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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Movilizaciones e inmovilizaciones

Zona TES Abril-Junio 2016

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EDITORIAL

Tenemos que explicar a la sociedad quiénes somos y qué hacemos

Vicente Sánchez-Brunete y José Luis Esmoris

Directores Editoriales

 

El prestigio profesional del conjunto de los TES solo se puede medir a través del reconocimiento social que despierta la profesión

 

 

Lo que obtenemos de nuestro trabajo diario son muchas cosas y en distintos planos. Para empezar, para la mayoría, el trabajo constituye una fuente de ingresos que nos permite asegurar cubrir nuestras necesidades materiales básicas y la de nuestras familias. Por otro lado, el trabajo es un campo en el que hacemos realidad nuestros deseos de mejora de nuestro entorno y proyectamos nuestros valores. Sabemos cómo progresamos en nuestra trayectoria profesional si avanzamos en estos distintos planos: si mejoramos nuestro salario, si producimos bienes o servicios de más calidad…, aunque saber si estamos logrando o no esto último es lo más difícil. Disponemos de distintos sistemas de evaluación que nos servirán de manera individual para conocer cómo estamos ejecutando nuestro trabajo. Sin embargo, a nivel colectivo es más difícil de medir, y a veces la evaluación de la percepción entra en lo difuso. Al final, el prestigio profesional del conjunto de los TES solo se puede medir a través del reconocimiento social que despierta la profesión. Y… ¿dónde nos encontramos en este momento? El reconocimiento social se puede constatar mediante las encuestas diseñadas al efecto. En España, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) lleva a cabo encuestas con este objeto. La profesión de TES no figura entre aquellas sobre las cuales se pregunta a la población, pero en general, las profesiones sanitarias siempre han sido las primeras de la lista. ¿Qué sucedería si se preguntara sobre los TES? Muy probablemente, el ciudadano medio desconozca de qué se está hablando (quizá pensará que se trata de una bebida con burbujas o una marca de automóviles). El ciudadano identifica muy bien la ambulancia que pasa rauda a su lado en la autopista, pero quizá no sabe tanto sobre las personas que la tripulan, qué formación tienen y qué pueden hacer por ayudarle en caso de necesitarlo. Aquí se nos abre otro campo de trabajo que llega hasta el horizonte y que es la comunicación profesional a la población. Necesitamos contar quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos. Este es un trabajo individual que todos los TES hacemos: explicar a nuestras familias, amigos y conocidos quiénes somos profesionalmente y deshacer malentendidos que seguro que nos siguen sorprendiendo. Y es algo que tendremos que hacer todos los días de nuestra vida. Pero además, hay otro nivel de comunicación de la profesión que debe ser abordado de forma colectiva, y que en una profesión naciente como la de TES es más necesario que en otras ya consolidadas por el tiempo. Desde Zona TES nos asignamos la misión de apoyar esta visión de difusión profesional. Nuestra revista es una bandera profesional, que pone, no ya negro sobre blanco, sino a todo color, las inquietudes, los progresos y el futuro de los TES de habla hispana. Siempre con rigor y seriedad, evitando los sensacionalismos y la exhibición gratuita. Creemos que Zona TES es un pilar sobre el que sustentar una profesión, y a esta tarea nos ponemos con gran intensidad número tras número, con la imprescindible ayuda de suscriptores, lectores, brillantes autores y colaboradores que llenan nuestras páginas. Muestra de este compromiso es la renovación que está preparándose para nuestra querida Zona TES y que es motivo de orgullo anticipar: nuevo diseño, nuevas secciones y nueva estructura que están ya en la línea de montaje… En breve, rodando por nuestras calles tendremos una flamante Zona TES.

 

En el número que, querido lector, tienes en las manos, continuamos desmontando mitos de la atención sanitaria urgente de la mano de Laura Angulo y colaboradores. A su tradicional y sano escepticismo añadimos otra versión que nos trae Santiago Nogué sobre el uso de la burundanga como método de sumisión química. No todo es lo que parece, y la revisión de la casuística encontrada en las personas que han sufrido una presunta intoxicación involuntaria nos lleva por caminos desconocidos. Solo queda que finalices la lectura del artículo para encontrar la salida del laberinto. Completando la sección, Juan José García enfoca esta vez nuestra atención en las quemaduras químicas, que comparten su baja frecuencia y potencial gravedad con la oportunidad que supone para los primeros intervinientes, que realmente pueden marcar la diferencia al reconocerlas y tratarlas a tiempo.

 

En la sección «En acción», Fernando Benavides y colaboradores relatan un tipo de intervención muy interesante: el traslado de pacientes en masa entre dos centros hospitalarios. En esta ocasión se trata de un movimiento programado debido a la apertura y el cierre de dos hospitales próximos. Sin embargo, las lecciones aprendidas nos deben hacer reflexionar sobre cómo podemos planificar una evacuación de emergencia de un centro hospitalario y la dificultad logística que plantea en caso de que sea necesario por un incendio, una inundación u otras causas.

 

En esta carrera de fondo seguimos pedaleando bajo la dirección de Francisco M. Prats y colaboradores, en la tercera entrega de «Electrocardiografía, ciencia y arte», en la que las pistas que nos descubren los expertos nos ayudarán a alcanzar un diagnóstico más acertado. Ramón Hervás y colaboradores analizan desde un punto de vista muy práctico el uso de uno de los elementos de electromedicina más fácilmente disponibles en la actualidad, el pulsioxímetro, ahora de precios muy asequibles, casi son el sistema de medición de constantes vitales ideal: es preciso, rápido, no molesta al paciente, no emite radiaciones y se puede usar de forma continuada.

 

A continuación, lo que Juan Antonio Barragán nos viene a decir en su artículo es que las bicicletas no solo son para el verano y que pueden ayudarnos a llegar hasta nuestros pacientes, más allá de donde pueden hacerlo las ambulancias. Un elemento que se debe tener en cuenta, con valor añadido: no contaminante, energéticamente eficiente y que proporciona al usuario la oportunidad de mantenerse en forma en el puesto de trabajo.

 

Para cerrar el número, José Ayoze nos envía esta vez atrás en el tiempo hasta encontrar a Claude Schaeffer Beck, el padre de la desfibrilación. Si alguien puede alardear de haber salvado vidas es, sin duda, Beck. No solo encontró la solución técnica a la fibrilación ventricular, sino que además la documentó con rigor y fue capaz de transmitirla hasta nosotros. Cada vez que logremos una resucitación exitosa deberíamos quitarnos el sombrero (o la gorra, o el casco) y saludar al Dr. Beck para comunicarle un nuevo triunfo de su técnica y darle las gracias. Afortunadamente, no estamos solos ante nuestros pacientes, sino que nos acompañan y nos han precedido brillantes cerebros y hábiles manos, ante los que es justo reconocer su aportación. Sin pretender ser Beck, Zona TES sigue tirando del carro del progreso de los TES con este nuevo número.

 

¡A disfrutar!

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CARTA AL EDITOR

Carrera profesional del Técnico en Emergencias Sanitarias

Juan Luis de Castellví Guimerá

Técnico en Emergencias Sanitarias. Bélgica. Bruselas.

 

A raíz de la entrada en vigor del Real Decreto 1397/2007, de 29 de octubre, por el que se establece el título de Técnico en Emergencias Sanitarias (TES) y se fijan sus enseñanzas mínimas1, podemos fijarnos en una importante ampliación del campo profesional de los TES; concretamente, en su artículo 4 dice:


«La competencia general de este título consiste en trasladar al paciente al centro sanitario, prestar atención básica sanitaria y psicológica en el entorno prehospitalario, llevar a cabo actividades de teleoperación y teleasistencia sanitaria, y colaborar en la organización y desarrollo de los planes de emergencia, de los dispositivos de riesgo previsibles y de la logística sanitaria ante una emergencia individual, colectiva o catástrofe.»


Esto implica que se abre el abanico y que los titulados como TES pueden desempeñar muchas más labores, entre ellas trabajar como operadores y gestores en centros coordinadores de emergencias (1-1-2, 061, etc.).


El artículo 7.2 incide de nuevo en ello al decir:


«Las ocupaciones y puestos de trabajo más relevantes son los siguientes:

 

  • Técnico en Transporte Sanitario.
  • Técnico de Emergencias Sanitarias.
  • Operador de Teleasistencia.
  • Operador de centros de Coordinación de Urgencias y Emergencias.»

De este modo, si bien al entrar en vigor el Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, por el que se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera2, se vuelve obligatorio que los nuevos contratados en ambulancias sean TES de grado medio o personal con las cualificaciones profesionales para determinados recursos (unidades de traslados), no se menciona nada de nuevas contrataciones en centros coordinadores como operadores o gestores de emergencias. ¿Por qué no es obligatorio también en dichos centros?


Esto es una de las cosas que se deberán ir arreglando con el tiempo, dado que cercena la posibilidad de desarrollar una carrera profesional y condena al TES a seguir en la ambulancia, tenga la edad que tenga y lleve los años que lleve trabajando en el sector al saber que en un momento determinado se podrá optar al traslado al centro coordinador correspondiente. Por ejemplo, para ser operador del 1-1-2 se podría pedir, además de ser TES, tener 5 o 10 años de experiencia en el servicio de urgencias público correspondiente (aunque sea prestado a través de subcontratas), así como superar cierta edad si se considera oportuno. No tienen que ser requisitos indispensables, pero sí que otorguen más puntos. Es decir, si se presentan dos TES, y uno lleva 15 años trabajando en el sector y tiene 45 años de edad, debería tener más opciones a pasar a un puesto del centro de coordinación que otro con 5 años de servicio y 30 años, por ejemplo. Al ser un título que habilita para trabajar en más lugares que en las ambulancias, ¿qué opciones se abren a los técnicos en emergencias sanitarias?

 

  1. Al tener todo el personal un nivel académico mínimo, la Administración puede plantearse la contratación directa de los técnicos, como ya sucede con otros profesionales, como médicos y enfermeros. Hasta ahora no era posible porque la Administración no podía encuadrar a los técnicos en ningún grupo administrativo porque había mucha gente sin estudios de ningún tipo o solo con los básicos; en cambio, ahora ya podrían tratar con un sector con titulación oficial de formación reglada.
  2. Hasta este momento el ámbito profesional estaba muy limitado; sin embargo, a partir de ahora se puede y debe luchar para que se pida el ciclo formativo de grado medio de Técnico en Emergencias Sanitarias para trabajar en los centros coordinadores de emergencias. Es uno de los objetivos a marcarse en las nuevas asociaciones profesionales de TES (de grado medio), que nacen como una suerte de colegios profesionales. Por eso es importante que también se sumen aquellos que están estudiando y no trabajan aún en el sector, para que hagan más fuerza. Los que ya están trabajando tienen sus puestos garantizados, el Real Decreto les ampara; nadie debe ver esto como una amenaza, sino como una mejora futura. Una opción es que las plazas de operadores y gestores en los centros de coordinación sean de promoción interna y ocupadas siempre por TES que lleven un número determinado de años trabajando en ambulancias, y que hayan superado una edad determinada. Incluso cuando esos centros podrían exigir alguna titulación superior, como cursos específicos impartidos por ellos, bachillerato o equivalente, como manera de añadir algún filtro extra, la posesión del CFGM de TES debe ser un requisito indispensable. Es una forma de evitar que el desgaste físico al que está sometido el TES en su día a día pase una elevada factura a la salud del profesional, así como generar un incentivo para aguantar el ritmo impuesto por la turnicidad habitual en el sector.
  3. Distintas universidades reservan porcentajes para estudiantes que acceden desde ciclos superiores de FP, así como desde otras carreras que suelen oscilar entre el 2% y el 5% del total de las plazas de cada año. Sería posible llegar a acuerdos con algunas universidades para que se reserven plazas a TES que hayan cumplido un número determinado de años de servicio (al menos en servicios públicos), y que cumplan los requisitos para el acceso a una carrera. De este modo se incentivaría que el personal siguiera estudiando, y se daría una expectativa de mejora profesional futura, ya que podrían acceder a enfermería o medicina (ya que no hay «rangos» en la profesión para poder ir ascendiendo o mejorando). Es decir, que tras 10 o 15 años de servicio como TES, si además se tiene el bachillerato y la PAU, el acceso a mayores de la edad que corresponda o un ciclo de grado superior, el trabajador podrá optar a plazas de medicina o enfermería reservadas para este menester. Como es probable que haya más solicitudes que plazas, se establecerá algún sistema de baremo en el que cuente la formación extra y los años de servicio, además de la nota de acceso a la universidad del TES en cuestión (dependerá de si es PAU, otro ciclo, otra carrera, etc.).
  4. Departamentos de formación. Hasta ahora parece que hay un monopolio de otros compañeros que desempeñan funciones de formación, pero sin duda los TES, con acreditaciones como instructores y experiencia docente, puedan efectuar funciones docentes en técnicas de soporte vital básico, así como de logística sanitaria, entre otras, de modo que también sería una idea a tener en cuenta que los TES puedan pasar a los departamentos de formación según van cumpliendo años de servicio y son menos aptos para los requisitos físicos que impone el trabajo en la calle.

Por supuesto, estas propuestas deberán llevarse a cabo siempre bajo una premisa de voluntariedad y con los requisitos formativos adecuados. Si un profesional prefiere seguir prestando servicios en una ambulancia pese a haber rebasado la edad que le permita pasar a otro tipo de trabajo, debe poder hacerlo.


La mayor dificultad que se presenta para este tipo de avances es la cantidad de diferencias entre cómo se presta el servicio entre una comunidad autónoma u otra. En muchas de ellas los técnicos son empleados de empresas privadas que son subcontratadas por la Administración, de modo que serán necesarios muchos cambios antes de que estas propuestas, y otras que se sigan aportando, se puedan llevar a cabo en todo el territorio nacional. Pero si hemos luchado para que todo mejore, no debemos pararnos ahora, cuando por fin tenemos una base legal para conseguirlo. El título de TES sólo ha sido el primer paso en el largo camino que recorrer, pero ha sido un gran paso, y hay que aprovecharlo al máximo.


 

REAL DECRETO 1397/2007, de 29 de octubre, por el que se establece el título de Técnico en Emergencias Sanitarias y se fijan sus enseñanzas mínimas: http://www.boe.es/boe/dias/2007/11/24/pdfs/A48178-48211.pdf

REAL DECRETO 836/2012, de 25 de mayo, por el que se establecen las características técnicas, el equipamiento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera: http://www.boe.es/boe/dias/2012/06/08/pdfs/BOE-A-2012-7655.pdf

 

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