ZONA TES.  REVISTA DE FORMACIÓN PARA TES

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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 
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EDITORIAL

Tenemos que explicar a la sociedad quiénes somos y qué hacemos

Vicente Sánchez-Brunete y José Luis Esmoris

Directores Editoriales

 

El prestigio profesional del conjunto de los TES solo se puede medir a través del reconocimiento social que despierta la profesión

 

 

Lo que obtenemos de nuestro trabajo diario son muchas cosas y en distintos planos. Para empezar, para la mayoría, el trabajo constituye una fuente de ingresos que nos permite asegurar cubrir nuestras necesidades materiales básicas y la de nuestras familias. Por otro lado, el trabajo es un campo en el que hacemos realidad nuestros deseos de mejora de nuestro entorno y proyectamos nuestros valores. Sabemos cómo progresamos en nuestra trayectoria profesional si avanzamos en estos distintos planos: si mejoramos nuestro salario, si producimos bienes o servicios de más calidad…, aunque saber si estamos logrando o no esto último es lo más difícil. Disponemos de distintos sistemas de evaluación que nos servirán de manera individual para conocer cómo estamos ejecutando nuestro trabajo. Sin embargo, a nivel colectivo es más difícil de medir, y a veces la evaluación de la percepción entra en lo difuso. Al final, el prestigio profesional del conjunto de los TES solo se puede medir a través del reconocimiento social que despierta la profesión. Y… ¿dónde nos encontramos en este momento? El reconocimiento social se puede constatar mediante las encuestas diseñadas al efecto. En España, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) lleva a cabo encuestas con este objeto. La profesión de TES no figura entre aquellas sobre las cuales se pregunta a la población, pero en general, las profesiones sanitarias siempre han sido las primeras de la lista. ¿Qué sucedería si se preguntara sobre los TES? Muy probablemente, el ciudadano medio desconozca de qué se está hablando (quizá pensará que se trata de una bebida con burbujas o una marca de automóviles). El ciudadano identifica muy bien la ambulancia que pasa rauda a su lado en la autopista, pero quizá no sabe tanto sobre las personas que la tripulan, qué formación tienen y qué pueden hacer por ayudarle en caso de necesitarlo. Aquí se nos abre otro campo de trabajo que llega hasta el horizonte y que es la comunicación profesional a la población. Necesitamos contar quiénes somos, qué hacemos y cómo lo hacemos. Este es un trabajo individual que todos los TES hacemos: explicar a nuestras familias, amigos y conocidos quiénes somos profesionalmente y deshacer malentendidos que seguro que nos siguen sorprendiendo. Y es algo que tendremos que hacer todos los días de nuestra vida. Pero además, hay otro nivel de comunicación de la profesión que debe ser abordado de forma colectiva, y que en una profesión naciente como la de TES es más necesario que en otras ya consolidadas por el tiempo. Desde Zona TES nos asignamos la misión de apoyar esta visión de difusión profesional. Nuestra revista es una bandera profesional, que pone, no ya negro sobre blanco, sino a todo color, las inquietudes, los progresos y el futuro de los TES de habla hispana. Siempre con rigor y seriedad, evitando los sensacionalismos y la exhibición gratuita. Creemos que Zona TES es un pilar sobre el que sustentar una profesión, y a esta tarea nos ponemos con gran intensidad número tras número, con la imprescindible ayuda de suscriptores, lectores, brillantes autores y colaboradores que llenan nuestras páginas. Muestra de este compromiso es la renovación que está preparándose para nuestra querida Zona TES y que es motivo de orgullo anticipar: nuevo diseño, nuevas secciones y nueva estructura que están ya en la línea de montaje… En breve, rodando por nuestras calles tendremos una flamante Zona TES.

 

En el número que, querido lector, tienes en las manos, continuamos desmontando mitos de la atención sanitaria urgente de la mano de Laura Angulo y colaboradores. A su tradicional y sano escepticismo añadimos otra versión que nos trae Santiago Nogué sobre el uso de la burundanga como método de sumisión química. No todo es lo que parece, y la revisión de la casuística encontrada en las personas que han sufrido una presunta intoxicación involuntaria nos lleva por caminos desconocidos. Solo queda que finalices la lectura del artículo para encontrar la salida del laberinto. Completando la sección, Juan José García enfoca esta vez nuestra atención en las quemaduras químicas, que comparten su baja frecuencia y potencial gravedad con la oportunidad que supone para los primeros intervinientes, que realmente pueden marcar la diferencia al reconocerlas y tratarlas a tiempo.

 

En la sección «En acción», Fernando Benavides y colaboradores relatan un tipo de intervención muy interesante: el traslado de pacientes en masa entre dos centros hospitalarios. En esta ocasión se trata de un movimiento programado debido a la apertura y el cierre de dos hospitales próximos. Sin embargo, las lecciones aprendidas nos deben hacer reflexionar sobre cómo podemos planificar una evacuación de emergencia de un centro hospitalario y la dificultad logística que plantea en caso de que sea necesario por un incendio, una inundación u otras causas.

 

En esta carrera de fondo seguimos pedaleando bajo la dirección de Francisco M. Prats y colaboradores, en la tercera entrega de «Electrocardiografía, ciencia y arte», en la que las pistas que nos descubren los expertos nos ayudarán a alcanzar un diagnóstico más acertado. Ramón Hervás y colaboradores analizan desde un punto de vista muy práctico el uso de uno de los elementos de electromedicina más fácilmente disponibles en la actualidad, el pulsioxímetro, ahora de precios muy asequibles, casi son el sistema de medición de constantes vitales ideal: es preciso, rápido, no molesta al paciente, no emite radiaciones y se puede usar de forma continuada.

 

A continuación, lo que Juan Antonio Barragán nos viene a decir en su artículo es que las bicicletas no solo son para el verano y que pueden ayudarnos a llegar hasta nuestros pacientes, más allá de donde pueden hacerlo las ambulancias. Un elemento que se debe tener en cuenta, con valor añadido: no contaminante, energéticamente eficiente y que proporciona al usuario la oportunidad de mantenerse en forma en el puesto de trabajo.

 

Para cerrar el número, José Ayoze nos envía esta vez atrás en el tiempo hasta encontrar a Claude Schaeffer Beck, el padre de la desfibrilación. Si alguien puede alardear de haber salvado vidas es, sin duda, Beck. No solo encontró la solución técnica a la fibrilación ventricular, sino que además la documentó con rigor y fue capaz de transmitirla hasta nosotros. Cada vez que logremos una resucitación exitosa deberíamos quitarnos el sombrero (o la gorra, o el casco) y saludar al Dr. Beck para comunicarle un nuevo triunfo de su técnica y darle las gracias. Afortunadamente, no estamos solos ante nuestros pacientes, sino que nos acompañan y nos han precedido brillantes cerebros y hábiles manos, ante los que es justo reconocer su aportación. Sin pretender ser Beck, Zona TES sigue tirando del carro del progreso de los TES con este nuevo número.

 

¡A disfrutar!

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