ZONA TES.  REVISTA DE FORMACIÓN PARA TES

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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Movilizaciones e inmovilizaciones

Zona TES Octubre-Diciembre 2017

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SALUD DEL INTERVINIENTE

Lesiones de espalda. Zona cervical

Daniel Mercado Cabrejas1, Azahara Marcos Tato2, Jorge Ruiz Cebolla3

 

1 Técnico en Emergencias Sanitarias. SAMUR-Protección Civil. Madrid. España. Técnico superior de riesgos laborales.
2 Técnico en Emergencias Sanitarias. Servicio de Ambulancias Ferrovial (SAFE). SUMMA112. Comunidad de Madrid. España. TAFAD. Técnico en actividades físicas y actividades deportivas.
3 Técnico en Emergencias Sanitarias. SUMMA112. Comunidad de Madrid. España. Entrenador Crossfit y Functional Training.

 

 

En este número de la revista, vamos a trabajar la prevención de las lesiones en la zona cervical, esa zona en la que los Técnicos en Emergencias Sanitarias (TES) sufren molestias por diferentes motivos tanto laborales por algún tipo de sobresfuerzo puntual (menos habituales) como por posturas inadecuadas durante muchos años, vida sedentaria o falta de fortalecimiento y ejercicio físico general, o simplemente por sucesos ajenos a eventos traumáticos, pero no por ello menos importantes, como estrés, tensión emocional, ansiedad y otros sucesos psicosomáticos a los que estamos expuestos durante el desarrollo de nuestras funciones como técnicos o bien los factores personales del día a día (familia, estudios, responsabilidades económicas, etc.).


Las lesiones cervicales son la segunda causa de lesión en el ámbito sanitario, como refiere la VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, y están justo por detrás de las lesiones lumbares, ya tratadas en esta sección del número anterior de Zona TES.


Debemos tener en cuenta que en un adulto el peso medio de la cabeza ronda los 5 kg, su giro izquierda-derecha total estará cerca de los 180-200°, según la capacidad de cada individuo, en lateroflexión con mirada al frente un total de unos 90°, aproximadamente y en flexoextensión total unos 180°, que nos permiten mirarnos los pies y lo que tengamos justo sobre nuestra cabeza.


También cabe destacar que la circunferencia de esta zona tan delicada de nuestro cuerpo tiene una circunferencia total aproximada de hasta 35 cm en mujeres y 41 cm en hombres; existen algunos estudios que tratan de mostrar que medidas superiores a las comentadas están expuestas a sufrir riesgo cardiovascular, problemas respiratorios por dificultad en la capacidad ventilatoria (apnea del sueño), riesgo de hipertensión e incluso resistencia a la insulina. Todos estos aspectos nos pueden indicar un exceso de grasa visceral en dicha zona y si lo valoramos junto con el perímetro de la cintura podría darnos señales de riesgo de morbilidad del individuo.


Tras lo expuesto hasta el momento, podemos considerar la región cervical una zona muy importante de nuestro organismo, ya no solo para cuidarla y mimarla durante la jornada laboral, sino también en los tiempos de descanso entre avisos y en lo que puede estar intentando decirnos según su tamaño.


Como norma general, casi todas las dolencias cervicales tienden a mejorar con analgésicos, antiinflamatorios, reposo y/o sesiones de fisioterapia y osteopatía, ya que descargan los discos intervertebrales y pueden rehidratarse (aumento del flujo sanguíneo). También con manipulación y tracción cervical controlada y la mejora de la rectificación cervical que vuelve a su curvatura natural. Todos estos malestares se pueden detectar mediante radiografías, resonancias magnéticas, TAC y/o una valoración por parte de los especialistas.


Dependiendo de la sintomatología que nos indique nuestro cuerpo, o un paciente, tales como cefaleas, náuseas, mareos, etc. o del origen de la posible lesión por pinzamiento, rectificación, contractura o traumatismo en la zona cervical, podemos obtener una información relativamente clara que nos puede ayudar a saber qué zona nerviosa puede verse afectada como norma general, partiendo de la base de la existencia de ocho pares nerviosos cervicales correspondientes a una zona con siete vértebras.


Si sentimos pérdida de sensibilidad, parestesia o cierto dolor en la región submentoniana o suboccipital, se relacionará con los nervios cervicales C2-C3; si la sintomatología la notamos en la mitad posterior del cuello y partes anteriores con C4, por debajo del cuello, anterior del hombro, borde lateral de la parte superior del brazo hasta el codo C5, en la cara lateral del antebrazo hasta el primer y segundo dedos de la mano, la relacionamos con C6, zona tríceps, parte del antebrazo (anteromedial) y tercer-cuarto dedos de la mano C7, y con el nervio cervical C8 esa sensación se sentirá en el quinto dedo de la mano y la cara medial del antebrazo; y por último, desde la axila al codo suele estar relacionado con el nervio torácico T1.


Conocer este tipo de sensación, no es útil únicamente para valorar por donde «nos viene» la lesión que hemos sufrido (o estamos sufriendo), sino también para valorar a los pacientes que nos refieren este tipo de circunstancia por diferentes motivos que lo ocasionaron.


El TES debe interiorizar la prevención como pilar básico en su vida laboral y personal, para minimizar o evitar las lesiones musculoesqueléticas y otras no relacionadas directamente con la ergonomía y la higiene postural.

 

 

CASO PRÁCTICO


En la central de comunicaciones se recibe la llamada de una persona que solicita atención sanitaria urgente por mareo, náuseas y debilidad de un familiar que tras la ingesta durante la comida del mediodía, empezó a sentir una especie de calor que le subía hacia la cabeza y al tratar de levantarse para ir al baño, sufre una posible pérdida momentánea de conocimiento, cae al suelo sin golpearse, ya que, otro familiar lo sostiene y lo coloca en posición supina. A nuestra llegada, cogemos todo el material necesario para subir al domicilio del demandante y atender a la persona que se encuentra en supinación.
Sobrecarga de la zona cervical, tensión del trapecio y de la zona interescapular. Sujetar el teléfono entre la cabeza y el hombro puede producir lesión en la zona cervical por exceso de lateralización, y también dañar ciertos vasos que van hacia el cerebro por el apéndice estiloides, situado en la cara inferior del peñasco del hueso temporal.

 

 

¿CÓMO LO HACEMOS Y CÓMO NOS LESIONAMOS?


A) Sobrecarga de la zona cervical, tensión del trapecio y de la zona interescapular. Sujetar el teléfono entre la cabeza y el hombro puede producir lesión en la zona cervical por exceso de lateralización, y también dañar ciertos vasos que van hacia el cerebro por el apéndice estiloides, situado en la cara inferior del peñasco del hueso temporal. B) Sobrecarga cervicodorsal que puede conllevar mala irrigación de las extremidades superiores. Tener la pantalla del ordenador demasiado baja. Esta flexión forzada, con tendencia a producir hiperflexión de la musculatura posterior de la zona cervical, deja demasiado peso en la región posterior y rompe el eje natural cabeza-cuello-tronco. C) Riesgo de sobrecarga y/o contracturas cervicales y dorsales. La utilización incorrecta de las mochilas y su mala colocación sobre las estructuras óseas producen lesiones que pueden conllevar bajas laborales, dolorosas para el trabajador y muy costosas para la empresa y la Seguridad Social. D) Sobrecarga de la zona cervicodorsal que puede generar contracturas interescapulares y/o cervicales. La hiperextensión al levantar cargas puede dañar la musculatura cervical. E) Dolores musculares de la zona cervical. Sobrecarga dorsal. Existen equipos sanitarios que no disponen de bases para su periodo de descanso entre avisos o para el avituallamiento; por este motivo, tienen que reposar en los asientos delanteros del vehículo o en la camilla. Este tipo de circunstancias no deberían producirse. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

¿CÓMO DEBEMOS HACERLO?


A) Evita sobrecargas cervicales y descompensaciones de la zona interescapular. El uso de este tipo de dispositivos, llamados de «manos libres», otorga movilidad y libertad al operador, y mejora la posición de trabajo porque mantiene el eje cabeza-cuello-tronco y evita posturas forzadas. B) Descarga tensión en la zona cervicodorsal, vista menos cansada, utilización de dispositivos llamados de «manos libres» que liberan los miembros superiores para otras funciones o una mejor higiene postural (espalda apoyada, antebrazos apoyados, etc.). Colocar la pantalla de visualización de datos (PVD) a la altura correcta. La PVD debe estar colocada con el borde superior a la altura de los ojos y con una distancia mínima de 40-45 cm y máxima de 75-80 cm, sin forzar posturas en la zona cervical. C) Mantiene la espalda recta y evita descompensaciones de columna y cadera. La mochila de primera intervención dispone de dos asideros o cintas de transporte para ser colocada sobre ambos hombros y no únicamente sobre uno de los dos, ya que forzará posturas que pueden ocasionar contracturas cervicales y dorsales. D) Alineación correcta del eje cabeza-cuello-tronco que permite repartir mejor las cargas y realizar un mejor esfuerzo. Para evitar dañar las cervicales por presión intervertebral en el momento de la carga, se debe tender a bajar la barbilla hacia el tórax, ya que se libera la tensión vertebral. E) Descanso en la camilla de la ambulancia (rulo de sábana en el cuello y una manta bajo las piernas). Favorece el descanso porque mantiene todo el cuerpo en constante apoyo sin zonas del cuerpo en tensión, y evita huecos anatómicos en suspensión. La utilización de elementos de fortuna para el descanso en las empresas o entidades que no disponen de lugares de descanso y para el avituallamiento adecuado de sus trabajadores es primordial para minimizar o incluso evitar las contracturas cervicodorsales. El uso de sábanas, mantas, o la elevación de las piernas evita huecos anatómicos inadecuados/forzados, mejora el retorno sanguíneo y apoya las estructuras sobre una superficie.
(Clic sobre la imagen para ampliar).

 

 

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LAS LESIONES?


Estiramientos cervicales. Estiramientos para disminuir la tensión acumulada en zonas musculares de la cintura escapular (trapecios, cervicales, romboides, redondos, etc.). También ayuda a preparar el inicio de la jornada laboral. Los estiramientos realizados durante nuestra jornada laboral, ayudarán a mejorar la elasticidad muscular y alineación vertebral, y evitarán la rectificación cervical (pérdida de curvatura natural), las contracturas y las posturas que, con el tiempo, pueden producir lesiones en la musculatura afectada. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

Fortalecimiento de los estabilizadores cervicales mediante ejercicios isométricos.  El fortalecimiento de la zona cervical con los medios a nuestro alcance tanto en casa como durante nuestra jornada laboral (si la carga de trabajo nos lo permite) apenas nos llevará unos pocos minutos, y además son ejercicios de fácil realización. Todos los ejercicios expuestos pueden ser realizados por cualquier persona, pero siempre recomendaremos, aún siendo ejercicios sencillos, ser asesorados por personal cualificado, acudir a clases colectivas dirigidas, así como valorar las características de uno mismo para adaptar el ejercicio a la propia condición física. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 


 
Se puede observar claramente que el mantenimiento de posturas inadecuadas durante mucho tiempo, el exceso de horas sentado sin pausas o sin micropausas adecuadas, la incorrecta colocación de la PVD utilizando el programa de gestión de avisos y flota para dar salida a las unidades del parque de ambulancias o la asignación al servicio de emergencias concreto, la no disposición de bases para el descanso entre avisos o la higiene personal, el avituallamiento óptimo, la conducción con firmes inestables, badenes y otros elementos que producen vibraciones excesivas en los vehículos y, por lo tanto, en el personal sanitario, la repartición de las cargas de forma inadecuada sin utilizar las cintas de transporte de los materiales o dispositivos que dispongamos, y una mala higiene postural a la hora de levantar a la persona, pueden conllevar pequeños sobresfuerzos con riesgo de lesión cervical. Todos estos sobresfuerzos son evitables, en un gran porcentaje de ocasiones, con medios disponibles a nuestro alcance, una buena gestión de los recursos y, por lo tanto, una distribución equitativa de los avisos y de los periodos de descansos de los TES (disponer de bases), así como, un estado de forma física conveniente para la función que realizamos y la utilización del deporte como medida preventiva para fortalecer la salud física y mental.


Tener conciencia del movimiento que vamos a realizar, pedir colaboración al compañero o incluso a un familiar si se le informa correctamente de la técnica, si es sencilla y sin riesgo, que se va a llevar a cabo, utilización de los dispositivos existentes para portar material, repartir cargas de forma adecuada y otras acciones apropiadas pueden ayudarnos a evitar o minimizar la situación de riesgo de lesión.

 

Agradecimientos:

· José Luis Gómez Arribas. Voluntario SUMNA. Protección Civil Navalcarnero
· Vanesa Martínez Martín. Fotógrafa. vmar2@hotmail.com
 

 


 

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • Antropometría. Disponible en: http://www.insht.es/Ergonomia2/Contenidos/Promocionales/Diseno%20del%20puesto/DTEAntropometriaDP.pdf
  • La circunferencia del cuello como posible indicador del síndrome metabólico en universitarios. Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/rlae/v22n6/es_0104-1169-rlae-22-06-00973.pdf
  • Relación de la circunferencia del cuello con la glucemia y la acantosis nigricans. Disponible en: http://www.medigraphic.com/pdfs/endoc/er-2013/er134b.pdf
  • Trastornos musculoesqueléticos. Disponible en: http://www.insht.es/MusculoEsqueleticos/Informacion%20estructural/TrastornosFrecuentes/espalda/ficheros/SindromeTensionCervical.pdf

 

 

 

 

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CÓMO… SE HACE, SE INTERPRETA, SE UTILIZA

El traslado del paciente obeso

Ricardo Robles Orozco1, M.C. Cháfer Gomar2, Juan Antonio Pingarrón López3 y Raquel Cardenete Reyes3

 

1 Médico. Director médico de transporte sanitario. SUMMA 112. Consejería de Sanidad. Comunidad de Madrid.
2 Médico. Referente Programa Ámbito Educativo. CMS Latina. Madrid Salud. Ayuntamiento de Madrid.

3 Coordinador de la Mesa de Transporte Sanitario No Urgente, SUMMA 112, Consejería de Sanidad, Comunidad de Madrid.

 

  

PUNTOS CLAVE

  • La obesidad dificulta las tareas de movilización y traslado de los pacientes y condiciona la tarea que hay que desarrollar a cargo del personal sanitario.
  • Los pacientes obesos precisan material, equipamiento, recursos y medios adecuados para su peso incluido el contexto de intervención prehospitalario.
  • El personal de la ambulancia debe conocer el material disponible, sus especificaciones y limitaciones, así como las precauciones y recomendaciones de uso de los diversos dispositivos.

  

 

Entre las funciones desarrolladas en los puestos de trabajo de técnicos de transporte sanitario se encuentran las tareas auxiliares y complementarias relacionadas con el vehículo y el enfermo o accidentado, necesarias para la correcta prestación del servicio.

 

Desde un punto de vista ergonómico1, se hallan las funciones que atañen al proceso de movilizar a los pacientes que, con carácter general, comprenden:

  • Uso de material y medios técnicos.
  • Movilización de los pacientes.
  • Transferencia de los pacientes.

Estas se pueden desglosar en una serie de tareas más concretas (fig. 1):

  • Preparación de los medios y materiales para utilizar.
  • Preparación del paciente.
  • Movilización del paciente.
  • Traslado hasta la ambulancia.
  • Movilización del paciente a la camilla.
  • Subida de la camilla a la plataforma de la ambulancia.

Figura 1.  Fases de movilización del paciente.

FIGURA 1.  Fases de movilización del paciente.

 

 

Por esta razón, la movilización de pacientes debemos considerarla una «carga física» e incluirla en el concepto de manipulación manual de cargas (MMC)2.

 

Por su parte, lo que destaca el Protocolo de Vigilancia Sanitaria Específica (PVSE)3 sobre la MMC es la repercusión que la movilización de este tipo de pacientes puede tener sobre el trabajador, especialmente, el riesgo dorsolumbar.

 

Se considera que las cargas superiores a 25 kg muy probablemente constituyan un riesgo en sí mismas, aunque no existan otras condiciones ergonómicas desfavorables4.

 

 

¿QUÉ ASPECTOS DEBEMOS TENER EN CONSIDERACIÓN RESPECTO A LA MOVILIZACIÓN
DE LOS PACIENTES OBESOS?

 

Las tareas expuestas están mucho más afectadas y se ven alteradas y agravadas por diversos factores en las intervenciones y el traslado de pacientes prehospitalarios. La complejidad puede llegar a ser máxima con pacientes obesos mórbidos.

 

Características del paciente

 

Para la movilización y el traslado de los pacientes siempre se deben tener en consideración su estado físico –edad, movilidad, enfermedades previas–, el motivo médico que da lugar al traslado y su repercusión sobre el paciente.

 

Como no puede ser de otra manera, el peso y el Índice de Masa Corporal (IMC) son factores que condicionan en gran medida su manejo.

 

Además, hay que tener en mente que estos pacientes suelen tener una patología médica asociada a su obesidad y que esta agrava la evolución de otras patologías.

 

¿Por qué pueden ser peligrosas las actividades de movilización manual de pacientes?5

 

Hay varios factores que determinan que en la movilización de pacientes se aumente el riesgo de que se produzcan daños, y se refieren a distintos aspectos:

 

Riesgos relacionados con la tarea

  • Fuerza. Cantidad de esfuerzo físico necesaria para realizar la tarea (como levantar, empujar o tirar de una carga) o para mantener el control de equipos y herramientas.
  • Repetición. Realización del mismo movimiento o de una serie de movimientos de manera continua o frecuente durante la jornada de trabajo.
  • Posiciones forzadas. Adopción de posiciones estresantes para el cuerpo, como inclinarse sobre una cama, arrodillarse o girar el tronco al levantar una carga.

Riesgos relacionados con el paciente

No se puede levantar a un paciente como si fuera una carga, de modo que no siempre son aplicables las «normas» para levantar cargas de forma segura.

  • No se puede sujetar a los pacientes manteniéndolos cerca del cuerpo.
  • Los pacientes no tienen asideros.
  • No se puede prever lo que vaya a suceder mientras se moviliza a un paciente.
  • Los pacientes son voluminosos.

Riesgos relacionados con el entorno

  • Peligro de tropezones, resbalones y caídas.
  • Superficies de trabajo irregulares.
  • Limitaciones de espacio (habitaciones pequeñas, muchos equipos).

Otros riesgos

  • No se dispone de asistencia técnica adecuada.
  • Equipos inadecuados.
  • Ropa y calzado inadecuados.
  • Falta de conocimientos o de formación.

Los métodos de movilización manual de pacientes5 (levantarlos, bajarlos, sostenerlos, empujarlos o tirar de ellos) pueden dividirse en tres categorías:

  1. Métodos de traslado manual, realizados por los asistentes con su propia fuerza y aprovechando la capacidad de colaboración del paciente.
  2. Métodos de traslado con dispositivos de ayuda menores: se utilizan sábanas de baja fricción, cinturones ergonómicos, tabla giratoria para los pies, barra trapezoidal acoplada a la cama, etc.
  3. Métodos de traslado con dispositivos de ayuda grandes, mediante equipos de elevación electromecánicos.

Para la selección de la técnica adecuada de movilización manual de pacientes, se tienen que evaluar las necesidades y capacidades de estos:

  • Grado de asistencia que necesitan: los pacientes que no pueden cooperar necesitan con más frecuencia técnicas y medios electromecánicos.
  • Tamaño y peso del paciente: puede ser muy dificultoso su manejo sin medios de ayuda técnica.
  • Capacidad y voluntad del paciente para comprender (y cooperar).
  • Estados, enfermedades o patologías que influyen en la elección: por ejemplo, intubación, existencia de catéteres, mujer embarazada, heridas quirúrgicas, etc.).

 

CARACTERÍSTICAS DE LOS MEDIOS TÉCNICOS

 

Hay diversas soluciones en el mercado para la movilización de los pacientes. Unas son más habituales en el uso diario y otras más específicas. Así encontramos: silla de movilización, camilla de cuchara, tablero espinal, colchón de vacío, lona, camilla nido o cesta y la propia camilla de traslado.

 

Es necesario y muy importante conocer la ficha técnica de los productos y sus limitaciones en cuanto al peso que pueden tolerar.

 

El SUMMA 112 utiliza como silla de transporte y movilización habitual de sus pacientes la silla Evac+Chair MK4®.

 

Según las especificaciones indicadas por el fabricante esta silla soporta hasta 227 kg y puede ser usada por un solo técnico (fig. 2).

 

 

FIGURA 2.  Silla de evacuación para movilizar pacientes hasta la ambulancia.

FIGURA 2.  Silla de evacuación para movilizar pacientes hasta la ambulancia.

 

 

Igualmente, la camilla usada por este servicio de emergencias es la PC-650 Complet®. Soporta hasta 250 kg y permite que el paciente pueda adoptar una posición de Trendelenburg y de Fowler (fig. 3).

 

 

FIGURA 3.  Camilla de traslado. Es importante conocer en cada modelo el peso máximo recomendado por el fabricante.

FIGURA 3.  Camilla de traslado. Es importante conocer en cada modelo el peso máximo recomendado por el fabricante.

 

 

Hay que tener en cuenta que un mismo fabricante tiene diversos modelos y cada uno tiene sus especificaciones concretas.

 

Así por ejemplo las camillas de cuchara Spencer® difieren en 20 kg de carga según sean el modelo SX (170 kg) o el SX-R (150 kg) (fig. 4).

 

 

FIGURA 4.  Camilla de cuchara. No debemos olvidar mirar, de entre sus especificaciones, cuánto peso soporta.

FIGURA 4.  Camilla de cuchara. No debemos olvidar mirar, de entre sus especificaciones, cuánto peso soporta.

 

 

CARACTERÍSTICAS DEL LUGAR DE RECOGIDA

 

El lugar de recogida del paciente condicionará su traslado. Domicilios sin ascensor, con puertas y escaleras estrechas, inclinadas y sin posibilidad de giro, etc. harán que el traslado se planifique de un modo u otro. También puede ocurrir que se tenga que asistir al paciente en la vía pública, en accidentes de tráfico o en lugares de difícil acceso y manejo.

 

Cuando la recogida del paciente obeso se produce en el curso de una intervención urgente es frecuente que se solicite la colaboración del cuerpo de bomberos. Ellos aportan soluciones técnicas más sofisticadas que permiten la movilización del paciente para ponerlo a disposición del personal sanitario.

 

Es posible que en ciertas movilizaciones sea necesario adoptar medios excepcionales y utilizar materiales poco convencionales para poder trasladar al paciente hasta la ambulancia o cualquier otro medio de traslado.

 

En la figura 5, vemos la preparación y el aseguramiento del paciente con arneses por parte de los bomberos, para poder descenderlo desde su domicilio con seguridad, mediante la cesta de un brazo articulado (fig. 6).

 

 

FIGURA 5.  Fase de preparación del paciente. Colaboración de bomberos para el aseguramiento del paciente.

FIGURA 5.  Fase de preparación del paciente. Colaboración de bomberos para el aseguramiento del paciente.

 

 

FIGURA 6.  Fase de movilización. Uso de medios excepcionales aportados por bomberos.

FIGURA 6.  Fase de movilización. Uso de medios excepcionales aportados por bomberos.

 

 

En la figura 7, el paciente sale de su domicilio mediante el uso de una camilla nido.

 

 

FIGURA 7.  Fase de movilización. Uso de camilla nido.

FIGURA 7.  Fase de movilización. Uso de camilla nido.

 

 

Sin embargo, se plantea un verdadero problema en el regreso de dicho paciente a su domicilio o en los traslados no urgentes. Si continúa con problemas de movilidad, frecuente en pacientes con importante obesidad, es probable que los bomberos no acudan al no ser una situación urgente.

 

Por este motivo, el abordaje de los pacientes obesos es una cuestión multidisciplinar en la que deben implicarse varios agentes. Los servicios sociales también tienen que intervenir con el objetivo de buscar soluciones para estos pacientes que faciliten su movilidad en caso de futuras necesidades de traslado.

 

 

¿QUÉ PROBLEMAS NOS ENCONTRAMOS A LA HORA DE TRASLADAR A UN PACIENTE OBESO?

 

El manejo de un paciente obeso afecta y altera todas las fases y tareas relacionadas con la movilización y el traslado de los pacientes.

 

Las soluciones técnicas

 

El Real Decreto 836/20126 tomó como referencia la norma UNE-EN 1789:2007 (actualmente A2:2015)7 en materia de vehículos de transporte sanitario y sus equipos.

 

Esta norma ya establece como requisito del área de carga, a la hora de subir los pacientes a la ambulancia, que el ángulo de ataque no puede superar los 16° e indica que el ángulo de carga se tiene que mantener lo más bajo posible. Esto permite el manejo de la carga del paciente sin un sobresfuerzo y protege al trabajador de daños dorsolumbares (fig. 8).

 

 

FIGURA 8.  Fase de carga en ambulancia.  Ángulo máximo para la subida de 16º.

FIGURA 8.  Fase de carga en ambulancia.  Ángulo máximo para la subida de 16º.

 

 

Asimismo, la norma UNE A2:2015, en la sección 5.7, «Procedimiento para verificar las especificaciones del área de carga», indica las condiciones en que se debe comprobar que se cumplen los requisitos de carga.

 

Este procedimiento para verificar las especificaciones del área de carga se plantea desde el estudio con pacientes de tipo medio, y los ensayos se realizan con masas de hasta 150 kg. Si existe una rampa instalada en el vehículo que consta de dos partes, debe verificarse su resistencia colocada en posición horizontal, y depositar una carga de 350 kg uniformemente distribuida sobre un área determinada.

 

Con objeto de evitar la carga física y facilitar la subida del paciente, ya se plantean soluciones que automatizan, mediante un sistema eléctrico, esta tarea. Así por ejemplo el sistema PB-440 de Promeba® que, mediante una bancada eléctrica, realiza la operación de carga y descarga de forma totalmente automatizada. Admite una carga máxima de 250 kg.

 

En ocasiones, el IMC es elevado aunque el peso absoluto del paciente no supera los límites de tolerancia del material utilizado. Esto ocurre frecuentemente en personas de talla baja con importante obesidad abdominal. Aquí el problema es que el volumen y perímetro del paciente son excesivos y desbordan los límites de la camilla u otros dispositivos.

 

Debemos realizar adaptaciones en la preparación del paciente, en su movilización, carga a la camilla, subida a la ambulancia y traslado para asegurar un correcto manejo del mismo. Puede ser necesario envolverlo en sábanas que compriman y limiten lateralmente el volumen del paciente, el uso de un colchón de vacío para la movilización o para ampliar la superficie útil de la camilla, de forma que el paciente llegue a apoyar completamente el cuerpo, o bien el uso de material propio del paciente como sillas de ruedas.

 

Existen en el mercado camillas que pueden sobredimensionarse lateralmente mediante un complemento que permite acomodar y trasladar correctamente al paciente. En la figura 9 se observa la ampliación de la camilla de Kartsana® serie Brava. Esta camilla, con sistema de elevación hidráulico, soporta hasta 300 kg.

 

 

FIGURA 9.  Ampliación de la superficie de la camilla mediante el equipo para la camilla del proveedor.

FIGURA 9.  Ampliación de la superficie de la camilla mediante el equipo para la camilla del proveedor.

 

 

Por tanto, existen referencias claras respecto a la tarea de subir al paciente a la ambulancia una vez acomodado en la camilla. En cuanto a los demás pasos, dependen del material que haya que usar, sus características técnicas, el peso que soportan y el entorno en el que se desarrolla la tarea.

 

 

AMBULANCIA BARIÁTRICA

 

Es una ambulancia modificada para poder transportar obesidades graves (obesidad mórbida). Suele tener un espacio interior más amplio y portar camillas que soportan mayor peso (incluso hasta 450 kg) y acostumbra a estar equipada con sistemas especializados de elevación, lo que permite transportar a pacientes muy grandes. El uso de este tipo de ambulancias está más generalizado en Estados Unidos y Canadá debido al incremento de la obesidad en la población general.

 

Actualmente en España no existe ninguna normalización sobre la capacidad de peso en estas ambulancias y sus requerimientos varían según la demanda de la población.

 

Estos vehículos suelen adoptar la forma tipo «cajón». En la figura 10 se aprecia una ambulancia bariátrica de Soporte Vital Básico (SVB) (tipo B) del carrocero Bergadana a partir de la modificación de una Mercedes MB Sprinter.

 

 

FIGURA 10.  Ambulancia tipo "caja-cabina" montada sobre chasis bajo, para traslados bariátricos.

FIGURA 10.  Ambulancia tipo "caja-cabina" montada sobre chasis bajo, para traslados bariátricos.

 

 

En la Comunidad de Madrid se han adaptado estos vehículos a partir de la modificación de una ambulancia colectiva de transporte no urgente.

 

En la figura 11 se puede observar el sistema de rampa y la camilla tipo hospital usada en los traslados del SUMMA, en la figura 12 cómo queda plegada la rampa en el interior de la ambulancia y en la figura 13 la subida y el traslado de un paciente.

 

 

FIGURA 11.  Fase de carga. Uso de rampa mecánica y tracción mediante cabestrante para la subida.

FIGURA 11.  Fase de carga. Uso de rampa mecánica y tracción mediante cabestrante para la subida.

 

 

FIGURA 12.  Plegado interior de la rampa mecánica.

FIGURA 12.  Plegado interior de la rampa mecánica.

 

 

FIGURA 13.  Fase de carga. Uso de camilla especial, rampa mecánica  y tracción mediante cabestrante.

FIGURA 13.  Fase de carga. Uso de camilla especial, rampa mecánica y tracción mediante cabestrante.

 

 

En general, las ambulancias bariátricas resuelven la carga del paciente, una vez acomodado en la camilla, hasta el interior de la ambulancia y, en caso de tener mayores dimensiones, permiten una mayor comodidad durante el traslado y facilitan la asistencia en ruta. El uso de este tipo de ambulancias no alivia ni modifica el resto de tareas de movilización.

 

La transferencia del paciente obeso al hospital (fig. 14) también presenta una serie de dificultades inherentes a la movilización y el manejo de pacientes, agravadas por el elevado peso y tamaño de este tipo de pacientes.

 

 

FIGURA 14.  Fase de transferencia. Trasvase del paciente a la cama hospitalaria.

FIGURA 14.  Fase de transferencia. Trasvase del paciente a la cama hospitalaria.

 

 

Las soluciones adoptadas para la subida del paciente hasta la plataforma de la ambulancia son variables pero, en general, se basan en sistemas de rampa automatizados. Pueden ir acompañados de accesorios para facilitar la carga del paciente en la camilla (fig. 15).

 

 

FIGURA 15.  Solución mediante rampa eléctrica para la subida del paciente a la ambulancia.

FIGURA 15.  Solución mediante rampa eléctrica para la subida del paciente a la ambulancia.

 

 

En la Comunidad de Madrid, el acceso es a través de una rampa mecánica y el sistema de tracción se realiza por medio de un cabestrante, sistema aportado por el carrocero Rodríguez López (fig. 13).

 

Interesante solución es la planteada por Kartasana mediante su sistema integrado de camilla y bancada de la serie Brava, optimizada para pacientes obesos pero que mantiene una continuidad con el material y el carrozado habitual y puede ser utilizado con cualquier paciente, ya que facilita la subida y carga/descarga del paciente sin esfuerzo físico por parte del técnico de transporte.

 

Hay un vídeo demostrativo:

 

 

Una de las cuestiones importantes que se suelen pasar por alto, es que los pacientes obesos encarecen el transporte, pues tanto el material como el tipo de ambulancias que requiere este tipo de intervenciones tienen un precio más elevado. Además, la habitual complejidad de la intervención para la atención y el traslado de estos pacientes, con la movilización de otros intervinientes como los bomberos, también incrementa el coste de la intervención.

 

El traslado no deja de ser parte del coste global de la atención a estos pacientes, que está infravalorada frente a otras intervenciones como la cirugía bariátrica.

 

 


 

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales (2011). Decálogo de actuaciones ergonómicas y psicosociales preventivas desde una perspectiva de género en el sector del Transporte Sanitario. Fundación para la Prevención de Riesgos laborales. Estudio técnico. Análisis de riesgos ergonómicos. Madrid: SGS Tecnos, S.A. Departamento de Proyectos e Innovación.
  2. Valle Robles MO. Guía práctica de salud laboral para la valoración de aptitud en trabajadores con riesgo de exposición a carga física. Bajo licencia Creative Commons ed., Vol. monografía. Agencia Estatal BOE, ed. Madrid: Escuela Nacional de Medicina del Trabajo (2010).
  3. Manipulación manual de cargas. Protocolos de vigilancia sanitaria específica. Comisión de Salud Pública. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (1999).
  4. Ruiz Ruiz L. Manipulación Manual de Cargas, Guía Técnica del  Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), Centro Nacional de Nuevas Tecnologías (2011).
  5. Técnicas de movilización manual de pacientes para prevenir los trastornos musculoesqueléticos en el sector de la atención sanitaria. Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Disponible en: https://osha.europa.eu/es/tools-and-publications/publications/e-facts/efact28
  6. Real Decreto 836/2012, de 25 de mayo, por el que se establecen las características técnicas, el equipamieento sanitario y la dotación de personal de los vehículos de transporte sanitario por carretera. Ministerio de la Presidencia. Madrid: BOE.
  7. AENOR. UNE-EN 1789:2007+A2:2015, vehículos de transporte sanitario y sus equipos. Ambulancias de carretera.

  

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