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ARTÍCULO ESPECIAL

Retos operativos de la matanza en la isla de Utøya

Håvard Larsen1 y Trygve André Hole2

1 Paramédico, Vestre Viken Health Enterprise (VVE), Prehospital Clinic, Hønefoss, Noruega. Mando sanitario en la isla de Utøya.

2 EMT, Vestre Viken Health Enterprise (VVE), Prehospital Clinic, Hønefoss, Noruega.

 

 

Introducción

 

El 22 de julio de 2011 Noruega fue objeto de dos atentados terroristas. En el primero, ocurrido cerca de la sede del Gobierno de Oslo, hizo explosión una bomba de fertilizantes (nitrato de amonio/fueloil [ANFO o AN/FO]) de unos 1.000 kg. Además de la muerte de ocho personas, hubo que lamentar numerosos heridos y cuantiosos daños materiales en los edificios colindantes. El segundo atentado terrorista ocurrió 2 horas más tarde a 40 km de la capital, en Utøya, una pequeña isla situada al oeste de Oslo (fig. 1), en el lago Tyrifjorden, donde se llevan a cabo los campamentos de verano de las juventudes del partido socialista. Un solo individuo comenzó a disparar a los cientos de personas que se encontraban en la isla en ese momento, ocasionó la muerte de 69, la mayoría jóvenes, y dejó a su paso un interminable reguero de heridos por toda la isla. La investigación por parte de la policía y de las autoridades señala a un solo autor como responsable de los dos atentados terroristas acontecidos ese día. La matanza dio lugar a una de las mayores operaciones de rescate efectuadas en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial. Participaron ocho empresas sanitarias regionales, además de un elevado número de recursos de la policía y de los bomberos, del Ejército y de la organización Home Guard, el cuerpo de voluntarios para la defensa nacional.

 

Figura 1.  Isla de Utøya.

Figura 1.  Isla de Utøya.

 

 

 

Método

 

En el presente artículo trataremos de abordar algunas de nuestras experiencias y problemas subjetivos planteados como mandos sanitarios y personal del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) en el escenario de la matanza durante la operación de rescate efectuada en la isla de Utøya.

 

 

Servicio de Emergencias Médicas prehospitalarias de Noruega

 

El SEM prehospitalarias de Noruega está formado por médicos generales (MG) de guardia y ambulancias terrestres. Los MG son responsables de amplios distritos geográficos, ya que las municipalidades cooperan para cubrir esta función de guardia de los MG. Las regulaciones nacionales requieren que entre el personal de las ambulancias terrestres se incluya como mínimo a un técnico médico titulado (TMT), pero, en la mayoría de medios urbanos, se suele incluir a dos TMT titulados o a un paramédico titulado a nivel nacional.

 

El servicio de ambulancia aérea consiste en 11 helicópteros SEM (HEMS) y siete aviones SEM de ala fija. El personal de todas las unidades HEMS incluye a un anestesista y a un paramédico HSEM1.

 

Todos los recursos mencionados previamente están conectados con uno de los 20 centros de comunicación de emergencias médicas (CCEM), que reciben las llamadas del público a través del número nacional de emergencias médicas 113.

 

 

Cronología de la matanza de Utøya

  • 15.25 h: el coche bomba explosiona junto a las oficinas del Gobierno de Oslo.
  • 17.24 h: primeras llamadas de las víctimas de la isla de Utøya.
  • 17.33 h: la primera unidad SEM llega hasta las proximidades de la isla de Utøya.
  • 18.50 h: la policía declara seguro el “muelle de Utøya” y se inicia el triaje de las víctimas (C1, fig. 2).
  • 19.05 h: estación 2 para la evacuación de las víctimas, establecida en la isla de Storøya (C2, fig. 2).
  • 19.45 h: la estación C1 se cierra por razones de seguridad, la estación C2 recibe todo el flujo de pacientes (fig. 2).
  • 19.57 h: el primer paciente de Utøya llega al Oslo University Hospital de Ullevål.
  • 21.30 h: el último paciente de Utøya llega al Oslo University Hospital de Ullevål.
  • 23.00 h: se cierra la estación 2 de la segunda evacuación de las víctimas (C2, fig. 2)1.

Figura 2.  Organización de los servicios de emergencias médicas en la matanza de la isla de Utøya. Tomada de Sollid et al1.

Figura 2.  Organización de los servicios de emergencias médicas en la matanza de la isla de Utøya. Tomada de Sollid et al1.

 

 

Atentado terrorista en Oslo

 

En muchos aspectos, supuestamente, dos atentados terroristas sucesivos complicarían la respuesta de los servicios de emergencias médicas, pero, en este caso, destacamos lo contrario. Teniendo en cuenta que el asesino hizo explosionar el coche bomba junto a la sede del Gobierno de Oslo un viernes por la tarde de un día festivo, por fortuna, sólo un número limitado de personas se encontraban en los edificios y las áreas circundantes. Este hecho hizo que “tan sólo” murieran ocho personas y nueve de las 200 heridas tuvieran lesiones graves2. Esto originó una importante movilización de recursos, comparado con los estándares vigentes en Noruega, de modo que, cuando los CCEM recibieron las primeras llamadas de las víctimas de la matanza de Utøya 2 horas más tarde, ya se habían movilizado 41 ambulancias terrestres y cuatro HSEM.

 

 

Atentado terrorista en Utøya

 

El CCEM de la Vestre Viken Enterprise (VVE) recibe la primera llamada de las víctimas de Utøya a las 17.24 h. Las personas que llamaron describieron a un hombre disfrazado de oficial del servicio de seguridad del departamento de policía que andaba disparando de forma indiscriminada con dos armas automáticas. La persona que llama afirma que hay muchos cadáveres esparcidos a lo largo del recorrido del asesino. A medida que la matanza continúa, las líneas del CCEM empiezan a colapsarse. En la información proporcionada por los que llaman se indica que es probable que en la isla ese día haya hasta 750 personas y que estén desesperadas, ya que no pueden ir a ninguna parte. La isla de Utøya tiene unas dimensiones de 330 metros de ancho por 420 metros de largo, su superficie no alcanza el kilómetro cuadrado y está rodeada de agua por todas partes. La distancia más corta hasta tierra firme es de 650 m. La temperatura ambiente y la temperatura del agua ese día era de 14 °C y caía una fina lluvia1. De forma retrospectiva, el personal del CCEM describe una sensación de impotencia y desesperación. Mientras que, normalmente, mantienen al teléfono a la persona que llama hasta la llegada de los recursos, en este caso tuvieron que utilizar consejos no tradicionales, como “apague su teléfono”, “escóndase”, “hágase el muerto” o “nade”.

 

A causa del atentado terrorista en Oslo, los hospitales se proveyeron de personal para la catástrofe, y, como se ha mencionado previamente, en el área de Oslo estuvo disponible un número sustancial de recursos móviles. El CCEM empezó a movilizar estos recursos hacia Utøya. En total se movilizaron:

  • 50 ambulancias terrestres (fig. 3).
  • 6 HSEM.
  • 2 helicópteros de búsqueda y rescate.
  • 3 Bell Helicopter de la Royal Air Force.
  • 2 autobuses provistos de monitorización médica para el transporte en masa.
  • 1 autobús público utilizado en el escenario de la matanza.
  • 1 ciclomotor medicalizado.
  • 10 anestesistas a los que se llamó (principalmente anestesistas HSME).
  • 2 MG locales de guardia.
  • así como un número elevado de TES que se presentaron como voluntarios.

Figura 3.  Se movilizaron 50 ambulancias hacia la isla de Utøya.

Figura 3.  Se movilizaron 50 ambulancias hacia la isla de Utøya.

 

 

A las 17.33 h, 9 minutos después de producirse la primera llamada desde Utøya, la primera ambulancia terrestre llega “al escenario” en el área de la isla de Storøya, a poca distancia de tierra firme. Debido a los disparos indiscriminados del terrorista y a la información poco precisa, se retuvo al personal hasta que la policía hubo desalojado el área alrededor de la isla de Utøya. A las 17.55 h la policía declara seguro el muelle de Utøya y se pone en marcha la primera ambulancia. El TES con más experiencia de la primera ambulancia funciona como mando sanitario. En este momento, ningún paciente ha alcanzado la orilla. Cuando la primera unidad se acerca al embarcadero, por un momento, cree que ha encontrado al asesino, ya que un oficial de la policía armado sale de entre la maleza y se dirige hacia ellos con un arma en la mano. Afortunadamente, lo reconocen como el policía local, que les grita que regresen porque se han oído disparos por el embarcadero y tierra adentro. Los recursos de los SEM dispersados por el lugar han tenido que retirarse y permanecen a cubierto detrás de la vegetación y de los vehículos. Las personas que nadan desde la isla están alcanzando la orilla en un número cada vez mayor y en un área geográfica extensa, a lo largo de la orilla, ya en tierra firme. Los vehículos privados recogen a los “nadadores” y en las viviendas privadas se han organizado lugares de espera. Uno de los problemas más difíciles fue seguir el rastro de los “nadadores” que salieron de la isla y este control se perdió muy temprano en el proceso.

 

Los nuevos recursos que llegan al escenario desde el norte son retenidos en Sundvollen, a 4 km al norte de Utøya. Mientras esperan que se despeje el área, se toma la decisión de usar el hotel de Sundvollen como centro de evacuación para los supervivientes que pueden andar. El personal del centro de evacuación está formado por MG, psicólogos y otro personal de asistencia sanitaria para proteger a los pacientes que han sufrido un trauma y aquéllos con heridas leves, al igual que a sus familiares. Éste fue uno de los “factores de éxito”, ya que se consiguió mantener alejadas del hospital a las personas con lesiones físicas menores.

 

A las 18.50 h, el muelle de Utøya se declara seguro y se establece la estación C1 de desalojo de las víctimas (C1, fig. 2). Llegan embarcaciones preparadas, conducidas por civiles, que trasladan a los pacientes con lesiones graves. El embarcadero tiene un espacio limitado y sólo pueden dar marcha atrás dos ambulancias terrestres al mismo tiempo, y no hay medios posibles para que aterricen helicópteros. Se tomó la decisión de crear una nueva estación de evacuación de las víctimas en la isla de Storøya, situada a 3 km al norte de Utøya (C2, fig. 2). Los autores de este artículo se encontraban en la primera unidad que llegó al escenario en la isla de Storøya y fueron los encargados de crear la estación C2 de desalojo de las víctimas (C2, fig. 2). El manejo de las víctimas en la estación C1 se limita al triaje, al tratamiento de las hemorragias externas, la inserción de un acceso intravascular, la administración de analgesia, la prevención de la hipotermia y el transporte rápido1. Después de tratar a 10-15 pacientes, se procede a evacuar la estación C1, debido a la sospecha cada vez mayor de una posible bomba colocada en el vehículo del asesino, estacionado junto al embarcadero. En este momento, se traslada a todos los evacuados a la estación C2, en la isla de Storøya.

 

Cuando se establece la estación C2, la información obtenida en este momento indica que en la isla podrían haber 750 personas. Desconocemos cuántas de ellas han muerto o están heridas. Pronto tuvimos claro que necesitábamos establecer una estación de desalojo de las víctimas que no retrasara la evaluación rápida de los heridos más graves hacia un tratamiento definitivo. Nuestra variable de rendimiento fue que, en la estación de desalojo de las víctimas, el tiempo de espera o de permanencia tenía que limitarse al triaje y a la estabilización médica necesaria urgente, ya que el resto se garantizaría en el traslado de camino al hospital. Normalmente, desarrollamos nuestro trabajo en función de un diagrama esquemático (fig. 4) en el que se muestra cómo organizar el escenario del incidente cuando el número de víctimas es significativo. Este diagrama esquemático incluye el establecimiento de un lugar para reunir a los pacientes heridos. Nuestra experiencia operativa ha demostrado que esto retrasa la evacuación, de modo que decidimos simplificar el sistema. Creamos una línea de triaje que consistía en anestesistas y TES/paramédicos, que efectuarían el triaje de los pacientes en cuatro “cadenas de montaje” diferentes (fig. 5).

  1. Situación crítica: transporte con HSEM, si estuviera disponible.
  2. Situación urgente: transporte con una unidad de ambulancia terrestre.
  3. Heridos leves: cubiertos con una manta y sometidos a un seguimiento por parte de un bombero hasta la llegada del autobús.
  4. Lugar de reunión de los fallecidos.

Figura 4.  Diagrama esquemático.

Figura 4.  Diagrama esquemático.

 

 

Figura 5.  Cadena de montaje. Tomada de los autores.

Figura 5.  Cadena de montaje. Tomada de los autores.

 

 

Este sistema funcionó de manera excelente y consideramos que una parte sustancial del éxito se debió al hecho de que sólo los participantes en la cadena de triaje necesitaban comprender el plan estratégico. El personal de las unidades de transporte cumplió su cometido, de igual forma como desarrolla su labor todos los días: tratar a un paciente cada vez utilizando los principios del tratamiento de la clasificación ATLS (del inglés Advanced Trauma Life Support)/PHTLS (del inglés Prehospital Trauma Life Support).

 

Los puntos débiles y las limitaciones de la “cadena de montaje” es que exige los recursos suficientes de transporte en cualquier momento. Si esta capacidad no estuviera disponible, tendríamos que organizar un lugar de reunión para los heridos en que el personal SEM debería efectuar el registro, el triaje y la observación, de acuerdo con el diagrama esquemático (fig. 4).

 

Decidimos no utilizar los recursos para un registro concienzudo de cada paciente, simplemente porque esto consumiría tiempo de los pacientes hasta obtener un tratamiento definitivo, y el control sobre los pacientes ya se había perdido, ya que tanto los nadadores, como las embarcaciones de la población civil, trasladaban a los pacientes a diversos lugares a lo largo de la costa.

 

 

Retos planteados a partir de la estación C2

 

Comunicación

 

Los departamentos de salvamento noruegos se encuentran en un período de transición en el que está cambiando el antiguo sistema de comunicación VHF por el sistema Tetra, más moderno. Por consiguiente, el personal de respuesta tiene diferentes sistemas de comunicación, de los cuales algunos son analógicos y otros, digitales. El área alrededor del lago Tyrifjorden se caracteriza por una falta de cobertura y, como consecuencia, la comunicación es deficitaria o inexistente. Es probable que el mayor problema respecto a la comunicación fuera el ruido de los helicópteros que aterrizaban en el pequeño espacio de la estación C2. Durante la misión en la isla de Utøya, se registraron alrededor de 60 vuelos, con un máximo de 30 en una hora, la mayoría de los cuales tuvieron lugar en la estación C2.

 

Seguridad

 

Durante varias horas, la policía trabajó con la sospecha de que podían andar sueltos otros tres o cuatro posibles asesinos. Por esta razón, la isla en sí misma no era segura para el personal SEM, y las fuerzas especiales de la policía sólo permitieron que permaneciera un reducido número de personas. La posibilidad de que los asesinos pudieran ser evacuados como víctimas exigía que dispusiéramos de oficiales de policía de las unidades especiales para cubrir la costa de la estación C2.

 

Logística

 

El hecho de que el incidente tenga lugar en una isla es un importante problema desde un punto de vista logístico, ya que se necesitan muchas embarcaciones para trasladar a los pacientes hasta tierra firme. Al mismo tiempo, esto nos ayudó a trasladar a los pacientes en grupos, de modo que podíamos manejar más fácilmente el flujo de pacientes renovando los recursos y el material entre cada grupo.

 

Heridas y lesiones de los pacientes

 

Los pacientes presentaban múltiples heridas de bala, fracturas y traumatismos debidos a los saltos efectuados desde los edificios y desde los acantilados de la ladera oeste de la isla al huir del asesino. Casi todos los pacientes presentaban hipotermia leve debido a la baja temperatura y a la lluvia y, para los que huyeron nadando, a causa de la baja temperatura del agua. Además, la mayoría presentaba un trauma psicológico. Cuando una embarcación se detenía en la orilla y un TEM ayudaba al paciente a salir de ella, la mayoría de jóvenes retrocedían y preguntaban al TEM con una actitud comedida y fría: “¿Va a dispararme?”. Muchos de los integrantes del personal SEM que trabajó ese día describieron el especial silencio y la mirada “vacía” de las víctimas que llegaban a la costa.

 

 

Factores del éxito

  • Colegas conocidos dentro del servicio y a través de los diferentes departamentos.
  • Los mandos se conocían entre sí y también gracias al entrenamiento compartido entre los departamentos.
  • Una notable disciplina y lealtad entre el personal de respuesta en el escenario de la matanza.
  • Recursos ilimitados.
  • Una gran capacidad HSEM y de helicópteros de búsqueda y rescate (SAR).
  • Una destacada capacidad en cuanto a las camillas LESS (Light Emergency Stretcher System) y al material para prevenir la hipotermia.
  • Autobuses para proteger a los pacientes, prevenir la hipotermia y para el transporte en masa hasta el centro de evacuación.
  • Uso del hotel como centro de evacuación: ya organizado para la manipulación de alimentos, alojamiento y capacidad de dar cobijo a un número elevado de personas.

Nos satisface afirmar que ningún paciente falleció mientras era atendido por los SEM prehospitalarios. Sólo un paciente falleció más tarde en el hospital debido a las graves heridas sufridas3.

 

 

Atención a nuestro propio equipo

 

Cuando la fase aguda de la operación terminó y los equipos fueron reemplazados por otros, el personal se reunió en un hotel (no en el centro de evacuación) para comer y beber, y hablar con los colegas, así como con los responsables de los primeros auxilios emocionales y el control de la crisis dentro del servicio. Todos estaban conmovidos por diferentes razones: la situación de la seguridad, no haber podido ayudar a causa de dicha situación, el número de víctimas y el hecho de que la mayoría eran jóvenes (la edad media fue de 18,3 años)3. Más tarde, todos rellenaron un informe técnico que se dividió en grupos, en función del momento en el que actuaron durante la operación. Todo el personal se ha sometido a una entrevista emocional colectiva con un psicólogo y se ha ofrecido una entrevista personal con un psicólogo. En la estación de ambulancias con más participación se añadió una ambulancia externa con personal, de modo que los empleados pudieran disfrutar de un mayor número de días de tranquilidad y tiempo para hablar con sus colegas. Esta medida parece haber producido un efecto positivo; los empleados parecen manifestar una unidad más firme ahora que entonces, y la tasa de absentismo ha disminuido.

 

Esperamos que este artículo sirva para proporcionar un poco de comprensión sobre nuestras “valiosas” experiencias y aprovechamos la oportunidad para saludar a nuestros colegas españoles (fig. 6).

 

Figura 6.  Håvard Larsen y Trygve André Hole, autores del artículo (Fotografía de Glenn Robin Andreassen).

Figura 6.  Håvard Larsen y Trygve André Hole, autores del artículo (Fotografía de Glenn Robin Andreassen).

 

 


 

 

Bibliografía

  1. Sollid SJM, Rimstad R, Rehn M, Nakstad AR, Tomlison A-E, Strand T, et al. Oslo government district bombing and Utøya island shooting July 22, 2011: The immediate prehospital emergency medical service response. Scand J Trauma Resusc Emerg Med. 2012;20:3. [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://www.sjtrem.com/content/20/1/3/
  2. Indictment of prosecutors in Oslo, Norway. [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://www.nrk.no/contentfile/file/1.8025126!tiltalen227.pdf
  3. Official rapport from terrorist attacks 22.07.12, Directorate of Health. [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://helsedirektoratet.no/publikasjoner/lering-for-bedre-beredskap-/Publikasjoner/lering-for-bedre-beredskap-22-7.pdf
  4. Official rapport from EMS services, Vestre Viken Health Enterprise [Acceso 10 de diciembre de 2012] Disponible en: http://www.vestreviken.no/SiteCollectionDocuments/Nyheter/Utøya%20PHT.pdf
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