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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Zona TES Abril-Junio 2016

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COMUNICACIONES Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

Redes sociales en emergencias

Juan Luis de Castellví Guimerá

Técnico en Emergencias Sanitarias. Las Palmas. España.

  @jldecastellvi

 

Actualmente, las redes sociales se han convertido en el punto de referencia para muchos ciudadanos en España. Especialmente en casos de emergencia.

 

Cuando en el caos de una situación aparecen informaciones por diversos canales (WhatsApp, Twitter, Facebook e incluso medios de comunicación que indican versiones dispares de lo que ha sucedido), ¿a quién podemos recurrir para estar seguros de la veracidad de la información que manejamos? ¿A quién debemos hacer caso si estamos en el área de la catástrofe?

 

Hoy en día, casi todos los ciudadanos pueden acceder a internet desde sus casas o sus dispositivos portátiles (tabletas o teléfonos inteligentes), de modo que la mayoría recurre a redes como Twitter, donde en tiempo real pueden informarse de prácticamente cualquier cosa que suceda.

 

 

Pero ¿qué es Twitter y cómo funciona?

 

Twitter es una red de microbloging en la que cualquiera se puede dar de alta de manera gratuita y empezar a publicar sus propios mensajes. Tiene ciertos límites, como la cantidad de caracteres que se pueden escribir en cada tuit (mensaje), que no pueden superar los 140. Así mismo, no se puede publicar el mismo mensaje de modo continuado sin que se considere SPAM y se nos bloquee la cuenta. Pero ¿quién nos lee y a quién podemos leer? En principio, tras crear nuestra cuenta podemos leer a cualquiera que ya publique en Twitter; para ello debemos empezar a seguirles, es decir, tenemos que seleccionar las cuentas que queremos leer. Hay algunas excepciones, porque hay gente que bloquea su cuenta (aparece un candado junto al nombre del usuario), y solo se puede acceder a ella tras solicitarlo expresamente y que el propietario autorice dicho acceso, como si de una petición de amistad en Facebook se tratara. Pero no es lo habitual, y es algo contrario a la filosofía de uso de Twitter, que se basa en compartir información y mensajes con los demás usuarios.

 

Entonces, ¿quién me lee a mí? Eso es algo más complejo. Nada más empezar no nos lee nadie. Porque nadie sabe que tenemos una cuenta en Twitter. De hecho, hay mucha gente que no supera la primera semana porque le parece aburrido o difícil. ¿Cómo se consiguen seguidores o lectores? Participando e interactuando con las personas a las que seguimos nosotros. Si publicamos comentarios de interés en esas conversaciones, poco a poco esa gente podrá tener interés en seguirnos. Cada uno debe decidir qué campo de interés tiene en Twitter o qué uso quiere darle. Si hablamos de animales de compañía, nos seguirá un tipo de personas diferente que si hablamos de emergencias, por ejemplo.

 

Cuando se encuentra algo de interés, además de poder responder, tenemos la opción de difundirlo mediante la opción RT o retuit, que consiste en que ese comentario se publicará en nuestra de Twitter pero respetando el nombre de su autor. De este modo podemos dar publicidad a información interesante entre nuestros seguidores. A su vez, si otros nos retuitean a nosotros, nuestro mensaje llega a todos sus seguidores. Es otro modo de llegar a más gente en cada mensaje. Así se nos conoce y otras personas tienen la opción de seguirnos si así lo desean.

 

Para tener una presencia real en Twitter no basta con empezar un día a publicar. Hay que publicar a diario, hay que publicar información contrastada e interesante, fomentar el diálogo y la comunicación, e ir ganando seguidores poco a poco. La credibilidad se gana con el tiempo. Nadie se fía –o no debería– de una cuenta recién creada que pretende dar información de interés público. Si no se sabe quién está detrás, no genera confianza.

 

 

¿Qué pueden hacer los servicios de emergencias al respecto?

 

La respuesta es evidente: han de tener presencia en dichas redes sociales, pero no vale de cualquier modo.

 

Está bien demostrado que la confianza hay que ganársela. Internet es una fuente inagotable de invenciones y engaños (lo que se suele llamar fake o bulo). Es habitual que en caso de catástrofes empiece un baile de cifras de heridos y muertos, falsas imágenes que son de otro lugar u otra fecha, avisos de suspensión de actividades que no se han producido y un largo etcétera. Además, hay personas que buscan notoriedad y empezarán a dar información como si se tratara de una fuente oficial, normalmente copiando información real pero sin citar la fuente, atribuyéndosela. El riesgo mayor de estas cuentas es que mezclen entre los mensajes reales copiados sus propias fantasías, colaborando en la difusión de falsa información.

 

Así, para lograr obtener la confianza del público no basta con crear la cuenta durante una crisis y empezar a publicar información, tiene que haber una presencia continua en las redes para poder informar con rigor cuando se presente una emergencia. Por mucho que sea la cuenta de un servicio 1-1-2, si no lleva tiempo funcionando no tendrá seguidores cuando se produzca una catástrofe, de modo que sus publicaciones no llegarán a nadie y no cumple su objetivo de informar. Por lo tanto, es fundamental la presencia de los servicios públicos de emergencias en las redes, para que todo el mundo tenga su referente dependiendo de la información que necesite.

 

Esto es útil porque cada vez más gente recurre a las redes sociales para buscar la información, y además evitamos la saturación de llamadas al 1-1-2 solo para saber qué está ocurriendo.

 

Una de las ventajas fundamentales de las redes sociales es la inmediatez de la información. Pero también tienen sus riesgos. Una vez que se hace retuit (RT), aunque se puede deshacer, esa información, ya ha llegado a muchas personas. Y si ha habido algún error en dichos datos, a lo mejor la rectificación no llega al mismo número de gente, porque hay tal cantidad de mensajes cada minuto que en ocasiones es virtualmente imposible seguirlos todos. Aprovechando esta circunstancia también aparecen personas sin escrúpulos que lanzan información falsa, como peticiones de material en una zona de riesgo, llamamiento a voluntarios, datos falsos de víctimas, imágenes de otras catástrofes similares, etc. ¿Cómo distinguir, por tanto, la información correcta de la incorrecta? ¿Qué hacer con la información que leemos en Twitter o Facebook?

 

El primer paso, y el más importante, es seguir cuentas serias y rigurosas. Empezando por las cuentas oficiales del 1-1-2 de cada comunidad autónoma (fig. 1), cuerpos policiales, organismos oficiales, etc. A continuación, en cuanto a emergencias se refiere, cuentas de confianza, ya sea porque representan a organizaciones que conocemos, o porque son cuentas personales de miembros de los servicios de emergencias con cierto renombre en los que sabemos que podemos confiar. Además, podemos seguir a quien queramos, pero debemos poner en cuarentena cualquier información sobre emergencias que provenga de una fuente que no consideremos de plena confianza en la materia. Durante una catástrofe hay que buscar la confirmación de los datos en la fuente correspondiente, no vale que alguien publique “He oído que hay 30 muertos”, “Un amigo me confirma que…” o “El cuñado de mi primo ha dicho…”. Otro factor que nos puede ayudar a distinguir la información falsa es que el mensaje contenga faltas de ortografía, una foto que parece descargada de internet, o que carezca de enlace a una web oficial. Normalmente, los mensajes de fuentes oficiales incluyen un enlace a su página web, donde se amplía la información con una nota de prensa.

 

Figura 1.  Lista de cuentas de los 1-1-2 españoles y número de seguidores. Información actualizada el 16 de febrero de 2015.

Figura 1.  Lista de cuentas de los 1-1-2 españoles y número de seguidores.
Información actualizada el 16 de febrero de 2015. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

La gestión de cada tipo de emergencia viene determinada por los planes territoriales de emergencias, que indican los niveles de alerta y quién es el responsable en cada momento. Basándonos en dichos planes podemos saber con quién contrastar la información. Dependiendo del organismo que lleve la voz cantante, deberemos prestar más atención a la cuenta de la policía, a la de los organismos de una provincia concreta o a la del 1-1-2 de una comunidad autónoma.

 

Si la emergencia está en un nivel 2 (regional), sabemos que debemos recurrir a fuentes informativas de ese nivel (el 1-1-2 es de la comunidad autónoma). Si está a nivel municipal, podemos seguir la cuenta del ayuntamiento, la policía local o protección civil municipal. Y así sucesivamente.

 

Así mismo, en España funciona una red de voluntarios digitales de emergencias conocida como Equipos VOST (Virtual Operation Support Teams) (fig. 2), que trabajan coordinados con los servicios públicos de emergencias, de modo que son un canal de información valioso al que seguir en caso de que haya cualquier tipo de catástrofe. Básicamente se dedican a dar información verificada y a detectar los bulos para desmentirlos antes de que obtengan demasiada difusión. Una labor que hacen con mucha eficacia.

 

 

Figura 2.  Equipos VOST y número de seguidores. Información actualizada el 16 de febrero de 2015.

Figura 1.  Lista de cuentas de los 1-1-2 españoles y número de seguidores.
Información actualizada el 16 de febrero de 2015. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

¿Qué otras opciones tenemos? Hay cuentas oficiales de información meteorológica de la Agencia Española de Meteorología, algo imprescindible en caso de una alerta por fenómeno meteorológico adverso (FMA); los distintos cuerpos policiales también tienen sus cuentas en la red, y prácticamente todos los servicios de emergencias tienen ya presencia digital.

 

Hay servicios de emergencias que han sido pioneros, como el 1-1-2 de Madrid (@112CMadrid), cuya cuenta fue la primera en abrirse en Twitter, de la mano del periodista especializado en emergencias Luis Serrano. Gracias a su liderazgo se puso en marcha un nuevo modo de entender la comunicación en emergencias. Con presencia continua en las redes, información en tiempo real y respuesta al ciudadano respecto a sus dudas. A partir de ahí fueron siguiendo su estela los demás servicios 1-1-2 de España. Actualmente, la cuenta con mayor número de seguidores, también llamados por su término inglés followers, es la cuenta del 1-1-2 de las Islas Canarias (@112Canarias), seguida de cerca por la de Madrid (fig. 1).

 

Por tanto, si queremos estar bien informados y ser una fuente de confianza para nuestros seguidores, debemos estar seguros de la veracidad de nuestras fuentes y de la información que publicamos. Cada vez que nos llegue una cadena de Whatsapp indicando una catástrofe o un nuevo caso de ébola, conviene consultar con las cuentas relacionadas antes de difundir esa información. Por ello, hemos de seguir cuentas oficiales o de plena confianza (tabla 1), y leer bien antes de retuitear y difundir una información. En caso de duda siempre debemos preguntar a la cuenta de referencia. Y por supuesto, podemos cometer un error; en tal caso simplemente hay que asumirlo, reconocerlo, disculparse y tratar de subsanarlo del mejor modo posible.

 

 

Tabla 1.  Otras cuentas oficiales de interés

Tabla 1. Otras cuentas oficiales de interés

 

 

Cuentas recomendadas por el autor por su especial interés
en sanidad y emergencias

 

Todas las cuentas listadas en la tabla 2 son gestionadas por reputados profesionales de la comunicación en emergencias: especialistas en seguridad y emergencias, periodistas que gestionan cuentas de entidades públicas de emergencias (1-1-2, bomberos, etc.) o cargos del sector público. Por supuesto, solo dan información contrastada y son una fuente fiable en caso de tener que contrastar información en las redes sociales.

 

 

Tabla 2.  Cuentas gestionadas por reputados profesionales de las emergencias

Tabla 2. Cuentas gestionadas por reputados profesionales de las emergencias

 

Y por último, pero no menos importante, para acceder a los artículos que se han publicado en internet de esta revista: @Zona_TES.

 

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TRANSPORTE SANITARIO Y EMERGENCIAS: UNA MIRADA HISTÓRICA

Jean Henry Dunant

José Ayoze Sánchez Silva

Enfermero de ambulancia sanitarizada. Servicio de Urgencias Canario (SUC). Las Palmas. Canarias. España.

  @AWH061

Henry Dunant

  

• Nombre completo: Jean Henry Dunant

• Año y lugar de nacimiento: 8 de mayo de 1828; Ginebra, Suiza.

• Dedicó su vida a: las causas benéficas.

• Avance más importante: creación la de Cruz Roja.

Contemporáneo de: Florence Nightingale.

• Año y lugar de fallecimiento: 1910; Heiden, Suiza.

 

 

 

Henry Dunant fue un prestigioso empresario que se encontró cara a cara con el horror de la guerra en uno de sus viajes comerciales. Esta experiencia le marcó profundamente, tanto que a partir de ese momento dedicó su vida y su patrimonio a garantizar que las vidas de los soldados no se perdieran inútilmente en los campos de batalla y que fueran tratados de forma humana. Este empeño personal dio lugar al nacimiento de la Cruz Roja y al Convenio de Ginebra.

 

Jean Henry Dunant nace el 8 de mayo de 1828 en Ginebra, Suiza, en el seno de una familia protestante muy implicada en la ayuda a los más desfavorecidos. Su padre se esforzaba en la ayuda a los huérfanos y a los ex presidiarios, mientras que su madre cuidaba de enfermos y ayudaba a los pobres. En su juventud realiza con sus padres varias visitas a prisiones y casas de acogida, lo que le marca profundamente.

 

Durante su juventud se esfuerza en ayudar a los más desfavorecidos mediante la creación de “La asociación del jueves”, dedicada al estudio de la Biblia y la ayuda a los pobres. Durante este periodo invierte mucho de su tiempo libre a la ayuda a los pobres, a los presos y al trabajo con personas desfavorecidas en general. Esta actividad hace que no le quede tiempo suficiente para dedicar a sus estudios de bachillerato en el Collège Calvin, del que es expulsado en 1850 por sus malas notas académicas. Inmediatamente después, Dunant entra como aprendiz en un banco de Ginebra, en el que trabajará dos años.

 

En 1852 funda la división en Ginebra de la Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes (YMCA, en sus siglas en inglés; la misma asociación de la que hablan los Village People en su famosa canción, una de las ONG internacionales más antiguas), y en 1853 se le encomienda la dirección de un territorio francés en el norte de África, la Colonia de Setif, en Argelia, actividad que lleva a cabo con mucho éxito. De este periodo, Dunant escribe un libro titulado Regencia en Túnez, publicado en 1858. Este año comienza su andadura como empresario con una oportunidad en el cultivo y comercio de trigo, por lo que necesita construir un molino en la colonia. Para ello crea la compañía llamada “Compañía financiera e industrial de los Molinos de Mons-Djémila”. Henry Dunant encuentra bastantes trabas burocráticas, de las cuales las más importantes son la inoperancia de las autoridades y la asignación de los derechos del uso del agua. Debido a esto, Dunant decide presentarse ante el mismísimo Napoleón III y pedirle que le ayude con este problema, para lo que escribe un relato ensalzándole y con la intención de entregárselo personalmente.

 

Dunant viaja a Italia, a la localidad de Solferino, en busca de Napoleón III, y llega justo el día en que se produce la famosa batalla que lleva el nombre de esta localidad, el 24 de junio de 1859. Tal y como relata en el libro que escribe después de la experiencia vivida, Recuerdos de Solferino, se trata de una batalla que se produce en el contexto de la unificación de Italia. El choque tiene lugar entre el ejército francés y el ejército de Cerdeña por un lado, con 150.000 soldados y 400 piezas de artillería, y el ejército austríaco por el otro lado, con 170 000 soldados y 500 piezas de artillería. Dunant describe así la los prolegómenos de la batalla: “Aquel memorable 24 de junio se enfrentaron más de trescientos mil hombres, la línea de batalla tenía cinco leguas de extensión, y los combates duraron más de quince horas”. La crudeza del combate impresiona a Dunant, que describe cómo la caballería francesa carga a campo abierto sobre los muertos y heridos de los combates previos: “Las herraduras de los caballos aplastaron a muertos y a moribundos; un pobre herido tenía la mandíbula arrancada, otro tenía la cabeza escachada, un tercero, a quien se podría haber salvado, tenía el pecho hundido.”

 

La batalla de Solferino, 1859.

La batalla de Solferino, 1859.

 

 

El resultado de la batalla es la victoria del ejército francés y la rendición del ejército austríaco, con un total de 5.500 muertos, más de 22.500 heridos y 11.500 prisioneros o desaparecidos en combate, si sumamos las cifras de ambos bandos. Estos heridos permanecían en el campo de batalla sin que nadie hiciera nada por ellos.

 

Dunant, al llegar a Solferino y observar la sangrienta batalla, en lugar de ir a ver a Napoleón III decide desplazarse al pueblo cercano de Castiglioni del Stiviere e inicia la organización de la población, sobre todo de las mujeres, para salvar al mayor número posible de soldados heridos. Pone de su propio dinero para comprar alimentos, tiendas para levantar hospitales de campaña y útiles sanitarios. También dio instrucciones al grupo de mujeres para que recogieran y atendieran a los soldados sin tener en consideración el bando al que pertenecían, bajo el lema “Todos somos hermanos (Tutti fratelli)”. Todo este trabajo dura tres días y tres noches. Posteriormente negocia la liberación de los médicos y cirujanos austríacos que habían sido capturados por el ejército francés para que pudieran colaborar en la atención de los soldados retirados del campo de batalla. En palabras del propio Dunant: “Insuficiencia de ayudas de enfermeros y médicos. De cuarto en cuarto de hora llegan los convoyes, todas las personas están amontonadas; todos están mezclados: franceses, árabes, alemanes […] es una angustia. La ciudad de Brescia, hacia donde se evacuaron muchos de los heridos, con una población de 40.000 almas casi dobló su población con 30.000 heridos de la batalla, de los cuales sólo se ocupaban de ellos 140 médicos, algunos estudiantes y mucha gente de buena voluntad, según cuenta Raymond Bourgerie en su obra Magenta y Solferino 1859, Napoleón III y el sueño italiano.

 

Dunant regresa a Ginebra a mediados de julio y escribe Recuerdos de Solferino, que publica en 1862 con una tirada inicial de 1600 copias y publicada por el propio autor. En el libro, Dunant no solo hace una descripción de la batalla y de los trabajos para auxiliar a los heridos de ambos bandos, sino que postula una de esas ideas que son capaces de cambiar el mundo: “¿No se podrían fundar en tiempo de paz sociedades voluntarias de socorro compuestas de abnegados voluntarios altamente cualificados cuya finalidad sea prestar o hacer que se preste, en tiempo de guerra, asistencia a los heridos?” Hace llegar copias a políticos, militares y gente influyente de toda Europa; el libro se convierte en un rotundo éxito, tanto que el propio Dunant se ve sobrepasado por la fama que le llega de pronto. El libro marca el pistoletazo de salida de la creación de la Cruz Roja, que cataliza los esfuerzos de multitud de personas de buena voluntad a lo largo de todo el mundo.

 

En vista del éxito obtenido por su libro, Dunant inicia una serie de viajes por todo el continente promoviendo sus ideas, que calan especialmente en el gobierno suizo, y en la Sociedad de Ginebra para el Bienestar Público a través de su presidente, el jurista Gustave Moynier. En la reunión que tuvo lugar el 9 de febrero de 1863 se examina la propuesta de Dunant, por lo que crean un comité de cinco personas, una de ellas el propio Dunant (que asume las labores de secretario), para valorar la viabilidad de llevar a cabo las ideas expuestas en el libro. Los otros miembros del comité fueron el propio Moyner, un general del ejército suizo llamado Henri Dufour y dos médicos: Louis Appia y Théodore Maunoir. El nombre del comité no puede ser más esperanzador: Comité Internacional de Socorros a los Militares Heridos. La primera vez que se reúne el comité es el 17 de febrero de 1863, e históricamente se considera que es la fecha de la fundación oficial del Comité Internacional de la Cruz Roja.

 

Primer Comité Internacional de la Cruz Roja.
Primer Comité Internacional de la Cruz Roja.

 

 

Dunant ve aumentada su fama y es recibido en casi todas las cortes europeas por jefes de estado, reyes y príncipes. En estas reuniones se esfuerza por hacer avanzar los ideales del comité y el resultado es que, gracias a su trabajo, se llega a un acuerdo internacional extremadamente importante y que aún hoy está vigente. Se trata del Tratado de Ginebra, que nace de una conferencia diplomática que es apadrinada por el estado suizo. Este primer Tratado de Ginebra lo firman doce naciones y acuerdan los siguientes puntos:

  1. La inmunidad de captura y destrucción de todos los centros para el tratamiento de soldados heridos y enfermos.
  2. La recepción y el tratamiento imparcial de todos los combatientes.
  3. La protección de los civiles que prestan ayuda a los heridos.
  4. El reconocimiento del símbolo de la Cruz Roja como medio de identificación de personas y equipos cubiertos por el acuerdo.
  5. La promoción internacional de sociedades de socorro.

La Cruz Roja sobre fondo blanco nace de una de las reuniones preparatorias, que tiene lugar el 28 de octubre de 1863. La idea que surge de esta reunión es invertir los colores de la bandera Suiza.

 

Desde un primer momento hubo luchas internas en el comité entre Dunant y el general Moyner, hombre muy pragmático y que no comprendía muchas de las disposiciones que protegían a los cuidadores de los soldados, mientras que Dunant deseaba hacer extensible la protección a todo aquel que se encontrara bajo la bandera de la Cruz Roja. Moyner atacó a Dunant en las reuniones para obtener el control del comité y fue relegándolo de sus funciones hasta que en la conferencia diplomática del Tratado de Ginebra, Dunant tan solo pudo encargarse del alojamiento de los diplomáticos, aunque aún ostentaba el cargo de secretario.

 

A pesar de sus problemas en el comité, esta es una época muy lúcida para Dunant, en la que introduce o postula una gran cantidad de ideas revolucionarias para la época. Por citar solo algún ejemplo: Dunant pronuncia discursos y escribe varios artículos en contra de la esclavitud en Norteamérica, situándose ideológicamente en el lado unionista. También postula la idea de la creación de una biblioteca mundial, junto con un italiano llamado Max García. Esta idea sería retomada casi un siglo después por la Unesco. La creación del Estado de Israel fue otra de las ideas en las que se empeñó, idea que fraguaría en 1948. Otra de las geniales ideas de Dunant y que ha llegado intacta hasta nuestros días es la placa identificativa que todo soldado lleva al cuello, introducida en la Guerra Franco-Prusiana de 1870, que permite identificar el cuerpo del soldado muerto para poder así devolverlo a su país y poder entregárselo a su familia; hasta esa época, el número de cuerpos sin identificar era extremadamente alto.

 

Debido a sus esfuerzos en el Comité Internacional de la Cruz Roja, sus negocios comienzan a ir mal, tanto que en 1867 se declara en bancarrota, adquiriendo una deuda de cerca de un millón de francos; el escándalo recorre Suiza, y Dunant primero dimite como secretario y posteriormente como miembro del comité. Se traslada a vivir a París y allí lleva una vida de vagabundo, durmiendo en los bancos de los parques porque no tiene siquiera dinero para pagarse una estancia. Aun así, la emperatriz Eugenia le convoca al palacio de Tullerías, en París, para consultarle sobre la ampliación naval del Tratado de Ginebra, en 1869. Las Sociedades Nacionales de Cruz Roja de España, Holanda, Suecia, Prusia y Austria lo nombran miembro honorario.

 

La última vez que se le ve en un acto público es la inauguración de un congreso en Londres sobre la abolición de la trata de negros y el comercio de esclavos. Después de la Guerra Franco-Prusiana y la fundación de la Tercera República Francesa en 1871, Dunant cae en una situación de retraimiento social que le acompañará hasta su muerte. Entre los años 1875 y 1886 inicia una vida miserable en la que recorrerá a pi, esto ocurriráá esclavos.re la abolicio en el Comit en el olvido y se sabe muy poco de este periodo.de e prácticamente toda Europa, desde Roma hasta Stuttgart, la isla de Corfú, Basilea, etc. En este periodo vive de la caridad y la hospitalidad de amigos y conocidos. Su nombre cae en el olvido, por lo que se sabe muy poco de este periodo; lo que sí se sabe es que sus amigos intentan ayudarle de alguna forma, de manera que no vive en la indigencia. Termina este periodo de su vida en la pequeña aldea suiza de Heiden, vive en un hospicio y está enfermo.

 

Un día, un periodista llamado Georg Baumberger, editor del periódico Suizo Die Ostschweiz, se tropieza con Dunant en un paseo y mantienen una animada conversación sobre su pasado. Esta conversación dará lugar a un artículo que se publica un mes más tarde. El artículo titulado “Henry Dunant, el fundador de la Cruz Roja” es reproducido por la revista Uber Land Und Meer (Por tierra y mar) y es reproducido por multitud de publicaciones de todo el continente. De pronto, gracias a la publicidad aportada por el periodista, Dunant es honrado de nuevo. Recibe el premio suizo Binet-Fendt al que acompaña una cantidad económica de 1.800 francos. La Emperatriz Maria Fedorowna le obsequia una pensión anual de 4.000 francos, y el Comité Dunant de Stuttgart le premia con 25.000 francos. Gracias a los apoyos recibidos, Dunant vuelve a la vida pública escribiendo muchos artículos, en especial en defensa de los derechos de las mujeres.

 

En 1897, un maestro de Stuttgart llamado Rudolf Müller escribe un libro sobre los orígenes de la Cruz Roja en el que ensalza la figura de Henry Dunant. Cuatro años más tarde, en 1901, un médico militar noruego llamado Hans Daae, influenciado por este libro, postula el nombre de Dunant ante el comité que otorga el recién creado Premio Nobel; en especial, es postulado para el Nobel de la Paz. Algunos argumentaron que la Cruz Roja hacía más "fácil y atractiva" la guerra a los ejércitos, ya que elimina algunos de los sufrimientos que le eran inherentes. Müller, en una segunda carta que escribe al comité del Premio Nobel, argumenta que se podría reforzar el espíritu pacifista del premio compartiéndolo con un activista por la paz, el francés Frédéric Passy, con el que Dunant había trabajado conjuntamente en algunas causas antibelicistas. El comité del Premio Nobel dijo de Henry Dunant: “No hay hombre alguno que merezca más este honor, pues fue usted, hace cuarenta años, quien puso en marcha la organización internacional para el socorro de los heridos en el campo de batalla. Sin usted, la Cruz Roja, el supremo logro humanitario del siglo xix probablemente nunca se hubiera obtenido”.

 

Premio Nobel de la Paz 1901.
Premio Nobel de la Paz 1901.

 

 

Después de recibir el Nobel de la Paz, Dunant recibiría aún muchos más premios y reconocimientos por su labor. El resto de sus días los pasaría en la residencia del pueblo de Heiden, donde lo encontró el periodista Georg Baumberger. Sufría depresión y algún episodio de paranoia debido a la persecución a la que fue sometido por sus acreedores. Dejó escrito en su testamento que parte del dinero recibido fuera donado a la residencia donde pasó sus últimos años de vida. Murió el 30 de octubre de 1910, a los 82 años de edad, y fue enterrado en el cementerio de Sihlfeld, en Zúrich.

 

En su honor, la Cruz Roja creó la Medalla Henry Dunant, la máxima condecoración de la institución y que es concedida cada dos años por el Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. En su honor, el 8 de mayo, día de su nacimiento, se conmemora el Día Mundial de la Cruz Roja en todo el mundo.

 

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