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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 
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SALUD DEL INTERVINIENTE

Los sobresfuerzos y el trabajo del Técnico en Emergencias Sanitarias

Daniel Mercado Cabrejas1, Mario Bustamante Albizu1, Juan Antonio Barragán Velayos2,
Azahara Marcos Tato3 y Débora Jiménez Escobar3

1 Técnico en Emergencias Sanitarias. SAMUR – Protección civil. Ayuntamiento de Madrid. Madrid. España.
2 Técnico en Emergencias Sanitarias. Servicio de Emergencias Municipal (SEM). Ayuntamiento de Boadilla del Monte.
   Madrid. España.

3 Técnico en Emergencias Sanitarias. SAFE Urgencias. Comunidad de Madrid. España.

 

 

 

Introducción

 

Existen multitud de riesgos a los que nos enfrentamos en el día a día de nuestro trabajo, desde pequeñas caídas por tropiezos hasta –como hemos visto en números anteriores de la revista– agresiones por parte de pacientes agresivos o con trastornos psiquiátricos, así como incidentes no habituales de múltiples víctimas o de riesgo nuclear, radiológico, biológico y químico (NRBQ).

 

La mayor parte de la bibliografía existente indica que las lesiones más habituales que se deben prevenir son aquellas a las que nos podemos enfrentar durante nuestra jornada laboral, una mezcla de lesiones estipuladas o “lesiones tipo” para personal sanitario hospitalario y personal de conducción en general, que son los dos sectores más cercanos a nuestra categoría laboral profesional y los que cuentan con la mayor incidencia de trastornos musculoesqueléticos. Aunque es cierto que estamos expuestos a estos riesgos, desde el ámbito de la asistencia extrahospitalaria no se es demasiado consciente de ello, ya que las conductas arriesgadas están muy interiorizadas en los trabajadores, principalmente por el medio hostil y adverso en el que solemos desarrollar nuestra labor diaria (domicilios, vía pública, lugares con grandes concentraciones de gente, etc.).

 

La implementación de la figura del Técnico en Emergencias Sanitarias de Grado Medio por el Real Decreto 1397/2007, de 29 de octubre, ya hace mención a los “riesgos asociados a su actividad profesional relacionados con las medidas de protección, para actuar en la prestación sanitaria y el traslado de pacientes o víctimas”. Así mismo, uno de los criterios de evaluación dentro del módulo profesional de formación y orientación laboral del TES exige evaluar “riesgos derivados de su actividad”, que es un paso más que importante para resaltar la seguridad en el trabajo por los peligros existentes a la hora de realizar diferentes técnicas sanitarias o sociosanitarias.

 

 

Exposición

 

Todos sabemos que los riesgos laborales de los TES están presentes desde antes de acudir al trabajo y hasta nuestra vuelta a casa tras jornadas demasiado prolongadas en algunos casos y/o con demasiada carga laboral, así como con un nivel de atención sobre la actividad alto o muy alto, lo que lo convierte en un grupo muy delicado ante cualquier cambio a nivel de la administración pública, empresarial o legislativo.

 

Si habláramos con personas no conocedoras de nuestra labor concreta, la mayoría coincidiría en pensar que estamos expuestos a contagios, a problemas psicológicos por sucesos atendidos, a trastornos del sueño y de conciliación con la vida familiar y social. La verdad es que acertarían en su mayor parte, pero casi nadie pensaría que en la realidad del día a día, lo más habitual es que un trabajador de unos 50 kg de peso, junto con un compañero (y alguna ayuda extra familiar en ocasiones, con el riesgo que ello conlleva por la falta de experiencia en movilizaciones), puede estar cargando un peso repartido de un paciente de 100-120 kg desde domicilios situados en pisos altos sin ascensor y utilizando sillas de ruedas clásicas (fig. 1) –y no las adaptadas y más seguras, como las del tipo Evac-Chair (fig. 2)–. Y no solo eso, también hay que trasladar de nuevo a estos pacientes hasta su domicilio tras el alta, y subirlos y bajarlos del vehículo de transporte sanitario. Además, los TES intervienen en otras circunstancias no menos complicadas: casos de personas precipitadas o arrolladas que quedan en los lugares más insospechados, a los que los TES deben acceder tras asegurar la zona, para valorarles, atenderles o simplemente realizar un apoyo psicológico de urgencia hasta la llegada del personal de apoyo o rescate.

 

 

Figura  1.  Silla clásica de lona.

Figura 1.  Silla clásica de lona.

 

Figura  2.  Silla Evac-Chair®.

Figura 2.  Silla Evac-Chair®.

 

 

Los cambios socioeconómicos de los últimos años también han afectado al sector sanitario. En encuestas realizadas recientemente, los trabajadores de este sector reconocen que en el último año su estado de salud es regular, malo o muy malo, se sienten agobiados, soportan una mayor carga de trabajo, deben trabajar más rápido y tienen que atender varias tareas al mismo tiempo, lo que genera un nivel de estrés psicológico que en la mayor parte de las ocasiones se manifiesta con trastornos musculoesqueléticos (tabla 1) y problemas cardiológicos y/o respiratorios (el tratamiento de estos dos últimos es el motivo de visita más habitual al centro médico).

 

 

 

Tabla 1.  Pesos aproximados que puede llegar a cargar un Técnico en Emergencias Sanitarias

Tabla 1. Pesos aproximados que puede llegar a cargar un Técnico en Emergencias Sanitarias

 

 

Descripción de sobresfuerzos

 

Viendo estos supuestos habituales, debemos realizar una breve descripción de los sobresfuerzos (fig. 3) a los que estamos expuestos para ayudar y atender a las personas que requieren nuestra atención. La mayor parte de ellos están relacionados con siete grandes grupos:

 

1. Adoptar posturas dolorosas o fatigantes:

  • Mantener el eje cabeza-cuello-tronco de un accidentado.
  • Tracción de los miembros superiores o inferiores hasta la inmovilización final.
  • Mantener la sueroterapia en la posición óptima.

2. Repetir los mismos movimientos de manos o brazos:

  • Conducción con cambios de velocidades.
  • Utilización de sirenas con cambios de tonos.
  • Reanimación cardiopulmonar.
  • Reducción mecánica de los pacientes.

3. Levantar o mover personas:

  • Levantar personas desde el suelo, sillas o camas.
  • Movilizar a posturas de trabajo de pacientes.
  • Movilizar camillas, tableros, etc.

4. Estar de pie sin andar:

  • Servicios preventivos con punto fijo.

5. Aplicar fuerzas importantes:

  • Movilización de camilla y/o silla.
  • Movilización de bancadas no hidráulicas.
  • Sujetar a pacientes mientras andan hacia la ambulancia o su domicilio.

6. Estar sentado sin levantarse:

  • Gestión de comunicaciones en la central de llamadas.
  • Servicios preventivos con puesto concreto.
  • Posturas durante la conducción.

7. Levantar o mover cargas pesadas:

  • Subir o bajar una silla de ruedas por escaleras.
  • Subir o bajar una camilla del vehículo.
  • Levantar a pacientes del suelo.
  • Cambio botellas de oxígeno.
  • Desplazamiento de los pacientes con silla de ruedas.
  • Empuje de una camilla y superar obstáculos.
  • Extricación de un vehículo accidentado.
  • Correr con maletines, monitores, etc.
  • Movilización de pacientes a camillas, tableros, etc.

 

Figura  3.  Representación “humorística” de las cargas y sobresfuerzos a los que estamos expuestos los TES.

Figura 3.  Representación “humorística” de las cargas y sobresfuerzos
a los que estamos expuestos los TES.

 

 

Conclusiones

 

En este artículo nos hemos centrado en señalar aquellos esfuerzos que exceden el límite máximo y que llegan a producir lesiones musculoesqueléticas que en un gran número de ocasiones causan una baja laboral, con la correspondiente pérdida de capacidad física y económica por parte del trabajador, así como un gasto para la institución o empresa y la mutua de accidentes o la Seguridad Social (por ejemplo, una contractura puede suponer un período de baja de 1-3 días; una microrrotura, 3-15 días; y una rotura fibrilar, de 3 a 8 semanas).

 

Según la VII Encuesta de Condiciones de Trabajo del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo 2011, destacamos que, en general, siete de cada diez trabajadores consideran que están expuestos a uno o más riesgos de accidente (especialmente durante la conducción) y que ocho de cada diez trabajadores sienten algún tipo de molestia física por posturas y esfuerzos derivados o agravados por el trabajo. De estas molestias, las más habituales se localizan en la zona baja de la espalda, la nuca y/o el cuello y la zona alta de la espalda, y pueden causar tendinitis, contracturas, lumbalgias, cervicalgias, roturas fibrilares, luxaciones, entre otras muchas lesiones.

 

Otros factores que contribuyen a la aparición de este tipo de lesiones producidas por sobresfuerzos son la falta de previsión a nivel institucional: falta de formación y participación en procesos de prevención, ausencia de descansos o lugares para el reposo y la correcta alimentación, falta de planificación de una correcta carrera profesional con segundas actividades; o propios de los trabajadores: sobrepeso, ausencia de actividades deportivas, sociales y familiares, utilización escasa o nula de técnicas de relajación, falta de implicación en determinadas actividades institucionales, etc.

 

¡La prevención es parte de todos y para todos!

 

Consideramos oportuno destacar la importancia de los movimientos que debemos hacer a la hora de realizar los esfuerzos, que por desgracia suelen llevarse a cabo sin calentamiento previo y pueden causar lesiones. Se debe intentar que cada uno de los movimientos que realizamos sea correcto y consciente
(fig. 4); con ello queremos decir que cuando una postura realizada produce dolor o molestia significa que el cuerpo nos está avisando de que está mal realizada o no estamos preparados para llevarla a cabo.

 

Figura  4.  Fortaleza, equilibrio, conciencia del movimiento y estado de forma.

Figura 4.  Fortaleza, equilibrio, conciencia del movimiento y estado de forma.

 

 

Existen en la actualidad multitud de actividades deportivas dirigidas y preventivas en cualquier instalación deportiva cercana a nuestros domicilios que nos ayudarían a desarrollar nuestro trabajo de una forma más correcta, consciente y apropiada, y nos enseñaría a conocer y sentir los movimientos de nuestro cuerpo y nuestros propios límites independientemente de la edad o la condición física de cada uno. Algunas de estas actividades son: pilates, yoga, crossfit (fig. 5), entrenamientos funcionales, streching, etc.

 

Figura  5.  Sala adaptada para la práctica de crossfit y entrenamientos funcionales.

Figura 5.  Sala adaptada para la práctica de crossfit y entrenamientos funcionales.

 

 

Aun habiendo avanzado en la protección de riesgos laborales, la necesidad de promover actividades y medios preventivos en nuestro sector sigue siendo una asignatura pendiente a día de hoy, ya que los reconocimientos médicos anuales obligatorios y las formaciones de prevención de corta duración y no específicas no son suficientes. Elementos como las fajas lumbares o las sillas de evacuación tipo Evac-Chair®, la formación específica de nuestro sector, los descansos y un reparto adecuado de la carga laboral, la contratación de más personal, la educación vial y otras tantas actividades, así como una mayor implicación de todas las partes, reducirían las lesiones, las bajas laborales y el gasto en nuestro sector, y se conseguiría optimizar los recursos y, por ende, mejorar la calidad asistencial del personal sanitario extrahospitalario.

 

Agradecimientos: Mundocardio. Crossfit Boadilla.

 

 

Puntos clave

  • Hay que conocer nuestros límites personales ante una situación de esfuerzo.
  • Se deben adaptar las medidas de seguridad e higiene postural a cada situación, y conocer los riesgos que conllevan.
  • Es necesario utilizar los equipos de protección individual para reducir los riesgos ante las lesiones musculoesqueléticas.
  • Debemos adoptar un compromiso con la preparación física para enfrentarnos a las situaciones adversas.

 

 


 

Bibliografía recomendada

  • Guía técnica preventiva de buenas prácticas en seguridad y salud laboral para los empresarios y trabajadores del sector del transporte sanitario. Departamento de Desarrollo de Proyectos e Innovación de SGS TECNOS, S.A.; 2010.
  • Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Accidentes de Trabajo por Sobresfuerzos 2012. 2013.
  • Ley 31/95, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales.
  • Primeros Auxilios en el Entorno Laboral. Cruz Roja Española.
  • Real Decreto 1397/2007, de 29 de octubre por el que se establece el título de Técnico en Emergencias Sanitarias y se fijan sus enseñanzas mínimas.
  • Real Decreto 773/97, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual (y R.D. 1407/92).
  • SAMUR-Protección Civil. Guía de Buenas Prácticas en Prevención de Riesgos Laborales.
  • VII Encuesta de Condiciones de Trabajo. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo; 2011.

 

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