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CÓMO… SE HACE, SE INTERPRETA, SE UTILIZA

Cómo se utiliza correctamente la máscara en los equipos de protección NBQ

Alberto Cique Moya

Especialista en Defensa NBQ. Academia de Ingenieros. Madrid. España.

 

 

¿Por qué hay que utilizar equipos de protección respiratoria?

 

En la mayoría de las imágenes emitidas por los medios de comunicación relativas a los ataques químicos en Siria se podía ver que la mayor parte del personal sanitario que atendía a los afectados no utilizaba ningún tipo de protección, y los pocos que la utilizaban llevaban puestas mascarillas quirúrgicas o pañuelos como único medio de protección. Esto que en determinadas ocasiones no supondría ningún riesgo, en el caso particular de los agentes químicos de guerra supone un grave peligro para el personal sanitario expuesto a este tipo de agentes debido a la posible transferencia de contaminación1,2.

 

Por el contrario, en las imágenes del desastre de Fukushima o en las del síndrome respiratorio por Coronavirus de Oriente Medio podía verse que el personal sanitario, pero también el público en general, llevaban mascarillas de protección para prevenir la inhalación, en el primer caso de partículas radiactivas, y en el segundo de partículas infectantes3,4.

 

No se puede olvidar que en otras situaciones, como en incendios o accidentes donde se emitan contaminantes al ambiente, como fue el accidente de la depuradora de Tres Cantos de 20085, el personal sanitario puede verse afectado, en caso de no protegerse, por una serie de sustancias químicas, radiactivas o no, liberadas al medio ambiente.

 

O por otro lado, en un acto bioterrorista donde se diseminen agentes biológicos al ambiente o se esté atendiendo a un paciente con una enfermedad transmisible por vía aerógena, el personal no protegido con el adecuado nivel de protección puede resultar infectado en caso de no utilizar equipos de protección, ya sea respiratoria o corporal6,7.

 

Las imágenes de Siria, Japón, Oriente Medio o las de la casi olvidada «crisis del carbunco», así como en otro tipo de emisiones, intencionadas o no, demuestran la necesidad de utilizar equipos de protección respiratoria y corporal, en cualquiera de sus tipos y variedades, para proteger al personal de intervención en general y al sanitario en particular de los efectos perjudiciales de los agentes químicos de guerra, de las sustancias químicas –radiactivas o no– o de los agentes biológicos a los que pueden enfrentarse cuando están desarrollando su labor. Por ello, resulta necesario hacer un esfuerzo para conocer qué son, para qué sirven, qué tipos hay, y por supuesto, cuándo y cómo pueden o deben utilizarse.

 

 

¿Qué es la protección respiratoria?

 

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) define los equipos de protección respiratoria (EPR) como: «Los equipos de protección individual de las vías respiratorias en los que la protección contra los contaminantes aerotransportados se obtiene reduciendo la concentración de estos en la zona de inhalación por debajo de los niveles de exposición recomendados»8.

 

 

¿Cuál es la finalidad de la protección respiratoria?

 

Un equipo de protección respiratoria tiene como finalidad proteger el sistema respiratorio de la inhalación de atmósferas peligrosas, ya estén contaminadas con agentes peligrosos o sean atmósferas con deficiencia de oxígeno. El equipo únicamente se considerará adecuado si tiene la capacidad de reducir la exposición al riesgo hasta un nivel aceptable9.

 

 

¿Cuál es el beneficio de utilizar protección respiratoria?

 

La protección respiratoria aumenta la posibilidad de supervivencia del individuo sometido a un ambiente tóxico o contaminado y le permite continuar su actividad con menor riesgo para su salud.

 

Aun así, hay que tener en cuenta que, a nivel de usuario, la adopción de un grado adecuado de protección respiratoria no es suficiente. Además es necesario:

  • Estar formado y entrenado, mediante actividades formativas específicas, para trabajar en ambientes contaminados, tóxicos o peligrosos, ya que podemos disponer del mejor equipo de protección; si no sabemos utilizar y mantener los distintos tipos de equipos, a nuestro nivel, no podremos beneficiarnos de su uso10,11.
  • Identificar y cuantificar los contaminantes presentes, ya sean partículas (polvos, nieblas o humos), gases o vapores, bien sea mediante un análisis de riesgos en una actividad conocida o por la utilización de equipos de detección o identificación específicos en una emergencia12,13.

Además, no se puede olvidar que el usuario necesita que el gestor o responsable haya realizado una correcta selección del equipo en función de un análisis de riesgos teniendo en cuenta su actividad. Esto que en el ámbito industrial puede no ser tan complicado, en el mundo de la emergencia sanitaria no es tarea sencilla, ya que la mayoría de las veces se trata de emergencias sobrevenidas, por lo que se debe:

  • Concienciar al personal de los beneficios del uso de equipos de protección respiratoria.
  • Equilibrar la polivalencia de protección frente a riesgos del equipo protector con la confortabilidad de uso y la misión.
  • Definir funciones y roles de manera estricta en función del puesto asignado en la emergencia.

 

¿Qué tipos de protección respiratoria hay?

 

Existen dos tipos de protección respiratoria en función del medio ambiente o la atmósfera ambiental
(fig. 1)14:

  • Los equipos dependientes del medio ambiente o equipos filtrantes, en los cuales el aire inhalado pasa a través de un filtro que retiene los contaminantes presentes en la atmósfera que rodea al individuo. Están compuestos por un adaptador facial de diferentes tamaños y diseños según cubran parcial o totalmente la cara y las vías respiratorias: máscara, mascarilla autofiltrante o media máscara y boquilla o cuarto de máscara15,16, y uno o varios filtros específicos o polivalentes, ya sean frente a partículas, gases y vapores o combinados frente a partículas, gases y vapores (fig. 2). En la mascarilla autofiltrante, generalmente los filtros (ya sea uno solo o varios) están unidos de forma inseparable con el adaptador facial.
  • Los equipos independientes del medio ambiente o equipos aislantes, que están compuestos por un adaptador facial y un sistema de suministro de aire respirable. Son de dos tipos (fig. 2): autónomos (de circuito abierto o cerrado) o no autónomos (de manguera o con línea de aire comprimido). 

Figura 1.  Tipos de equipos de protección respiratoria (norma UNE-EN 133).

Figura 1.  Tipos de equipos de protección respiratoria (norma UNE-EN 133).
(Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Figura 2.  Tipos y clases de equipos de protección respiratoria filtrantes.

Figura 2.  Tipos de equipos de protección respiratoria (norma UNE-EN 133).
(Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Se utilizará este tipo de equipos cuando el volumen de O2 sea inferior al 17% (espacios confinados, depósitos abandonados, incendios con desplazamiento de aire, etc.), en atmósferas de gases y vapores en concentraciones peligrosas superiores a la IDLH –concentración inmediatamente peligrosa para la vida y la salud–, y cuando no se conozca la concentración y el estado del agente diseminado.

 

Por esta razón, en una emergencia NRBQ (donde se hayan diseminado sustancias radiactivas, agentes biológicos o químicos), o en cualquier otra donde sea necesario utilizar este tipo de equipos, en las primeras fases de la intervención, cuando se dan las circunstancias anteriormente reseñadas, el personal de intervención, ya se trate de bomberos o personal de los cuerpos y fuerzas de seguridad, utilizará este tipo de equipos. También es necesario reseñar que en tanto en cuanto el personal sanitario no realice funciones de rescate dentro de la zona caliente (zona de máximo peligro por elevada concentración del agente), no utilizará este tipo de equipos salvo en procedimientos específicos establecidos en los servicios de emergencia sanitarios, motivo por el cual no serán desarrollados en este trabajo.

 

Los factores que hay que considerar en la selección de un equipo de protección respiratoria (EPR) vienen determinados de manera resumida por:

  • Factores ambientales: deficiencia o enriquecimiento de O2; sustancias asfixiantes; sustancias con IDLH bajos; atmósferas corrosivas o explosivas, contaminantes o permeables; partículas, gases o vapores; o por condiciones climáticas extremas.
  • Factores relacionados con la tarea: ritmo de trabajo, visibilidad, movilidad, necesidad de comunicaciones, estrés térmico, duración de uso, herramientas utilizadas y fundamentalmente la misión asignada.
  • Factores relacionados con el usuario: estado físico, características faciales, gafas o lentes de contacto, accesorios que son EPI, interacciones con otros EPI, y por supuesto el nivel de formación y entrenamiento del personal usuario de este tipo de equipos.

 

Clases y tipos de equipos filtrantes

 

Los equipos filtrantes contra partículas agrupan tres tipos diferenciados (fig. 3): los que se componen de un adaptador facial y un filtro contra partículas y aerosoles (denominadas con las letras TM), las mascarillas filtrantes contra partículas (denominadas FFP) y los equipos filtrantes ventilados (cascos, capuchas, etc.) denominadas con las letras TH.

 

Figura 3.  Tipos de filtros.

Figura 3.  Tipos de filtros. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Los equipos filtrantes contra gases y vapores incluyen aquellos equipos compuestos por un adaptador facial y una mascarilla filtrante contra gases y vapores, y las mascarillas filtrantes contra gases y vapores. De igual manera, los equipos filtrantes contra partículas, gases y vapores presentan la misma subdivisión, pero en vez de ser contra gases y vapores, lo son contra partículas, gases y vapores (fig. 4).

 

Figura 4.  Tipos de filtros frente a gases y vapores.

Figura 4.  Tipos de filtros frente a gases y vapores. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

En ambiente NBQ o en un accidente donde se hayan liberado sustancias peligrosas al ambiente habrá que tener en cuenta la importancia del material con el que está confeccionado el adaptador facial. Así, las máscaras para ambiente NBQ deben estar confeccionadas con un material que impida la penetración del agente diseminado; sirva de ejemplo que la máscara militar española en dotación está fabricada con butilo, material resistente a la penetración de los agentes químicos de guerra de tipo persistente.

 

En cuanto al adaptador facial, hay que tener en cuenta lo siguiente: en ambiente químico, debido a la posibilidad de transferencia de contaminación, el adaptador facial ideal es la máscara completa. Por el contrario, en ambiente biológico podría ser suficiente una mascarilla filtrante, y por supuesto unas gafas o pantalla de protección para proteger la vía conjuntival. Aunque es fundamental la elección de la máscara facial completa o la mascarilla, hay que destacar que en el cuidado de pacientes afectados por coronavirus como el SRAG (síndrome respiratorio agudo grave, o SARS) se recomienda el uso de sistemas autoventilados con filtro P3.

 

Este tipo de equipos no deberían ser utilizados por el personal durante más de una hora; en cambio, los equipos filtrantes ventilados pueden utilizarse durante más tiempo. Además, por supuesto, nunca se deben utilizar en atmósferas con concentraciones de oxígeno inferiores al 17%. Tampoco se deben utilizar filtros de partículas cuando el agente sean gases o vapores, y viceversa, no utilizar filtros de gases o vapores frente a partículas.

 

 

Tipos de filtros

 

En la norma técnica de prevención número 787 (NTP 787) del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), relativa a la identificación de los filtros según sus tipos y clases de los equipos de protección respiratoria se puede leer: «Los equipos de protección respiratoria individual de las vías respiratorias dependientes del medio ambiente (equipos filtrantes) solo se deben emplear en ambientes que contengan, como mínimo, un 17% en volumen de oxígeno y en ambientes contaminados con concentraciones tales que el equipo pueda reducir, en la zona de inhalación del usuario, la concentración de los contaminantes a valores por debajo de los niveles de exposición recomendados»17.

 

Los filtros frente a partículas y aerosoles están compuestos por un filtro mecánico que en función de su material y diseño pueden a su vez ser de tres clases (figura 3A), dependiendo de su porcentaje de retención de partículas: los P1, que son de baja eficacia (contra aerosoles sólidos y líquidos no tóxicos, con una eficacia del 80%); los P2, que son de media eficacia (contra aerosoles sólidos y líquidos de baja a media toxicidad, con una eficacia del 94%); y los P3, de alta eficacia (contra aerosoles sólidos y líquidos de toxicidad alta y radiactivos (eficacia del 99,5%)18-20.

 

Los filtros contra gases y vapores tienen carbón activado (fig. 3B), sustancia que tiene la propiedad de retener por adsorción, en mayor o menor medida, y en función de la capacidad de filtración (clase 1, 2 y 3), la sustancia o sustancias químicas contra las que protege (figs. 2 y 4). Sirva de ejemplo que para retener los agentes cianurados, el carbón activado es tratado con diferentes sales cuya finalidad es reaccionar con estos agentes y así puedan ser retenidas por el filtro21.

 

Los filtros combinados (fig. 3C) están diseñados para proteger al usuario frente a partículas, aerosoles, gases y vapores. Por este motivo están constituidos por un filtro mecánico (partículas) y un filtro frente a gases y vapores con carbón activado especialmente tratado.

 

El usuario puede reconocer por un código de colores normalizado a nivel internacional el tipo de filtro contra el cual protege (figs. 4 y 5), ya que este es un factor determinante para proteger al usuario del contaminante; además, es necesario conocer qué contaminantes se encuentran presentes en el ambiente, y por supuesto en qué concentración, para adecuar el tipo y nivel de protección respiratoria a la situación.

 

Figura 5.  Diferentes clases de filtros.

Figura 5.  Diferentes clases de filtros. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

En ambiente NRBQ donde se haya diseminado un agente NBQ, el personal de intervención podrá utilizar un EPR filtrante cuando conozca la concentración y el estado físico del agente (necesidad de detección e identificación), el personal esté formado y entrenado en su uso, y por supuesto, cuando el volumen de oxígeno sea superior al 17%. Lo deseable es utilizar un sistema de máscara completa (porque protege más que otros adaptadores faciales) y un filtro de tipo combinado A2B2E2K2P3.

 

 

¿Cuánto protegen?

 

Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta los siguientes factores determinantes del nivel de protección22:

  • Los adaptadores faciales de los EPR, en cualquiera de sus tipos, deben asegurar un elevado grado de hermeticidad para evitar que el contaminante penetre dentro de las vías respiratorias, ya sea por una falta de ajuste con la cara del usuario o por una mala disposición de algunos de sus elementos.
  • Por el contrario, la penetración o fuga del equipo debe ser lo menor posible para asegurar que la concentración del contaminante en el interior del equipo sea la menor posible.
  • El factor de protección (FP), asignado a cada tipo de EPR, indica hasta qué concentración ambiental protege dicho equipo. Ese número, multiplicado por el límite de exposición máximo permitido, nos da la concentración máxima del contaminante en el aire en el que podemos utilizar el EPR. De ahí que los equipos filtrantes protejan menos, al tener un FP menor, que un equipo aislante, que al ser independientes de la atmósfera que nos rodea, tienen un FP mucho mayor (fig. 6).

Figura 6.  Factor de protección de los EPR filtrantes.

Figura 6.  Factor de protección de los EPR filtrantes. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

El FP es determinante a la hora de utilizar un EPR, ya que no resulta aconsejable utilizar equipos de protección respiratoria con filtros de partículas de media eficacia (clase 2) en ambientes donde pueda haber sustancias radiactivas o agentes biológicos del grupo de riesgo 3 o superiores (véase el anterior caso citado del SRAG)23.

 

Hay que tener en cuenta que los filtros del tipo A, B, E y K están diseñados para concentraciones máximas admisibles de 1.000 ml/m3 (0,1% vol.; clase 1) y 5.000 ml/m3 (0,5 % vol.; clase 2); mientras que los filtros AX –ya sean filtros contra gases o combinados– contra compuestos orgánicos de clase 1 protegen un máximo de 40 minutos frente a concentraciones de 100 ml/m3 o un máximo de 20 minutos frente a concentraciones de 500 ml/m3; y los de clase 2 protegen 60 minutos como máximo frente a concentraciones de 1.000 ml/m3 o 20 minutos como máximo frente a concentraciones de 5.000 ml/m3.

 

El problema que se plantea en una emergencia es que en los primeros momentos, salvo en circunstancias especiales, se desconocerá el agente diseminado, con lo que habrá que partir de la premisa de que «todo está contaminado», y para evitar poner en peligro al personal de intervención no se realizará ninguna acción dentro de la zona de máximo peligro sin disponer del adecuado nivel de protección respiratorio y corporal, por lo que en tanto en cuanto otros servicios de intervención dilucidan qué agente se ha diseminado, el personal sanitario estará a la espera de recibir esa información sin asumir riesgos personales debido a una pobre protección.

 

 

Puntos clave

 

¿Cuándo se utilizan los equipos filtrantes?

  • En atmósferas contaminadas es fundamental utilizar equipos de protección respiratoria especialmente diseñados para proteger al personal de intervención.
  • Los equipos de protección respiratoria dependientes del medio ambiente (filtrantes) solo se deben emplear en ambientes que contengan, como mínimo, un 17% en volumen de oxígeno, y en ambientes contaminados donde se conozca el tipo y la concentración del contaminante y se disponga del filtro adecuado frente a ese contaminante.
¿Cuándo no se deben utilizar los equipos filtrantes?
  • No utilizar en caso de tener inseguridad sobre el uso previsto o sobre las condiciones de aplicación.
  • No se debe entrar con aparatos filtrantes en lugares sin ventilación, fosos, canales, etc.
  • No utilizar contra sustancias nocivas con reducidas características que alerten (olor, sabor, irritación de los ojos y las vías respiratorias).
  • Los filtros de partículas no protegen contra gases y vapores, y viceversa.
  • Los gases nocivos más pesados que el aire pueden alcanzar mayores concentraciones cerca del suelo.

  

 


 

Bibliografía

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