirmado que, en este tipo de fallo, la capnometría no es un signo predictivo de corta latencia, ya que en más del 80% de los casos se mantiene estable o con alteraciones escasamente notables14-20; por otro lado, el capnograma a veces puede presentar un cierto patrón obstructivo en las Fases II y III, muy probablemente debido a que se encuentra apoyado contra la pared del bronquio. Sin embargo, y a pesar de sus múltiples limitaciones, la oximetría de pulso (SpO2) ha demostrado su eficacia en este tipo de sucesos, ya que suele presentar descensos bruscos en más del 50% de los casos18.

 

Control de la terapia respiratoria

 

Es imprescindible que todo paciente sometido a ventilación mecánica invasiva (VMI) o no invasiva (VMNI) se mantenga atentamente monitorizado, pues son múltiples los efectos adversos que se pueden presentar en los ámbitos respiratorio, cardiovascular, neurológico, renal, digestivo, etc., atribuibles en gran parte a la presión positiva intratorácica que ejerce el soporte ventilatorio mecánico4,21,22.

 

En el caso de la VMI, la capnografía permite no sólo confirmar el posicionamiento adecuado del TET o dispositivo alternativo a la intubación (mascarilla laríngea, Fastrach, tubo laríngeo, etc.) durante todo el proceso ventilatorio, sino que además los parámetros pautados por el especialista son correctos y el paciente se encuentra perfectamente adaptado a la modalidad ventilatoria seleccionada, lo que facilitaría la posibilidad de modificarlos rápidamente si fuera necesario y asegurar el nivel adecuado de sedación-relajación-analgesia del paciente (fig. 5, B,C,D,G).

 

Del mismo modo, el paciente que mantiene respiración espontánea, pero precisa de un apoyo ventilatorio (VMNI) mediante sistemas de presión positiva tipo CPAP (del inglés Continuous Positive Airway Pressure) o BiPAP (del inglés Biphasic Positive Airway Pressure), debe estar monitorizado con oximetría de pulso y capnografía, permitiendo controlar en todo momento el adecuado estado de la función pulmonar23,24.

 

No debemos olvidar que la monitorización capnográfica también debe emplearse durante la ventilación manual con mascarilla más bolsa autohinchable con reservorio, es decir, con dispositivos tipo Ambu®, para asegurar que la técnica de sellado de la mascarilla es correcta y no hay pérdidas de aire, al igual que el volumen empleado en cada embolada es el que precisa el paciente, evitando la hiperventilación, la hipoventilación, e incluso en ocasiones la apnea accidental.

 

Control, progreso y pronóstico de la reanimación cardiopulmonar

 

Desde 2005, el European Resuscitation Council (ERC), en sus recomendaciones sobre reanimación cardiopulmonar (RCP), recomienda el empleo sistemático de la monitorización capnográfica para verificar la adecuada colocación del TET25, a pesar de la posibilidad de falsos negativos secundarios a la baja perfusión existente.

 

En 2010, las guías internacionales5-8,26 en RCP la consideran como monitorización imprescindible para:

 

a) Confirmación de la correcta colocación del TET: a pesar de lo advertido por el ERC en sus Guías 200525, en los últimos estudios realizados27-29 se resalta la importancia del mantenimiento de un capnograma después de la intubación y a lo largo del tiempo, asegurando de esta forma y al 100% la no intubación esofágica del paciente.

b) Valoración de la calidad del masaje cardíaco: como se ha comprobado en estudios previos, el masaje cardíaco óptimo no logra alcanzar un gasto cardíaco (GC) superior al 30%30, por ello se suelen observar valores relativamente bajos de EtCO2 durante las maniobras de RCP. En 2009, Díaz Díez-Picazo et al28 confirmaron que pueden presentarse fluctuaciones de hasta 10 mmHg a lo largo de una RCP, debidas a la ineficacia de las compresiones torácicas, bien por desconocimiento de la técnica, bien por cansancio del propio rescatador, y en la mayoría de las ocasiones se recuperan los niveles de EtCO2 previos con una sencilla corrección o un simple cambio de reanimador.

c) Indicador temprano de la recuperación de la circulación espontánea o ROSC (del inglés Return Of Spontaneous Circulation): la detección de una elevación capnométrica mantenida por encima de los 20 mmHg podría ser un indicador de la recuperación de la circulación11,28,31-34, incluso previa a la aparición de un registro electrocardiográfico acompañado de pulso carotídeo.

d) Pronóstico de la reanimación: aunque al inicio de las maniobras los valores capnométricos sean muy aproximados en la mayoría de las PCR28, en diferentes estudios28,35 se indica que valores de EtCO2 mantenidos durante los 30 minutos iniciales de RCP por debajo de los 20 mmHg, pronostican un resultado infausto.

 

A pesar de los resultados expuestos, es necesario actuar con cautela y continuar investigando acerca del empleo de la monitorización capnográfica en la PCR, con el fin de conseguir una mayor fiabilidad clínica.

 

Monitorización diagnóstica y terapéutica del asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica reagudizada

 

Sin lugar a dudas, por el momento es la aplicación más relevante de la capnografía en pacientes con respiración espontánea36-39.

 

Durante una crisis de broncoespasmo, se puede observar que la meseta alveolar o Fase III (fig.2) comienza a convertirse en una pendiente cuyo ángulo de inclinación será directamente proporcional a la gravedad del cuadro clínico (fig. 5, H). Esto se debe al enlentecimiento en la salida del aire desde las zonas broncoespásticas.

 

Gracias al estudio de las tendencias capnométricas/capnográficas, se puede valorar en tiempo real los cambios ventilatorios que presenta el paciente durante la asistencia médica, es decir, confirmar la eficacia o no del tratamiento pautado.

 

En consecuencia, al inicio del broncoespasmo (crisis leve), el paciente mantendrá una taquipnea compensadora que provocará una hiperventilación y, por tanto, niveles bajos de EtCO2. Pero si la obstrucción no se resuelve, la taquipnea se mantendrá durante una segunda fase (crisis moderada), mientras el EtCO2 comienza a subir, para finalmente desembocar en una tercera fase (crisis grave), en la que la taquipnea posiblemente haya desaparecido para dar paso a una bradipnea por agotamiento, lo que unido al cuadro de broncoespasmo grave provoca una hipoventilación y una elevación desmesurada del EtCO2. Finalmente, si el tratamiento no ha llegado a tiempo o no ha resultado eficaz, los valores de EtCO2 caerán progresivamente hasta llegar incluso a límites normales o más bajos inclusive, debido simplemente a la respiración superficial (tipo gasping), por extremo agotamiento que pronostica una parada respiratoria inminente.

 

Monitorización de las alteraciones del patrón respiratorio

 

Cuando se emplea de forma concomitante con la oximetría de pulso, la capnografía nos permite valorar de forma continua la función y el patrón respiratorio del paciente (fig. 3), con lo que resulta extremadamente útil para descubrir cuadros de hipoventilación, por ejemplo, secundarios a procesos seudoanalgésicos mal controlados o a intoxicaciones por alcohol, drogas, fármacos, etc. (fig. 5, F), lo cual orienta al especialista en el tratamiento médico que debe emplear38,39,41.

 

Monitorización complementaria en estados de baja perfusión

 

Recordando lo descrito anteriormente, uno de los factores que puede alterar los niveles de EtCO2 es el estado hemodinámico; así pues, si empleamos la capnometría conjuntamente con la monitorización de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, observaremos un descenso brusco de los valores registrados en casos de hipovolemias súbitas (rotura de aneurisma, rotura esplénica, etc.) o tromboembolia pulmonar.

 

Estados metabólicos alterados

 

La capnografía permite valorar la respuesta al tratamiento de la hipotermia, tanto accidental, como terapéutica, detectar de forma temprana acidosis metabólicas en pacientes con gastroenteritis aguda42,43, fundamentalmente en niños, así como cuadros de deshidratación y cetoacidosis diabética43.

 

 

Puntos clave
  • La capnografía es la medición continua y no invasiva de la presión parcial del anhídrido carbónico o dióxido de carbono (CO2), exhalado a lo largo del tiempo.
  • Puede emplearse en todo tipo de pacientes, desde neonatos hasta adultos, con respiración espontánea o en aquéllos que precisen de un apoyo ventilatorio mecánico invasivo o no invasivo.
  • El empleo concomitante de la capnografía con otras monitorizaciones no invasivas –como la oximetría de pulso, la presión arterial o la electrocardiografía– aporta gran información sobre el estado metabólico, hemodinámico y respiratorio del paciente, y permite identificar de forma más temprana cualquier anomalía clínica que aparezca.
  • Aunque las indicaciones clínicas de la capnográfica son múltiples y variadas, las más relevantes y con mayor evidencia científica son: el control de la colocación correcta del TET, la monitorización de la RCP y la clasificación, la valoración y el control del tratamiento en las crisis de broncoespasmo.
  • El hecho de ser una monitorización no invasiva permite que cualquier categoría profesional dentro del ámbito de la asistencia sanitaria pueda emplearla sin problema alguno, pues no conlleva para su manejo la necesidad de amplios conocimientos médicos ni técnicas complejas.

  

 


 

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SALUD DEL INTERVINIENTE

Técnicas de intervención frente al burnout

Lorenzo Dávila García

Licenciado en Psicología, especializado en Psicología Clínica (UCM) y Máster Universitario en Intervención en Ansiedad y Estrés (UCM). Director de proyectos formativos en Efipsa, Formación y Consultoría. Madrid. España.

Hemos visto que el burnout o síndrome del trabajador desgastado lleva asociado un conjunto de síntomas ligados a procesos de estrés laboral; por lo tanto, las estrategias y las técnicas de intervención van encaminadas a afrontar de forma eficaz las fuentes de estrés. Para ello, contamos con diferentes estrategias encaminadas a intervenir en los aspectos que actúan en su aparición y, sobre todo, en su mantenimiento.

 

Estas estrategias van dirigidas a tres áreas clave (Ramos, 2001):

  1. El área individual: las técnicas aquí agrupadas tienen como objetivo fortalecer a la persona para afrontar de modo más eficaz sus fuentes de estrés.
  2. El área interpersonal o de las relaciones sociales: el objetivo de estas técnicas de intervención es desarrollar en la persona sus habilidades de comunicación y aquéllas que tienen que ver con la búsqueda de apoyo social.
  3. El área laboral: este tipo de estrategias tienen como finalidad disminuir, en la medida de lo posible, los efectos negativos de los estresores organizacionales.

Veamos cada una de ellas con algo más de detenimiento.

 

 

Estrategias orientadas al individuo

 

Las estrategias individuales se centran en dotar al sujeto de recursos personales para afrontar las fuentes de estrés. En el marco de la orientación psicológica cognitiva-conductual, consideramos las siguientes:

 

a) Técnicas cognitivas: su objetivo es que el sujeto reevalúe y reestructure su apreciación y visión de las situaciones estresantes o problemáticas, de tal manera que pueda afrontarlas con más eficacia.

 

Este tipo de técnicas se basan en que las personas perciben las situaciones de manera subjetiva e individual y, por tanto, sesgada. A la hora de percibir nuestro entorno, podemos cometer errores, como atender selectivamente y/o magnificar los sucesos y los hechos negativos, anticipar la aparición de acontecimientos o consecuencias negativos sin base para ello, etc. Las técnicas cognitivas van encaminadas a identificar y modificar este tipo de errores en la percepción de la realidad para poder influir en las emociones que provocan y en el comportamiento que desencadena.

 

b) Técnicas de desactivación fisiológica: el objetivo de este tipo de técnicas es enseñar a la persona mecanismos para controlar, mediante la relajación, el aumento de la activación fisiológica y la ansiedad provocada por los estímulos estresores.

 

c) Técnicas de exposición o inoculación al estrés: con estas técnicas se expone a la persona de manera gradual a los estímulos estresores para conseguir un efecto de “habituación” que le permita superar la ansiedad provocada por ellos. Esta exposición puede ser “en vivo” en el puesto de trabajo, o en “imaginación” mediante visualización de imágenes.

 

d)  Entrenamiento en hábitos de vida saludable, como por ejemplo, realizar ejercicio físico, llevar una dieta equilibrada, lograr un sueño reparador, etc., ayudan a reducir los síntomas del estrés.

 

 

Estrategias orientadas al apoyo social

 

El objetivo de este tipo de estrategias es favorecer el desarrollo de habilidades sociales y asertivas para que el individuo sea capaz de solicitar ayuda, buscar apoyo y comprensión por parte de su entorno social, realizar y rechazar peticiones (decir “no”) en su entorno de trabajo, etc. También fomentan el desarrollo de su capacidad para hacer frente a los problemas de manera resolutiva, para priorizar y tomar decisiones más acertadas.

 

 

Estrategias orientadas a los estresores organizacionales

 

Muchas de las fuentes que producen burnout se sitúan fuera del control directo de la persona afectada, es decir, se encuentran en la propia organización y están vinculados a las condiciones laborales, la carga de trabajo, las relaciones funcionales y jerárquicas, etc.

La intervención en este caso tiene como objeto reducir el impacto negativo de estas fuentes de estrés mediante: 

  • La reorganización o acomodación de las funciones de las personas afectadas.
  • La redistribución de tareas y cargas de trabajo.
  • La mejora de las condiciones laborales que permitan también la conciliación entre la vida laboral y la vida personal (horarios, turnos, rotaciones, etc.).
  • La utilización de criterios ergonómicos en la confección de los puestos de trabajo.
  • La mejora del clima laboral.
  • La prevención de otros riesgos laborales ligados a posibles accidentes o enfermedades profesionales específicos de cada sector de actividad.

 


 

Bibliografía general

  1. Buendía J. y Ramos F. Empleo, Estrés y Salud. Madrid: Pirámide; 2001.
  2. Buendía J. Estrés Laboral y Salud. Madrid: Biblioteca Nueva, SL; 1998.
  3. DSM-IV-TR. Manual estadístico y de diagnóstico de los trastornos mentales. American Psychiatric Association. Barcelona: Masson; 2004.
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ACTUALIDAD

Entrada en vigor de la nueva normativa que regula el transporte sanitario. Real Decreto 836/2012

Dada la trascendencia del tema y el debate que está generando, en este número de Zona TES hemos querido recoger cuál es la valoración de la entrada en vigor de la nueva normativa que recoge el Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo de 2012, en la que se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera.


Para ello, nos hemos puesto en contacto con diferentes agentes de las emergencias extrahospitalarias para que cada uno, desde su perspectiva, nos diese su opinión sobre esta nueva normativa.

 

 


 

 

Ángel Bustos

Técnico en Emergencias Sanitarias SUMMA 112. Madrid. España.

 

La especialización del Técnico en Emergencias Sanitarias supondrá un avance enorme en la urgencia extrahospitalaria, ya que repercutirá en una mejora de las aptitudes y en el trato con los pacientes

 

1. ¿Cuál es su formación/titulación y desde cuándo trabaja como Técnico en Emergencias Sanitarias?

Dispongo de formación reglada en bachillerato y actualmente estoy cursando el Grado Medio de Técnico Emergencias Sanitarias. Tengo más de 2.000 horas en formación no reglada relacionada con la actividad de técnico en emergencias y transporte sanitario.

Desde el año 1998 trabajo en el ámbito de las urgencias/emergencias sanitarias. Empecé a trabajar en Cruz Roja Salvamento Marítimo en Valencia; después trabajé como técnico de teleasistencia de Cruz Roja en Valencia y, posteriormente, en el Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) de Valencia. Después estuve asignado a una unidad de vigilancia intesiva (UVI) móvil en Tarancón, seguidamente pasé a trabajar en el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) y, posteriormente, llegué a Madrid donde trabajé como Técnico en Emergencias Avanzado en distintos lugares, como el Aeropuerto de Barajas, el Circuito del Jarama, varias empresas de ambulancias en Madrid y Fuenlabrada, en Cruz Roja Madrid y, actualmente, en el Servicio de Urgencias Médicas de Madrid (SUMMA 112).

 

2. ¿Cómo valora en general la nueva normativa?

En general, es buena. De hecho era lo que todos esperábamos desde el año 2000; aunque con esta normativa, después de la publicación del RD 1397/2007, sobre el título de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES), debería haberse puesto en marcha un proceso de evaluación, reconocimiento y acreditación (ERA) de forma más acelerada, más rigurosa, así como de acuerdo con todas las comunidades autónomas y al unísono con la normativa nacional.

 

3. ¿Cómo le afecta la nueva normativa?

Actualmente, dichos reales decretos –el RD 1397/2007, sobre la regulación del título de Técnico en Emergencias Sanitarias, y el RD 836/2012, que establece las características técnico-sanitarias de las ambulancias y del personal a nivel estatal– no me afectan, pero probablemente sí me afectarán más adelante. En este último decreto se requiere que en las nuevas contrataciones se exija a los trabajadores el título de Técnico en Emergencias Sanitarias para trabajar en ambulancias tipo B y C, que corresponden a ambulancias asistenciales. Si en este momento estoy trabajando en este tipo de ambulancias, puedo obtener un certificado de profesionalidad para seguir trabajando. Mi empresa debería facilitarme dicho certificado y yo, presentarlo ante la autoridad competente, con lo cual, si no me cambio a una nueva empresa o me presento a una convocatoria de plazas de Técnico en Emergencias Sanitarias, en teoría, no debería de afectarme.

Por otro lado, ¿qué puede ocurrir con esta normativa de transporte sanitario, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, donde resido actualmente? No hay una respuesta válida para poder obtener mi certificado de profesionalidad. Ante la incertidumbre, al final decidí que lo mejor era realizar el Grado Medio de Técnico en Emergencias Sanitarias, con el coste y el esfuerzo económico que eso conlleva.

Así, después de tantos años de experiencia profesional, de formación no reglada y de haber participado en alguna mesa con el Ministerio de Sanidad para la regulación de la Formación Profesional (FP), aquí estoy cursando estudios de FP.

 

4. ¿Cómo cree que afectará al colectivo de Técnicos en Emergencias Sanitarias?

Espero que afecte de forma positiva y que se regule de una vez por todas esas lagunas “alegales” que existían, y aún existen, en nuestra profesión, como por ejemplo, funciones delegadas por el equipo médico y diplomados universitarios en enfermería (DUE), procedimientos que hemos llevado a cabo y perfeccionado durante años, pero que cuando nos llamaban éramos “los ambulancieros” o “el conductor de ambulancia”. Algo erróneo, ya que no sólo nos dedicamos a conducir, sino que también realizamos muchas otras funciones que, hoy día, no podríamos decir que no las puede hacer un TES, y de hecho es lo que el personal sanitario con quien trabajamos diariamente espera de nosotros: trabajar en equipo siendo conscientes de nuestras responsabilidades y limitaciones legales, para sacar adelante a un paciente de una situación de urgencia y/o emergencia.

 

5. ¿Cree que esta nueva normativa afectará a la calidad del servicio?

Lo creo totalmente. Durante años nuestra profesión se ha basado en que si sabías más era porque tenías más interés en formarte, porque tenías curiosidad o porque te gustaba este trabajo, a pesar de no ser obligatorio realizar cierto tipo de formación, al menos que no fuera requerida por el puesto de trabajo.

Esto afectará en la medida de que todos tendremos que atenernos a los estándares mínimos que demanda la normativa, tendremos que saber lo mismo, ni más que unos, ni menos que otros. Además, la especialización del Técnico en Emergencias Sanitarias supondrá un avance enorme en la urgencia extrahospitalaria, ya que repercutirá en una mejora de las aptitudes y en el trato con los pacientes.

 

6. ¿Qué impacto cree que tendrá a corto plazo?

La crisis ha supuesto un descenso de la oferta formativa gratuita, hay que acreditar a mucha gente y habrá un periodo en el que convivian técnicos con FP y técnicos con Certificado de Profesionalidad. De todos modos, creo que a medio o largo plazo –en 10 o 20 años– podremos ver lo que se gestó en el año 2004 y no nos acordaremos de lo que fuimos antes de esta formación reglada. Si no recuerdo mal, en 1978 se dio el paso de asistente técnico sanitario (ATS) a DUE y, aunque todavía hay personal con la categoría de ATS, desde hace 15 o 20 años se nota la instrucción y la diligencia que tienen hoy por hoy los DUE, y nadie recuerda que tiempo atrás no eran universitarios, todo lo contrario, cada vez están más especializados, cosa que espero que pase con los Técnicos en Emergencias Sanitarias.

 

7. ¿Cree que habría que cambiar algo de la normativa?

A simple vista parecería que no, pero hay que cambiar detalles y procedimientos. Por ejemplo, debería ser posible incluir como personal docente a Técnicos en Emergencias Sanitarias que, con una experiencia profesional y docente demostrada, puedan ofrecer formación en ciertas unidades de competencia que así lo requieren por su particularidad, o porque esas funciones sólo las ha llevado a cabo un Técnico en Emergencias Sanitarias, y no médicos, DUE, mecánicos, ingenieros, etc.

Debería adecuarse la formación para voluntariado y crear un registro profesional de Técnicos en Emergencias Sanitarias para todos, sean profesionales o voluntarios, en el que se recoja la formación no reglada, la experiencia profesional, las horas de voluntario y todo lo que se refiera al estatus profesional de cada uno.

Se debería modificar la normativa, de forma que se hiciera una rápida acreditación y adecuación en cada puesto de trabajo, tanto en la empresa privada, como en la Administración pública, y que a partir de ese momento los centros de formación, las empresas y la Administración puedan saber con qué personal reglado cuentan y qué titulación tiene.

 

 


 

 

Vicente Salas Henarejos

Coordinador jefe del Servicio de Emergencias y Protección Civil. Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar. Murcia. España.


La nueva normativa es necesaria, aunque no termina de satisfacer a todos los colectivos, ni recoge a todos los actores que intervienen en el transporte sanitario por carretera

 

1. ¿Cómo valora en general la nueva normativa?

Necesaria, aunque no termina de satisfacer a todos los colectivos, ni recoge a todos los actores que intervienen en el transporte sanitario por carretera.

 

2. ¿Cómo afecta esta norma a la calidad del servicio que ustedes prestan?

En cuanto a la calidad, poco; nosotros ya teníamos unos requisitos de formación y entrenamiento muy altos.

 

3. ¿Cómo afecta a su organización la nueva normativa sobre transporte sanitario?

Aunque el grueso de nuestro personal no se ve afectado a corto plazo, en un futuro todos tendrán que tener el título de Técnicos en Emergencias Sanitarias (TES) o la cualificación.

 

4. ¿Qué impacto prevé a corto plazo?

El personal de nueva contratación deberá disponer de la titulación de TES.

 

5. ¿Qué impacto económico tiene?

Por las características de nuestro servicio, el coste económico no se verá aumentado y se mantendrá en los mismos umbrales.

 

6. ¿Qué preparativos hizo su organización ante la entrada en vigor de la normativa?

Se aconsejó a la plantilla que obtuviese la titulación académica necesaria a corto plazo.

 

7. ¿Qué porcentaje de su plantilla cumple con la norma actualmente?

Del personal al que le afecta, el 23% ya son TES; otro 23% lo será este año, y un 35% lo será el año próximo; además, todo el personal del servicio cumple con el punto 2 de la Disposición transitoria segunda.

 

8. ¿Cree que estará en condiciones de cumplir con la norma en los plazos establecidos en la Ley?

Sí.

 

9. ¿Cree que habría que cambiar algo en la norma?

En mi opinión, no tiene sentido que no se recojan las dotaciones mínimas de dos personas en ambulancias de clase A1, con la certificación profesional o titulación de formación profesional requerida. Se deja libertad de elección respecto a la decisión de cuándo un servicio lo requiere o no, ya que éste en cualquier momento puede variar durante el traslado.

También creo que, de forma excepcional, los trabajadores que dispongan de los certificados de habilitación mediante experiencia laboral —a la que hace mención el punto 2 de la Disposición transitoria segunda— deberían poder tener acceso a las plazas vacantes o de nueva creación. De otro modo este personal, si por alguna causa viera interrumpida su relación laboral, no podría optar a un nuevo contrato.

 

 


 

 

Sr. Antonio Marset

Director de RRHH. Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM). Barcelona. España.

 

Sr. Javier Colina

Responsable de Formación. Sistema d’Emergències Mèdiques (SEM). Barcelona. España.

 

Estimamos que al finalizar el curso 2013/2014 un porcentaje elevado (85%) de nuestros actuales TTS estarán en posesión del título de TES

 

1. ¿Qué preparativos hizo su organización con vistas a la entrada en vigor de la normativa?

El pasado año 2012, firmamos un acuerdo de colaboración con el Departamento de Ensenyament de la Generalitat de Catalunya para llevar a cabo la acción de validación de los aprendizajes adquiridos mediante la experiencia laboral o en actividades sociales del programa “QUALIFICA’T”.

 

2. ¿Qué porcentaje de su plantilla cumple con la norma actualmente?’

Actualmente en Catalunya aún no se ha desarrollado la disposición transitoria segunda, punto 4 del RD 836/2012, en el que se especifica que “corresponde a las comunidades autónomas adoptar las medidas necesarias para la aplicación, control y desarrollo de lo previsto en los apartados referentes a las vacantes y plazas de nueva creación, y a la habilitación de los trabajadores”.

En estos momentos, un porcentaje aproximado del 85%, o tiene el título de TES o el certificado de profesionalidad, o está en proceso de validación del 75% de las unidades formativas de los diferentes módulos del título.

 

3. ¿Cree que estará en condiciones de cumplir con la norma en los plazos establecidos en la ley?

Estimamos que al finalizar el curso 2013/2014 un porcentaje elevado (85%) de nuestros actuales TTS estarán en posesión del título de TES.

 

4. ¿Cree que habría que cambiar algo en la norma?

Previo al RD existía en algunas comunidades autónomas una acreditación de formación como Técnico de Transporte Sanitario, expedida por las Consejerías de Sanidad, y exigible para trabajar en el transporte sanitario urgente. Consideramos que se tenía que haber incluido dicha acreditación, como requisito mínimo para la habilitación de los actuales profesionales.

 

 


 

 

CENTRO DE FORMACIÓN PÚBLICO
 

Rocío Rubio

Profesora de Formación Profesional. Jefa del Departamento de Sanidad. IES Juan Bosco. Alcázar de San Juan. Ciudad Real. España.

 

Esta normativa supondrá un aumento del número de alumnos interesados en cursar el ciclo de Formación Profesional de Técnico en Emergencias Sanitarias

 

1. ¿Cómo valora en general la nueva normativa?

La sociedad actual es cada vez más exigente en cuanto a la calidad de los servicios que se prestan a los usuarios, y esta exigencia es aún más patente en el ámbito sanitario. Las personas no queremos renunciar a una asistencia sanitaria de calidad y esta normativa se dirige en este sentido, garantizando unos recursos humanos y materiales adecuados a nuestras necesidades.

 

2. ¿Cómo afecta a su organización la nueva normativa sobre transporte sanitario?

La nueva normativa afecta principalmente a los centros que prestan asistencia sanitaria. Los centros de FP simplemente hemos tenido que poner al día los contenidos que se imparten. La normativa no ha supuesto la necesidad de adquirir material adicional, ni de hacer ningún tipo de inversión económica.

 

3. ¿Han tenido que hacer algún cambio relacionado con la nueva norma?

Sencillamente revisar los contenidos del módulo relativo a dotación sanitaria y ponerlos al día.

 

4. ¿Qué impacto prevé a corto plazo?

Pensamos que esta normativa supondrá un aumento del número de alumnos interesados en cursar el ciclo de Formación Profesional de Técnico en Emergencias Sanitarias. De hecho, ya es uno de los ciclos formativos más demandados: por un lado, porque las salidas profesionales son atractivas y la rama sanitaria ha gozado hasta hace poco de bastante empleo, y, por otro, porque ya se esperaba la aparición de una normativa de este tipo.

 

5. ¿Qué preparativos hizo su organización ante la entrada en vigor de la normativa?

En nuestro caso, no ha sido necesaria preparación alguna, ya que desde la implantación del ciclo, la formación que se imparte es la recogida en el RD 1397/2007, sobre el título de Técnico en Emergencias Sanitarias, al que hace referencia esta normativa.

 

6. ¿Cuál cree que será el futuro respecto a la demanda de formación generada?

Teniendo en cuenta que en el futuro se exigirá la titulación de Técnico en Emergencias Sanitarias para los profesionales sin experiencia previa que deseen incorporarse a un puesto de conductor en una ambulancia asistencial, y que la formación profesional es cada vez más valorada –tanto en el mercado laboral, como en los profesionales–, esperamos que la demanda de formación específica en este campo siga siendo muy elevada.

 

7. ¿Cómo cree que afecta la norma a la calidad del servicio que podrán dar las personas que finalicen los estudios?

Es evidente que lo que esta norma pretende es garantizar la calidad de los servicios que se van a prestar, y, en lo que respecta a la calidad de los profesionales, estamos convencidos de que la FP aporta una preparación heterogénea y completa. Hay aspectos de las emergencias y la atención a múltiples víctimas que hasta ahora no se recogían en una titulación oficial y que este título sí contempla, así que esperamos que la norma efectivamente repercuta de forma importante en la calidad prestada por los profesionales.

 

8. ¿Cree que habría que cambiar algo en la norma?

La norma parece bastante adecuada a las necesidades actuales, y es muy prudente en cuanto a las exigencias que establece para no perjudicar a las empresas y los trabajadores que desarrollan actualmente esta labor.

 

 


 

 

CENTRO DE FORMACIÓN PRIVADO

 

José Ayoze Sánchez Silva

Jefe de estudios del Instituto IFP – Efhere. Enfermero de ambulancia sanitarizada. Las Palmas de Gran Canaria. Canarias. España.

 

En los centros públicos de FP los docentes no tienen los conocimientos necesarios para impartir las asignaturas del ciclo, en la gran mayoría de los casos las imparten docentes que no conocen el sector

 

1. ¿Cómo valora en general la nueva normativa?

La valoro de forma positiva, ya que regula algo que estaba abandonado desde el Real Decreto 619/1998. Valoro positivamente que sea obligatoria la posesión del título oficial para contratar a un trabajador en una empresa del sector. No valoro positivamente que no sea obligatoria la posesión de la titulación para los técnicos que ya están trabajando y que los proteja permitiendo que las empresas no los puedan mover de sus puestos, a pesar de no disponer de la titulación requerida. Al final no se obliga a nada y no se incentiva a estudiar, es más, lo desincentiva.

 

2. ¿Cómo afecta a su organización la nueva normativa sobre transporte sanitario?

A nuestro instituto le afecta porque tenemos alumnos que son técnicos en activo que quieren obtener la titulación, por lo que pueda pasar en el futuro, y además están los alumnos que ven que el acceso al mundo laboral pasa por la formación de FP de Grado Medio.

 

3. ¿Han tenido que hacer algún cambio relacionado con la nueva norma?

En nuestro instituto no, pero sabemos de empresas de ambulancias que tienen problemas para encontrar técnicos titulados para ocupar las plazas de sustitución, ya que no están correctamente formados, la FP pública falla al formar a los técnicos.

 

4. ¿Qué impacto prevé a corto plazo?

Puede que durante un tiempo haya pocos técnicos correctamente formados por la FP; también es probable que nos encontremos con técnicos veteranos que no se formen amparados en la ley y que el esfuerzo que se ha hecho no sirva para nada.

 

5. ¿Qué preparativos hizo su organización ante la entrada en vigor de la normativa?

Hemos ampliado las plazas para técnicos en activo, con ofertas específicas de formación en FP para ellos, como por ejemplo la formación semipresencial.

 

6. ¿Cuál cree que será el futuro respecto a la demanda de formación generada?

Imagino que la demanda de la formación profesional aumentará, o por lo menos se mantendrá tal como está ahora, la cual, por lo menos aquí en Canarias, está desbordada. No tengo ninguna esperanza respecto a los técnicos que ya lo son, la ley no les obliga a nada y les blinda en sus puestos de trabajo, cosa muy negativa desde mi punto de vista.

 

7. ¿Cómo cree que la norma afecta a la calidad del servicio que podrán dar las personas que finalicen los estudios?

En teoría, debería mejorarla, pero desgraciadamente en los centros públicos de FP los docentes no tienen los conocimientos necesarios para impartir las asignaturas del ciclo, en la gran mayoría de los casos las imparten docentes que no conocen el sector, por lo que la formación obtenida no es la adecuada. Soy muy pesimista en este aspecto. Desde mi punto de vista, los únicos que pueden salvar la situación serán los centros de formación privada basada en profesionales del sector que se hagan cargo de los planes de estudio.

 

8. ¿Cree que habría que cambiar algo en la norma?

Sin duda alguna. Debería eliminarse el blindaje de los profesionales del sector que no llegan a los mínimos exigidos; se debería obligarles a obtener el ciclo de emergencias, tal como se obliga a los técnicos de nueva incorporación. También debería eliminarse la exención a los militares, que deben tener unos estándares iguales o superiores a los civiles.

 

 


 

 

Francisco Rosario Galindo

Director gerente. Empresa de ambulancias ISCAN Servicios Integrales. Las Palmas de Gran Canaria. Canarias. España.

 

La política de contratación ya la hemos cambiado, ahora debemos esperar a que la autoridad competente establezca los criterios absolutos para la habilitación de los trabajadores actualmente en activo

 

1. ¿Cómo valora en general la nueva normativa?

En general, el Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, supone un avance en la calidad asistencial, ya que está orientada a la profesionalización del sector y a la búsqueda de una mejor asistencia sanitaria prehospitalaria, fundamentalmente. Establece nuevas normas para el ejercicio de la prestación, y se prima la formación profesional, cuyo alcance afecta tanto a empresas, como a trabajadores.

 

2. ¿Cómo afecta a su organización la nueva normativa sobre transporte sanitario?

Como a todas las empresas del sector, nos exige su cumplimiento y, consecuentemente, afecta en la organización diaria. La nueva normativa lleva implícita la contratación de Técnicos en Emergencias Sanitarias para nuevas incorporaciones laborales y una correcta asignación de servicios que puedan desarrollar los trabajadores que obtengan la habilitación profesional, sea en transporte sanitario urgente, sea en transporte sanitario no urgente. Como ya he mencionado, la nueva normativa está orientada a la profesionalización del sector. Respecto a los recursos móviles y su equipamiento, no presenta grandes diferencias. Tal vez aquí la nueva normativa debió establecer unos mínimos más exigentes en términos generales y ajustarse más a la realidad que se impone, singularmente en relación con los recursos sanitarios de soporte vital avanzado y su distribución interior. En todo caso, opino que la norma se perfeccionará.

 

3. ¿Han tenido que hacer algún cambio relacionado con la nueva norma?

Evidentemente, la política de contratación ya la hemos cambiado, ahora debemos esperar a que la autoridad competente establezca los criterios absolutos para la habilitación de los trabajadores actualmente en activo y comprobar su efecto en nuestra organización empresarial. Por lo demás, no observo cambios importantes que puedan afectarnos.

 

4. ¿Qué impacto prevé a corto plazo?

Destaco la profesionalización del sector y la mejora de la calidad asistencial.

 

5. ¿Qué preparativos hizo su organización ante la entrada en vigor de la normativa?

Hace cuatro años comenzamos a planificar la previsible implantación de la nueva norma, aún sin conocer su contenido final, y apostamos por la formación continua de los trabajadores y su profesionalización. Nos marcamos el objetivo de facilitar a todos los trabajadores acceder al Certificado Profesional por currículum formativo, reforzando su experiencia y, paralelamente, motivarles para obtener el título de TES. Transcurrido estos años, un 57% se encuentra realizando el Ciclo Medio (CM) de TES y un 11,20% ya está titulado, datos que valoramos de forma satisfactoria.

 

6. ¿Cuál cree que será el futuro respecto a la demanda de formación generada?

La alta demanda formativa para el CM de TES está motivada por la entrada en vigor del Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, y por la responsabilidad de los trabajadores del sector, los cuales han comprendido que para mantener sus puestos de trabajo no sólo han de estar formados, sino que además deberán estar titulados, anticipándose así a una previsible norma que pudiera aprobarse y que así lo exija. Por otro lado, al tratarse de un nuevo Ciclo Medio en la rama sanitaria, ha levantado obvias expectativas laborales para muchas personas que ven en esta profesión una salida laboral que, además, colma satisfacciones personales.

Creo que en los próximos años crecerá la oferta formativa hasta vislumbrar un mercado de demandantes de empleo titulados suficiente para cubrir las necesidades laborales del sector, y para que posteriormente esa oferta formativa se autorregule hasta conseguir ser suficiente para responder a esas demandas del mercado laboral.

 

7. ¿Cómo cree que afecta la norma a la calidad del servicio que podrán dar las personas que finalicen los estudios?

Mejorará claramente la calidad asistencial de los servicios, sin lugar a dudas.

 

8. ¿Cree que habría que cambiar algo en la norma?

Vivimos en una sociedad que evoluciona constantemente, y eso determina que muchas cosas deben revisarse de forma periódica y adaptarlas a la realidad que vivimos en cada momento. Creo que la innovación alcanzada en algunos campos de la ciencia debe entrar con fuerza en el transporte sanitario, y probablemente así será en un futuro.

Esta norma, ahora, aporta muchísimo en la búsqueda de una mejora continua en los servicios de transporte sanitario, pero no cabe duda que con el paso de los años se mejorará.

Estudiantes de Formación Profesional en Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

 


 

 

Jordi Giménez Álvarez, Elisabeth Moruno Murillo, Martí López Carbó y David Gotarda Vallejo

Estudiantes de 2.º curso de Emergencias Sanitarias. IES La Guineueta. Barcelona. España.

 

La nueva normativa tendrá un efecto positivo, ya que las nuevas generaciones de Técnicos en Emergencias Sanitarias saldrán más cualificadas y preparadas

 

1. ¿Qué estudios estáis cursando?

Segundo curso de Técnico en Emergencias Sanitarias.

 

2. ¿Cómo valoráis en general la nueva normativa?

La nueva normativa ofrece una regulación y una profesionalidad que antiguamente no existía, ya que cualquier persona podía conducir una ambulancia sin ningún tipo de formación profesional sanitaria reglada.

 

3. ¿Cómo creéis que afectará la nueva normativa en el ámbito de las emergencias prehospitalarias?

La nueva normativa tendrá un efecto positivo, ya que las nuevas generaciones de Técnicos en Emergencias Sanitarias saldrán más cualificadas y preparadas que antes. Los trabajadores sólo disponían de un curso de 450 horas como técnicos en transporte sanitario. A pesar de ello, creemos que la experiencia que ellos tienen es muy valiosa, tanto o más que los estudios de Técnico en Emergencias Sanitarias. Además, la regulación de estos estudios servirá para trabajar en el ámbito estatal, ya que hasta ahora cada comunidad autónoma se regía por su propia normativa sanitaria.

 

4. ¿Creéis que afectará a la calidad del servicio?

Sí, aumentará la profesionalidad de los trabajadores, ya que la formación de este curso es muy competente.

 

5. ¿Qué impacto creéis que tendrá a corto plazo?

El hecho de suprimir el médico en las ambulancias de tipo C hará que los técnicos tengan que tomar decisiones para las que no están preparados.

 

6. ¿Cómo véis vuestro futuro profesional y qué haréis cuando terminéis vuestros estudios de Técnico en Emergencias Sanitaria?

Nuestro futuro es trabajar en el sector sanitario, llevando o acompañando la ambulancia; por ello hemos dedicado muchos esfuerzos y horas de trabajo para poder acabar estos estudios, y algunos planeamos seguir ampliando nuestros conocimientos en el campo de la sanidad, por ejemplo como Diplomado Universitario en Enfermería.

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PRIMEROS AUXILIOS

El botiquín asistencial del Grupo de Rescate de Montaña del 061 Aragón

Irene Caballo López

Especialista en MFyC. Máster en Medicina de Urgencias en Montaña. Médico del 061 Aragón-Servicio de Rescate en Montaña. Aragón. España.

La asistencia sanitaria en situaciones urgentes/emergentes siempre conlleva la dificultad que entraña una actuación rápida y precisa. A esto hay que añadir la particularidad que representa la atención en montaña, un medio por lo general de difícil acceso, donde no sólo debemos ocuparnos de la asistencia de la afección que presenta el paciente, sino también de su seguridad en el contexto en el que se encuentra, de nuestra seguridad, así como del rescate y la evacuación. En la mayoría de las actuaciones, el medio y la meteorología son los que dictan la urgencia y la gravedad de la situación.

 

En este artículo, se expone un modelo de botiquín de rescate de montaña (fig. 1) utilizado por el Servicio de Rescate de Montaña 061 Aragón-Guardia Civil para la asistencia de afecciones urgentes/emergentes, válido como cualquier otro propuesto por otros servicios de rescate1. Los años en activo del Servicio de Rescate de Montaña 061 Aragón, así como el gran número de asistencias anuales, avalan la utilidad de este modelo.

 

Figura 1.  Botiquín de rescate de montaña.

Figura 1.  Botiquín de rescate de montaña.

 

 

Hay unas recomendaciones internacionales para elaborar un botiquín de montaña adaptado a la capacitación profesional del usuario (montañero, guía montaña y médico montañero), que siguen las directrices elaboradas por el Dr. Wiget, aceptadas por la Comisión para las urgencias médicas en montaña de la Comisión Internacional de Socorro Alpino (CISA-IKAR), publicadas en 19982, así como otras publicadas recientemente3. No es objeto del presente artículo describirlas, ya que considero que las primeras son más propias de un botiquín para la asistencia en ruta/expedición, y las segundas se pueden consultar en el la página web (http://www.ikar-cisa.org), si bien el lector constatará que el material del Servicio de Rescate del 061 Aragón coincide con las últimas recomendaciones.

 

El Servicio de Rescate de Montaña 061 Aragón-Guardia Civil está compuesto por un sanitario y especialistas en rescate (habitualmente y, si la situación no requiere más, 2 rescatadores). Tras la activación a través del COS (Central Operativa de Servicios de la Guardia Civil) o del CCU (Centro Coordinador de Urgencias del 061 Aragón), y si la meteorología lo permite, se accede al herido en helicóptero. Si no fuese posible, se accedería por vía terrestre. Obviamente, tanto por una vía como por otra, debemos ajustar el peso y la manejabilidad del material que llevamos.

 

Cada miembro del equipo lleva su material. El sanitario se encarga de su material individual (ropa de abrigo, arnés, material de progresión por cuerda fija, material de progresión invernal, etc.) y el botiquín de rescate sanitario. El especialista lleva su material individual, el material técnico necesario para el rescate y la evacuación, así como un pequeño botiquín de primeros auxilios para colaborar con el sanitario que asista el rescate o para la asistencia en el caso de que no acudiera el sanitario.

 

El botiquín de rescate sanitario está compuesto por varios módulos, para su mejor manejo y trasporte:

  • Bolsa de ataque.
  • Módulos individuales (fig. 2) de sueroterapia, curas, medicación, aparatos pequeño.
  • Bolsa de respiratorio (fig. 3).
  • Monitor-desfibrilador (fig. 4).
  • Bolsa de barrancos (en temporada, donde se introducen los módulos individuales que se consideren necesarios).

Figura 2.  Módulos individuales.

Figura 2.  Módulos individuales.

 

Figura 3.  Maletín de respiratorio.

Figura 3.  Maletín de respiratorio.
 

 

Figura 4.  Monitor cardíaco.

Figura 4.  Monitor cardíaco.

 

 

El monitor es un Zoll, serie M, con marcapasos, ECG 12 derivaciones, saturación de oxígeno, Et CO2, PNIV.

 

Todos ellos deben cumplir la premisa de ser resistentes, aceptablemente ligeros y cómodos de utilizar y de portear.

 

Tras la activación, todo el material se carga en el helicóptero, por si se necesitara para el aviso en curso a medida que se va obteniendo más información, o por si surgiera otro aviso más urgente o antes de volver a la base.

 

En el helicóptero, de manera permanente, hay otros tres módulos:

  • Bolsa de reserva (fig. 5).
  • Botella de oxígeno de reserva.
  • Bolsa de inmovilización/férulas.

Figura 5.  Material del helicóptero: bolsa de reserva, bolsa de oxígeno y material de inmovilización.

Figura 5.  Material del helicóptero: bolsa de reserva, bolsa de oxígeno y material de inmovilización.

 

 

En función de la información que se haya podido obtener del accidentado, el sanitario accederá al herido con el material/módulo que considere oportuno y el resto lo deja en el helicóptero.

 

En la tabla 1 aparecen descritos los elementos que componen cada módulo.

 

En la tabla 2 aparece detallado el botiquín que debiera llevar el especialista en rescate para proporcionar unos primeros auxilios adecuados al herido.

 

 

Tabla 1. Botiquín de rescate sanitario 061 Aragón. (Clic para ampliar)

Tabla 1. Botiquín de rescate sanitario 061 Aragón.

 

Tabla 2. Botiquín del especialista en rescate. (Clic para ampliar)

Tabla 2. Botiquín del especialista en rescate.

 

 


 

 

Bibliografía

  1. Perarnau S, Soteras I, Subirats E, Caralt X. El botiquín de ataque. Lo justo y necesario. Desnivel. 2009;277:94-6.
  2. Elsensohn F, editor. A Modular First Aid Kit for Alpinists, Mountain Guides and Alpinist Physicians. Recommendation REC M 0005 of the Commission for Mountain Emergency Medicine of 1998. In: Consensus Guidelines on Mountain Emergency and Risk Reduction. UIAA MEDCO International Commission for Mountain Emergency Medicine: 2001.
  3. Elsensohn F,Soteras I, Resiten O, Ellerton O, Brugger H, Paal P. Equipment of medical backpacks in mountain rescue. High Alt Med Biol. 2011;12:343-7.

 

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ARTÍCULO ESPECIAL

Retos operativos de la matanza en la isla de Utøya

Håvard Larsen1 y Trygve André Hole2

1 Paramédico, Vestre Viken Health Enterprise (VVE), Prehospital Clinic, Hønefoss, Noruega. Mando sanitario en la isla de Utøya.

2 EMT, Vestre Viken Health Enterprise (VVE), Prehospital Clinic, Hønefoss, Noruega.

 

 

Introducción

 

El 22 de julio de 2011 Noruega fue objeto de dos atentados terroristas. En el primero, ocurrido cerca de la sede del Gobierno de Oslo, hizo explosión una bomba de fertilizantes (nitrato de amonio/fueloil [ANFO o AN/FO]) de unos 1.000 kg. Además de la muerte de ocho personas, hubo que lamentar numerosos heridos y cuantiosos daños materiales en los edificios colindantes. El segundo atentado terrorista ocurrió 2 horas más tarde a 40 km de la capital, en Utøya, una pequeña isla situada al oeste de Oslo (fig. 1), en el lago Tyrifjorden, donde se llevan a cabo los campamentos de verano de las juventudes del partido socialista. Un solo individuo comenzó a disparar a los cientos de personas que se encontraban en la isla en ese momento, ocasionó la muerte de 69, la mayoría jóvenes, y dejó a su paso un interminable reguero de heridos por toda la isla. La investigación por parte de la policía y de las autoridades señala a un solo autor como responsable de los dos atentados terroristas acontecidos ese día. La matanza dio lugar a una de las mayores operaciones de rescate efectuadas en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial. Participaron ocho empresas sanitarias regionales, además de un elevado número de recursos de la policía y de los bomberos, del Ejército y de la organización Home Guard, el cuerpo de voluntarios para la defensa nacional.

 

Figura 1.  Isla de Utøya.

Figura 1.  Isla de Utøya.

 

 

 

Método

 

En el presente artículo trataremos de abordar algunas de nuestras experiencias y problemas subjetivos planteados como mandos sanitarios y personal del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) en el escenario de la matanza durante la operación de rescate efectuada en la isla de Utøya.

 

 

Servicio de Emergencias Médicas prehospitalarias de Noruega

 

El SEM prehospitalarias de Noruega está formado por médicos generales (MG) de guardia y ambulancias terrestres. Los MG son responsables de amplios distritos geográficos, ya que las municipalidades cooperan para cubrir esta función de guardia de los MG. Las regulaciones nacionales requieren que entre el personal de las ambulancias terrestres se incluya como mínimo a un técnico médico titulado (TMT), pero, en la mayoría de medios urbanos, se suele incluir a dos TMT titulados o a un paramédico titulado a nivel nacional.

 

El servicio de ambulancia aérea consiste en 11 helicópteros SEM (HEMS) y siete aviones SEM de ala fija. El personal de todas las unidades HEMS incluye a un anestesista y a un paramédico HSEM1.

 

Todos los recursos mencionados previamente están conectados con uno de los 20 centros de comunicación de emergencias médicas (CCEM), que reciben las llamadas del público a través del número nacional de emergencias médicas 113.

 

 

Cronología de la matanza de Utøya

  • 15.25 h: el coche bomba explosiona junto a las oficinas del Gobierno de Oslo.
  • 17.24 h: primeras llamadas de las víctimas de la isla de Utøya.
  • 17.33 h: la primera unidad SEM llega hasta las proximidades de la isla de Utøya.
  • 18.50 h: la policía declara seguro el “muelle de Utøya” y se inicia el triaje de las víctimas (C1, fig. 2).
  • 19.05 h: estación 2 para la evacuación de las víctimas, establecida en la isla de Storøya (C2, fig. 2).
  • 19.45 h: la estación C1 se cierra por razones de seguridad, la estación C2 recibe todo el flujo de pacientes (fig. 2).
  • 19.57 h: el primer paciente de Utøya llega al Oslo University Hospital de Ullevål.
  • 21.30 h: el último paciente de Utøya llega al Oslo University Hospital de Ullevål.
  • 23.00 h: se cierra la estación 2 de la segunda evacuación de las víctimas (C2, fig. 2)1.

Figura 2.  Organización de los servicios de emergencias médicas en la matanza de la isla de Utøya. Tomada de Sollid et al1.

Figura 2.  Organización de los servicios de emergencias médicas en la matanza de la isla de Utøya. Tomada de Sollid et al1.

 

 

Atentado terrorista en Oslo

 

En muchos aspectos, supuestamente, dos atentados terroristas sucesivos complicarían la respuesta de los servicios de emergencias médicas, pero, en este caso, destacamos lo contrario. Teniendo en cuenta que el asesino hizo explosionar el coche bomba junto a la sede del Gobierno de Oslo un viernes por la tarde de un día festivo, por fortuna, sólo un número limitado de personas se encontraban en los edificios y las áreas circundantes. Este hecho hizo que “tan sólo” murieran ocho personas y nueve de las 200 heridas tuvieran lesiones graves2. Esto originó una importante movilización de recursos, comparado con los estándares vigentes en Noruega, de modo que, cuando los CCEM recibieron las primeras llamadas de las víctimas de la matanza de Utøya 2 horas más tarde, ya se habían movilizado 41 ambulancias terrestres y cuatro HSEM.

 

 

Atentado terrorista en Utøya

 

El CCEM de la Vestre Viken Enterprise (VVE) recibe la primera llamada de las víctimas de Utøya a las 17.24 h. Las personas que llamaron describieron a un hombre disfrazado de oficial del servicio de seguridad del departamento de policía que andaba disparando de forma indiscriminada con dos armas automáticas. La persona que llama afirma que hay muchos cadáveres esparcidos a lo largo del recorrido del asesino. A medida que la matanza continúa, las líneas del CCEM empiezan a colapsarse. En la información proporcionada por los que llaman se indica que es probable que en la isla ese día haya hasta 750 personas y que estén desesperadas, ya que no pueden ir a ninguna parte. La isla de Utøya tiene unas dimensiones de 330 metros de ancho por 420 metros de largo, su superficie no alcanza el kilómetro cuadrado y está rodeada de agua por todas partes. La distancia más corta hasta tierra firme es de 650 m. La temperatura ambiente y la temperatura del agua ese día era de 14 °C y caía una fina lluvia1. De forma retrospectiva, el personal del CCEM describe una sensación de impotencia y desesperación. Mientras que, normalmente, mantienen al teléfono a la persona que llama hasta la llegada de los recursos, en este caso tuvieron que utilizar consejos no tradicionales, como “apague su teléfono”, “escóndase”, “hágase el muerto” o “nade”.

 

A causa del atentado terrorista en Oslo, los hospitales se proveyeron de personal para la catástrofe, y, como se ha mencionado previamente, en el área de Oslo estuvo disponible un número sustancial de recursos móviles. El CCEM empezó a movilizar estos recursos hacia Utøya. En total se movilizaron:

  • 50 ambulancias terrestres (fig. 3).
  • 6 HSEM.
  • 2 helicópteros de búsqueda y rescate.
  • 3 Bell Helicopter de la Royal Air Force.
  • 2 autobuses provistos de monitorización médica para el transporte en masa.
  • 1 autobús público utilizado en el escenario de la matanza.
  • 1 ciclomotor medicalizado.
  • 10 anestesistas a los que se llamó (principalmente anestesistas HSME).
  • 2 MG locales de guardia.
  • así como un número elevado de TES que se presentaron como voluntarios.

Figura 3.  Se movilizaron 50 ambulancias hacia la isla de Utøya.

Figura 3.  Se movilizaron 50 ambulancias hacia la isla de Utøya.

 

 

A las 17.33 h, 9 minutos después de producirse la primera llamada desde Utøya, la primera ambulancia terrestre llega “al escenario” en el área de la isla de Storøya, a poca distancia de tierra firme. Debido a los disparos indiscriminados del terrorista y a la información poco precisa, se retuvo al personal hasta que la policía hubo desalojado el área alrededor de la isla de Utøya. A las 17.55 h la policía declara seguro el muelle de Utøya y se pone en marcha la primera ambulancia. El TES con más experiencia de la primera ambulancia funciona como mando sanitario. En este momento, ningún paciente ha alcanzado la orilla. Cuando la primera unidad se acerca al embarcadero, por un momento, cree que ha encontrado al asesino, ya que un oficial de la policía armado sale de entre la maleza y se dirige hacia ellos con un arma en la mano. Afortunadamente, lo reconocen como el policía local, que les grita que regresen porque se han oído disparos por el embarcadero y tierra adentro. Los recursos de los SEM dispersados por el lugar han tenido que retirarse y permanecen a cubierto detrás de la vegetación y de los vehículos. Las personas que nadan desde la isla están alcanzando la orilla en un número cada vez mayor y en un área geográfica extensa, a lo largo de la orilla, ya en tierra firme. Los vehículos privados recogen a los “nadadores” y en las viviendas privadas se han organizado lugares de espera. Uno de los problemas más difíciles fue seguir el rastro de los “nadadores” que salieron de la isla y este control se perdió muy temprano en el proceso.

 

Los nuevos recursos que llegan al escenario desde el norte son retenidos en Sundvollen, a 4 km al norte de Utøya. Mientras esperan que se despeje el área, se toma la decisión de usar el hotel de Sundvollen como centro de evacuación para los supervivientes que pueden andar. El personal del centro de evacuación está formado por MG, psicólogos y otro personal de asistencia sanitaria para proteger a los pacientes que han sufrido un trauma y aquéllos con heridas leves, al igual que a sus familiares. Éste fue uno de los “factores de éxito”, ya que se consiguió mantener alejadas del hospital a las personas con lesiones físicas menores.

 

A las 18.50 h, el muelle de Utøya se declara seguro y se establece la estación C1 de desalojo de las víctimas (C1, fig. 2). Llegan embarcaciones preparadas, conducidas por civiles, que trasladan a los pacientes con lesiones graves. El embarcadero tiene un espacio limitado y sólo pueden dar marcha atrás dos ambulancias terrestres al mismo tiempo, y no hay medios posibles para que aterricen helicópteros. Se tomó la decisión de crear una nueva estación de evacuación de las víctimas en la isla de Storøya, situada a 3 km al norte de Utøya (C2, fig. 2). Los autores de este artículo se encontraban en la primera unidad que llegó al escenario en la isla de Storøya y fueron los encargados de crear la estación C2 de desalojo de las víctimas (C2, fig. 2). El manejo de las víctimas en la estación C1 se limita al triaje, al tratamiento de las hemorragias externas, la inserción de un acceso intravascular, la administración de analgesia, la prevención de la hipotermia y el transporte rápido1. Después de tratar a 10-15 pacientes, se procede a evacuar la estación C1, debido a la sospecha cada vez mayor de una posible bomba colocada en el vehículo del asesino, estacionado junto al embarcadero. En este momento, se traslada a todos los evacuados a la estación C2, en la isla de Storøya.

 

Cuando se establece la estación C2, la información obtenida en este momento indica que en la isla podrían haber 750 personas. Desconocemos cuántas de ellas han muerto o están heridas. Pronto tuvimos claro que necesitábamos establecer una estación de desalojo de las víctimas que no retrasara la evaluación rápida de los heridos más graves hacia un tratamiento definitivo. Nuestra variable de rendimiento fue que, en la estación de desalojo de las víctimas, el tiempo de espera o de permanencia tenía que limitarse al triaje y a la estabilización médica necesaria urgente, ya que el resto se garantizaría en el traslado de camino al hospital. Normalmente, desarrollamos nuestro trabajo en función de un diagrama esquemático (fig. 4) en el que se muestra cómo organizar el escenario del incidente cuando el número de víctimas es significativo. Este diagrama esquemático incluye el establecimiento de un lugar para reunir a los pacientes heridos. Nuestra experiencia operativa ha demostrado que esto retrasa la evacuación, de modo que decidimos simplificar el sistema. Creamos una línea de triaje que consistía en anestesistas y TES/paramédicos, que efectuarían el triaje de los pacientes en cuatro “cadenas de montaje” diferentes (fig. 5).

  1. Situación crítica: transporte con HSEM, si estuviera disponible.
  2. Situación urgente: transporte con una unidad de ambulancia terrestre.
  3. Heridos leves: cubiertos con una manta y sometidos a un seguimiento por parte de un bombero hasta la llegada del autobús.
  4. Lugar de reunión de los fallecidos.

Figura 4.  Diagrama esquemático.

Figura 4.  Diagrama esquemático.

 

 

Figura 5.  Cadena de montaje. Tomada de los autores.

Figura 5.  Cadena de montaje. Tomada de los autores.

 

 

Este sistema funcionó de manera excelente y consideramos que una parte sustancial del éxito se debió al hecho de que sólo los participantes en la cadena de triaje necesitaban comprender el plan estratégico. El personal de las unidades de transporte cumplió su cometido, de igual forma como desarrolla su labor todos los días: tratar a un paciente cada vez utilizando los principios del tratamiento de la clasificación ATLS (del inglés Advanced Trauma Life Support)/PHTLS (del inglés Prehospital Trauma Life Support).

 

Los puntos débiles y las limitaciones de la “cadena de montaje” es que exige los recursos suficientes de transporte en cualquier momento. Si esta capacidad no estuviera disponible, tendríamos que organizar un lugar de reunión para los heridos en que el personal SEM debería efectuar el registro, el triaje y la observación, de acuerdo con el diagrama esquemático (fig. 4).

 

Decidimos no utilizar los recursos para un registro concienzudo de cada paciente, simplemente porque esto consumiría tiempo de los pacientes hasta obtener un tratamiento definitivo, y el control sobre los pacientes ya se había perdido, ya que tanto los nadadores, como las embarcaciones de la población civil, trasladaban a los pacientes a diversos lugares a lo largo de la costa.

 

 

Retos planteados a partir de la estación C2

 

Comunicación

 

Los departamentos de salvamento noruegos se encuentran en un período de transición en el que está cambiando el antiguo sistema de comunicación VHF por el sistema Tetra, más moderno. Por consiguiente, el personal de respuesta tiene diferentes sistemas de comunicación, de los cuales algunos son analógicos y otros, digitales. El área alrededor del lago Tyrifjorden se caracteriza por una falta de cobertura y, como consecuencia, la comunicación es deficitaria o inexistente. Es probable que el mayor problema respecto a la comunicación fuera el ruido de los helicópteros que aterrizaban en el pequeño espacio de la estación C2. Durante la misión en la isla de Utøya, se registraron alrededor de 60 vuelos, con un máximo de 30 en una hora, la mayoría de los cuales tuvieron lugar en la estación C2.

 

Seguridad

 

Durante varias horas, la policía trabajó con la sospecha de que podían andar sueltos otros tres o cuatro posibles asesinos. Por esta razón, la isla en sí misma no era segura para el personal SEM, y las fuerzas especiales de la policía sólo permitieron que permaneciera un reducido número de personas. La posibilidad de que los asesinos pudieran ser evacuados como víctimas exigía que dispusiéramos de oficiales de policía de las unidades especiales para cubrir la costa de la estación C2.

 

Logística

 

El hecho de que el incidente tenga lugar en una isla es un importante problema desde un punto de vista logístico, ya que se necesitan muchas embarcaciones para trasladar a los pacientes hasta tierra firme. Al mismo tiempo, esto nos ayudó a trasladar a los pacientes en grupos, de modo que podíamos manejar más fácilmente el flujo de pacientes renovando los recursos y el material entre cada grupo.

 

Heridas y lesiones de los pacientes

 

Los pacientes presentaban múltiples heridas de bala, fracturas y traumatismos debidos a los saltos efectuados desde los edificios y desde los acantilados de la ladera oeste de la isla al huir del asesino. Casi todos los pacientes presentaban hipotermia leve debido a la baja temperatura y a la lluvia y, para los que huyeron nadando, a causa de la baja temperatura del agua. Además, la mayoría presentaba un trauma psicológico. Cuando una embarcación se detenía en la orilla y un TEM ayudaba al paciente a salir de ella, la mayoría de jóvenes retrocedían y preguntaban al TEM con una actitud comedida y fría: “¿Va a dispararme?”. Muchos de los integrantes del personal SEM que trabajó ese día describieron el especial silencio y la mirada “vacía” de las víctimas que llegaban a la costa.

 

 

Factores del éxito

  • Colegas conocidos dentro del servicio y a través de los diferentes departamentos.
  • Los mandos se conocían entre sí y también gracias al entrenamiento compartido entre los departamentos.
  • Una notable disciplina y lealtad entre el personal de respuesta en el escenario de la matanza.
  • Recursos ilimitados.
  • Una gran capacidad HSEM y de helicópteros de búsqueda y rescate (SAR).
  • Una destacada capacidad en cuanto a las camillas LESS (Light Emergency Stretcher System) y al material para prevenir la hipotermia.
  • Autobuses para proteger a los pacientes, prevenir la hipotermia y para el transporte en masa hasta el centro de evacuación.
  • Uso del hotel como centro de evacuación: ya organizado para la manipulación de alimentos, alojamiento y capacidad de dar cobijo a un número elevado de personas.

Nos satisface afirmar que ningún paciente falleció mientras era atendido por los SEM prehospitalarios. Sólo un paciente falleció más tarde en el hospital debido a las graves heridas sufridas3.

 

 

Atención a nuestro propio equipo

 

Cuando la fase aguda de la operación terminó y los equipos fueron reemplazados por otros, el personal se reunió en un hotel (no en el centro de evacuación) para comer y beber, y hablar con los colegas, así como con los responsables de los primeros auxilios emocionales y el control de la crisis dentro del servicio. Todos estaban conmovidos por diferentes razones: la situación de la seguridad, no haber podido ayudar a causa de dicha situación, el número de víctimas y el hecho de que la mayoría eran jóvenes (la edad media fue de 18,3 años)3. Más tarde, todos rellenaron un informe técnico que se dividió en grupos, en función del momento en el que actuaron durante la operación. Todo el personal se ha sometido a una entrevista emocional colectiva con un psicólogo y se ha ofrecido una entrevista personal con un psicólogo. En la estación de ambulancias con más participación se añadió una ambulancia externa con personal, de modo que los empleados pudieran disfrutar de un mayor número de días de tranquilidad y tiempo para hablar con sus colegas. Esta medida parece haber producido un efecto positivo; los empleados parecen manifestar una unidad más firme ahora que entonces, y la tasa de absentismo ha disminuido.

 

Esperamos que este artículo sirva para proporcionar un poco de comprensión sobre nuestras “valiosas” experiencias y aprovechamos la oportunidad para saludar a nuestros colegas españoles (fig. 6).

 

Figura 6.  Håvard Larsen y Trygve André Hole, autores del artículo (Fotografía de Glenn Robin Andreassen).

Figura 6.  Håvard Larsen y Trygve André Hole, autores del artículo (Fotografía de Glenn Robin Andreassen).

 

 


 

 

Bibliografía

  1. Sollid SJM, Rimstad R, Rehn M, Nakstad AR, Tomlison A-E, Strand T, et al. Oslo government district bombing and Utøya island shooting July 22, 2011: The immediate prehospital emergency medical service response. Scand J Trauma Resusc Emerg Med. 2012;20:3. [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://www.sjtrem.com/content/20/1/3/
  2. Indictment of prosecutors in Oslo, Norway. [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://www.nrk.no/contentfile/file/1.8025126!tiltalen227.pdf
  3. Official rapport from terrorist attacks 22.07.12, Directorate of Health. [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://helsedirektoratet.no/publikasjoner/lering-for-bedre-beredskap-/Publikasjoner/lering-for-bedre-beredskap-22-7.pdf
  4. Official rapport from EMS services, Vestre Viken Health Enterprise [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://www.vestreviken.no/SiteCollectionDocuments/Nyheter/Utøya%20PHT.pdf
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VEHÍCULOS Y EQUIPAMIENTOS

¡Cuidado que llega el invierno! Preparación del vehículo

Enric Torres Cortina

Técnico en Emergencias Sanitarias. SUM (Servei Urgent Mèdic). SAAS (Servei Andorrà d’Atenció Sanitària). Principat d’Andorra.

En nuestro trabajo podemos encontrar muchos factores que dificultan la tarea diaria, ya de por sí estresante. Nos surgen preguntas del tipo ¿llegaremos a tiempo?, ¿podremos ayudar a la/s víctima/s? Tenemos el corazón en un puño hasta que no llegamos al lugar del suceso y podemos valorar la gravedad de la situación. Entre todos estos factores hay uno, la situación meteorológica, que puede no sernos favorable: puede hacer frío, haber lluvia, niebla, nieve, lo cual nos complica mucho más nuestro trabajo. Además las carreteras pueden no ser óptimas, estar mojadas, nevadas, heladas, etc.

 

Llegar al lugar del servicio requerido con seguridad y rapidez depende, en parte, en tener el vehículo en óptimas condiciones de funcionamiento y de equipamiento. Es de vital importancia prestar mucha atención a nuestro vehículo y tenerlo siempre en muy buenas condiciones, porque él también sufre con el frío.

 

Así, pueden surgir algunos problemas en nuestra unidad a causa de las bajas temperaturas y que podrían inutilizarla, como son: 

  • que la batería de arranque no tenga la capacidad suficiente para poner el motor en marcha.
  • que cueste arrancar el motor por problemas de calentadores.
  • que el agua se haya congelado en el circuito de refrigeración.

 

Recomendaciones de mantenimiento preventivo y preparación del vehículo para afrontar el invierno

 

Los vehículos deben estar siempre en perfecto estado mecánico. No tenerlos en buenas condiciones puede provocar que durante un servicio tengamos algún percance, avería o accidente, y así poner en peligro la vida del paciente, de otros usuarios, del equipo sanitario y también la nuestra.

 

Cuando empezamos una guardia, hacemos las revisiones pertinentes de todo el equipo que llevamos, tanto en el habitáculo sanitario, como en el habitáculo del conductor. También hay que revisar el vehículo: el aceite del motor, el líquido refrigerante, el líquido limpiaparabrisas, comprobar el estado de las escobillas del limpiaparabrisas y de los neumáticos.

 

Aceite del motor

 

En caso de que sea el momento de llevar el vehículo a la revisión periódica, conviene comprobar que la viscosidad del aceite es la adecuada, ya que el frío tiende a volverlo más denso; si ese fuera el caso, habría que cambiar el aceite por uno con una viscosidad baja de 5w30 o 5w40.

 

Batería

 

Cuando llega el invierno hay que revisar la batería y comprobar su estado de carga. Con temperaturas bajas la batería pierde capacidad de arranque, sobre todo si tiene más de 3 años de funcionamiento. También se tendrían que revisar los bornes y, una vez limpios, para evitar que se forme sulfato sobre ellos, untarlos con grasa especial.

 

Limpiaparabrisas

 

En invierno los limpiaparabrisas se utilizan mucho más que en verano, es conveniente cambiarlos si hacen ruido o dejan surcos. No hay que olvidar rellenar el depósito del lavaparabrisas con detergente, al que puede añadirse un poco de anticongelante rebajado.

 

Calentadores

 

Para facilitar el arranque en frío, sobre todo con temperaturas bajas, los motores diesel utilizan calentadores. Si al vehículo le cuesta mucho arrancar en los meses más fríos del año, habrá que revisar si los calentadores del motor funcionan de forma correcta.

 

Líquido refrigerante

 

Hoy día todos los vehículos llevan líquido de refrigeración, que de por sí ya es anticongelante (fig. 1). De todos modos, cuando llegan los meses más fríos, es recomendable que en el taller mecánico se revise que dicho líquido tenga una graduación adecuada. A veces, al revisar si falta líquido al sistema de refrigeración, se le añade agua y esto provoca que la graduación del líquido refrigerante descienda de forma considerable. Además, el agua puede congelarse en el circuito; si se congela, aumenta de volumen y revienta los conductos internos, lo cual produce graves averías en el motor (rotura de manguitos, rotura del radiador, bloque de motor) y puede llegar a inutilizar la unidad (fig. 2).

 

Figura 1.  Depósito líquido.

Figura 1.  Depósito líquido.

  

Figura 2.  Manguitos de agua.

Figura 2.  Manguitos de agua.

 

 

Modificaciones en el vehículo sanitario

 

La normativa europea EN-1789, en su apartado 4.5.5, contempla que los vehículos adaptados para transporte sanitario lleven una calefacción independiente y autónoma regulable. La temperatura debe ser de 22 ºC en el habitáculo asistencial, y permitir una variación de +/- 5 ºC. Hay diferentes sistemas de calefacción en el mercado.

 

Sistema de calefacción por agua o precalentador de motor

 

La calefacción por agua se integra en el compartimento del motor (fig.3) y calienta el propio circuito de refrigeración. El motor precalentado arranca con más facilidad, consume menos combustible, emite menos contaminantes y, sobre todo, tendrá más durabilidad. Además, el hecho de tener el motor caliente permite utilizar de inmediato la calefacción del vehículo en el habitáculo conductor y en el asistencial.

 

Figura 3.  Precalentador instalado en el compartimento del motor.

Figura 3.  Precalentador instalado en el compartimento del motor.

 

 

Calefacciones de aire independientes y autónomas para el habitáculo asistencial

 

Las calefacciones de aire están diseñadas para calentar de forma rápida y económica la cabina asistencial (fig.4) y permiten que, aunque el vehículo esté con el motor parado en la base, podamos mantener una temperatura adecuada en el interior.

 

Esta calefacción puede programarse en el interior del habitáculo asistencial para adaptarla a nuestras necesidades.

 

Figura 4.  Calefacción independiente instalada en el futuro habitáculo asistencial.

Figura 4.  Calefacción independiente instalada en el futuro habitáculo asistencial.

 

 

¿Por qué han de utilizarse neumáticos de invierno (o de contacto)?

 

Uno de los equipamientos más importantes en el vehículo sanitario son los neumáticos. Hay que recordar que lo único que une a nuestro vehículo con el asfalto son los neumáticos y deben estar siempre en muy buenas condiciones, sean neumáticos de verano o de invierno.

 

La profundidad mínima del dibujo debe ser de 1,6 mm para el neumático de verano y de 3 mm para el de invierno.

 

Un nivel de presión inadecuado de un neumático afectará a su durabilidad. Una presión baja hará que se desgaste por los costados, mientras que una presión demasiado alta desgastará la parte central. La presión del neumático también influirá en su adherencia y, en consecuencia, en la seguridad. Se recomienda revisar la presión a menudo (de modo semanal).

 

Por debajo de los 7 ºC –situación que se produce durante los meses de invierno en muchas regiones de España–, la goma (caucho) de un neumático de verano se endurece, lo cual provoca una pérdida de eficacia en la adherencia. Los neumáticos de nieve o de contacto tienen como particularidad que la goma del neumático es más blanda; además, presenta un grabado (dibujo) con tacos cortados en láminas que permite una mejor adherencia a bajas temperaturas, con lluvia, barro, nieve, etc., un mejor control direccional y una mejor frenada (fig. 5).

 

Figura 5.  Neumáticos de nieve.

Figura 5.  Neumáticos de nieve.

 

El efecto de la nieve en el neumático es muy similar al del barro. En ambos casos, el neumático debe penetrar en la parte blanda para encontrar una superficie dura debajo. Cuanto más anchos sean los neumáticos de nuestro vehículo, menor superficie de contacto con el asfalto tendremos y, por lo tanto, peor será la adherencia.

 

 

Legislación española

 

El Reglamento General de Vehículos basado en el Real Decreto 2822/1998 establece que, cuando sea obligatorio o recomendado el uso de cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados, se deberán colocar sobre, al menos, el eje de las ruedas motrices, o bien utilizar neumáticos especiales.

 

Se entiende por neumáticos especiales aquéllos que entre otros elementos presentan el marcaje M+S (del inglés mud and snow, ‘barro y nieve’) (fig. 6).

 

Figura 6.  Neumáticos especiales (M+S).

Figura 6.  Neumáticos especiales (M+S).

 

 

Envejecimiento y caducidad

 

Actualmente, no hay ninguna normativa en el ámbito europeo que regule la caducidad de los neumáticos. En otros países, como Alemania, no se permite pasar la Inspección Técnica de Vehículos a un vehículo con neumáticos de más de 6 años de antigüedad.

 

Todos los neumáticos llevan en el flanco un pequeño grabado con 4 dígitos que indican la fecha de su fabricación. Los dos primeros números indican la semana del año y los dos siguientes, el año de fabricación. El número que vemos en la figura 7 es el 2812: esto significa que el neumático fue fabricado en la semana 28 del año 2012.

 

Figura 7.  Fecha de fabricación del neumático.

Figura 7.  Fecha de fabricación del neumático.

 

 

En caso de no disponer este tipo de neumáticos, es recomendable (obligatorio en zonas de nieve) llevar cadenas.

 

Podemos encontrar diferentes tipos de cadenas: las más utilizadas son las cadenas de acero (fig. 8); este tipo de cadenas producen mucha vibración en el vehículo, y en consecuencia, en el habitáculo sanitario, con perjuicio para el paciente y el equipo asistencial. Por ello es más recomendable llevar las de tela (fig. 9).

 

Figura 8.  Cadenas de acero.

Figura 8.  Cadenas de acero.

 

Figura 9.  Ruedas de tela.

Figura 9.  Ruedas de tela.

 

 

Vehículos para zonas de nieve

 

Los vehículos adecuados para zonas con riesgo de nevadas son los vehículos 4×4 o 4WD, ya que aportan mucha más tracción, mejor adherencia y, por lo tanto, más seguridad.

Hoy día en el mercado hay varios modelos de furgonetas adaptables para ser carrozadas en ambulancia con el sistema 4×4, sean del tipo A, B o C.

 

 

Equipamiento en el habitáculo asistencial

 

La hipotermia puede agravar de forma drástica la situación, ya de por sí crítica, de un paciente politraumatizado grave, y al que en un principio asistimos en la calle quizás a temperaturas negativas. Si luego lo atendemos en un habitáculo que no está a una temperatura adecuada, de unos 20 ºC, tendremos dificultades para realizar una toma correcta de las constantes vitales, presión arterial, saturación de oxígeno, electrocardiograma, temperatura, etc., así como para realizar determinadas técnicas invasivas, por los temblores y la vasoconstricción periférica del paciente.

 

Los equipos electrónicos, ubicados en el habitáculo asistencial, no soportan bien las temperaturas extremas y los medicamentos también pueden ver alterada su acción por efecto de la temperatura.

 

Por lo tanto, es recomendable, por no decir imperativo, que las unidades estén equipadas con dispositivos de calefacción independientes para cabina asistencial: mantas térmicas, calentador de sueros, sábanas para poner entre el paciente y el colchón de vacío, mantas convencionales, etc. Hay diferentes modelos de calentadores de suero, como la bolsa conectada a 12 voltios (fig. 10), o bien el calentador tipo nevera empotrado en el carrozado (fig. 11).

 

Figura 10.  Calentador de sueros de tipo bolsa de 12 voltios.

Figura 10.  Calentador de sueros de tipo bolsa de 12 voltios.

 

Figura 11.  Calentador de sueros empotrado en el carrozado junto con la nevera.

Figura 10.  Calentador de sueros de tipo bolsa de 12 voltios.

 

 

 

Puntos clave

  • Es de vital importancia que prestemos mucha atención a nuestro vehículo, y hay que tenerlo siempre en muy buenas condiciones, ya que él también sufre por el frío.
  • Por debajo de 7 ºC, la goma de un neumático de verano se endurece, lo cual provoca una pérdida de eficacia en la adherencia.
  • Es recomendable, por no decir imperativo, que las unidades estén equipadas con dispositivos de calefacción independientes para la cabina asistencial.
  • Los vehículos adecuados para zonas con riesgo de nevadas son los vehículos 4×4 o 4WD, los cuales aportan mucha más tracción, mejor adherencia y, por lo tanto, más seguridad.
  • La palabra que resume nuestra conducción es suavidad.
  • Conocer muy bien las zonas donde trabajamos y las diferentes carreteras por donde circulamos.

 

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CATÁSTROFES, RESCATE, COOPERACIÓN Y SALVAMENTO

El sistema ERU (Emergency Response Unit) de Cruz Roja. La perspectiva española

Iñigo Vila Guerra

Responsable de la Unidad de Emergencias Cooperación Internacional. Cruz Roja Española. Madrid. España.

La palabra catástrofe proviene de los vocablos griegos “hacia abajo” y “voltear”, y que podemos traducir como ‘destruir’ o ‘abatir’. Según la Real Academia Española (RAE), el término catástrofe hace referencia a un “suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas”. El concepto de catástrofe está directamente asociado al de desastre que, según la RAE, significa “desgracia grande” y que se ha adaptado del término inglés disaster. Habitualmente, ambos se utilizan como sinónimos y de forma indistinta, y conllevan la sucesión de una serie de hechos que sobrepasarán la capacidad de respuesta, de estructuras y de medios, previstos por un sistema o sociedad ante cualquier tipo de adversidad. En este sentido, las catástrofes o desastres producirán una alteración brusca del estado habitual y cotidiano de las cosas, un antes y un después no superable sin la ayuda externa. Este tipo de sucesos afectarán de forma negativa a la vida, produciendo grandes cambios que, en muchas ocasiones, serán permanentes en la sociedad o en el medio ambiente.

 

Casi diariamente ocurre en el mundo un desastre de grandes proporciones, y semanalmente suele presentarse una catástrofe natural que requiera apoyo internacional (tormentas, inundaciones, incendios o terremotos). No parece que esta tendencia tienda a disminuir durante la próxima década.

 

Si a estas previsiones le añadimos factores como el incremento de la densidad de población y su asentamiento en terrenos inapropiados; la falta o mala distribución de recursos alimentarios; el procesamiento cada vez mayor de materias peligrosas y su transporte; la especulación y la industrialización incontrolada de los países en vías de desarrollo, podemos intuir la alta probabilidad de que los futuros “grandes desastres” afecten a un potencial de millones de damnificados cada vez mayor.

 

 

Salud y desastres

 

Desde el punto de vista sanitario, un desastre se debe definir a partir de las consecuencias que tiene sobre el estado de salud y los servicios sanitarios afectados. El deterioro del estado de salud de la población suele ser uno de los impactos más graves de los desastres, tanto en los generados por catástrofes naturales, como por conflictos armados. En ocasiones, los desastres acarrean auténticas crisis sanitarias, que se caracterizan por la propagación de epidemias que se convertirán en la principal causa de mortalidad. En consecuencia, todas las actuaciones que puedan emprenderse en materia de salud serán prioritarias durante las emergencias.

 

Los desastres afectarán a la situación de la salud principalmente de tres formas:

  • Aumentarán la susceptibilidad o propensión fisiológica a contraer enfermedades.
  • Aumentarán las lesiones y la exposición a las enfermedades.
  • Disminuirán la capacidad estructural y de funcionamiento del sistema y los servicios de salud.

Ante las situaciones anómalas generadas en los desastres, las personas vulnerables tendrán un riesgo mayor de mortalidad o morbilidad asociada, debido a una serie de circunstancias desfavorables.

  • Serán menos capaces de evitar las consecuencias de una catástrofe. (por ejemplo, estas personas viven en lugares que carecen de disposiciones para la protección contra el agua y de saneamiento y drenaje).
  • Se verán más afectadas por las catástrofes (la población infantil, por su parte, presenta un riesgo mayor de morir por diarrea e infecciones respiratorias agudas respecto a la población adulta).
  • hacer frente a la enfermedad y a las adversidades (por ejemplo, no pueden pagar la asistencia médica o los medicamentos).

 

Fases de asistencia en catástrofes

 

Las emergencias complejas –ya sean desastres naturales, como conflictos bélicos– combinan diferentes elementos, como hambruna, desplazamientos poblacionales, epidemias, etc. Se trata de procesos dinámicos que pueden dividirse en varias etapas, cada una de las cuales se caracteriza por problemas y prioridades que irán modificándose en el tiempo.

Los objetivos de las intervenciones sanitarias en situación de emergencia pueden ordenarse en función de la secuencia de los eventos que se suceden en el tiempo, desde los efectos inmediatos hasta la rehabilitación, y serían:

  1. Prevenir y reducir la mortalidad, causada por la catástrofe, como por la demora en la asistencia o por la carencia de cuidados apropiados.
  2. Suministrar cuidados a los heridos, damnificados, afectados psicológicamente, etc.
  3. Prevenir la morbilidad y la consiguiente mortalidad relacionada con el desastre, a corto y a largo plazo, mediante la mejora del control de enfermedades transmisibles, el saneamiento, el hacinamiento, centros de alimentación comunitaria, el control de epidemias, controlando la aparición de problemas mentales y emocionales, y, finalmente, la morbilidad y la mortalidad debidas al colapso del sistema de salud local.
  4. Asegurar la recuperación del estado de salud con la prevención de la malnutrición a largo plazo, causada por un deterioro de la seguridad alimentaria familiar por múltiples factores: pérdida de la producción agrícola, pérdida de los ingresos, declive del estado sanitario y de salubridad, etc.
  5. Restablecer o rehabilitar, en la medida de lo posible, los servicios de salud, procurando mejorarlos con criterios de sostenibilidad, respecto a su situación previa.

Una vez producida una catástrofe, se establecen tres fases de actuación: a) una fase preliminar, en la que se planeará la ayuda, se detectarán necesidades y se preparará a los expatriados o los cooperantes; b) una fase de acción, en la que la atención integral a las víctimas será la principal tarea, y c) finalmente, una fase de recuperación, para intentar que el sistema afectado vuelva a la máxima normalidad posible de una forma planificada y consensuada por todos los actores implicados.

 

 

Indicadores de salud

 

Los indicadores son variables que intentan medir u objetivar de forma cuantitativa o cualitativa los sucesos colectivos, o los cambios producidos, hayan sido de forma voluntaria o no, con el objetivo de poder establecer acciones de mejora. Los indicadores nos permitirán, de una manera objetiva, saber si estamos haciendo bien nuestro trabajo.

 

En la catástrofe, no siempre todas las ONG siguen de forma homogénea el trabajo con indicadores. En la fase aguda, durante la asistencia, el registro de actividad y el uso de sistemas de medida no suele ser tan estricto como en fases posteriores y en los planes de desarrollo, pero en realidad tienen la misma importancia.

 

La Organización Mundial de la Salud define como indicadores a las “variables que sirven para medir los cambios”. En el ámbito de salud permiten:

  • Determinar cuáles son los problemas sanitarios.
  • Orientar la formulación de políticas sanitarias y planificar programas de salud.
  • Detectar primeras evidencias de brotes epidémicos.
  • Supervisar la efectividad y la cobertura de los programas de atención sanitaria.
  • Asegurar que los recursos se dirigen a los más necesitados.
  • Suministra información comparable (muestra la disparidad entre países, etnias, grupos socioeconómicos).
  • Provee orientación para la investigación.

Por tanto, los indicadores de salud nos proporcionarán información sobre el estado de salud de las personas, de cómo se encuentra el “sistema sanitario”, de los servicios médicos disponibles o de las políticas en el ámbito sociosanitario.

 

Hay un subgrupo de indicadores de salud, llamados epidemiológicos, que se utilizan para estimar la magnitud y la trascendencia de una situación determinada. Están referidos a una población específica, y a un tiempo y lugar concretos, nos informarán de la situación de salud de una determinada población, su calidad actual de vida y el grado de desarrollo humano. Ejemplos de ello serían la salud materna, la natalidad, la esperanza de vida al nacer, las tasas de morbilidad y de mortalidad infantil (ya sea en menores de 1 año o de 5 años), el estado nutricional, las inmunizaciones, el número de cuadros diarreicos, etc.

 

 

Recomendaciones generales en asistencia sanitaria en emergencias

 

Con los cambios bruscos a los que se enfrentan los individuos afectados por una catástrofe y la necesidad prácticamente obligada de solicitud de ayuda exterior, la llegada de cooperantes o expatriados a la zona de desastre, su adaptación, coordinación e incorporación a las tareas asignadas, supone un nuevo reto. Para ello, sería aconsejable actuar siempre siguiendo las recomendaciones siguientes:

  1. No tipificar las catástrofes, no considerarlas a todas por igual.
  2. Es muy importante prestar los servicios sanitarios respetando las condiciones culturales y sociales del lugar, por lo que:
    • Es conveniente contar con el máximo apoyo de las “autoridades” locales.
    • Es fundamental la supervisión, la comunicación y la coordinación con la contraparte local.
    • La utilización de recursos humanos y materiales de la zona puede facilitar mucho la obtención de información sanitaria y adecuar el tipo de asistencias a realizar.
  3. Debemos conocer con claridad las necesidades reales.
  4. La ayuda de emergencia debe complementar, no duplicar, las medidas aplicadas por el país afectado.
  5. Hemos de realizar una actuación continua en salud, desde los primeros auxilios más básicos, hasta los programas –si los hay– de control de enfermedades crónicas y el uso de medicamentos.
  6. El trabajo debe ser en equipo y de la forma más estandarizada posible.
  7. En las primeras fases tras el suceso, las víctimas de los desastres tienen un sentimiento similar de fragilidad, de pérdida y de “afectado”, sea cual sea su situación previa.
  8. Debemos incidir sobre los más vulnerables y trabajar no sólo sobre la víctima, sino también sobre la comunidad afectada y su sistema de salud.
  9. La salud materno-infantil y reproductiva, la violencia de género y sexual, los colectivos con virus de la inmunodeficiencia humana, tuberculosis y malnutrición, así como el soporte psicológico, deben ser especialmente considerados en las emergencias.
  10. Hemos de aplicar las normas aprobadas internacionalmente en ayuda humanitaria, como guías interagencias o el Proyecto Esfera.

 

Las Unidades de Respuesta a la Emergencia de Cruz Roja: las Emergency Response Unit (ERU)

 

El cambio constante en el panorama mundial, así como las situaciones de emergencia que se están produciendo de forma cada vez más frecuente en el mundo, hacen necesario un replanteamiento en la Ayuda Internacional Humanitaria en situaciones de catástrofe.

 

Ante algunas de estas emergencias, las organizaciones humanitarias, las agencias internacionales y la población, en general, demandan una intervención rápida, proporcionada y eficaz para minimizar al máximo los efectos producidos por las catástrofes en la población afectada y, en concreto, en los colectivos más vulnerables (mujeres, niños, ancianos, enfermos y discapacitados), que en caso de catástrofe o desastre sufrirán de forma acentuada los efectos.

 

Cruz Roja Española, sensible ante esta situación, ha desarrollado un sistema modular de intervención rápida en caso de desastre, dentro de un proyecto coordinado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja, que engloba a 188 países con presencia de la organización, de los cuales España, juntamente con Estados Unidos, Austria, Bélgica, el Reino Unido, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Alemania, los Países Bajos, Noruega, Suiza, Suecia y Japón, forma parte del proyecto ERU (Emergency Response Unit).

 

El concepto ERU (Unidades de Respuesta a Emergencias) surge en 1994, ante la necesidad de crear unos sistemas rápidos, eficaces y autónomos que, coordinados a nivel internacional, den una respuesta efectiva, eficiente y ajustada a las distintas realidades de las emergencias humanitarias producidas por los desastres. Así, se trata de un replanteamiento en la respuesta de la Ayuda Internacional Humanitaria ante la emergencia que surge de la demanda específica de necesidades y que pretende ser proporcionada.

 

 

Operatividad y criterios para el desplazamiento de ERU

 

Ante una catástrofe, en la fase preliminar, el equipo de evaluación de la Federación Internacional de la Cruz Roja desplazado a la zona determinará los recursos necesarios para afrontar la intervención. Entre estos recursos se encuentran incluidas las ERU, de tal forma que valorarán la necesidad o no de unidades de este tipo. En caso necesario, la International Federation of Red Cross (IFRC) solicitará a las sociedades nacionales de la Cruz Roja del programa ERU el estado y la operatividad de sus unidades para un desplazamiento inminente a una zona determinada. Después de un breve plazo de tiempo y con toda la información, la IFRC determinará qué tipo de ERU se desplaza y el país encargado de la operación, junto a los recursos necesarios. Estas unidades se despliegan en la zona afectada en un plazo máximo de 72 horas.

 

En España hasta ahora se dispone de las unidades siguientes:

  • ERU de Telecomunicaciones.
  • ERU de Cuidados Básicos de Salud.
  • ERU de Agua y Saneamiento.
  • ERU de Saneamiento Masivo.
  • ERU de Logística.
  • ERU de Distribuciones.

 

La ERU de Cuidados Básicos de Salud

 

Cuando los servicios médico-sanitarios locales han sido sobrepasados por ser insuficientes, estar dañados o destruidos, una de las necesidades más apremiantes será poder ofrecer atención en salud a la comunidad. En las situaciones de emergencia, la ERU-UCBS (Unidades de Cuidados Básicos de Salud) tendrá como objetivo proveer a la población de servicios de salud básicos (curativos, preventivos y en salud comunitaria) de forma inmediata.

 

Tiene capacidad para atender a las necesidades de atención primaria de salud de una población de hasta 30.000 personas (fig. 1). Su funcionamiento es flexible: puede prestar su asistencia desde un solo lugar o desde varios, según sean las necesidades identificadas, la dispersión geográfica y el tamaño de la población.

 

Figura 1.  Zona de clínica desplegada en el terremoto de Pakistán 2005.

Figura 1.  Zona de clínica desplegada en el terremoto de Pakistán 2005.

 

 

Esta ERU puede cubrir las necesidades de:

  • Atención básica de salud: se realizan visitas de urgencias y ambulatorias. A parte de los box de visita rápida, el equipamiento de esta ERU incluye 10 camas para pacientes que requieren observación durante las 24 horas, ampliables a 20 camas.
  • Atención materno-infantil (fig. 2) con posibilidad de atención a partos, sin complicaciones previstas, y servicios preventivos, como vacunaciones en caso de epidemias, si fuera preciso.
  • Promoción y educación a la salud: a través de la formación de equipos de información sanitaria y el trabajo con agentes de salud de la comunidad afectada, se desarrollan distintas actividades, como por ejemplo campañas de promoción de higiene. Siempre en el marco de atención primaria de salud.
  • Vigilancia epidemiológica y nutricional: se realizan registros de actividad diarios y se reportan para su uso como indicadores de salud.

 

Así, la ERU-UCBS es un centro de salud levantado en un breve intervalo de tiempo y allí donde realmente se necesita, con grandes tiendas de campaña y que cuenta con zona de registro de enfermos (fig. 3), zona de espera, sala de curas, varias consultas médicas, farmacia, almacén y servicio de observación.

 

Figura 2. Enfermera en el despliegue de la ERU Cuidados Básicos Salud en terremoto Chile 2010.

Figura 2.  Enfermera en el despliegue de la ERU Cuidados Básicos Salud en terremoto Chile 2010.

 

 

Figura 3.  Zona de registro de pacientes, terremoto Pakistán 2005.

Figura 3.  Zona de registro de pacientes, terremoto Pakistán 2005.

 

 

Los equipos humanos de esta ERU están compuestos por coordinadores, un jefe de equipo, personal sanitario (médicos, enfermeras/os y farmacéuticas/os) y personal especializado en el mantenimiento de las estructuras (técnicos de fontanería, electricidad, etc.). Cada vez más, en la unidad y debido a la población y afecciones atendidas, es más necesaria la incorporación de especialistas a las unidades, como traumatólogos, psicólogos, comadronas y, por supuesto, pediatras, pero siempre teniendo en cuenta que la unidad debe dar una atención integral, y la polivalencia debe ser una de las características del personal desplazado.

 

La Cruz Roja Española con la ERU-UCBS, desde su creación, se ha desplegado en los contextos siguientes:

  • Crisis de refugiados en Albania (mayo de 1999).
  • Terremoto en Turquía (agosto de 1999).
  • Terremoto en la India (febrero de 2001).
  • Terremoto en Argelia (mayo de 2003).
  • Terremoto en Pakistán (octubre de 2005). (Vídeo en la web)
  • Huracanes en Haití (septiembre de 2008).
  • Terremoto en Chile (marzo de 2010).
  • Cuerno de África Kenia (octubre de 2011).

La ERU-UCBS de Cruz Roja Española está preparada para dar una respuesta rápida, efectiva y proporcionada ante cualquier situación de desastre que precise una atención sanitaria de emergencia.

 

Su capacidad operativa permite prestar asistencia en todas y cada una de las fases de la catástrofe, asistencia que se realizará de forma reglada siguiendo los protocolos y los principios básicos de ayuda humanitaria, y en coordinación con las autoridades locales. Nuestro objetivo es atender a toda la población afectada, pero prestando especial atención a los colectivos más vulnerables.

 


 

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SEGURIDAD

Seguridad en la montaña. Prevención y actuación en caso de accidentes en Aragón y Navarra

Francisco Valero Sánchez

Subteniente jefe del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (GREIM). Pamplona. Navarra. España.
Instructor de la Escuela de Montaña de la Guardia Civil.

Dos experimentados montañeros y escritores, Kurt Diemberguer y Jon Krakauer, en sus respectivos libros, K2. El nudo infinito y Mal de altura –en los que se narran en primera persona dos de los accidentes más dramáticos del alpinismo contemporáneo, en los que fallecieron un número considerable de himalayistas–, nos dan una pista de cómo se producen la mayoría de los accidentes en montaña: fueron un cúmulo de circunstancias y/o decisiones erróneas las que propiciaron el fatal desenlace.

 

Si a un brusco cambio de las condiciones meteorológicas le sumamos la falta de material y de equipo apropiados, un desconocimiento del itinerario y de las condiciones en que éste se encuentra, así como la ausencia de alimentos y líquidos, una falta de preparación tanto física como psíquica para afrontar la actividad, etc., lo que un principio no dejaría de ser un mero contratiempo, se puede convertir en un calvario que puede llevar a desenlaces imprevisibles.

 

 

Medidas de prevención para minimizar el riesgo de accidentes en montaña

  • Dificultad: se debe estar preparado físicamente y técnicamente para asumir la dificultad de la actividad.
  • Material a emplear: debe disponerse y, lo que es más importante, ha de saberse utilizar el material y el equipamiento (teléfono, ARVA [del francés Appareil de Recherche de Victimes d’Avalanches], sonda, pala, crampones, piolet, cuerdas, ropa de repuesto, abrigo, impermeable, etc.,) necesarios para realizar la actividad de montaña.
  • Conocimiento del terreno: ha de conocerse el itinerario y, si no es así, disponer de un mapa, brújula o GPS y saberlos utilizar.
  • Previsión meteorológica: antes de iniciar la actividad, consultar la previsión meteorológica, así como el nivel de riesgo de aludes en la zona.
  • Aprovisionamiento: llevar alimentos y líquidos necesarios para mantener una alimentación e hidratación adecuadas.
  • Localización: antes de realizar la actividad, comunicar a alguien la actividad que se va a realizar y el tiempo que se prevé en realizarla.

 

Equipos de rescate en Aragón y Navarra

 

Los planes de actuación en caso de accidentes en montaña difieren de una comunidad autónoma a otra, y, aunque pueden presentar elementos comunes, a continuación se detalla cómo actúan los equipos de rescate en Aragón y Navarra, y con qué equipos cuentan para ello.

 

El equipo de rescate en Aragón está compuesto por un helicóptero de la Guardia Civil con piloto y operador de grúa, 1 o 2 especialistas/rescatadores y 1 sanitario/rescatador. Los especialistas en montaña llevan el material necesario para realizar el rescate, tanto personal como pesado (cuerdas, tornos, camillas, etc.), mientras que el sanitario lleva dos mochilas con el material sanitario necesario para inmovilizar y estabilizar al accidentado, así como para monitorizar y desfibrilar.

 

Por su parte, el equipo de rescate en Navarra está compuesto por un helicóptero del Gobierno de Navarra con piloto, 1 rescatador/operador de grúa de la Guardia Civil y 1 o 2 especialistas/rescatadores de la Guardia Civil.

 

Los especialistas en montaña llevan el material necesario para realizar el rescate, tanto personal como pesado (cuerdas, tornos, camillas, etc.), y en el helicóptero se encuentran los medios para inmovilizar al herido (camilla, collarín cervical, férulas, colchón de vacío, etc.).

 

En general, para cualquiera de las dos comunidades autónomas y en cada Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM), hay un servicio de guardia 24 horas al día y todos los días del año, compuesto por al menos 2 especialistas en rescate. En Aragón, además hay un sanitario/rescatador (médico o enfermero) en las mismas condiciones.

 

Cuando se recibe una llamada de auxilio, bien a través del 112, bien a través de la Central Operativa de Servicios (COS) de la Guardia Civil, se procede del modo siguiente:

  • En Aragón, se activa al GREIM más próximo al lugar del accidente, se activa el helicóptero más próximo (en verano hay dos: uno en Huesca y otro en Benasque, pero el resto del año sólo está en activo el de Huesca), al sanitario de servicio (éste siempre sale con el helicóptero, independientemente de si se trata de un accidente o de un entrenamiento) (fig. 1), se acude al lugar del accidente, los rescatadores llevan a cabo las tareas de rescate, el sanitario atiende al herido (ambos se ayudan y complementan), y se procede a llevar al herido al lugar o al centro médico que decide el sanitario.
  • En Navarra, se activa al GREIM más próximo, se activa el helicóptero con base en Pamplona, el helicóptero recoge al GREIM que interviene y se dirigen al lugar del accidente (fig. 2). Si así lo considera conveniente –en función de la gravedad de las lesiones (fig. 3)–, la Agencia Navarra de Emergencias puede activar a un segundo helicóptero medicalizado para que se aproxime al lugar del accidente, mientras que el helicóptero de rescate (dotado de grúa) efectúa el rescate. A continuación, se transfiere al accidentado al helicóptero sanitario (en el que viajan dos sanitarios) y éste lo desplaza al hospital de referencia.

Figura 1.  El autor del artículo durante un entrenamiento en Navarra (foto de Fernando Rivero).

Figura 1.  El autor del artículo durante un entrenamiento en Navarra (foto de Fernando Rivero).

 

Figura 2.  Un grupo de socorristas espera su traslado a la zona de la avalancha (foto de Grupo de Rescate e Intervención en Montaña [GREIM]).

Figura 2.  Un grupo de socorristas espera su traslado a la zona de la avalancha (foto de Grupo de Rescate e Intervención en Montaña [GREIM]).

 

 

Figura 3.  Tipos de lesiones, así como localización de éstas, que presentaban los heridos auxiliados desde el año 2011 y hasta el 30 de noviembre de 2012. Datos de unidades de rescate de la Guardia Civil. No se contabilizan las lesiones que presentaban los fallecidos, ni los que, revistiendo lesiones de escasa gravedad, no requirieron asistencia médica.

Figura 3. Tipos de lesiones, así como localización de éstas, que presentaban los heridos auxiliados desde el año 2011 y hasta el 30 de noviembre de 2012. Datos de unidades de rescate de la Guardia Civil. No se contabilizan las lesiones que presentaban los fallecidos, ni los que, revistiendo lesiones de escasa gravedad, no requirieron asistencia médica. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

En el caso de Aragón, prácticamente en todo momento el accidentado está atendido por un sanitario, ya que éste está formado para poder acceder al lugar donde se encuentre el herido, bien por sus propios medios, bien mediante las instalaciones que le monten los especialistas.

 

En el caso de Navarra, si el herido está en un lugar aislado o de difícil acceso, los especialistas/rescatadores de la Guardia Civil son los que, una vez que lo rescatan, proceden a inmovilizarlo y trasladarlo al lugar donde se encuentran los sanitarios o el helicóptero sanitario, para que éstos procedan a estabilizarlo.

 

Como parte de nuestra formación en la Escuela de Montaña, los rescatadores realizamos un curso de primeros auxilios e inmovilizaciones aplicado al medio de la montaña. Periódicamente, los sanitarios que trabajan con nosotros actualizan nuestros conocimientos. Concretamente, en Aragón como mínimo dos veces al año, y en Navarra, además de esas dos, se intenta hacer alguna formación más. Las intervenciones que más realizamos son inmovilizaciones y reanimación cardiorrespiratoria.

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CARTA AL EDITOR

¿Somos todos TES?

Eduard González Navarro

Mi nombre es Eduard y vivo en Berga, una población cerca de Barcelona. Desde el año 1994 trabajo como voluntario y profesional asalariado en el sector del transporte y las emergencias sanitarias. Desde entonces, he realizado todo tipo de labores relacionadas con esta profesión: urgencias y emergencias, transporte colectivo, servicios preventivos, traslados y repatriaciones nacionales e internacionales, evacuación y traslado en pistas de esquí, y desde el año 2003 he trabajado como técnico en transporte sanitario (TTS) en el sector del transporte sanitario interhospitalario en unidades de soporte vital avanzado (USVA). En la actualidad, soy técnico en emergencias sanitarias (TES) como conductor de una USVA. También trabajo como instructor en soporte vital básico y desfibrilación automática en la Cruz Roja, así como monitor en asistencia sanitaria inmediata de niveles I y II. He participado en algunas ponencias y he presentado algún póster en congresos. Durante todos estos años, he realizado cientos de cursos, acumulando miles de horas en formación –algunas regladas y otras no–, pero formación, en definitiva. A esto hay que añadir las 2.000 horas del Ciclo Formativo en Emergencias Sanitarias, que me acreditan como TES. Además, hasta octubre de 2012, fui el presidente de la Asociación de Técnicos de Emergencias Sanitarias de Cataluña, pero esta asociación ya se disolvió. Con todo esto no quiero vender mi currículum, sino que está relacionado con lo que comentaré a continuación.

 

Me considero un TES porque tengo un título que así lo avala, si no, no sería TES. Por este mismo motivo, no se puede considerar como TTS a todas las personas que trabajan en el sector de las emergencias sanitarias, a no ser que hayan acreditado sus competencias profesionales. Podemos discutir la definición de la palabra técnico, pero no terminaríamos nunca. Sinceramente, por muchos años y experiencia que demostremos en el sector, ello no es garantía de haber adquirido los conocimientos necesarios.

 

Con mucha precaución y con cierta vergüenza ajena observo cómo actúan algunos compañeros, ya sea por su falta de preparación y formación, ya sea porque no disponen ni de tan sólo una acreditación de competencias, pero están trabajando afrontando situaciones comprometidas que requieren el máximo de conocimientos, así como también la actitud y la aptitud para resolver con seguridad la atención al paciente.

 

Resulta difícil clasificar profesionalmente a los TES, dado el gran abanico de posibilidades que se están dando en estos momentos, porque, a pesar de que la profesión está regulada como formación profesional reglada y que se considera a los TES como personal sanitario, simultáneamente conviven varias categorías sin que haya ninguna diferencia entre ellas. Así, hay trabajadores con años de experiencia, pero con poca formación; trabajadores con años de experiencia y sin interés en formarse; trabajadores con experiencia y con la cualificación profesional de transporte sanitario SAN 025_2 acreditada.

  • Trabajadores que están realizando las pruebas libres de TES.
  • Trabajadores sin experiencia y con pocos años en el sector.
  • Trabajadores sin experiencia que disponen del título de TES.
  • Trabajadores con experiencia y con el título de TES.
  • Trabajadores que ejercen en una USVA con el permiso de conducir de la clase C.

A pesar de que hay considerables diferencias entre unos y otros, a ojos de todo el mundo parece que son iguales, empezando por los propios compañeros (que son los primeros en no reconocer que existen diferencias), la patronal del sector y otras entidades que los meten a todos en el mismo saco.

 

Es muy ambiguo, y al mismo tiempo hipócrita, hacer comparaciones con el resto de profesionales de fuera de España, donde mayoritariamente son conocidos como paramédicos y se distinguen por categorías profesionales, cuando nosotros mismos somos incapaces de reconocer la labor que realiza un TTS o TES en una USVA, por poner un ejemplo.

 

Por otro lado, como he mencionado anteriormente, fui presidente de una asociación de TES, y soy el primero en reconocer el error en denominar a una asociación cuya función es representar a los TES, cuando en realidad no lo son. Pero repito que ya se disolvió.

 

Actualmente, la mayoría de asociaciones y entidades que representan al colectivo se denominan asociación o unión de TES, cuando un porcentaje muy pequeño de sus miembros realmente lo son. Volvemos a utilizar el título de manera ilícita, por no mencionar la infinidad de grupos y páginas en las redes sociales que se identifican como TES.

 

No todos somos TES.

 

Eduard González Navarro

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EDITORIAL

Consolidando Zona TES

Vicente Sánchez-Brunete y José Luis Esmoris

Directores Editoriales

En este número nos sumergimos a fondo en el asunto más candente que tenemos ante nosotros: el aterrizaje en el sector de la nueva normativa que representa el Real Decreto 836/2012.

 

Estimados lectores y lectoras:

¡Estamos de enhorabuena!
Como ya sabéis, tanto la revista en su primer número, como la página web, han llegado ya a la calle y a todo el planeta gracias a internet, con una gran acogida por parte del sector profesional.


A finales de octubre de 2012 tuvo lugar el lanzamiento de la web Zona TES (www.zonates.com), con un recibimiento espléndido por parte de los lectores. El diseño y la presentación de los contenidos parece que han sido muy acertados. Sólo en el primer mes hubo cerca de 8.000 visitas y 26.000 páginas descargadas (datos de Google Analytics), un arranque verdaderamente explosivo. La actividad en Facebook también está siendo muy positiva: actualmente, contamos con más de 1.000 seguidores en Facebook y más de 300 en Twitter, con una curva de crecimiento impresionante y con unos comentarios en el muro siempre enriquecedores. Los enlaces desde otras páginas web y referencias al nacimiento de la revista han sido múltiples y seguramente los habréis encontrado en muchos sitios web.

 

Por lo que se refiere a la revista impresa, se imprimieron 3.000 ejemplares del primer número, que se han repartido de forma gratuita a todo aquel que lo ha solicitado. De ellos, 1.800 ejemplares se distribuyeron a diferentes servicios de emergencias, federaciones de técnicos, centros de formación (públicos y privados), jornadas, etc. Otros 500 ejemplares se han enviado de forma individual a todas las personas que lo han solicitado a través de la web, y que recibieron hacia el 15 de diciembre. Este punto ha sido muy interesante, porque nos ha dado un perfil del lector que incluye a la mayoría Técnicos en Emergencias Sanitarias (TES), pero también a algunos estudiantes, bomberos y personal de enfermería.


En este número nos sumergimos a fondo en el asunto más candente que tenemos ante nosotros: el aterrizaje en el sector de la nueva normativa que representa el Real Decreto 836/2012. Tenemos un excelente mosaico de opiniones al respecto que presentamos en la sección Actualidad. La coyuntura actual supone que muchos profesionales tienen que moverse geográficamente, y el artículo de Víctor Torrealba desde Inglaterra nos abre nuevas posibilidades profesionales.


Los más veteranos en la profesión reconocerán en la sección de Salud del Interviniente algunas de las situaciones que han dificultado su actividad durante la trayectoria profesional. Recogemos algunas estrategias que nos recomiendan especialistas para seguir en esta competición de fondo.


En el artículo sobre capnografía, Luis Barrado y colaboradores hacen un repaso magistral a esta técnica que nos da mucha información sobre nuestro paciente, y que ya está al alcance de muchos. Para los más aventureros, el botiquín de primeros auxilios en la montaña.


Y en consonancia con la estación que nos acompaña, el invierno, Enric Torres nos brinda algunos consejos desde Andorra para mantener el vehículo operativo y dentro de la vía. Francisco Valero nos habla del mejor comportamiento en la montaña en invierno. En un artículo plagado de detalles, Iñigo Vila nos desvela los secretos menos conocidos del sistema de Respuesta a Catástrofes Internacionales de Cruz Roja, un referente mundial.


José Ayoze repasa nuevas aplicaciones para móviles del TES –más novedades– y finalmente el artículo estrella del número: un documento imprescindible para conocer y aprender lo sucedido en la isla de Utøya (Noruega) y la respuesta que los TES que allí estaban dieron a un desafío técnico, logístico y de seguridad sin precedentes.


¡Que aproveche!

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ÁMBITO PROFESIONAL

Trabajar en el Reino Unido. Diferentes perspectivas profesionales

Víctor Torrealba Rodríguez

Emergency Ambulance Technician. Inter-County Ambulance & Paramedic Service. Chalfont St. Peter. Buckinghamshire. Reino Unido.

Victor Torrealba RodríguezLas figuras más parecidas a nuestro técnico en emergencias serían las de emergency ambulance technician o la de emergency care assistant

 

He tenido la suerte de trabajar como técnico en emergencias en la Comunidad de Madrid, una andadura que, como la de muchos de los lectores, empezó con mi participación como voluntario en Cruz Roja Española en 1992, para posteriormente trabajar en dicha organización, así como formar parte del Servicio de Urgencia Médica de Madrid (SUMMA 112) como técnico en el Centro de Coordinación de Urgencias y en una unidad de vigilancia intensiva (UVI) móvil. Además de todo ello, he tenido la gran oportunidad de formar a nuevos técnicos en emergencias en la Comunidad de Madrid durante varios años, muchos de los cuales actualmente están trabajando.

 

Desde hace unos pocos meses, estoy trabajando como emergency ambulance technician en Inglaterra. Con esta serie de tres artículos desearía dar a conocer de primera mano cómo se trabaja en ese país.

 

Primero de todo, me gustaría introducir las diferentes figuras que hay en los servicios de emergencia, urgencia y transporte sanitario en Inglaterra. Hay que tener en cuenta que el Reino Unido está compuesto por 4 países (Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales), y que mi experiencia se centra en Inglaterra. Es probable que tanto los recursos, como incluso las figuras, cambien de un país a otro.

 

En Inglaterra, se pueden encontrar las figuras siguientes: paramedic, emergency ambulance technician, emergency care assistant y ambulance care assistant. Muy difícilmente en la actividad extrahospitalaria se encuentra a personal de enfermería (en algunos casos realizan traslados secundarios de unidades de cuidados intensivos [UCI] entre hospitales, pero más bien como colaboradores externos que como parte de un equipo) y médicos, que a veces sí están presentes en los servicios de aerotransporte sanitario. 

  • Paramedic: en la actualidad, se trata de una formación universitaria (2-3 años) denominada Foundation Degree, con prácticas en servicios extrahospitalarios y en los servicios de urgencia de los hospitales públicos, generalmente.
  • Emergency ambulance technician: se ha formado durante años mediante cursos en urgencia y emergencia (similares a nuestros antiguos cursos de técnicos en emergencias, además de formación complementaria en, por ejemplo, apoyo a soporte vital avanzado, manejo de catástrofes, conducción de vehículos de emergencia, interpretación básica de electrocardiograma). Se trata de una figura intermedia entre los paramedics y los emergency care assistant, a la que ya no hay acceso a menos que sea vía homologación del Institute of Health & Care Development (IHCD).
  • Emergency care assistant: es una figura que está teniendo mucha cabida en los servicios de urgencia y emergencia extrahospitalaria, desarrollada en origen por el National Health Service (NHS), y extendida a los servicios privados. Es una figura de menor cualificación que, mediante un curso de 8 semanas, queda habilitado para realizar el trabajo en servicios de emergencia y para asistir al paramedic.
  • Ambulance service assistant: última figura dentro de la actividad del transporte sanitario, que se dedica al transporte sanitario de pacientes no urgente y que puedan moverse con autonomía. 

Las figuras más parecidas a nuestro técnico en emergencias (vía curso acreditado por las diferentes autonomías) serían las de emergency ambulance technician o la de emergency care assistant. En gran medida dependerá de la formación y la experiencia adquirida previamente en el país de origen. En mi caso, con más de 3.000 horas de formación recibida, un número de horas de formación impartida y la experiencia laboral, obtuve la certificación del IHCD emergency ambulance technician a través de una entidad colaborada del Gobierno, y mediante un detallado examen de competencias. En casos de experiencia o formación menor, la figura sería la de emergency care assistant.

 

Respecto a la titulación de grado medio de técnico en emergencias sanitarias, que es de rango europeo, hay que decir que en Inglaterra se desconoce o no se emplea habitualmente esa norma, por lo que a menudo resulta complicado que entiendan que existe esa titulación.

 

En cuanto al ámbito profesional que nos podemos encontrar en nuestra inserción laboral en Inglaterra, debemos conocer que, al igual que en España, en el transporte sanitario actúan tanto entidades públicas, como compañías privadas.

 

Las entidades públicas (denominadas Emergency Ambulance Trust) son totalmente dependientes del NHS a nivel nacional. La sanidad en Inglaterra se divide en diferentes regiones administrativas, y los servicios de emergencia se reparten de igual manera. La única ciudad que tiene un servicio propio de emergencias es Londres, pero no es de entidad municipal, como en la ciudad de Madrid, sino que depende totalmente NHS, pero se tienen en cuenta las características especiales que supone atender a una población de 8 millones de personas residentes, más otros 6 millones de personas itinerantes. El resto de las regiones administrativas afectan a uno o varios counties o condados.

 

Los Emergency Ambulance Trust gestionan todo el transporte sanitario emergente, urgente y no urgente que se demande en la región. Por poner un ejemplo, en 2011 el East of England Ambulance Service Trust, de quien dependen los condados de Bedfordshire, Cambridgeshire, Hertfordshire, Essex, Norfolk y Suffolk (con 12.070 kilómetros cuadrados de región compartida), atendió más de medio millón de llamadas (por llamadas se cuenta a pacientes atendidos de forma efectiva; no se trata de consejos médicos u otros servicios, como se tiene por costumbre en España). Además, se gestionan con recursos propios: ambulancias de Front Line (emergencias y urgencias) y con unidades de Patient Transport Service (no urgente). Tanto los recursos, como el personal es propio del NHS, no subcontratado, aunque cuando en determinados períodos se ven desbordados, recurren a convenios con empresas privadas para dar apoyo a la gestión del servicio.

 

Las compañías privadas pueden ser grandes empresas con flotas y personal para atender en varias regiones del país, o pequeñas empresas locales, que trabajan con los hospitales privados y públicos de la región. El mercado para estas compañías tiene más posibilidades de facturación que en España, ya que no se ven atados por convenios ni concursos, sino que es un mercado de simple oferta y demanda. Cuando un hospital (de carácter privado o público) tiene una necesidad de servicio, simplemente realiza la llamada a la empresa local o con la que más trabaje, y le deriva el servicio. Esto propicia que las empresas privadas puedan realizar todo tipo de trabajos, en función de la especialización de su personal o sus recursos. Pueden atender un servicio de emergencia por falta de recursos públicos en ese momento, y el siguiente aviso puede tratarse de un alta hospitalaria o de un transporte interhospitalario.

 

Una vez realizada esta presentación del entorno laboral que podemos encontrar, me centraré más en el día a día como emergency ambulance technician en una empresa privada.

 

En este caso, la empresa para la que trabajo (Inter-County Ambulance & Paramedic Service Ltd.) es una compañía fundada hace casi 40 años, que fue pionera en la realización de servicios privados. En la actualidad esta compañía está especializada en la repatriación de pacientes al Reino Unido, el transporte sanitario en unidades de soporte vital avanzado (entre UCI hospitalarias), y la atención de urgencias de compañías aseguradoras privadas.

 

La dotación siempre está compuesta por dos paramedics (aunque en mi caso mi titulación es de rango inferior, pero a su vez superior a la de un emergency care assistant). El resto del personal de plantilla son paramedics o estudiantes de segundo año que están finalizando la titulación. Las guardias son de 9 horas o en turno de mañana o de tarde, y los fines de semana, de 12 horas. En cuanto a servicios extraordinarios, como puedan ser las repatriaciones fuera de horario, se contacta vía SMS con toda la plantilla ofertando el servicio (que suele ser equivalente a una jornada completa).

 

Ambulancia Soporte Vital Avanzado de la empresa Inter-County Ambulance & Paramedic Service Ltd, modelo Ford 350

Ambulancia Soporte Vital Avanzado de la empresa Inter-County Ambulance & Paramedic Service Ltd, modelo Ford 350

 

 

El día a día no difiere mucho de cualquier servicio en España, tanto en la revisión del equipo y el recurso, como en la activación de una unidad. Al tratarse de una unidad de soporte vital avanzado, el equipo a revisar es prácticamente el mismo que podemos encontrar en una UVI/unidad medicalizada de emergencias (UME) española (maletines de ataque, monitor-desfibrilador, maletín de fármacos, material de movilización e inmovilización, etc.). Donde podemos encontrar más diferencias puede ser en la propia realización de los servicios, ya que los paramedics, o en este caso el emergency ambulance technician, son los que desarrollan toda la atención al paciente, sin contar con personal facultativo a bordo.

 

Debemos tener en cuenta que los procedimientos están absolutamente estandarizados por la JRCALC (del inglés Joint Royal Colleges Ambulance Liaison Committee) mediante la publicación de la UK Ambulance Service Clinical Practice Guidelines. Asimismo, se siguen las recomendaciones del European Resuscitation Council. Ese es nuestro manual de referencia, el que debemos conocer al detalle, ya que nuestra responsabilidad legal será desarrollar nuestra praxis a partir de dicha guía de práctica clínica.

 

Aquí quiero hacer un pequeño inciso. Hay una serie de ventajas que nos podemos encontrar a la hora de trabajar en el Reino Unido, derivadas de nuestra praxis en España: tanto los términos anatómicos, como la patológicos, derivan en su gran mayoría del latín, con pequeñas modificaciones y adaptaciones, lo que hace que resulte realmente fácil trabajar en el medio si tenemos una buena base. Por otro lado, las personas que hayan tenido la oportunidad de trabajar en equipos multidisciplinarios, con personal facultativo en emergencia y urgencia extrahospitalaria, estarán muy acostumbrados al trabajo de apoyo a dicho personal, a las técnicas a desarrollar, cosa que en este entorno laboral se valora mucho. Hay que tener en cuenta que las colaboraciones de los paramedics con el personal médico es muy escasa, por lo que a veces no están familiarizados con las metodologías de trabajo que se desarrollan en una UVI/UME española. Eso es algo que a menudo he observado al llevar a cabo traslados interhospitalarios de pacientes de UCI, a la hora de preparar al paciente y los diferentes materiales que deben acompañarle. La soltura en la preparación del equipo para el transporte es algo que desarrollamos los técnicos en emergencias y que es muy valorada en el entorno profesional británico.

 

Volviendo al tema que nos ocupa –la atención al paciente–, nos encontraremos que, en función de la afección que es motivo del transporte sanitario, el paciente será atendido por el paramedic o por el emergency ambulance technician, o incluso por ambos. Hay que tener en cuenta que durante el traslado no disponemos de más personal, por lo que actuamos como una unidad de soporte vital avanzado, es decir, en algunas ocasiones faltan manos para manejar al paciente, acostumbrados en algunos casos a contar con dos técnicos en emergencias, un enfermero y un médico. Aun así, es un método que se ha demostrado que funciona, ya que se basa en la estabilización del paciente para su evacuación posterior a un centro hospitalario de referencia, donde se realizará un diagnóstico pormenorizado, así como también el tratamiento. El transporte sanitario en el Reino Unido se basa más en la estabilización in situ.

 

Estos meses me he acordado mucho de los grandes médicos y enfermeros con los que he tenido la suerte de trabajar y de aprender durante todos los años que trabajé en la Comunidad de Madrid, sobre todo llevando a cabo los traslados interhospitalarios de UCI o en las repatriaciones de aviones medicalizados. Y me he acordado mucho de los casos en los que tanto el personal médico y como de enfermería de dichos hospitales han colaborado con la dotación de la ambulancia en el transporte del paciente, ya que el conocimiento del medio y el trabajo desarrollado en España es el mismo que vamos a desarrollar con ellos, cosa que a veces les sorprende por la efectividad que podemos llegar a demostrar. También me he acordado mucho más de los casos en los que el personal médico responsable del paciente estimaba que éramos capaces de realizar el traslado sin su ayuda, siendo nosotros el personal que atiende al paciente.

 

Para ello, antes de la movilización del paciente a nuestra camilla, se lleva a cabo una reunión con el personal médico y el equipo de enfermería que están al cargo del paciente. En esa reunión se detalla el caso, así como las posibles complicaciones que puedan aparecer en el transcurso del traslado, que hacen referencia a la ventilación del paciente, bombas con fármacos para sedación, etc. Para finalizar esa reunión, se dan los parámetros de margen que hay que emplear en el tratamiento del paciente.

 

Como técnicos en emergencia entenderéis que, aun habiendo preparado concienzudamente el manejo del paciente, puede llegar a ser muy chocante que nosotros mismos manejemos a este tipo de pacientes, como puede ser aumentar la dosis de propofol o fentalino, adaptar el ventilador si el estado del paciente no es el idóneo, etc. Los márgenes de actuación son muy limitados, como es lógico. Pero el caso es que disponemos de esos márgenes de actuación, y no sólo eso, sino que también se nos exigen esos márgenes de actuación para poder ejercer como profesionales.

 

No todos los pacientes responden a esas características. También se realizan intervenciones urgentes de pacientes de aseguradoras privadas, en las que la metodología de intervención es muy similar a un soporte vital básico español, salvo en la toma de constantes vitales del paciente, en su seguimiento y en la administración de oxígeno en función del estado, antecedentes, etc. No sólo en la administración de oxígeno, sino también en la de Entonox®. Se trata de la marca comercial de la mezcla de óxido nitroso y oxígeno que se emplea en el Reino Unido como método de analgesia en el transporte sanitario. Se administra a demanda del paciente, teniendo en cuenta una serie de parámetros que debe cumplir el propio paciente.

 

Por otro lado, también se puede dar el caso de estar realizando un apoyo al paramedic ante una intervención de emergencia en el paciente que requiera una permeabilización de la vía área, una administración de fármacos o incluso una desfibrilación en el entorno de una parada cardiorrespiratoria. Y como he dicho anteriormente, sólo hay dos profesionales atendiendo a ese paciente, por lo que no sólo hay que tener a punto todo el material necesario para la intubación del paciente, sino también para monitorizarlo o incluso preparar la medicación a demanda del paramedic. Esto supone a veces un reto a nivel profesional, ya que hay que manejar perfectamente los protocolos y las recomendaciones de intervención, aunque no se vaya a desarrollar algunas técnicas, ya que en algunos casos hay que anticiparse para tener todo el material preparado para la intervención.

 

Como veis, el trabajo en el Reino Unido es tremendamente completo, muy exigente en cuanto a la formación y a la praxis, pero que, a su vez, es tremendamente gratificante como profesional. En primera persona os puedo decir que es muy recomendable el desarrollo profesional que podemos alcanzar en este país. Sin duda alguna, el principal obstáculo que nos vamos a encontrar es el idioma, que debemos manejarlo a un nivel muy alto, pero también muy técnico.

 

Espero que este artículo haya sido de utilidad. El siguiente tratará de los pasos a seguir en el Reino Unido para que la inserción laboral sea efectiva: entidades, lugares, páginas web, recomendaciones, etc. Y el último artículo de esta serie de tres tratará del desarrollo del trabajo dentro del NHS, ya que he tenido la suerte de ser elegido para incorporarme a principios del año 2013 en el East of England Ambulance Service Trust, por lo que podré contar en breve otra perspectiva del transporte sanitario en el Reino Unido.

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SALUD DEL INTERVINIENTE

El síndrome de burnout o síndrome de quemarse por el trabajo en la figura del Técnico en Emergencias Sanitarias. Signos y síntomas

Miguel Ángel Martínez Avilleira

Técnico en Emergencias Sanitarias. SUMMA 112. Madrid. España.

El síndrome de burnout se define como una afección grave relacionada con el ámbito laboral, así como también con el modo de vida que llevan los profesionales que atienden situaciones de emergencias.

 

Inicialmente, los estudios del síndrome de burnout1 se centraron en profesiones asistenciales (Freudemberger, 1974; Maslach y Jackson, 1982), y más concretamente en la interacción con los usuarios, principalmente de los servicios sanitarios. Maslach y Jackson elaboraron el MBI-HSS (Maslach Burnout Inventory: Human Services Survey), que supuso un antes y un después en los estudios del síndrome de burnout (Maslach y Schaufeli, 1993).

 

Antes de la elaboración del MBI-HSS, las referencias del síndrome de burnout no se reducían a los ámbitos asistenciales y se utilizaba para hacer referencia únicamente al estrés crónico, básicamente laboral, que afectaba a numerosas profesiones y actividades no asistenciales. En estudios posteriores, se ha propuesto incluso el síndrome de burnout para actividades no laborales, como las actividades parentales o maritales.

 

El MBI-HSS es un instrumento de estudio en el que se plantea al usuario una serie de enunciados sobre los sentimientos y los pensamientos, en relación con su interacción en el ámbito laboral (Tabla 1).

 

 

Tabla 1.  Enunciados MBI (Inventario de burnout De Maslach). (Clic en la imagen para ampliar)

(Tabla tomada de Riesgos psicosociales en el trabajo: teoría y práctica. Fernando Mansilla izquierdo)

 

 

El síndrome de burnout en el ámbito sanitario provoca numerosas bajas laborales. Los síntomas más significativos son: la astenia y la agitación simultáneas (tics nerviosos, temblor de manos); palpitaciones, taquicardia y pinchazos en el pecho; aumento de la presión arterial; dolores musculares, sobre todo en la zona lumbar; cefaleas; problemas digestivos; alteraciones del sueño, e inapetencia sexual.

 

Este síndrome tiene una incidencia más significativa entre las profesiones que se ha elegido de forma libre, o sea, las que tienen un componente más vocacional que obligado por las circunstancias.

 

En el caso concreto de los técnicos en emergencias sanitarias, el problema surge cuando se accede a puestos de trabajo en los que se espera realizar aquello para lo que se ha estado esperando mucho tiempo, que es el trabajo que se desea desempeñar. Al acceder a los puestos de trabajo ofrecidos, estos profesionales se encuentran que la realidad difiere de lo que se habían imaginado.

 

En el síndrome de burnout hay unas fases claramente definidas.

  1. Fase inicial: de entusiasmo, en la cual las expectativas hacia el nuevo trabajo hacen que, incluso, prolonguen la jornada laboral, realizando guardias extra e incluso servicios voluntarios sin remunerar (fig. 1).
  2. Fase de estancamiento: que se produce por el no cumplimiento de las expectativas en el trabajo. Se empieza a valorar la relación entre el esfuerzo y la recompensa: cuanta más carga de trabajo y menos retribuciones, menos expectativas.
  3. Fase de frustración: es la de la desmoralización o la desilusión, en la cual aparece una relación negativa en el entorno laboral y empiezan los trastornos de salud (emocionales, fisiológicos y conductuales).
  4. Fase de apatía: en esta fase aparecen problemas de conducta y de actitud, en la que se trata a los pacientes de forma desinteresada y distante. Hay una actitud de desinterés prolongado, la cual acaba perjudicando al propio servicio y crea malestar en los equipos de trabajo.
  5. Fase de quemado: se produce un colapso emocional y cognitivo, con importantes problemas de salud. Psicológicamente, surgen la frustración y la insatisfacción, con lo que se llega a dejar el trabajo de forma definitiva o por un tiempo prolongado.

 

Tanto el personal voluntario, como los profesionales remunerados, pueden experimentar el síndrome de burnout.

Figura 1. Tanto el personal voluntario, como los profesionales remunerados, pueden experimentar el síndrome de burnout.

 

 

Las jornadas laborales excesivas, sin pausas, ni descansos; los problemas de las personas a las que se presta servicio, a las que no siempre se puede atender tan bien como se desearía; la presión por parte de los superiores, que en ocasiones, lejos de solucionar el problema, lo agravan —imponiendo sanciones sin causa al colectivo de compañeros—, todo esto causa en los demás trabajadores ansiedad por no querer ser ellos los siguientes en padecerlos.

 

En los servicios de emergencias médicas (como por ejemplo, en los de soporte vital básico y soporte vital avanzado), las sobrecargas de trabajo, las dificultades entre los miembros de los equipos multidisciplinarios y la realización de trabajo de otros equipos o fuera de zonificación, hacen mella en los trabajadores y provocan los primeros síntomas del síndrome de burnout.

 

¿Cuántas veces nos hemos encontrado con compañeros, e incluso nosotros mismos, que hemos dado contestaciones fuera de tono a pacientes, e incluso a compañeros de otros servicios, y luego, pensándolo fríamente, nos hemos arrepentido de ello?

 

Muchas veces se confunde el estrés laboral con el síndrome de burnout, lo cual es claramente diferenciable, como se puede ver en la tabla 2.

 

 

Tabla 2. (Clic en la imagen para ampliar)

Tabla 2

 

 

Una sentencia del Tribunal Supremo, de 26 de octubre del 2000 —en la que se ratifica la sentencia de 2 de noviembre de 1999 dictada por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma del País Vasco—, respalda legalmente, como accidente de trabajo, la afección del síndrome de quemarse por el trabajo (en el caso referido, causante de períodos de incapacidad temporal). En este caso, el especialista del centro de salud diagnosticó al trabajador un “síndrome de desgaste personal o de burnout”, que describe como “un trastorno adaptativo crónico con ansiedad como resultado de la interacción del trabajo o situación laboral en sus características personales”.

En España, la actual Ley de Prevención de Riesgos Laborales2, al reconocer la organización y la ordenación del trabajo como condiciones de trabajo susceptibles de producir riesgos laborales, incorpora la necesidad de diagnosticar y prevenir los riesgos psicosociales, con el objetivo de erradicarlos y ofrecer entornos laborales más saludables. Entre los riesgos laborales de carácter psicosocial, el estrés laboral y el síndrome de quemarse por el trabajo (burnout), ocupan un lugar destacado, ya que son una de las principales consecuencias de unas condiciones de trabajo nocivas, fuente asimismo de accidentalidad y absentismo.

El absentismo en los servicios de emergencias muchas veces provoca la suspensión de concursos y la renegociación de éstos, ya que los empresarios y la Administración se encuentran con pérdidas no previstas a la hora de negociar.

 

 

Síntomas más significativos del burnout

  • Astenia
  • Agitación simultánea (tics nerviosos, temblor de manos)
  • Palpitaciones
  • Taquicardia y pinchazos en el pecho
  • Aumento de la presión arterial
  • Dolores musculares, sobre todo en la zona lumbar
  • Cefaleas
  • Problemas digestivos
  • Alteraciones del sueño
  • Inapetencia sexual
 

 

Noticias relacionadas

 

http://www.eldiariomontanes.es/v/20120302/cantabria/servicio-emergencias-aprobara-privatizara-20120302.html

http://www.quecursar.com/absentismo-laboral-un-gasto-evitable-para-el-estado-6197.html

http://www.20minutos.es/noticia/1624625/0/absentismo-laboral/depresion-trabajadores-europeos/ue-empleo/

 

 

Bibliografía recomendada

  1. Moreno Jiménez B, Rodríguez Carvajal R, Escobar Redonda E. La evolución del burnout profesional. Factoralización del MBI-GS. Un análisis preliminar. Ansiedad y Estrés, 2001;7:69-77.
  2. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales. BOE núm. 269 de 10 de noviembre de 1995; p. 32590-32611.

 

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SALUD DEL INTERVINIENTE

Burnout. Prevención y desarrollo de estrategias en la empresa. ¿Qué puede hacer la empresa para evitar este síndrome en los empleados?

Josema Torres Sánchez

Terapeuta Gestalt y co-fundador y formador de Crecemos Consultoría S.L. Barcelona. España.

Recursos para afrontar el síndrome de burnout

 

Las propuestas siguientes son acciones que debería llevar a cabo todo el personal de una empresa, desde el director general, hasta el último de los empleados. Sabemos que muchos de estos recursos no son fáciles de aprender, por ello, pensamos que sería bueno llevar a cabo un plan de trabajo regular en el que se implicara el máximo de personas posibles.

 

Este plan de trabajo se podría basar en formación, encuentros entre colaboradores, charlas y puesta en práctica de todo lo expuesto a modo de laboratorio experiencial.

 

Una vez se alcance esta primera fase, sería conveniente crear un espacio de encuentro y supervisión de lo supuestamente aprendido y puesto en práctica, como por ejemplo un encuentro al mes de 4-5 horas. En este espacio se trabajarían las dificultades o los conflictos sucedidos durante el mes transcurrido, y así entre todos se buscarían las soluciones más adecuadas para los trabajadores y para la empresa.

 

La primera fase de trabajo podría consistir en lo siguiente:

  • Desarrollar estrategias de motivación para los trabajadores, sabiendo que una de las principales fuentes de motivación son las relaciones profesionales fructíferas y sanas. Para ello, es necesario que los profesionales aprendan a saber detectar y reconocer sus errores o aspectos de la personalidad a mejorar, desarrollar el arte de la empatía y la escucha sincera y generosa, aceptar que todos son vulnerables, y a veces no tan fuertes como quieren transmitir a los demás; la aceptación de lo que uno es y de lo que siente crea relaciones personales, familiares y profesionales más transparentes, sinceras, abiertas y, por lo tanto, más sanas.
  • Fomentar y desarrollar el hábito de una buena autogestión emocional (permitirse la emoción, expresarla de manera adecuada y constructiva, no acumular demasiadas tensiones emocionales, ser asertivos, etc.).
  • Desarrollar una reestructuración cognitiva eficiente, además de intentar ver los aspectos positivos de la vida y desidentificarse de los aspectos negativos en el trabajo diario; desdramatizar situaciones que no son cruciales; cuidarse de los propios pensamientos irracionales, que a su vez pueden ser fuente de desmotivación y malestar emocional; vigilar los niveles de autoexigencia internos, como pueden ser un perfeccionismo excesivo, el sentimiento excesivo de responsabilizarse de todo y de todos; manejar correctamente los sentimientos de culpa, ya que ésta no suele ayudar en la vida y reemplazarla por la responsabilidad.
  • Dar recursos al personal para que haya una buena comunicación entre compañeros del mismo rango y de distingo rango, basada en la transparencia, la honestidad y la responsabilidad.
  • Aprender a delegar, compartir y trabajar en equipo desde la aceptación del papel de cada uno, para reconocer y entender que cada uno hace su función para el bien común de la empresa y de los usuarios.
  • Aprender la importancia de cuidarse, cuidar al compañero y cuidar al usuario, sabiendo que todos forman parte de un mismo sistema. Si cada parte de este sistema (en este caso cada persona) hace su trabajo correctamente, sin compararse y sin disputar con los otros, todo el sistema se beneficia.

Sirva a modo de ejemplo este símil aportado por nuestro colaborador, el Dr. Ferran Lugo: “Todas las partes del cuerpo, desde una pequeña célula, hasta los pulmones, están unos en función de los otros. No hay un solo órgano, músculo o pelo del cuerpo que se cuestione si está dando más que el otro, cada uno sabe lo que tiene que hacer y lo hace en función del todo. Esto es amor. Aprendamos de nuestros cuerpos”.

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VEHÍCULOS Y EQUIPAMIENTOS

¡Cuidado que llega el invierno! Conducción en situaciones adversas: lluvia, hielo, nieve, viento, etc.

Enric Torres Cortina

Técnico en Emergencias Sanitarias. SUM (Servei Urgent Mèdic). SAAS (Servei Andorrà d’Atenció Sanitària). Principat d’Andorra.

 

En el artículo anterior ya vimos la importancia del mantenimiento del vehículo. Pero el vehículo no funciona solo, sino que responde a las maniobras de quien lo conduce, y se comportará en consecuencia. Muchas veces se oye decir que “el coche se ha ido; no me lo esperaba y no he podido hacer nada” o “el coche ha derrapado sin que yo hiciera nada”. Todo movimiento del vehículo es causado por nuestras acciones al conducirlo. Las causas que pueden provocar que el vehículo derrape son diferentes, por lo general, un exceso de fuerzas provocadas por el trazado de las curvas, la aceleración y el frenado.

 

Se ha de ser muy consciente de la importancia de una buena conducción en un vehículo sanitario, así como de los efectos negativos que producen tanto las aceleraciones como los frenazos y las acciones bruscas al volante para el paciente y el equipo asistencial. Así, la palabra que ha de resumir nuestra conducción es: suavidad.

 

 

Conducir en invierno con lluvia, nieve, hielo: sobreviraje, subviraje, aquaplaning, ¿qué hacer?

 

Sobreviraje

 

El sobreviraje es característico de los vehículos con tracción trasera, ya que este tipo de tracción provoca un deslizamiento del eje trasero del vehículo hacia el exterior de la curva.

 

Cómo evitarlo

Cuando se produce, lo recomendable es dejar de acelerar, a la vez que giramos el volante hacia el mismo lado en el que derrapa la parte trasera, y enderezamos la dirección en el momento en que empiece a corregirse el derrapaje. Esta maniobra se conoce con el nombre de contravolante. Es importante realizar esta maniobra con calma y seguridad, ya que si la realizamos con brusquedad, podemos salir de forma brusca hacia el lado contrario de la carretera.

 

Subviraje

 

El subviraje es característico de los vehículos con tracción delantera y se produce cuando en una curva las ruedas están giradas en el sentido de la curva, pero el vehículo se desplaza de frente.

 

Cómo evitarlo

Para evitar desplazarnos de frente en una curva, lo mejor es disminuir la velocidad antes de entrar en ella. Pero si se produce, la reacción correcta es levantar el pie del acelerador y así lograr desplazar el peso del vehículo sobre el eje delantero, con lo que las ruedas ganan adherencia. Ha de evitarse girar la dirección más de lo necesario, ya que esto sería contraproducente y facilitará que nos salgamos de la calzada.

 

Aquaplaning

 

Al pasar el vehículo por una superficie cubierta de agua, se produce un fenómeno llamado aquaplaning. Esto sucede cuando las ruedas no pueden evacuar el agua y se forma una película que se interpone entre el neumático y el asfalto, impidiendo que el neumático esté en contacto con el suelo, lo cual provoca la pérdida de control del vehículo.

 

Cómo evitarlo

Si esto sucede, debe sujetarse el volante con fuerza y levantar suavemente el pie del acelerador, a la espera de que los neumáticos vuelvan a tener adherencia.

 

 

Conducción en carreteras nevadas o heladas

 

Sobre carretera nevada o helada es relativamente fácil que el vehículo pierda adherencia, aún más con una conducción brusca. En estos casos, se ha de utilizar el volante, el cambio de marchas, el acelerador y el freno del vehículo de forma delicada. En pendientes ascendentes, hay que acelerar de forma suave y sostenida, empleando la marcha más larga posible. El uso del embrague debe ser igualmente suave. Por otro lado, en pendientes descendentes hay que hacer lo contrario, la marcha ha de ser la más corta posible para que el motor retenga el vehículo y así utilizar el freno lo menos posible.

 

Es recomendable seguir el trazo de las roderas de otros vehículos para reconocer con mayor facilidad el recorrido de la carretera y las maniobras que han realizado otros coches (fig. 1), como, por ejemplo, el trazado de una curva, o para detectar obstáculos en la carretera, como piedras. Si hay mucha nieve, será mejor abandonarlas y circular sobre la nieve sin pisar. En este caso, habrá que prestar especial atención a los bajos de la ambulancia.

 

Figura 1.  Seguir el trazo de las roderas de otros vehículos.

Figura 1.  Seguir el trazo de las roderas de otros vehículos.

 

 

Actualmente los vehículos que hay en el mercado llevan unos sistemas electrónicos de ayuda a la conducción, como el ABS (sistema antibloqueo de frenos). Este sistema evita que las ruedas se bloqueen al frenar. En cada rueda hay un sensor que envía una señal a la central y en el momento que detecta que alguna de las ruedas está a punto de bloquearse, el sistema quita presión de freno en la rueda para que no se bloquee. Al frenar con el sistema ABS, el vehículo permanece manejable y se evita que el vehículo derrape en caso de frenada brusca en una curva. Es un sistema importante en la seguridad activa del vehículo.

 

Otro sistema importante es el de control de la tracción. Éste actúa electrónicamente, bien sobre la potencia del motor, bien sobre los frenos, y está diseñado para prevenir la pérdida de adherencia de las ruedas cuando el conductor se excede en la aceleración del vehículo o la carretera está muy deslizante. No obstante, por extraño que parezca, en zonas con acumulación de nieve virgen sobre la calzada, conviene desconectar el ESP (si nuestro vehículo dispone de él). Si no lo hacemos, el sistema puede llegar a detectar que las ruedas patinan, con lo cual comenzará a cortar la inyección y, por lo tanto, el motor se parará y el dispositivo aplicará el freno en las ruedas que pierden adherencia. El sistema estará acelerando y frenando a la vez. El coche no logrará alcanzar su objetivo, que es avanzar. Así, lo mejor es desconectarlo y acelerar con mucha suavidad en marchas más largas, como la segunda o la tercera, para salir desde la posición de parada.

 

El problema de la conducción sobre hielo es la facilidad con la que se pierde el control del vehículo. Es imprescindible estar en alerta permanente y tener anticipación visual para saber dónde pueden estar las placas de hielo.

 

Normalmente conocemos las zonas donde trabajamos y las diferentes carreteras por las que circulamos, y sus posibles peligros. Por ejemplo, las carreteras que transcurren por el lado de un río, los puentes que los cruzan, la entrada y la salida de éstos. Las zonas húmedas o sombrías a veces se intuyen porque la calzada está muy brillante y porque el indicador de la temperatura exterior situado en el habitáculo indica temperaturas negativas (fig. 2).

 

Figura 2.  Reloj digital con indicador de temperatura exterior.

Figura 2.  Reloj digital con indicador de temperatura exterior.

 

 

Pequeños trucos

  • Cuando se circula por una carretera húmeda y brillante, se puede bajar la ventanilla y escuchar el contacto de las ruedas sobre el asfalto: si se oye el típico chasquido del agua, se puede circular con más tranquilidad, pero si no es el caso, hay que tener cuidado porque puede que la calzada esté helada.
  • Si estamos en nuestra base y hay temperaturas bajas o empieza a nevar, deberíamos lenvantar los limpiaparabrisas para que la goma no quede pegada al cristal. También se pueden poner unas hojas de papel o cartones en la luna delantera.
  • Cuando el vehículo está parado en la base y hiela, no hay que poner el freno de mano, se podría helar y luego no se podría quitar. Es mejor dejar el vehículo parado con una marcha puesta.
  • Si por lo que fuera en la ambulancia no hay calefacción independiente, y la tenéis conectada a red en la base, no está de más poner una estufa eléctrica en el habitáculo asistencial.
  • Puede que no seb pueda abrir la puerta porque esté helada y la llave de contacto no entre. En estos casos, se puede calentar la llave con un encendedor, para que al entrar deshiele el bombín y se pueda girar la llave.
  • Hay cursos de conducción sobre pavimento deslizante que suelen ser de gran ayuda para conocer las reacciones que tienen los vehículos en caso de derrapaje o de frenada de emergencia, y para aprender cómo debe reaccionar el conductor en cada situación.

 


 

 

Páginas web consultadas

 

www.bosch-esperience.com

BOSCH es el fabricante que lleva más de 30 años desarrollando sistemas de seguridad activa.

 

www.webasto.com

Es el fabricante mundialmente conocido en las calefacciones independientes para toda clase de vehículos.

 

ww.camodo.eu/es-ES/Home/ReifenAbc

El ABC del neumático.

 

www.rodriguezlopez.com

Empresa dedicada a la transformación de vehículos sanitarios.

 

www.aeonor.es

Asociación Española de Normalización y Certificación.

 

www.mobilitat.ad

Agencia de movilidad del Principado de Andorra.

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COMUNICACIONES Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

Aplicaciones de smartphone con información sobre fármacos

José Ayoze Sánchez Silva

Enfermero de ambulancia sanitarizada. Servicio de Urgencias Canario (SUC). Las Palmas. Canarias. España.

Este artículo de la serie sobre aplicaciones sanitarias para smartphones está dedicado a las aplicaciones que nos aportan información sobre fármacos. Estas aplicaciones pueden ser útiles por tres motivos principales. El primero es el mero estudio del fármaco en las actividades formativas en las que podemos estar inmersos; el segundo es conocer las reacciones adversas y las interacciones que podemos observar en el desarrollo de nuestra actividad profesional, y el tercero es conocer las complicaciones derivadas de las intoxicaciones, que son una causa frecuente de alerta de los servicios de emergencias.

 


 

Vademécum promo

 

Esta aplicación nos presenta todos los fármacos disponibles en el conocidísimo Vademécum en formato papel. Se puede acceder a una gran cantidad de información off-line y hacer búsquedas por indicación terapéutica, principio activo y nombre comercial. Es necesario un código de activación que se facilita con el Vademécum Internacional 2012 en su versión impresa.
 

Plataforma: iOS  |  Precio: Gratuita  |  Idioma: Español

 

Descargar para iOS  |  Descargar para Android

 


 

Principios Activos


Principios Activos es una guía de consulta rápida con información sobre los principales principios activos. Esta aplicación proporciona información esencial, como el mecanismo de acción, las indicaciones, las contraindicaciones, la posología, las interacciones y advertencias, entre otros.
 

Plataforma: iOS  |  Precio: 10,99 €   |  Idioma: Español

 

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Babymecum


Esta aplicación tiene una utilidad muy concreta. Se centra en los fármacos de uso más común en niños, como los antitérmicos, antibióticos, antitusivos, entre otros. Esta aplicación permite calcular las dosis de los fármacos con la introducción del peso del niño. Es muy útil para los padres.
 

Plataforma: iOS  |  Precio: Gratuita   |  Idioma: Español

 

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Manual de fármacos intravenosos de uso frecuente

 

Esta aplicación está especialmente diseñada para informar sobre los fármacos intravenosos. Aparte de proporcionar información farmacológica, también aporta información útil para realizar las diluciones, que en algunos casos necesitan del uso de calculadoras de bolsillo y complicados cálculos matemáticos.


Plataformas:
iOS y Android  |  Precio: 5,89 €  |  Idioma: Español

 

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Farmacología Clínica


Esta aplicación se ha diseñado para aprender fácilmente farmacología. Contiene sencillas explicaciones sobre la clasificación terapéutica y las definiciones de fármacos, así como tablas de reglas mnemotécnicas, vídeos, cuestionarios y otros recursos. Tiene un muy buen diseño y un mejor precio.


Plataforma: iOS   |  Precio: 0,89 €  |  Idioma: Español

 

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