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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Movilizaciones e inmovilizaciones

Zona TES Abril-Junio 2016

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SEGURIDAD

Los técnicos en emergencias médicas (TEM/TES), víctimas de agresiones por parte de pacientes y familiares en las urgencias extrahospitalarias

Mónica Bernaldo-de-Quirós1 y José Carlos Cerdeira2

1 Profesora Titular de la Facultad de Psicología. Universidad Complutense de Madrid. España.

2 Subdirector de Enfermería del SUMMA-112. Madrid. España.


La violencia laboral en el sector sanitario se ha convertido en los últimos años en una problemática de vital relevancia debido a la magnitud que ha alcanzado, y es un motivo de preocupación para los profesionales. Si bien cualquier profesional que trabaje en un centro sanitario puede ser objeto de violencia, esta posibilidad se incrementa en aquellos profesionales que desempeñan su labor en servicios de urgencias y emergencias (fig. 1). La mayor parte de los estudios se han llevado a cabo en urgencias hospitalarias; sin embargo, a pesar de que el riesgo de sufrir incidentes violentos puede ser mayor en las urgencias extrahospitalarias debido a las menores medidas de seguridad de que disponen, pocos estudios –ninguno en España– se han centrado en analizar la violencia en estos servicios de urgencias1-5.

 

Figura 1.  La violencia laboral en el sector sanitario se ha convertido en los últimos años en una problemática de vital relevancia, en especial entre aquellos profesionales que desempeñan su labor en servicios de urgencias y emergencias.

Figura 1.  La violencia laboral en el sector sanitario se ha convertido en los últimos años en una problemática de vital relevancia, en especial entre aquellos profesionales que desempeñan su labor en servicios de urgencias y emergencias.

 

 

Los TEM/TES en el SUMMA 112

 

El SUMMA 112 es el Servicio de Urgencias Médicas de Madrid, perteneciente al Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), que tiene asignada la misión de la atención sanitaria a las urgencias, emergencias y catástrofes en la Comunidad de Madrid. Presta directamente asistencia sanitaria telefónica mediante el Servicio Coordinador de Urgencias (SCU), cuya función es la recepción, coordinación y regulación médica y de enfermería, para dar la respuesta más adecuada a la demanda de cada paciente. En el caso de precisar atención a domicilio, se envía un dispositivo de emergencias (Unidad Médica de Emergencia –UME– o Vehículo de Intervención Rápida –VIR–) si hay un peligro inminente para la vida del paciente; o de urgencias (Unidad de Atención a Domicilio –UAD– médica o de enfermería) cuando la situación requiere una valoración y respuesta en un corto plazo de tiempo por su potencial riesgo, aunque de entrada no exista un riesgo inminente para la vida. Si el paciente puede acudir a un centro, es atendido en un Servicio de Urgencias de Atención Primaria –SUAP– (que tiene un horario complementario al de los centros de salud) o en el Centro de Urgencias Extrahospitalario –CUE– (abierto durante las 24 horas).

 

Los técnicos en emergencias médicas (TEM/TES) están presentes tanto en los centros (SUAP y CUE) como en la atención a domicilio urgente (UAD médica y de enfermería) y emergente (VIR y UME). Cumplen diversas funciones:

a) Conducción de vehículos para el transporte sanitario de pacientes urgente o emergente.

b) Mantenimiento y conservación del vehículo y, en general, de todas aquellas actividades que sean necesarias para el correcto funcionamiento de la unidad.

c) Mantenimiento, revisión y custodia de utillaje y aparatos asignados a su cargo.

d) Colaboración con el personal facultativo en la atención al paciente, tanto in situ como en los servicios de transporte sanitario.

 

En los servicios de urgencias, el TES-celador suele estar localizado en la zona de triaje (fig. 2), donde hace la recepción, acogida y derivación del paciente, asignando el profesional para el que el paciente demanda asistencia e informando sobre el funcionamiento del centro. En ocasiones se llegan a producir reacciones violentas cuando los usuarios no están conformes con la atención o derivación, ante tiempos de espera prolongados, cuando los pacientes acuden en estado de embriaguez o han consumido sustancias estupefacientes o por considerar, simplemente, que se tarda demasiado en abrir la puerta del centro. En la atención a domicilio, tanto urgente (UAD; fig. 3) como emergente (VIR y UME; fig. 4), la violencia hacia los TES suele estar más relacionada con el tiempo de espera y avisos de pacientes psiquiátricos o complicados.

 

Figura 2.  El TES-celador recibe en la zona de triaje a pacientes y/o familiares.

Figura 2.  El TES-celador recibe en la zona de triaje a pacientes y/o familiares.

 

Figura 3.  El TEM-conductor acompaña al médico o al personal de enfermería en las Unidades de Atención a Domicilio (UAD).

Figura 3.  El TEM-conductor acompaña al médico o al personal de enfermería
en las Unidades de Atención a Domicilio (UAD).

 

Figura 4.  Los TES forman parte del equipo que se ocupa de la atención urgente en las Unidades Médicas de Emergencia (UME).

Figura 4.  Los TES forman parte del equipo que se ocupa de la atención urgente
en las Unidades Médicas de Emergencia (UME).

 

 

Estudio sobre las agresiones en el SUMMA 112

 

Durante el año 2012 se ha llevado a cabo el estudio Análisis psicosocial de las agresiones a los profesionales de los servicios de urgencias y emergencias del SUMMA 112, financiado por la Fundación MAPFRE, cuyo objetivo ha sido analizar la frecuencia y naturaleza de las agresiones que sufren los profesionales del SUMMA 112 por parte de los pacientes y familiares, así como proponer medidas para la prevención de dichos incidentes. Los datos indicaron que hay un alto porcentaje de profesionales que han sido objeto de agresiones a lo largo de su trabajo profesional en el SUMMA 112: un 34,5% había sido objeto de alguna agresión física por parte de pacientes o familiares/acompañantes, un 75,3% había recibido amenazas y un 76,4% insultos o injurias6,7. El objetivo de este artículo es analizar las diferencias entre los TES y el resto de los profesionales (médicos y enfermeras) que trabajan en estos servicios.

 

 

Metodología del estudio

 

Se realizó un muestreo aleatorio estratificado proporcional al número de profesionales que trabajan en los distintos servicios de urgencias y emergencias del SUMMA 112, teniendo en cuenta que se incluyera una proporción igual de los distintos profesionales que trabajan en estos servicios (médicos, enfermeras y TES-celadores y/o conductores) de las distintas áreas geográficas de la Comunidad de Madrid. Para ser incluidos en el estudio, los profesionales tenían que pertenecer a uno de estos tres estamentos profesionales y haber trabajado en el SUMMA 112 durante al menos un año. Se excluyó a aquellos profesionales con un contrato laboral inferior a un mes y/o que prestaban asistencia en calidad de suplentes o de refuerzo. De todos ellos, 32 pertenecían a los servicios de emergencias, en concreto 19 a UME
y 13 a VIR, y 38 a los servicios de urgencias, específicamente 1 a CUE, 25 a SUAP, 5 a UAD de enfermería y 7 a UAD médicas.

 

Los datos se recogieron entre febrero y mayo de 2012. A través del SUMMA 112 se envió un mensaje de texto al teléfono móvil y un correo electrónico a todos los profesionales informando sobre los objetivos y las características del estudio. Asimismo, el subdirector de enfermería se puso en contacto telefónico con los responsables y/o profesionales de los distintos servicios para solicitar su participación voluntaria, así como para informar del día en que un evaluador externo iría al centro. Los evaluadores fueron a cada servicio en el día indicado, y tras una breve entrevista de cribado para comprobar que cumplían los criterios de inclusión, explicaban el objetivo del estudio y solicitaban, por escrito, su consentimiento informado, garantizándoles en todo momento el anonimato. Acto seguido, entregaban y explicaban los cuestionarios, resolviendo las posibles dudas y acordando con ellos un momento en el mismo día laboral en el que recogerían los cuestionarios.

 

 

Resultados

 

Como puede observarse en la tabla 1, en las variables sociodemográficas solo se observaron diferencias significativas en el sexo y el nivel de estudios. La mayor parte de los TES (89,9%) eran varones, mientras que en el resto de los profesionales predominan las mujeres (53,1%), lo cual puede atribuirse a que el personal de enfermería es mayoritariamente femenino.

 

 

Tabla 1.  Características sociodemográficas y laborales de la muestra. (Clic sobre la tabla para ampliar)

Tabla 1. Características sociodemográficas y laborales de la muestra

 

 

La figura 5 muestra la frecuencia de las agresiones por parte de los pacientes y/o familiares hacia los TES y el personal médico y de enfermería. Entre los distintos tipos de profesionales, a pesar de que los TEM mostraron porcentajes ligeramente superiores (36,3%) de agresiones físicas, y los médicos y el personal de enfermería de insultos y amenazas, las diferencias no fueron significativas.

 

Figura 5.  Frecuencia de agresiones por parte de pacientes y/o familiares hacia los TES y personal médico o de enfermería.

Figura 5.  Frecuencia de agresiones por parte de pacientes y/o familiares hacia los TES y personal médico o de enfermería. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Sin embargo, sí existían diferencias significativas entre los distintos profesionales en el motivo de la agresión. Como puede apreciarse en la figura 6, el motivo más frecuente en los médicos y el personal de enfermería era la disconformidad con el tratamiento (42,6%; p = 0,001), mientras que el tiempo de espera (35,3%) lo era en el caso de los TES, aunque en este último caso la diferencia quedaba al borde de la significación (p = 0,055).

 

Figura 6.  Motivo principal de la agresión por parte de pacientes y/o familiares.

Figura 6.  Motivo principal de la agresión por parte de pacientes y/o familiares.
(Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

En cuanto al lugar donde se producían, como puede observarse en la figura 7, en general para todos los profesionales la mayor parte de las agresiones tenían lugar en el domicilio, con porcentajes superiores en TEM que en médicos y personal de enfermería (el 53% frente al 43%), aunque las diferencias no llegan a ser significativas, y señalan las menores medidas de seguridad disponibles para los profesionales en ese ámbito, así como una posible mayor sensación de impunidad o control por parte del usuario. Comparando los TES con el resto de los profesionales, en los centros eran más agredidos en la zona de triaje (el 19,3% frente al 11,5%; p < 0,001), y en la atención a domicilio en el portal (el 8,9% frente al 5,3%; p = 0,027), mientras que los médicos y el personal de enfermería son más agredidos en la consulta (el 30,5% frente al 3,7%; p < 0,001).

 

Figura 7.  Lugar donde se produjo la agresión.

Figura 7.  Lugar donde se produjo la agresión. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Con respecto a las características del agresor, tal y como se observa en la figura 8, a pesar de que en general el agresor solía tener una capacidad psíquica no alterada, los TES recibían más agresiones que el resto de los profesionales por parte de personas con su capacidad psíquica alterada (el 30,8% frente al 15,6%; p < 0,001). Varias hipótesis pueden explicar estos resultados: por una parte, puede ser que los médicos y enfermeras hayan sido dotados durante su formación de mayores habilidades para tratar con usuarios que presentan un estado mental alterado; y por otra parte, los TES tienen que ocuparse en muchas ocasiones de inmovilizar a estos pacientes para que se les pueda aplicar el tratamiento.

 

Figura 8.  Capacidad psíquica del agresor.

Figura 8.  Capacidad psíquica del agresor. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Implicaciones para la práctica

 

En resumen, la elevada tasa de incidentes violentos pone de manifiesto la importancia de llevar a cabo medidas preventivas. Por una parte, sería conveniente tomar medidas que mejoren la seguridad de los profesionales que realizan la atención a domicilio, así como revisar las medidas de seguridad disponibles en los centros, en especial en las zonas de triaje. Por otra, es necesario entrenar a los profesionales en el manejo de situaciones conflictivas, de manera que aunque surja el conflicto pueda resolverse sin que desemboque en una agresión, o al menos minimizar las posibilidades de que esto ocurra. Dicha formación debería tomar en consideración las diferencias que se han observado en los motivos de la agresión y el perfil del agresor en los distintos tipos de profesionales. En el caso de los TES, el motivo principal de las agresiones suele ser el tiempo de espera; por tanto, sería importante dotar a los profesionales de habilidades de comunicación y persuasión para afrontar estas situaciones. Asimismo, se debería incidir en las habilidades para tratar con enfermos psiquiátricos, y por qué no, en habilidades de defensa personal.

 

Agradecimientos: Este trabajo se ha desarrollado con la Ayuda a la Investigación 2011 de la Fundación MAPFRE.

 

 

Puntos clave

  • La mayoría de los estudios realizados sobre violencia laboral en el ámbito sanitario se han llevado a cabo en urgencias hospitalarias. Pocos estudios –ninguno hasta la fecha en España– se han ocupado de las agresiones en las urgencias extrahospitalarias.
  • No se observan diferencias significativas en la frecuencia de agresiones que sufren los TES, por una parte, y los médicos y el personal de enfermería por otra.
  • El motivo de agresión más frecuente en los TES es el tiempo de espera; el domicilio es el lugar más habitual de agresión, y se reciben más agresiones por parte de las personas que tienen su capacidad psíquica alterada.

 

 


 

Bibliografía

  1. Boyle M, Koritsas S, Coles J, Stanley J. A pilot study of workplace violence towards paramedics. Emerg Med J. 2007;24:760-3.
  2. Koritsas S, Boyle M, Coles J. Factors associated with workplace violence in paramedics. Prehosp Disaster Med. 2009;24:417-21.
  3. Petzäll K, Tällberg J, Lundin T, Suserud BO. Threats and violence in the Swedish pre-hospital emergency care. Int Emerg Nurs. 2011;19:5-11.
  4. Joa ST, Morken T. Violence towards personnel in out-of-hours primary care: A cross-sectional study. Scand J Prim Health Care. 2012;30:55-60.
  5. Suserud BO, Blomquist M, Johansson I. Experiences of threats and violence in the Swedish ambulance service. Accid Emerg Nurs. 2002;10:127-35.
  6. Bernaldo-de-Quirós M, Cerdeira JC, Gómez MM, Piccini AT, Labrador FJ, Crespo M. Agresiones a los profesionales del SUMMA-112: Líneas de actuación para su prevención. Seguridad y Medio Ambiente. 2013;131.
  7. Bernaldo-de-Quirós M, Cerdeira JC, Gómez MM, Piccini AT, Crespo M, Labrador FJ. Agresiones a los profesionales de las urgencias extrahospitalarias de la Comunidad de Madrid: Diferencias entre los servicios de urgencias y emergencias. Emergencias. 2013;25.

 

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EN ACCIÓN

“¡Quiero acabar con mi vida!”: pautas de manejo de un paciente suicida

Teresa Pacheco Tabuenca

Psicóloga Especialista en Emergencias.
Subdirección General SAMUR – Protección Civil. Madrid. España.

 

Introducción

 

El suicidio supone en la actualidad la primera causa de muerte violenta, por delante de los homicidios y los conflictos bélicos juntos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo se suicida una persona cada 40 segundos. Los datos reflejan que un millón de personas se suicidan al año y que estas estadísticas aumentarán hasta un millón y medio en 20201. En concreto, en España mueren más personas por suicidio que por accidente de tráfico.

 

Después de crisis económicas vividas con anterioridad se puede afirmar que los periodos de recesión, en los que se producen recortes económicos, así como un incremento de la pobreza y el desempleo, inciden directamente sobre la salud mental de la población, provocando, entre otro tipo de consecuencias, un aumento de gestos suicidas.

 

Dentro del área de emergencias extrahospitalaria, con frecuencia los profesionales debemos atender a pacientes con ideación suicida, tentativa o suicidio en curso, así como suicidios consumados, que es quizás una de las situaciones para las que menos se prepara a los profesionales. No siempre es fácil responder a aquella situación en la que otro “decide morir”.

 

La intervención con este tipo de pacientes implica enfrentarnos a lo que nosotros pensamos sobre la muerte y el suicidio, implica poseer una habilidad muy fina de obtención de información, una coordinación exhaustiva y protocolarizada con profesionales de diversas instituciones, así como un conocimiento de qué estrategias van a facilitar u obstaculizar la situación ante la que nos encontramos.

 

Por tanto, a través del análisis de un caso se van a revisar aquellos aspectos que se deben evaluar y las estrategias que hay que poner en marcha cuando una persona no es capaz de ver si hay algo “que le engancha a la vida”.

 

 

Descripción del caso

 

Varón de 34 años que se encuentra en un puente con intención de precipitarse al vacío. Presenta llanto, un elevado estado de nerviosismo, hipervigilancia, hiperactividad con movimientos repetitivos y de balanceo, amenazas de que si alguien se le acerca se va a tirar e indicadores de un posible consumo de tóxicos. Su aspecto físico es cuidado, presenta un corte y una cicatriz profunda en la muñeca izquierda, y en la camiseta tiene pegado un dibujo de un niño.

 

En un caso como el descrito es aconsejable establecer un esquema de actuación basado en los siguientes pasos:

 

1. Establecimiento de la relación

 

Cuando nos dirijamos a un suceso de estas características, y si ya tenemos información previa de lo que ocurre, deberíamos reducir todo tipo de estimulación ambiental (por ejemplo, sirenas). El acercamiento al paciente debe ser paulatino y tomando medidas de seguridad para los profesionales, observando si ya existe algún profesional u otra persona que ha entablado un buen contacto con el paciente, permitiendo en la medida de lo posible que siga como interlocutor.

 

En caso de llegar como primer respondiente, el profesional se debe presentar y preguntar el nombre del paciente (hablar a una persona por su nombre facilita la confianza y la seguridad), mostrando siempre un interés verdadero hacia él (por ejemplo, “me gustaría hablar contigo”) y pidiéndole permiso para el acercamiento, aunque es muy frecuente que inicialmente este no acceda y se deba mantener una distancia prudencial pero que permita la comunicación. Hay que evitar tener que comunicarnos con el paciente con un tono de voz elevado.

 

Es muy importante que antes de este tipo de intervenciones analicemos qué supone el suicidio para uno mismo (una opción razonable, algo que nunca me plantearía, etc.), ya que este tipo de creencias van a marcar la valoración e intervención con el paciente. En esta línea, hay que remarcar que existen mitos sobre el suicidio y creencias establecidas en gran parte de los profesionales de emergencias2 que dificultan enormemente la intervención (tabla 1). Uno de los aspectos prioritarios en este tipo de actuaciones es trabajar y hablar con naturalidad sobre el suicidio y la muerte, presentándonos como “facilitadores para ver otra alternativa” pero nunca como aquellos que van a “convencer de que no se cometa”. No se trata de dar consejos ni juzgar la conducta del paciente.

 

Ya en este primer contacto es importante valorar reacciones de tipo fisiológico, motor o emocional, así como el aspecto físico, la orientación, signos de alteración y el posible consumo de tóxicos (en el caso práctico sería: llanto, nerviosismo, hipervigilancia, hiperactividad con movimientos repetitivos y de balanceo, agresividad verbal y verbalización de que ha consumido cocaína).

 

 

Tabla 1.  Mitos sobre el suicidio. (Clic sobre la tabla para ampliar)

Tabla 1. Mitos sobre el suicidio

  

2. Ventilación emocional

 

En el siguiente paso hay que facilitar la expresión emocional y verbal del paciente a través de preguntas abiertas (por ejemplo, “¿qué te ha llevado a venir aquí?”), evitando interrumpir el discurso, con el objetivo de identificar los estresores que han precipitado la crisis suicida.

 

Por ejemplo, en el caso que nos ocupa, el paciente refiere que se acaba de separar de su mujer, y que tiene una orden de alejamiento de su mujer y sus dos hijos. Tiene el juicio dentro de dos días y afirma que prefiere morir a estar lejos de su familia.

 

La valoración del plan y el grado de elaboración suicida es fundamental para poder establecer el riesgo de suicidio ante el que estamos. Para ello, se valorarán aspectos como:

  • Qué ha pensado hacer y cómo (en los casos en los que la conducta no se haya iniciado).
  • Si existen tentativas anteriores, averiguar el método empleado, el grado de letalidad y las consecuencias.
  • El grado de desesperanza: ¿hay posibilidad de que cambien las cosas en un futuro?
  • El grado de impulsividad: ¿se trata de una idea o conducta planificada, lleva mucho tiempo pensándolo o ha hecho conductas de cierre antes de su decisión? (por ejemplo, si ha realizado gestiones en el banco para que su familia no tenga problemas, si ha contratado un seguro de vida, si ha hecho testamento, si se ha despedido de sus seres queridos, etc.).

En el caso que nos ocupa, el paciente refiere que ha tenido dos tentativas autolíticas previas, una con ingesta de fármacos y otra con cortes. Refiere que nada le merece la pena y expresa una elevada desesperanza de que nada cambie, expresando “que si no puede estar con su familia y con sus hijos, no merece la pena vivir ni sufrir”. No refiere haber realizado conductas de cierre.

 

Propiciar que el paciente verbalice sus miedos y sentimientos, e incluso expresar la ambigüedad de querer vivir o querer morir, es algo que por sí solo va a facilitar que la activación que presentan estos pacientes se reduzca. En este momento, y siempre que sea posible, podemos cubrir necesidades básicas del pacientes ofreciéndole agua, un lugar diferente donde poder hablar, tabaco, etc.

 

3. Identificación del problema y búsqueda de alternativasm

 

Normalmente, las personas que se encuentran en esta situación suelen identificar claramente cuál es “su situación problema”; sin embargo, les resulta inicialmente muy difícil encontrar una solución alternativa a acabar con su vida, ya que creen que es su única alternativa. El objetivo de intervención del profesional en este momento será ayudar a generar alternativas a la situación problema o que en ese momento cree no controlar.

 

Para poder conseguir este objetivo es necesario:

  • Si es posible, confirmar los antecedentes que expresa el paciente por otra vía (por ejemplo, si hay familia o allegados, es conveniente realizar una entrevista para obtener información que facilite la intervención).
  • Conocer si ha puesto en marcha otras soluciones al problema y qué consecuencias han tenido.
  • Evitar dar la impresión de tener prisa. Si ganamos TIEMPO se reduce la ansiedad, aumenta la racionalidad, se obtiene más información, favorece la relación y aumenta las necesidades básicas.
  • Facilitar la identificación de aspectos positivos y puntos fuertes de la persona (autopercepción y factores protectores).
  • Buscar “enganches a la vida” (por ejemplo, los hijos) y crear ambivalencias (por ejemplo, “si muero, voy a perderme ver crecer a mis hijos”).
  • Verbalizar todas las alternativas posibles. Como profesional no aconsejo la alternativa y solo genero la pregunta de: ¿Qué otra posibilidad hay?

En este caso propuesto, el paciente refiere que sus enganches son sus hijos y durante la intervención se habla sobre ellos (cómo se llaman, cuántos años tienen, cómo son, cuál de ellos le ha pintado el dibujo que lleva en su ropa, etc.). Las necesidades inmediatas que se cubren son agua y tabaco. Por otro lado, se confirma la información que refiere con su familia, primero de forma telefónica y luego presencial.

 

4. Acuerdo y plan de acción en el futuro

 

La finalización de estas intervenciones llega cuando se llega a un acuerdo con el paciente, y es necesario que, en cuanto sea posible, se le invite a hablar en otro sitio (fuera de peligro) y con mayor intimidad.

 

En nuestro caso, se negocia con el paciente salir del lugar de peligro para poder hablar de forma más tranquila, tomando medidas de protección para él y los profesionales que se encuentran en el lugar.

 

Así mismo, es importante que el paciente perciba que ha elegido otra alternativa de solución y que a corto plazo va a demorar su conducta. Cualquier paciente que presenta ideación autolítica o un gesto autolítico debe pasar inmediatamente por una valoración psiquiátrica con un seguimiento continuado posterior.

 

Por ejemplo, en el caso propuesto, la resolución llega explicándole que se le va a trasladar a un centro hospitalario para una valoración psiquiátrica. El paciente decide demorar su conducta a la espera de que se resuelva el juicio que tiene pendiente, y mientras, acepta seguir en tratamiento especializado.

 

En caso de que exista familia o allegados presentes, se les dará información del estado del paciente, sobre qué medidas deben adoptar, así como sobre las señales de alerta en pacientes con riesgo suicida, los factores protectores y qué estrategias seguir en situaciones de riesgo3.

 

En el caso que nos ocupa, la esposa fue informada del estado en que se encontraba el paciente y las medidas que se iban a adoptar, así como sobre la decisión que había tomado. A día de hoy, el paciente continúa en tratamiento psiquiátrico y psicológico, y no ha realizado más gestos suicidas.

 

 

Puntos clave

  • En España, en la actualidad mueren más personas por suicidio que por accidente de tráfico.
  • Existen mitos sobre el suicidio y creencias establecidas en gran parte de los profesionales de emergencias que dificultan enormemente la intervención.
  • La intervención en un suicidio en curso debe ir marcada por la naturalidad para hablar sobre el suicidio y la muerte.
  • El profesional es un “facilitador de otras alternativas de solución” y no un consejero.
  • Todo paciente que presenta ideación autolítica o un gesto autolítico debe pasar inmediatamente por una valoración psiquiátrica con un seguimiento continuado posterior.

 

 


 

 

Bibliografía

  1. Organización Mundial de la Salud. Informe mundial sobre violencia y salud: resumen. Washington, D.C.: Organización Panamericana de la Salud para la Organización Mundial de la Salud; 2002.
  2. Pacheco T. Atención psicosocial en emergencias. Evaluación e intervención en situaciones críticas. Madrid: Ed. Síntesis; 2012.
  3. Comunidad de Madrid. Guía para familiares. Detección y prevención de la conducta suicida en personas con enfermedad mental. Madrid: Comunidad de Madrid; 2012.
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CÓMO… SE HACE, SE INTERPRETA, SE UTILIZA

Cómo se utiliza correctamente la máscara en los equipos de protección NBQ

Alberto Cique Moya

Especialista en Defensa NBQ. Academia de Ingenieros. Madrid. España.

 

 

¿Por qué hay que utilizar equipos de protección respiratoria?

 

En la mayoría de las imágenes emitidas por los medios de comunicación relativas a los ataques químicos en Siria se podía ver que la mayor parte del personal sanitario que atendía a los afectados no utilizaba ningún tipo de protección, y los pocos que la utilizaban llevaban puestas mascarillas quirúrgicas o pañuelos como único medio de protección. Esto que en determinadas ocasiones no supondría ningún riesgo, en el caso particular de los agentes químicos de guerra supone un grave peligro para el personal sanitario expuesto a este tipo de agentes debido a la posible transferencia de contaminación1,2.

 

Por el contrario, en las imágenes del desastre de Fukushima o en las del síndrome respiratorio por Coronavirus de Oriente Medio podía verse que el personal sanitario, pero también el público en general, llevaban mascarillas de protección para prevenir la inhalación, en el primer caso de partículas radiactivas, y en el segundo de partículas infectantes3,4.

 

No se puede olvidar que en otras situaciones, como en incendios o accidentes donde se emitan contaminantes al ambiente, como fue el accidente de la depuradora de Tres Cantos de 20085, el personal sanitario puede verse afectado, en caso de no protegerse, por una serie de sustancias químicas, radiactivas o no, liberadas al medio ambiente.

 

O por otro lado, en un acto bioterrorista donde se diseminen agentes biológicos al ambiente o se esté atendiendo a un paciente con una enfermedad transmisible por vía aerógena, el personal no protegido con el adecuado nivel de protección puede resultar infectado en caso de no utilizar equipos de protección, ya sea respiratoria o corporal6,7.

 

Las imágenes de Siria, Japón, Oriente Medio o las de la casi olvidada «crisis del carbunco», así como en otro tipo de emisiones, intencionadas o no, demuestran la necesidad de utilizar equipos de protección respiratoria y corporal, en cualquiera de sus tipos y variedades, para proteger al personal de intervención en general y al sanitario en particular de los efectos perjudiciales de los agentes químicos de guerra, de las sustancias químicas –radiactivas o no– o de los agentes biológicos a los que pueden enfrentarse cuando están desarrollando su labor. Por ello, resulta necesario hacer un esfuerzo para conocer qué son, para qué sirven, qué tipos hay, y por supuesto, cuándo y cómo pueden o deben utilizarse.

 

 

¿Qué es la protección respiratoria?

 

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) define los equipos de protección respiratoria (EPR) como: «Los equipos de protección individual de las vías respiratorias en los que la protección contra los contaminantes aerotransportados se obtiene reduciendo la concentración de estos en la zona de inhalación por debajo de los niveles de exposición recomendados»8.

 

 

¿Cuál es la finalidad de la protección respiratoria?

 

Un equipo de protección respiratoria tiene como finalidad proteger el sistema respiratorio de la inhalación de atmósferas peligrosas, ya estén contaminadas con agentes peligrosos o sean atmósferas con deficiencia de oxígeno. El equipo únicamente se considerará adecuado si tiene la capacidad de reducir la exposición al riesgo hasta un nivel aceptable9.

 

 

¿Cuál es el beneficio de utilizar protección respiratoria?

 

La protección respiratoria aumenta la posibilidad de supervivencia del individuo sometido a un ambiente tóxico o contaminado y le permite continuar su actividad con menor riesgo para su salud.

 

Aun así, hay que tener en cuenta que, a nivel de usuario, la adopción de un grado adecuado de protección respiratoria no es suficiente. Además es necesario:

  • Estar formado y entrenado, mediante actividades formativas específicas, para trabajar en ambientes contaminados, tóxicos o peligrosos, ya que podemos disponer del mejor equipo de protección; si no sabemos utilizar y mantener los distintos tipos de equipos, a nuestro nivel, no podremos beneficiarnos de su uso10,11.
  • Identificar y cuantificar los contaminantes presentes, ya sean partículas (polvos, nieblas o humos), gases o vapores, bien sea mediante un análisis de riesgos en una actividad conocida o por la utilización de equipos de detección o identificación específicos en una emergencia12,13.

Además, no se puede olvidar que el usuario necesita que el gestor o responsable haya realizado una correcta selección del equipo en función de un análisis de riesgos teniendo en cuenta su actividad. Esto que en el ámbito industrial puede no ser tan complicado, en el mundo de la emergencia sanitaria no es tarea sencilla, ya que la mayoría de las veces se trata de emergencias sobrevenidas, por lo que se debe:

  • Concienciar al personal de los beneficios del uso de equipos de protección respiratoria.
  • Equilibrar la polivalencia de protección frente a riesgos del equipo protector con la confortabilidad de uso y la misión.
  • Definir funciones y roles de manera estricta en función del puesto asignado en la emergencia.

 

¿Qué tipos de protección respiratoria hay?

 

Existen dos tipos de protección respiratoria en función del medio ambiente o la atmósfera ambiental
(fig. 1)14:

  • Los equipos dependientes del medio ambiente o equipos filtrantes, en los cuales el aire inhalado pasa a través de un filtro que retiene los contaminantes presentes en la atmósfera que rodea al individuo. Están compuestos por un adaptador facial de diferentes tamaños y diseños según cubran parcial o totalmente la cara y las vías respiratorias: máscara, mascarilla autofiltrante o media máscara y boquilla o cuarto de máscara15,16, y uno o varios filtros específicos o polivalentes, ya sean frente a partículas, gases y vapores o combinados frente a partículas, gases y vapores (fig. 2). En la mascarilla autofiltrante, generalmente los filtros (ya sea uno solo o varios) están unidos de forma inseparable con el adaptador facial.
  • Los equipos independientes del medio ambiente o equipos aislantes, que están compuestos por un adaptador facial y un sistema de suministro de aire respirable. Son de dos tipos (fig. 2): autónomos (de circuito abierto o cerrado) o no autónomos (de manguera o con línea de aire comprimido). 

Figura 1.  Tipos de equipos de protección respiratoria (norma UNE-EN 133).

Figura 1.  Tipos de equipos de protección respiratoria (norma UNE-EN 133).
(Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Figura 2.  Tipos y clases de equipos de protección respiratoria filtrantes.

Figura 2.  Tipos de equipos de protección respiratoria (norma UNE-EN 133).
(Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Se utilizará este tipo de equipos cuando el volumen de O2 sea inferior al 17% (espacios confinados, depósitos abandonados, incendios con desplazamiento de aire, etc.), en atmósferas de gases y vapores en concentraciones peligrosas superiores a la IDLH –concentración inmediatamente peligrosa para la vida y la salud–, y cuando no se conozca la concentración y el estado del agente diseminado.

 

Por esta razón, en una emergencia NRBQ (donde se hayan diseminado sustancias radiactivas, agentes biológicos o químicos), o en cualquier otra donde sea necesario utilizar este tipo de equipos, en las primeras fases de la intervención, cuando se dan las circunstancias anteriormente reseñadas, el personal de intervención, ya se trate de bomberos o personal de los cuerpos y fuerzas de seguridad, utilizará este tipo de equipos. También es necesario reseñar que en tanto en cuanto el personal sanitario no realice funciones de rescate dentro de la zona caliente (zona de máximo peligro por elevada concentración del agente), no utilizará este tipo de equipos salvo en procedimientos específicos establecidos en los servicios de emergencia sanitarios, motivo por el cual no serán desarrollados en este trabajo.

 

Los factores que hay que considerar en la selección de un equipo de protección respiratoria (EPR) vienen determinados de manera resumida por:

  • Factores ambientales: deficiencia o enriquecimiento de O2; sustancias asfixiantes; sustancias con IDLH bajos; atmósferas corrosivas o explosivas, contaminantes o permeables; partículas, gases o vapores; o por condiciones climáticas extremas.
  • Factores relacionados con la tarea: ritmo de trabajo, visibilidad, movilidad, necesidad de comunicaciones, estrés térmico, duración de uso, herramientas utilizadas y fundamentalmente la misión asignada.
  • Factores relacionados con el usuario: estado físico, características faciales, gafas o lentes de contacto, accesorios que son EPI, interacciones con otros EPI, y por supuesto el nivel de formación y entrenamiento del personal usuario de este tipo de equipos.

 

Clases y tipos de equipos filtrantes

 

Los equipos filtrantes contra partículas agrupan tres tipos diferenciados (fig. 3): los que se componen de un adaptador facial y un filtro contra partículas y aerosoles (denominadas con las letras TM), las mascarillas filtrantes contra partículas (denominadas FFP) y los equipos filtrantes ventilados (cascos, capuchas, etc.) denominadas con las letras TH.

 

Figura 3.  Tipos de filtros.

Figura 3.  Tipos de filtros. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Los equipos filtrantes contra gases y vapores incluyen aquellos equipos compuestos por un adaptador facial y una mascarilla filtrante contra gases y vapores, y las mascarillas filtrantes contra gases y vapores. De igual manera, los equipos filtrantes contra partículas, gases y vapores presentan la misma subdivisión, pero en vez de ser contra gases y vapores, lo son contra partículas, gases y vapores (fig. 4).

 

Figura 4.  Tipos de filtros frente a gases y vapores.

Figura 4.  Tipos de filtros frente a gases y vapores. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

En ambiente NBQ o en un accidente donde se hayan liberado sustancias peligrosas al ambiente habrá que tener en cuenta la importancia del material con el que está confeccionado el adaptador facial. Así, las máscaras para ambiente NBQ deben estar confeccionadas con un material que impida la penetración del agente diseminado; sirva de ejemplo que la máscara militar española en dotación está fabricada con butilo, material resistente a la penetración de los agentes químicos de guerra de tipo persistente.

 

En cuanto al adaptador facial, hay que tener en cuenta lo siguiente: en ambiente químico, debido a la posibilidad de transferencia de contaminación, el adaptador facial ideal es la máscara completa. Por el contrario, en ambiente biológico podría ser suficiente una mascarilla filtrante, y por supuesto unas gafas o pantalla de protección para proteger la vía conjuntival. Aunque es fundamental la elección de la máscara facial completa o la mascarilla, hay que destacar que en el cuidado de pacientes afectados por coronavirus como el SRAG (síndrome respiratorio agudo grave, o SARS) se recomienda el uso de sistemas autoventilados con filtro P3.

 

Este tipo de equipos no deberían ser utilizados por el personal durante más de una hora; en cambio, los equipos filtrantes ventilados pueden utilizarse durante más tiempo. Además, por supuesto, nunca se deben utilizar en atmósferas con concentraciones de oxígeno inferiores al 17%. Tampoco se deben utilizar filtros de partículas cuando el agente sean gases o vapores, y viceversa, no utilizar filtros de gases o vapores frente a partículas.

 

 

Tipos de filtros

 

En la norma técnica de prevención número 787 (NTP 787) del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), relativa a la identificación de los filtros según sus tipos y clases de los equipos de protección respiratoria se puede leer: «Los equipos de protección respiratoria individual de las vías respiratorias dependientes del medio ambiente (equipos filtrantes) solo se deben emplear en ambientes que contengan, como mínimo, un 17% en volumen de oxígeno y en ambientes contaminados con concentraciones tales que el equipo pueda reducir, en la zona de inhalación del usuario, la concentración de los contaminantes a valores por debajo de los niveles de exposición recomendados»17.

 

Los filtros frente a partículas y aerosoles están compuestos por un filtro mecánico que en función de su material y diseño pueden a su vez ser de tres clases (figura 3A), dependiendo de su porcentaje de retención de partículas: los P1, que son de baja eficacia (contra aerosoles sólidos y líquidos no tóxicos, con una eficacia del 80%); los P2, que son de media eficacia (contra aerosoles sólidos y líquidos de baja a media toxicidad, con una eficacia del 94%); y los P3, de alta eficacia (contra aerosoles sólidos y líquidos de toxicidad alta y radiactivos (eficacia del 99,5%)18-20.

 

Los filtros contra gases y vapores tienen carbón activado (fig. 3B), sustancia que tiene la propiedad de retener por adsorción, en mayor o menor medida, y en función de la capacidad de filtración (clase 1, 2 y 3), la sustancia o sustancias químicas contra las que protege (figs. 2 y 4). Sirva de ejemplo que para retener los agentes cianurados, el carbón activado es tratado con diferentes sales cuya finalidad es reaccionar con estos agentes y así puedan ser retenidas por el filtro21.

 

Los filtros combinados (fig. 3C) están diseñados para proteger al usuario frente a partículas, aerosoles, gases y vapores. Por este motivo están constituidos por un filtro mecánico (partículas) y un filtro frente a gases y vapores con carbón activado especialmente tratado.

 

El usuario puede reconocer por un código de colores normalizado a nivel internacional el tipo de filtro contra el cual protege (figs. 4 y 5), ya que este es un factor determinante para proteger al usuario del contaminante; además, es necesario conocer qué contaminantes se encuentran presentes en el ambiente, y por supuesto en qué concentración, para adecuar el tipo y nivel de protección respiratoria a la situación.

 

Figura 5.  Diferentes clases de filtros.

Figura 5.  Diferentes clases de filtros. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

En ambiente NRBQ donde se haya diseminado un agente NBQ, el personal de intervención podrá utilizar un EPR filtrante cuando conozca la concentración y el estado físico del agente (necesidad de detección e identificación), el personal esté formado y entrenado en su uso, y por supuesto, cuando el volumen de oxígeno sea superior al 17%. Lo deseable es utilizar un sistema de máscara completa (porque protege más que otros adaptadores faciales) y un filtro de tipo combinado A2B2E2K2P3.

 

 

¿Cuánto protegen?

 

Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta los siguientes factores determinantes del nivel de protección22:

  • Los adaptadores faciales de los EPR, en cualquiera de sus tipos, deben asegurar un elevado grado de hermeticidad para evitar que el contaminante penetre dentro de las vías respiratorias, ya sea por una falta de ajuste con la cara del usuario o por una mala disposición de algunos de sus elementos.
  • Por el contrario, la penetración o fuga del equipo debe ser lo menor posible para asegurar que la concentración del contaminante en el interior del equipo sea la menor posible.
  • El factor de protección (FP), asignado a cada tipo de EPR, indica hasta qué concentración ambiental protege dicho equipo. Ese número, multiplicado por el límite de exposición máximo permitido, nos da la concentración máxima del contaminante en el aire en el que podemos utilizar el EPR. De ahí que los equipos filtrantes protejan menos, al tener un FP menor, que un equipo aislante, que al ser independientes de la atmósfera que nos rodea, tienen un FP mucho mayor (fig. 6).

Figura 6.  Factor de protección de los EPR filtrantes.

Figura 6.  Factor de protección de los EPR filtrantes. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

El FP es determinante a la hora de utilizar un EPR, ya que no resulta aconsejable utilizar equipos de protección respiratoria con filtros de partículas de media eficacia (clase 2) en ambientes donde pueda haber sustancias radiactivas o agentes biológicos del grupo de riesgo 3 o superiores (véase el anterior caso citado del SRAG)23.

 

Hay que tener en cuenta que los filtros del tipo A, B, E y K están diseñados para concentraciones máximas admisibles de 1.000 ml/m3 (0,1% vol.; clase 1) y 5.000 ml/m3 (0,5 % vol.; clase 2); mientras que los filtros AX –ya sean filtros contra gases o combinados– contra compuestos orgánicos de clase 1 protegen un máximo de 40 minutos frente a concentraciones de 100 ml/m3 o un máximo de 20 minutos frente a concentraciones de 500 ml/m3; y los de clase 2 protegen 60 minutos como máximo frente a concentraciones de 1.000 ml/m3 o 20 minutos como máximo frente a concentraciones de 5.000 ml/m3.

 

El problema que se plantea en una emergencia es que en los primeros momentos, salvo en circunstancias especiales, se desconocerá el agente diseminado, con lo que habrá que partir de la premisa de que «todo está contaminado», y para evitar poner en peligro al personal de intervención no se realizará ninguna acción dentro de la zona de máximo peligro sin disponer del adecuado nivel de protección respiratorio y corporal, por lo que en tanto en cuanto otros servicios de intervención dilucidan qué agente se ha diseminado, el personal sanitario estará a la espera de recibir esa información sin asumir riesgos personales debido a una pobre protección.

 

 

Puntos clave

 

¿Cuándo se utilizan los equipos filtrantes?

  • En atmósferas contaminadas es fundamental utilizar equipos de protección respiratoria especialmente diseñados para proteger al personal de intervención.
  • Los equipos de protección respiratoria dependientes del medio ambiente (filtrantes) solo se deben emplear en ambientes que contengan, como mínimo, un 17% en volumen de oxígeno, y en ambientes contaminados donde se conozca el tipo y la concentración del contaminante y se disponga del filtro adecuado frente a ese contaminante.
¿Cuándo no se deben utilizar los equipos filtrantes?
  • No utilizar en caso de tener inseguridad sobre el uso previsto o sobre las condiciones de aplicación.
  • No se debe entrar con aparatos filtrantes en lugares sin ventilación, fosos, canales, etc.
  • No utilizar contra sustancias nocivas con reducidas características que alerten (olor, sabor, irritación de los ojos y las vías respiratorias).
  • Los filtros de partículas no protegen contra gases y vapores, y viceversa.
  • Los gases nocivos más pesados que el aire pueden alcanzar mayores concentraciones cerca del suelo.

  

 


 

Bibliografía

  1. REUTERS / Bassam Khabieh. Claves del supuesto ataque químico en Damasco. 23/08/2013 (consultado 10/10/13). Disponible en: http://www.rtve.es/noticias/20130823/preguntas-respuestas-del-ataque-quimico-damasco/742522.shtml
  2. Embajada de Francia en España. Síntesis nacional de información de inteligencia desclasificada. Programa químico sirio. Casos de aplicación de agentes químicos usados en el pasado por el régimen. Ataque químico conducido por el régimen el 21 de agosto de 2013. 03/09/13 (consultado 10/10/13). Disponible en: http://www.ambafrance-cl.org/IMG/pdf/siria_arm_chim_esp_030913.pdf
  3. RTVE.es/ AGENCIAS. La OMS alerta de que la población más afectada por Fukushima tiene alto riesgo de padecer cáncer. 28/02/13 (consultado 10/10/13). Disponible en: http://www.rtve.es/noticias/20130228/oms-alerta-poblacion-mas-afectada-fukushima-tiene-alto-riesgo-padecer-cancer/610977.shtml
  4. Valerio M. La patente del coronavirus saudí entorpece su control. 24/05/13. (consultado 10/10/13). Disponible en: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/05/24/noticias/1369411630.html
  5. http://especiales.plus.es/media/noticias/diaadia/20080601/ 080618/heridos_trescantos.jpg
  6. Cique Moya A, Serrano López MC, Rodríguez Soler AJ. Gripe y equipos de protección individual. Prehospital Emergency Care (ed. esp.). 2009;3(2):231-7.
  7. Hospital Universitario 12 de Octubre. Plan de Catástrofes Externas Hospital Universitario 12 de Octubre. Comunidad de Madrid; 2007. p. 102-3.
  8. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Guía orientativa para la selección y utilización de protectores respiratorios. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. (consultado 09/10/13). Disponible en: http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/TextosOnline/Guias/Guias_Orientativas_EPI/Ficheros/protectores_respiratorios.pdf
  9. Hernández A. Equipos de protección respiratoria adecuadas para reducir la exposición diaria efectiva. 12/03/2009. Disponible en: http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Instituto/Noticias/Eventos/2009/ficheros/Antonia Hernández - Protección Respiratoria.pdf
  10. REAL DECRETO 374/2001, de 6 de abril, sobre la protección de la salud y seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con los agentes químicos durante el trabajo. BOE núm. 104, 1/05/01; p. 15893-9.
  11. Aitua Aldekoa P. Manual de Protección Civil. Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco; 2006. p. 339.
  12. Pita Pita R, Domingo Álvarez J. Detección de agentes químicos de guerra. Ejército de Tierra Español. 2007;790:59-63.
  13. Ministerio de Defensa. Detección e identificación de agentes de guerra química. Estado de arte y tendencia futura. Monografías del SOPT 11. Ministerio de Defensa; 2011.
  14. Asociación Española de Normalización y Certificación – AENOR. Equipos de protección respiratoria. Clasificación. Norma UNE-EN 133:2002. Marzo 2002; 7.
  15. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Piezas faciales: máscaras completas, medias máscaras (mascarillas), boquillas. Equipos de Protección Individual. Rev. 1. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Ministerio de Trabajo e Inmigración; 2011.
  16. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Medias máscaras filtrantes (mascarillas autofiltrantes). Equipos de Protección Individual. Rev. 1. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Ministerio de Trabajo e Inmigración; 2011.
  17. Prieto Soler J, Hernández Castañeda A. Equipos de protección respiratoria: identificación de los filtros según sus tipos y clases. Notas Técnicas de Protección 787. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
  18. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Filtros. Equipos de Protección Individual. Rev. 1. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Ministerio de Trabajo e Inmigración; 2011.
  19. AENOR. Recomendaciones para la selección y uso de equipos de protección respiratoria. UNE CR 529. Febrero 1998.
  20. AENOR. Equipos de Protección respiratoria: Clasificación. UNE-EN 133 Marzo 2002.
  21. Cique Moya A. Emergencias NBQ. Pautas de Intervención Sanitaria. Madrid: Ed. Marbán; 2009. p. 49.
  22. Hernández Castañeda A. Protección de las vías respiratorias. Centro Nacional de Medios de Protección. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Ministerio de empleo y seguridad social. (consultado 15/10/13). Disponible en: http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/EL INSHT EN/Documentacion de cursos/Tema 8 - Proteccion respiratoria - A_Hernandez.pdf
  23. Health and Safety Executive – HSE. Respiratory protective equipment at work. A practical guide. HSG53. 4th ed.; 2013.
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COMUNICACIONES Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

Aplicaciones de smartphone útiles para Técnicos en Emergencias Sanitarias

José Ayoze Sánchez Silva

Enfermero de ambulancia sanitarizada. Servicio de Urgencias Canario (SUC). Las Palmas. Canarias. España.

En este número os presentamos un conjunto muy ecléctico de aplicaciones. Van desde las más serias y útiles hasta las más simpáticas que pueden hacer las delicias de unos padres primerizos o la broma definitiva en una larga guardia. Si eres un estudiante, un llorón o un roncador empedernido, esta es tu sección.

 


 

Escala de Glasgow

 

Esta es una aplicación extremadamente sencilla con la que podremos obtener una valoración del nivel de consciencia del paciente mediante la escala de coma de Glasgow. Nos permite obtener la prueba con tres toques de pantalla. Contiene las escalas adaptadas para adultos, niños y lactantes. Incluye también la posibilidad de obtener la escala de Raimondi, que es una escala similar a la de Glasgow que se aplica en el niño con daño cerebral.
 

Plataforma: iOS  |  Precio: 0,89 €  |  Idioma: Español e inglés

 

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Superficie Corporal


Esta es una sencilla aplicación que permite obtener la superficie corporal de una persona en base a su peso y altura. El resultado de la superficie corporal se expresa en función de las distintas fórmulas que los diferentes autores han propuesto para calcularla.
 

Plataforma: iOS  |  Precio: 0,89 €  |  Idioma: Español e inglés

  


 

m-ICE

Esta aplicación nos permite poner en la pantalla de inicio de nuestro smartphone información útil para el personal de los servicios de emergencias y para los primeros intervinientes. La información se modifica en la app y permite introducir nuestros datos personales, persona de contacto, alergias, antecedentes personales, medicación, etc.
 

Plataformas: iOS y Android  |  Precio: Gratuita  |  Idioma: Inglés

 

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Human Anatomy Atlas SP

 

Esta aplicación es una versión de prueba, su versión de pago ronda los 22 €. Se trata de una aplicación de anatomía completa y visualmente muy atractiva. Imprescindible para los Técnicos en Emergencias Sanitarias en proceso de formación.


Plataformas:
iOS y Android  |  Precio: Gratuita  |  Idioma: Inglés

 

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Cry Translator


Esta es una aplicación que, en teoría, traduce el llando del bebé en sencillas solicitudes como hambre, sueño o pañal. No se trata de una aplicación médica, pero hay estudios clínicos que confirman que el bebé dejó de llorar después atander sus necesidades en base a ella. Puede ser muy últil para padres primerizos. Otro de sus atractivos son los vídeo tutoriales a los que enlaza, que pueden ser de mucha utilidad.


Plataformas: iOS y Android  |  Precio: 4,49 €  |  Idioma: Múltiple

 

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SnoreLab


¿Quién no ha tenido alguna vez un compañero que ronca? ¿Tú eres el que más ronca en tu base de ambulancias? ¡Descubre quien es el que más decibelios alcanza o el que más tiempo pasa roncando durante la guardia!
Si observamos el problema desde un punto de vista menos divertido, y más práctico, podrás saber si realmente eres un roncador nocturno empedernido. Esta aplicación te podrá ayudar a resolver el problema con sencillos trucos; no olvides que la apnea obstructiva del sueño es un problema muy serio.


Plataformas: iOS y Android  |  Precio: 2,69 €  |  Idioma: Múltiple

 

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