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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Movilizaciones e inmovilizaciones

Zona TES Octubre-Diciembre 2017

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PUESTA AL DÍA

Código Ictus. Escala RACE: escala prehospitalaria que cuantifica la gravedad del ictus y predice la oclusión de gran vaso cerebral

Natalia Pérez de la Ossa1, Montse Gorchs2, Marisol Querol3, David Carrera4, Àngels Mora5 y Xavier Jiménez6

 

1 Neuróloga. Servicio de Neurología. Hospital Universitari Germans Trias i Pujol. Badalona. España.

2 Enfermera asistencial. Coordinadora del grupo de trabajo ictus. Sistema Emergencias Médicas SEM Cataluña. Barcelona. España.

3 Enfermera asistencial. Hospital de Mataró. Barcelona. España.

4 Neurólogo. Servicio de Neurocirugía. Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. Las Palmas de Gran Canaria. España.

5 Enfermera. Área de desarrollo corporativo. Sistema Emergencias Médicas SEM Cataluña. Barcelona. España.

6 Médico. Área de desarrollo corporativo. Sistema Emergencias Médicas SEM Cataluña. Barcelona. España.

 

 

PUNTOS CLAVE

  • La escala RACE (Rapid Arterial oCclusion Evaluation) permite realizar una valoración de la gravedad del ictus y detectar aquellos pacientes con oclusión de gran vaso que pueden requerir terapias avanzadas en centros altamente especializados, como es el tratamiento endovascular.
  • La información clínica que aporta esta escala prehospitalaria es de gran utilidad para el centro receptor del Código Ictus, ya que permite conocer la gravedad del paciente y preparar las medidas diagnósticas y terapéuticas adecuadas.
  • Además, podría servir en un futuro como herramienta complementaria para decidir el traslado a un centro de mayor nivel asistencial en pacientes seleccionados y reducir el tiempo hasta una atención especializada.
  • La escala RACE es novedosa y pionera, ya que es la única escala prehospitalaria dirigida a detectar los pacientes con oclusión de gran vaso que ha sido validada prospectivamente e implementada en la práctica clínica diaria.

 

 

La escala RACE valora cinco ítems, que serán diferentes según si la debilidad afecta el hemicuerpo derecho o izquierdo. Para cada paciente, valoraremos los cinco ítems correspondientes (tablas 1 y 2):

  1. Paresia facial.
  2. Paresia braquial.
  3. Paresia crural.
  4. Desviación oculocefálica.
  5. Afasia (que se valorará en los pacientes con debilidad en hemicuerpo derecho) o agnosia (que se valorará en los pacientes con debilidad en hemicuerpo izquierdo).

 

TABLA 1.  Resumen de los ítems evaluados en la escala RACE. (Clic sobre la tabla para ampliar)

Tabla 1.  Resumen de los ítems evaluados en la escala RACE

 

 

TABLA 2.  Instrucciones para aplicar la escala RACE. (Clic sobre la tabla para ampliar)

Tabla 2.  Instrucciones para aplicar la escala RACE

 

 

Una puntuación de la escala RACE > 4 indica alta sospecha de oclusión de gran vaso cerebral. No obstante, una puntuación de 0 no contraindica la activación del Código Ictus, sino que indica que el paciente no tiene probabilidad de presentar oclusión de gran vaso.

 

 

EL ICTUS: UNA EMERGENCIA MÉDICA TRATABLE
 

El ictus es una emergencia médica que requiere atención inmediata en un centro especializado. Actualmente existen diferentes estrategias terapéuticas que consiguen mejorar el pronóstico de los pacientes, aunque el beneficio de todas ellas es mayor cuanto antes se inicie1.

 

Concretamente, las terapias de reperfusión, indicadas en los pacientes con ictus isquémicos, el tipo de ictus más frecuente, tienen como objetivo recanalizar el flujo del cerebro lo antes posible para minimizar las secuelas neurológicas. El tratamiento trombolítico con activador tisular del plasminógeno (tPA) endovenoso se puede administrar dentro de las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas, siempre que no haya ninguna contraindicación médica2,3. El tratamiento trombolítico endovenoso está accesible en muchos centros hospitalarios a lo largo del territorio, y debe administrarse por profesionales expertos, habitualmente neurólogos, pero también internistas o intensivistas, en algunos territorios con soporte mediante telemedicina en conexión con un neurólogo vascular. Sin embargo, en pacientes con oclusión arterial de gran vaso, la trombólisis endovenosa es a menudo ineficaz4 y es necesario utilizar técnicas endovasculares, para conseguir extraer el trombo que ocluye el flujo cerebral (fig. 1).

 

Figura 1.  Oclusión arterial de gran vaso. La figura muestra el árbol arterial cerebral y las localizaciones frecuentes de oclusión de gran vaso, a menudo resistentes al efecto trombolítico endovenoso y que requieren de un tratamiento endovascular para su desobstrucción.

FIGURA 1.  Oclusión arterial de gran vaso. La figura muestra el árbol arterial cerebral y las localizaciones frecuentes de oclusión de gran vaso, a menudo resistentes al efecto trombolítico endovenoso y que requieren de un tratamiento endovascular para su desobstrucción. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

El tratamiento endovascular consiste en la introducción de catéteres por vía intraarterial para acceder a la arteria ocluida y extraer el trombo utilizando distintos dispositivos de trombectomía mecánica (fig. 2). El tratamiento endovascular ha demostrado ser superior al endovenoso, y aumenta por tres las posibilidades de tener una recuperación clínica completa en los casos con una oclusión de un gran vaso cerebral, que son los pacientes con síntomas más severos5. El acceso al tratamiento endovascular, sin embargo, es más limitado dado que requiere de un equipo técnico y humano altamente especializado, disponible en algunos centros terciarios, ya que requiere de una alta tecnología y de un equipo experto compuesto por un neurólogo vascular, un neurorradiólogo intervencionista y un anestesista.

 

Figura 2.  Tratamiento endovascular. El tratamiento endovascular puede realizarse en Centros Terciarios de Ictus, en los que se disponga de una sala de arteriografía y de un equipo de profesionales expertos. La imagen muestra la sala de arteriografía, la imagen de la arteria ocluida a la izquierda y tras la trombectomía a la derecha, y el dispositivo de trombectomía mecánica con el que se ha extraído el trombo.

FIGURA 2.  Tratamiento endovascular. El tratamiento endovascular puede realizarse en Centros Terciarios de Ictus, en los que se disponga de una sala de arteriografía y de un equipo de profesionales expertos. La imagen muestra la sala de arteriografía, la imagen de la arteria ocluida a la izquierda y tras la trombectomía a la derecha, y el dispositivo de trombectomía mecánica con el que se ha extraído el trombo.

 

 

Los sistemas de Código Ictus tienen como objetivo ofrecer el rápido acceso de los pacientes con ictus agudo a un centro donde puedan recibir un tratamiento especializado6. Habitualmente el paciente con sospecha de ictus es trasladado por los Servicios de Emergencias Médicas (SEM) al centro de ictus más cercano donde se pueda asegurar un diagnóstico con neuroimagen y el tratamiento trombolítico endovenoso en caso necesario. Si precisan tratamiento endovascular, la mayoría de las veces es necesario poner en marcha un traslado interhospitalario que comporta, en muchas ocasiones, un importante retraso hasta que se consigue restablecer el flujo cerebral. Actualmente la mayoría de los sistemas de Código Ictus no distinguen la gravedad del ictus para establecer el nivel asistencial del centro de destino. Sin embargo, para conseguir el máximo beneficio de las terapias de reperfusión, especialmente de la terapia endovascular en los casos con oclusión de gran vaso cerebral, es necesario implementar sistemas organizativos que permitan el rápido acceso de los pacientes con ictus agudo a un centro capacitado para ofrecer el tratamiento adecuado.

 

 

SERVICIOS DE EMERGENCIAS MÉDICAS

 

El papel de los SEM es crucial, no solo en la detección de los pacientes con ictus sino también en la selección de los pacientes con sospecha de oclusión de gran vaso cerebral, candidatos a ser trasladados rápidamente a un centro terciario con capacidad para ofrecer el tratamiento endovascular (fig. 3).

 

FIGURA 3.  Conseguir iniciar la atención y proceder al traslado al centro de ictus adecuado en el menor tiempo posible requiere un alto grado de coordinación entre la central de coordinación y las unidades asistenciales. La primera fotografía muestra un técnico sanitario evaluando la escala RACE (simulación de paciente).

FIGURA 3.  Conseguir iniciar la atención y proceder al traslado al centro de ictus adecuado en el menor tiempo posible requiere un alto grado de coordinación entre la central de coordinación y las unidades asistenciales. La primera fotografía muestra un técnico sanitario evaluando la escala RACE (simulación de paciente).

 

 

En Cataluña el Pla Director de la Malaltia Vascular Cerebral estableció un sistema coordinado de Código Ictus que incluye catorce hospitales de referencia de ictus de los cuales cinco son centros terciarios con capacidad para ofrecer tratamiento endovascular, dando cobertura a todo el territorio catalán desde el año 2006. Desde el año 2013 se han establecido doce centros comarcales con capacidad para administrar rtPA endovenoso mediante un sistema único de teleictus. El Código Ictus se activa en los pacientes con sospecha de ictus, con menos de ocho horas de evolución (o cronología incierta o ictus del despertar, con situación funcional previa favorable).

 

Siguiendo la organización propia del modelo territorial de atención urgente del SEM de Cataluña, los Técnicos en Emergencias Sanitarias o Médicas (TES/TEM) de las unidades de soporte vital básico suelen ser los primeros profesionales sanitarios que atienden al paciente con sospecha de ictus.

 

 

IDENTIFICACIÓN PREHOSPITALARIA DE LOS PACIENTES CON ICTUS AGUDO CANDIDATOS A TERAPIA ENDOVASCULAR
 

Existen diversas herramientas clínicas para facilitar el reconocimiento del ictus agudo tanto en el ámbito prehospitalario: la escala FAST y la Cincinnati (ambas evalúan desviación facial, debilidad en brazo y habla) o la LAPSS (Los Ángeles Prehospital Stroke Scale, que evalúa desviación facial, debilidad en brazo y mano, además de tener en cuenta la edad, la ausencia de antecedentes de epilepsia y la glicemia)7-9. Sin embargo, pocas escalas permiten evaluar en el ámbito prehospitalario la gravedad del ictus e identificar los casos con ictus por oclusión de gran vaso (con síntomas más severos). Esta información es muy valiosa de cara a acelerar el traslado de determinados pacientes a un centro terciario donde puedan recibir el tratamiento más efectivo.

 

La escala NIHSS (National Institute of Health Stroke Scale), por ejemplo, es utilizada por neurólogos vasculares en el ámbito hospitalario. Una puntuación NIHSS > 10 indica con una alta probabilidad la presencia de una oclusión de una gran arteria cerebral, de manera que el tratamiento endovascular podría estar indicado10,11. Sin embargo, la escala NIHSS es una escala especializada que incluye once ítems, por lo que se requiere entrenamiento para su utilización y su evaluación requiere tiempo. En este sentido, es necesario utilizar escalas simples y rápidas que se puedan aplicar en el ámbito prehospitalario.

 

 

ESCALA RACE

 

La escala RACE (Rapid Arterial oCclusion Evaluation) fue diseñada por el grupo de investigadores del SEM y del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol con el objetivo de que los equipos asistenciales del SEM puedan disponer de una herramienta objetiva para poder identificar a pacientes con sospecha de oclusión de un gran vaso cerebral. Se realizó un análisis exhaustivo en más de seiscientos pacientes ingresados en la unidad de ictus y se evaluaron qué ítems de la escala NIHSS se asociaban a oclusión de gran vaso cerebral. Así se diseñó la escala RACE12.

 

La escala RACE incluye cinco ítems: asimetría facial, paresia braquial, paresia crural, desviación oculocefálica y afasia/agnosia, que puntúan un máximo de nueve puntos (tabla 1 y figs. 4 y 5). En el estudio de validación realizado en la región del Barcelonès Nord y Maresme de Cataluña, la escala RACE fue evaluada por TES del SEM en 357 pacientes con sospecha de ictus agudo durante su traslado. La escala RACE mostró una alta correlación con la NIHSS evaluada por el neurólogo a la llegada del paciente (r = 0,76), y una alta capacidad predictiva de oclusión de gran vaso (AUC 0,82); esto demuestra una alta sensibilidad (0,85) y moderada especificidad (0,69) para un punto de corte de RACE > 4. Posteriormente ha sido revalidada por otros grupos externos, confirmando su utilidad, y actualmente su uso se ha extendido a diversos territorios del mapa internacional.

 

 

FIGURA 4.  Instrucciones detalladas para evaluar los ítems de la escala RACE.

FIGURA 4.  Instrucciones detalladas para evaluar los ítems de la escala RACE. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

FIGURA 5.  Análisis de los resultados de la implementación de la escala RACE en el Protocolo de Código Ictus prehospitalario en Cataluña. OAGV: Oclusión Arterial de Gran Vaso.

FIGURA 5.  Análisis de los resultados de la implementación de la escala RACE en el Protocolo de Código Ictus prehospitalario en Cataluña. OAGV: Oclusión Arterial de Gran Vaso. (Clic sobre la imagen para ampliar)

 

 

PROGRAMA FORMATIVO E IMPLEMENTACIÓN DE LA ESCALA RACE EN CATALUÑA

 

Actualmente la escala RACE está plenamente implementada en el protocolo del Código Ictus del SEM de Cataluña, después de un programa formativo realizado durante el año 2014 a más de 3.000 profesionales del SEM. Esta formación fue diseñada por un grupo de trabajo formado por dos enfermeras del SEM y dos neurólogos vasculares del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, se impartió a través del entorno virtual de aprendizaje Moodle del SEM y fue acreditada por el Consejo Catalán de Formación Continuada de las Profesiones Sanitarias con un crédito. Los contenidos del programa formativo incluían tres módulos teóricos (ictus, tratamiento y protocolo de código ictus) y un módulo práctico sobre la evaluación de la escala RACE, con un vídeo formativo y siete casos prácticos con pacientes reales:

 

 

 

Como material complementario se ofrecieron enlaces a páginas web, bibliografía adicional y videotutorías en respuesta a las consultas y dudas del foro. Paralelamente se creó el grupo escala RACE en Facebook y Twitter, y se diseñó una App para sistemas operativos Windows Phone, Android e iOS.

 

Se puede consultar más información sobre la escala RACE en la web www.racescale.org.

 

Tras el inicio de su implementación en 2014, actualmente en el territorio catalán la escala RACE se evalúa por los profesionales del SEM en el 80% de pacientes con sospecha de ictus. El 49% de ellos puntúan una escala RACE > 4, lo que sugiere que se trata de un ictus grave con sospecha de oclusión de gran vaso (fig. 5). La escala RACE ofrece una valiosa información al equipo del centro receptor sobre la gravedad del paciente y permite organizar los tratamientos adecuados, incluyendo la terapia endovascular, previamente a la llegada del paciente para poder así acelerar el proceso terapéutico. La escala RACE u otras herramientas similares serán sin duda de gran importancia a la hora de decidir si, para determinados pacientes, es necesario el traslado directo a un centro terciario en lugar de recibir atención en un centro local más cercano, pero sin posibilidad de ofrecer el tratamiento endovascular.

 

 

 

GLOSARIO

  • Afasia o imposibilidad para pronunciar las palabras correctamente y para entender el lenguaje: ocurre cuando el hemisferio cerebral afectado es el dominante (el izquierdo para la mayoría de la población), de manera que la afasia suele acompañarse de debilidad en el lado derecho del cuerpo.
  • Agnosia o falta de reconocimiento de la mitad del cuerpo y del déficit: ocurre cuando el hemisferio cerebral afectado es el no dominante (el derecho para la mayoría de la población), de manera que la agnosia suele acompañarse de debilidad en el lado izquierdo del cuerpo.
  • Anosognosia: el paciente  no reconoce su déficit (a pesar de la debilidad, cree que puede mover bien las extremidades).
  • Asomatognosia: el paciente  no reconoce la parte izquierda de su cuerpo.

 

 


 

Aplicación de la Escala RACE en un paciente

 

 

 

 


 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Stroke Unit Trialists’ Collaboration. Organised inpatient (stroke unit) care for stroke. Cochrane Database Syst Rev 2007;(4):CD000197.
  2. Emberson J, Lees KR, Lyden P, Blackwell L, Albers G, et al. Stroke Thrombolysis Trialists’ Collaborative Group. Effect of treatment delay, age, and stroke severity on the effects of intravenous thrombolysis with alteplase for acute ischaemic stroke: a meta-analysis of individual patient data from randomised trials. Lancet 2014;384(9958):1929-35.
  3. Lees KR, Bluhmki E, von Kummer R, Brott TG, Toni D, Grotta JC, et al. Time to treatment with intravenous alteplase and outcome in stroke: an updated pooled analysis of ECASS, ATLANTIS, NINDS, and EPITHET trials. Lancet 2010;375(9727):1695-1703.
  4. Saqqur M, Uchino K, Demchuk AM, Molina CA, Garami Z, Calleja S, et al. Site of arterial occlusion identified by transcranial Doppler predicts the response to intravenous thrombolysis for stroke. Stroke 2007;38(3):948-54.
  5. Goyal M, Menon B, van Zwam WH, Dippel DW, Mitchell PJ, et al. Endovascular thrombectomy after large-vessel ischaemic stroke: a meta-analysis of individual patient data from five randomised trials. Lancet 2016;387(10029):1723-31.
  6. Baldereschi M, Piccardi B, Di Carlo A, Lucente G, Guidetti D, et al. Relevance of prehospital stroke code activation for acute treatment measures in stroke care: a review. Cerebrovasc Dis 2012;34(3):182-90.
  7. Kothari RU, Pancioli A, Liu T, Brott T, Broderick J. Cincinnati Prehospital Stroke Scale: reproducibility and validity. Ann Emerg Med 1999;33(4):373-8.
  8. Harbison J, Hossain O, Jenkinson D, Davis J, Louw SJ, Ford GA. Diagnostic accuracy of stroke referrals from primary care, emergency room physicians, and ambulance staff using the face arm speech test. Stroke 2003;34(1):71-6.
  9. Kidwell CS, Starkman S, Eckstein M, Weems K, Saver JL. Identifying stroke in the field. Prospective validation of the Los Angeles Prehospital Stroke Screen (LAPSS). Stroke 2000;31(1):71-6.
  10. Fischer U, Arnold M, Nedeltchev K, Brekenfeld C, Ballinari P, Remonda L, et al. NIHSS score and arteriographic findings in acute ischemic stroke. Stroke 2005;36(10):2121-5.
  11. Maas MB, Furie KL, Lev MH, Ay H, Singhal AB, Greer DM, et al. National Institutes of Health Stroke Scale score is poorly predictive of proximal occlusion in acute cerebral ischemia. Stroke 2009;40(9):2988-93.
  12. Pérez de la Ossa, Carrera D, Gorchs M, Querol M, Millán M, Gomis M, et al. Design and validation of a prehospital stroke scale to predict large arterial occlusion: The rapid arterial occlusion evaluation scale. Stroke 2014;45(1):87-91.

 

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PUESTA AL DÍA

El transporte sanitario no urgente (TSNU): el lado más humano del transporte sanitario

Alejandro Benjamín Verdugo Lucas1 y María Isabel López Escalante2

 

1 Técnico en Emergencias Sanitarias. Asista Transporte Asistencial. Málaga. España.

2 Técnico en Emergencias Sanitarias. Asista Transporte Asistencial. Málaga. España.

 

 

PUNTOS CLAVE

  • El transporte sanitario no urgente (TSNU) es una de las principales actividades de los diferentes servicios de salud españoles.
  • Este tipo de transporte requiere por parte del TTS/TES (Técnico en Transporte Sanitario/Técnico en Emergencias Sanitarias) una serie de habilidades y competencias que suelen pasar desapercibidas.
  • El hecho de que tradicionalmente se haya menospreciado la labor en este servicio no nos debe hacer creer, erróneamente, que es una tarea sencilla.
  • Debemos valorar el TSNU como un servicio sanitario complejo que precisa de nuestras habilidades y técnicas como TTS/TES.

 

 

Para definir el TSNU queremos acudir a la definición que hace el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en su cartera de servicios: «Consiste en el desplazamiento de enfermos o accidentados que no se encuentran en situación de urgencia o emergencia, y que por causas exclusivamente clínicas están incapacitados para desplazarse en los medios ordinarios de transporte a un centro sanitario para recibir asistencia sanitaria, o a su domicilio tras recibir la atención sanitaria correspondiente, y que pueden precisar o no atención sanitaria durante el trayecto.»

 

A su vez el TSNU se divide en dos clases: el programado, que ha sido concertado con al menos 24 horas de antelación, y el no programado, aquel que no ha sido planificado con la suficiente antelación, o no es posible planificarlo. El típico ejemplo de TSNU programado lo encontramos en los servicios de diálisis, rehabilitación, etc. en los que los pacientes tienen que acudir a sus citas sanitarias un día a una hora señalada y se conoce con bastante tiempo de antelación (fig. 1). El caso contrario lo encontramos con las altas hospitalarias a domicilio y los transportes interhospitalarios o secundarios, que debido a la coordinación de distintas instituciones o profesionales no se pueden prever con al menos 24 horas, sino que se resuelven cuando surgen (fig. 2).

 

Figura 1.  Ambulancias tipo A2 de transporte colectivo. (Fotografía: Pedro Javier Jordán Pascual).

FIGURA 1.  Ambulancias tipo A2 de transporte colectivo. (Fotografía: Pedro Javier Jordán Pascual).

 

FIGURA 2.   Ambulancias tipo A1 convencional de transporte individual. (Fotografía: Alejandro Benjamín Verdugo Lucas).

FIGURA 2.   Ambulancias tipo A1 convencional de transporte individual. (Fotografía: Alejandro Benjamín Verdugo Lucas).

 

 

OBJETIVO

 

Tradicionalmente en los cursos de TTS o similares apenas se habla, por no decir que no se habla, de las técnicas o competencias que desarrolla el TTS/TES en el TSNU. Con el desarrollo del Ciclo Formativo de Grado Medio en Emergencias Sanitarias este aspecto no parece haber mejorado.

 

Los diferentes cursos, postgrados, artículos y diversas formaciones continuas que se desarrollan para estos profesionales se llenan con las técnicas y competencias que usamos en urgencias, pero ni tan siquiera se menciona cuáles se requieren para trabajar en el TSNU.

 

Esto hace que se pueda decir que tradicionalmente se ha infravalorado la labor del técnico en el TSNU, en ocasiones incluso por los mismos profesionales que desarrollan esta labor. Un buen ejemplo de ello es que algunos profesionales o alumnos en prácticas ven el TSNU como un taxi, menospreciando así el conjunto de competencias y técnicas que los profesionales desarrollan en este transporte sanitario.

 

En este artículo pretendemos resaltar las diferentes competencias y técnicas que se desarrollan en el TSNU. Quizás por separado pueda llegar a pensarse que por su simplicidad cualquier profesional del transporte o de la atención sociosanitaria puede realizarlas, sin embargo el conjunto de ellas es más rico y complejo de lo que a primera vista parece, y conforman, sin lugar a dudas, buena parte del currículum del TTS/TES.

 

 

MÉTODO

 

Para realizar el siguiente artículo, además de la experiencia personal y del conocimiento de los autores se quería recurrir a la fuente más importante: la opinión de los propios profesionales que desarrollan esta labor. Para ello necesitábamos por lo menos unas pocas preguntas planificadas para obtener las respuestas objetivo, para lo cual se desarrolló la encuesta (fig. 3).

 

FIGURA 3.  La encuesta.

FIGURA 3.  La encuesta.

 

 

Para la difusión de la citada encuesta se utilizaron las redes sociales (Facebook y Twitter) y los contactos de la aplicación telefónica Whatsapp de los autores. Aunque las redes sociales y las nuevas tecnologías permiten que la encuesta sea respondida por un amplio número de técnicos de forma rápida y sencilla, no todos los técnicos se encuentran dentro de este perfil sociodemográfico. Esta es la principal limitación del artículo, pero a la vez deja la puerta abierta a futuros estudios.

 

La encuesta consta de cinco sencillas preguntas que arrojan, sin duda, un resultado bastante interesante que pasaremos a analizar en el próximo apartado, pero la «piedra angular» de este artículo es la última pregunta. En ella se le pide al encuestado que de las diferentes técnicas, competencias o habilidades que debe tener el TTS/TES en el TSNU elija la que en su opinión es la más importante.

 

 

RESULTADO

 

La encuesta estuvo publicada durante un mes y fue contestada por un total de 778 profesionales del transporte sanitario, aunque debido a las características de cada uno de ellos, no todos contestaron a todas las preguntas. A continuación, mostramos el resultado de cada una de las preguntas y un breve análisis.

 

 

TITULACIÓN

 

En esta pregunta se pedía a los encuestados que señalasen la titulación con la que ejercen el transporte sanitario. Se podía escoger entre dos opciones: TES para los que han realizado el Ciclo Formativo de Grado Medio (FP) y TTS para aquellos que poseen el Certificado de Profesionalidad, la Habilitación Profesional (según R.D. 836/2012) o cualquier otra titulación. Algo que se quería dejar patente con esta pregunta es que, independientemente de la titulación, todos hacemos la misma labor.

 

Este apartado fue contestado por un total de 776 personas, de las cuales 550 indicaron que eran TES y 226 TTS. Es decir que la mayoría de los que contestaron son TES, lo que nos indica el cambio en el sector hacia profesionales cada vez más formados y motivados a formarse. Una tendencia positiva (fig. 4).

 

FIGURA 4.  Titulación de los encuestados.

FIGURA 4.  Titulación de los encuestados.

 

 

EXPERIENCIA EN EL TSNU

 

En este apartado se les pedía que contestaran si tenían o no experiencia en el TSNU. Dicha pregunta fue contestada por 777 personas, de las cuales 697 sí tenían experiencia en dicho tipo de servicio, y tan solo 80, contestaron que no. Lo cual demuestra la importancia de este tipo de estudios y del TSNU, pues la mayoría de los técnicos ejercen alguna vez en este tipo de servicio (fig. 5).

 

FIGURA 5.  Experiencia en el TSNU.

FIGURA 5.  Experiencia en el TSNU.

 

 

TIEMPO DE EXPERIENCIA EN EL TSNU

 

En esta pregunta, contestada por 735 personas, se pedía a los encuestados que indicasen su experiencia en el TSNU según unos intervalos: 1 mes (68 personas), varios meses (124 personas), de 1 a 3 años (161 personas), 3 años o más (382 personas). Se observa que, a medida que crece el tiempo de experiencia, crece el número de personas o porcentaje. Lo cual nos da entender, que no solo la mayor parte de los técnicos tienen experiencia en este tipo de unidades, sino que además su experiencia es dilatada (fig. 6).

 

Figura 6.  Tiempo de experiencia en el TSNU.

FIGURA 6.  Tiempo de experiencia en el TSNU.

 

 

EJERCIENDO ACTUALMENTE EN EL TSNU

 

En esta pregunta se pedía a los encuestados que contestaran, afirmativamente o negativamente, si seguían ejerciendo su labor en una ambulancia de TSNU.

 

Esta pregunta la contestaron un total de 777 personas, de las que siguen en este servicio 278 y el resto, 499, ya no ejercen.

 

Nos sorprendió el resultado de esta pregunta, pues esperábamos que fuese al contrario, ya que la lógica nos dice que debe haber más técnicos dedicados al TSNU que al transporte urgente, pues hay mayor número de ambulancias dedicadas a este servicio. Después de valorarlo, llegamos a las dos conclusiones posibles: o bien un alto porcentaje de los técnicos dedicados al TSNU no son usuarios de las tecnologías por las que fue difundida la encuesta, o bien los técnicos dedicados al TSNU están menos motivados a participar en este tipo de cuestiones fuera del ámbito laboral.

 

También se intentó buscar una correspondencia entre seguir en el TSNU o no, y la titulación TTS/TES. Pero como se indicaba al principio, la mayoría de los que contestan a la encuesta son TES, por lo que no predominan los TTS en ninguna de las respuestas de manera significativa (fig. 7).

 

 

FIGURA 7.  Ejerciendo actualmente en el TSNU.

FIGURA 7.  Ejerciendo actualmente en el TSNU.

 

 

 

ASPECTOS MÁS IMPORTANTES EN EL TRABAJO DEL TSNU

 

De todas las preguntas que se realizaban en la encuesta, esta era sin duda la más importante, pues es la razón de este artículo.

 

En dicha pregunta se pedía al encuestado que eligiese, de entre una serie de opciones, en relación con el aspecto más importante para tener en cuenta en las unidades de TSNU, además una de las opciones era «Otro», donde podían señalar de forma abierta cualquier otro que considerasen importante (fig. 8).

 

Figura 8.  Aspectos más importantes del trabajo en el TSNU.

FIGURA 8.  Aspectos más importantes del trabajo en el TSNU.

 

 

Esta pregunta fue respondida por un total de 773 personas y sus respuestas se dividieron de la siguiente manera: 397 contestaron la seguridad del paciente, entendiéndose como tal las tareas de subir y bajar camillas o sillas de ruedas, anclar o sujetar la silla, la camilla o el paciente y el resto de operaciones que pueden suponer un riesgo para el paciente.

 

La respuesta menos elegida fue la de «Planificación de la ruta», que solo fue escogida por 47 personas; el resto de opciones puede considerarse en un empate técnico: contestada la «Conducción» y «Otras» (respuesta abierta) por 110 personas y la «Atención al paciente» o el «Apoyo psicológico» por 109 personas.

 

El dato interesante aquí lo obtenemos cuando leemos las respuestas abiertas, pues de las 110 personas que escogieron esta opción, 90 coincidieron al señalar que TODAS las opciones que se les proponía les parecían importantes y no podían o no se debían decantar por ninguna.

 

 

COMPETENCIAS DEL TÉCNICO EN TSNU

 

Como ya se ha mencionado anteriormente, el TSNU requiere conocer una serie de técnicas o competencias que van más allá del traslado o de la conducción, lo que hace que este trabajo sea desempeñado por profesionales formados y capacitados para este fin. A continuación, vamos a analizar o comentar algunos de los conocimientos que son necesarios para este servicio, según la importancia que los encuestados, mencionados anteriormente, le han dado.

 

 

SEGURIDAD DEL PACIENTE

 

De un tiempo a esta parte se ha empezado a oír mucho el hecho de implantar en la atención sanitaria el concepto de seguridad del paciente. Pero, ¿qué es la seguridad del paciente exactamente? Para responder esta pregunta queremos recoger la definición que nos da el Sistema Nacional de Salud: «Reducción del riesgo de daño innecesario asociado a la atención sanitaria hasta un mínimo aceptable, teniendo en cuenta los conocimientos del momento, los recursos disponibles y el contexto en el que se presta la atención.»

 

El TTS/TES, como profesional sanitario que es, tiene una responsabilidad indiscutible en la seguridad del paciente, independientemente del servicio, técnica o acción que realice. Una de las misiones del técnico es la movilización/inmovilización del paciente, que puede derivar en posibles daños para este. Está claro que si una operación realiza de forma rutinaria el técnico del TSNU, es la movilización del paciente, ya sea de manera manual y «a peso», o con ayuda técnica: sillas, camilla, etc.

 

Una de las estrategias o claves que da el documento de Estrategias de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud es la formación, por lo que es necesario que la persona que realice esta movilización esté debidamente formada en el uso de la camilla principal, la silla de ruedas y las operaciones con ella, y también en movilizar a personas encamadas, sentadas con distintas patologías y traumas. Hay que tener en cuenta los peligros que pueden derivarse de las distintas movilizaciones: caídas, agravamiento de patologías y traumas, etc.

 

Toda esta formación es la que históricamente ha recibido el técnico, y sigue recibiendo, al ser una de sus competencias principales y, por lo tanto, es responsable de los posibles daños que de ella pudieran derivarse (fig. 9).

 

Figura 9.  Interior de ambulancias tipo A2. (Fotografía: María Isabel López Escalante).

FIGURA 9.  Interior de ambulancias tipo A2. (Fotografía: María Isabel López Escalante).

 

 

LA CONDUCCIÓN

 

La conducción y el mantenimiento del vehículo sanitario son otras de las competencias indiscutibles del técnico. Sobra recordar aquí la importancia del tipo de conducción que se realice para la seguridad y el confort del paciente, teniendo en cuenta la fisiopatología del transporte sanitario y su importancia en dicho transporte.

 

Que el paciente transportado no se encuentre grave o crítico, no quiere decir que no se vea afectado por las incidencias físicas que se derivan del transporte y de las consecuencias que estas pueden generar en su organismo y en su patología. No hay que olvidar, por lo tanto, que aunque no sea urgente o emergente este paciente sigue presentando una patología que hace recomendable un transporte sanitario, por lo que, de alguna manera, tiene un estado de salud delicado. Por este motivo, la conducción que se realice debe ser acorde con el estado de salud del paciente o pacientes.

 

Aumentar el confort de los ocupantes del vehículo y realizar una conducción a una velocidad constante, además de ser compatible y necesaria con la fisiopatología del transporte sanitario, es uno de los principios de la conducción eficiente. Esta conducción, de la que tanto se oye hablar últimamente, busca no solo el ahorro de combustible, sino el confort en el transporte y el ahorro en el desgaste de diferentes partes del vehículo, por lo que, además de ser beneficioso para los pacientes, ayuda al mantenimiento preventivo del vehículo sanitario, que como se ha dicho antes es una de las misiones del técnico, sea cual sea su servicio; creemos que en el TSNU, es donde más se puede realizar este tipo de conducción y con más razón.

 

 

ATENCIÓN AL USUARIO/PACIENTE Y/O APOYO PSICOLÓGICO

 

Está sobradamente demostrado que una persona que tiene una afectación física de su salud puede sufrir un daño psicológico. Los TES tenemos que lidiar con el estrés emocional, la depresión y otras afectaciones psicológicas en nuestro día a día y empatizar con las personas que lo sufren.

 

Quizás sea algo que no pensemos, pero las personas que sufren una enfermedad o patología de larga duración, aunque aprenden a convivir con dicha deficiencia, en muchas ocasiones se sienten cansadas, decaídas, deprimidas, furiosas, etc. emociones que son manifestaciones propias de la enfermedad y sus secuelas. El técnico debe de ser capaz de empatizar con estas emociones, intentando ayudarlos. Además, en la mayoría de las ocasiones, dichas emociones vienen de la molestia propia de tener que viajar en una ambulancia, por lo que hay que hacer el trayecto lo más confortable posible, no solo desde el punto de vista físico (la conducción, acomodación, etc.) sino también en el psicológico. Una actitud amigable, cercana y servicial, además de la ya nombrada empatía, ha demostrado en la práctica ser una manera eficaz de ayudar y hacer más confortable la relación técnico-paciente durante el trayecto.

 

Para poder empatizar con la persona es necesario saber qué le ocurre, por lo que el conocimiento de las patologías y afecciones más comunes de los pacientes obligados a utilizar el TSNU, nos va a permitir entender mejor a nuestros pacientes y mejorar la vía de comunicación con ellos.

 

Por todo lo dicho anteriormente, queda sobradamente demostrada la importancia que tiene el TTS/TES, sus conocimientos y competencias en dicho tipo de transporte sanitario (fig. 10).

 

FIGURA 10.  Ambulancia tipo A2 de transporte colectivo preparada para subir pacientes. (Fotografía: José Antonio Pino López).

FIGURA 10.  Ambulancia tipo A2 de transporte colectivo preparada para subir pacientes.
(Fotografía: José Antonio Pino López).

 

 

PLANIFICACIÓN DE LA RUTA

 

Esta opción ha sido la menos escogida por los técnicos encuestados (6,1%, 47/773), incluso algunos defendían que no tiene mucho sentido en el transporte no urgente, solo en el transporte urgente. Pero curiosamente algunos mencionaban la puntualidad entre los factores a tener en cuenta en el TSNU pues muchos de los pacientes tienen un límite horario para llegar a su destino (consulta, rehabilitación, diálisis, vuelos, etc.). Este aspecto es interesante porque, en la mayoría de las ocasiones, el único factor que nosotros como técnicos podemos variar es la ruta elegida para el transporte; de ella va a depender ganar unos minutos extra que ayuden a nuestros pacientes a llegar a tiempo a su destino. En las ambulancias colectivas además este hecho «empeora» pues tenemos varias horas límite, algunas en origen y todas en destino.

 

De manera coloquial, siempre hemos bromeado diciendo que el transporte no urgente es más urgente que el transporte urgente, por lo que decíamos antes, que en la mayoría de las ocasiones tenemos una hora límite de llegada al destino. Pero, ¿la planificación de la ruta solo es importante por el tiempo que tardemos? La respuesta es un claro no, la ruta va a influir mucho en el confort durante el trayecto; para tener un claro ejemplo de ello, solo hay que pensar en las carreteras antiguas de puertos de montaña llenas de curvas, donde no es raro que cualquiera que acompañe al conductor se maree. De nuevo, se pone en relevancia nuestra «amiga» la fisiopatología del transporte sanitario. Pero además también toma especial relevancia la seguridad del paciente, pues de no haber asegurado correctamente (por prisas, descuido, desconocimiento, etc.) los elementos móviles de la ambulancia (camilla, sillas de ruedas, botiquines, balas de oxígeno, etc.) estos corren el peligro de balancearse, desprenderse, salir despedidos, etc.

 

Son varios los factores a tener en cuenta para la elección de una correcta ruta y, por lo tanto, la planificación de la ruta cobra una especial importancia en el desempeño del TSNU.

 

Como se dijo anteriormente, las habilidades, técnicas o competencias aquí analizadas se corresponden con las que se propuso a los encuestados, pero no son, ni de lejos, las únicas que se llevan a cabo en el TSNU. En este tipo de servicio se llevan a cabo más técnicas, habilidades o competencias, pero las mencionadas nos parecían las más interesantes y un buen punto de partida para la reflexión.

 

 

CONCLUSIONES

 

Como TTS/TES debemos comprender que la importancia de nuestra labor no reside en que se desarrolle en una ambulancia tipo A, B o C, ni si la asistencia es o no urgente o emergente; nuestro quehacer es importante en la medida que los pacientes precisan de nuestra profesionalidad, conocimientos y habilidades para poder realizar el trayecto en ambulancia con las mejores garantías para su salud física y psicológica.

 

Es precisamente en el TSNU donde mejor se pueden desarrollar esa serie de habilidades que disminuyen considerablemente los efectos del transporte sanitario en sus usuarios, ya que el contacto con el paciente suele ser más cercano y continuado, y nos brinda la posibilidad de conocer sus necesidades y sugerencias, valorarlas e integrarlas en nuestra labor diaria.

 

El hecho de poder ahondar más en factores como, por ejemplo, la seguridad del paciente o la planificación de la ruta, dadas las características propias de este servicio, aporta un valor añadido al trabajo del TTS/TES en el TSNU.

 

 


 

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

 

 

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