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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 
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SALUD DEL INTERVINIENTE

Lesiones de los miembros superiores

Azahara Marcos Tato1, Daniel Mercado Cabrejas2 y Jorge Ruiz Cebolla3

 

1 Técnico en Emergencias Sanitarias. Servicio de Ambulancias Ferrovial (SAFE). SUMMA112. Comunidad de Madrid. España. Técnico en actividades físicas y actividades deportivas (TAFAD).
2 Técnico en Emergencias Sanitarias. SAMUR-Protección Civil. Madrid. España. Entrenador Functional Training.
3 Técnico en Emergencias Sanitarias. SUMMA112. Comunidad de Madrid. España. Entrenador Crossfit y Functional Training.

 

 

Empezamos el primer número del 2017 exponiendo las lesiones más comunes que nos pueden ocurrir en los miembros superiores durante nuestra jornada laboral. Lógicamente descartamos las lesiones producidas por traumatismos directos tipo fracturas o esguinces, aunque debemos tener en cuenta que este tipo de lesiones también pueden ocurrir, en ocasiones, por acciones repetitivas, estrés, fatiga muscular o posturas inadecuadas.


Las causas más habituales de riesgos de accidentes en los miembros superiores suelen deberse a distracciones, descuidos, falta de atención, rapidez, cansancio, levantar o mover cargas pesadas, etc. Hay que considerar que los brazos se utilizan prácticamente en cada momento del día para realizar multitud de acciones en nuestra tarea de TES, por no decir en todas: movilizar, inmovilizar, levantar, acompañar, tomar constantes, prestar apoyo al soporte vital avanzado, conducir, gestionar recursos, etc. Por este motivo, es la cuarta causa en la localización de las molestias musculares según la VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, solo por detrás de las zonas más habituales pertenecientes al plano posterior del tronco (lumbar, cervical y hombros).


Esta zona suele sufrir una serie de demandas físicas durante el trabajo; las más habituales son la repetición de los mismos movimientos de mano o brazo (gestión de avisos a la central de comunicaciones y coordinación) y adoptar posturas dolorosas o fatigantes (movilización de pacientes).


Entre las medidas adoptadas en los últimos años por las empresas e instituciones para evitar o minimizar las lesiones de los trabajadores en general, se muestran las siguientes:

  • Modificación de instalaciones, maquinaria, equipos o materiales.
  • Formación.
  • Información.
  • Cambios de métodos de trabajo.
  • Modificar o suministrar equipos de protección individual (EPI).

Así mismo, recomendamos la realización periódica de reconocimientos médicos laborales para poder realizar una vigilancia de la salud del trabajador, y valorar aquellas circunstancias que puedan ocasionar lesiones por accidentes o enfermedades profesionales (en ocasiones emergentes).


En el punto 1 del artículo 22 de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, se establecen los condicionantes a los que esta vigilancia de la salud debe someterse: «El empresario garantizará a los trabajadores a su servicio la vigilancia periódica de su estado de salud en función de los riesgos inherentes al trabajo. Esta vigilancia solo podrá llevarse a cabo cuando el trabajador preste su consentimiento. De este carácter voluntario solo se exceptuarán, previo informe de los representantes de los trabajadores, los supuestos en los que la realización de los reconocimientos sea imprescindible para evaluar los efectos de las condiciones de trabajo sobre la salud de los trabajadores o para verificar si el estado de salud del trabajador puede constituir un peligro para el mismo, para los demás trabajadores o para otras personas relacionadas con la empresa o cuando así esté establecido en una disposición legal en relación con la protección de riesgos específicos y actividades de especial peligrosidad. En todo caso, se deberá optar por la realización de aquellos reconocimientos o pruebas que causen las menores molestias al trabajador y que sean proporcionales al riesgo».


Las lesiones que hay que destacar que podemos encontrarnos pueden ser:

  • Bursitis de codo u olecraniana: inflamación de la bursa («bolsa») que se encuentra en los tejidos blandos de la articulación del codo, habitualmente producida por traumatismos directos o por presión constante de la zona lesionada como, por ejemplo, gestión de avisos, planificación de eventos, etc.
  • Codo de tenista o epicondilitis: inflamación de los tendones que unen la musculatura del antebrazo y la mano con el epicóndilo, en la cara externa del codo, producida por movimientos repetitivos de supinación del antebrazo y/o extensión de la muñeca como, por ejemplo, movilización de pacientes, portar cargas, etc.
  • Tenosinovitis de Quervain: inflamación de la vaina que recubre los tendones que se extienden desde la cara dorsal del dedo pulgar bajando por un lado de la muñeca, tras provocar tensiones en la misma por acciones repetitivas como, por ejemplo, al subir o bajar pacientes del domicilio en silla de ruedas de la ambulancia (no de evacuación tipo oruga).
  • Síndrome del túnel carpiano: inflamación de los tendones que discurren por el túnel carpiano comprimiendo el nervio mediano contra el ligamento carpiano transverso. El origen de este tipo de lesiones puede ser debido a multitud de causas y cofactores acompañantes; destacamos los movimientos repetidos que requieren de la tensión de la mano o por mantenerla en la misma postura durante largos periodos de tiempo como, por ejemplo, manejo del ratón del ordenador, lesiones anteriores, etc.

Como se puede observar, la mayoría de las lesiones vienen dadas por inflamaciones o irritaciones de tendones por repetición de movimientos, fatiga de la zona afectada por exceso de extensión o flexión, o mantener posturas estresantes durante largos periodos.


Debido a que es muy difícil, durante nuestra jornada laboral como TES, mantener un control total de la situación y realizar las técnicas de la forma más adecuada e idónea, debemos ser conscientes de la importancia de cuidarnos física y mentalmente, mantener una buena alimentación, destacando la ingesta de líquidos, descanso adecuado y trabajo en equipo.
 


CASO PRÁCTICO


Un TES comienza a trabajar con nosotros tras finalizar sus estudios y sus correspondientes prácticas en un centro de trabajo. Aun teniendo grandes conocimientos adquiridos en la formación profesional y diversos cursos realizados, la experiencia del día a día no está interiorizada, habitualmente, para la prevención de lesiones por sobresfuerzos debido a las características especiales de nuestra labor.
La importancia del compañero en nuestro trabajo es fundamental, por lo que debemos transmitirnos apoyo mutuo continuamente y decidir en equipo la/s técnica/s que hay que realizar en cada momento y confirmar que el compañero la/s ha entendido antes de llevarla/s a cabo.
 

 

¿CÓMO LO HACEMOS Y CÓMO NOS LESIONAMOS?

 

¿Cómo lo hacemos y cómo nos lesionamos?

1) Agarre incorrecto de camilla cuchara. Si cogemos la camilla de una forma improvisada para sortear obstáculos en domicilios, escaleras o muros en la vía pública, esta acción nos obliga a tomar posturas forzadas e inadecuadas que nos pueden dañar el codo y/o la muñeca. También pueden provocar una hiperextensión de la muñeca, donde se pueden ver perjudicados los tensores-flexores de la misma y huesos como el escafoides (con una mala y lenta recuperación).
 2) Gestión de avisos mediante aplicaciones informáticas. En este caso, al encontrarse la mano más alta que la muñeca, la lesión puede venir producida por el exceso de extensión de la muñeca, al mantener una postura forzada producida, habitualmente, por vicios o fatiga.
 3) Movilización de pacientes. Los asideros o las zonas de apoyo que utilizamos de forma repetida en la movilización de pacientes de su lugar inicial a la silla o camilla de la ambulancia tienden a producir lesiones en la zona del antebrazo y/o en la articulación de la muñeca porque no son seguros y, además, exigen una gran fuerza de arrastre.
4) Movilización de la bancada con o sin peso. Este tipo de acción, tan repetida durante nuestra jornada laboral, puede conllevar multitud de lesiones, especialmente en las fibras musculares del bíceps y en los tendones del antebrazo, ya sea por no conocer las técnicas de movilización con el compañero o no utilizar los miembros inferiores con una mayor potencia de empuje.

 

 

¿CÓMO DEBEMOS HACERLO?

 

¿CÓMO DEBEMOS HACERLO? 

5) Agarre incorrecto de camilla cuchara durante el transporte. Al coger la camilla cuchara durante el transporte deberemos mantener la articulación del codo y de la muñeca lo más recta posible y repartir el peso con los compañeros de una forma eficaz durante el transporte con la camilla. De este modo, evitaremos realizar extensiones o flexiones anormales en las articulaciones.
6A Y B) Gestión de avisos mediante aplicaciones informáticas. Debemos mantener el eje de la mano, de la muñeca y del antebrazo en línea recta, y evitar apoyar este último sobre la mesa. La utilización de almohadillas o alfombrillas específicas ayuda a prevenir las lesiones. También existen dispositivos ortopédicos en farmacias y centros especializados para prevenir estas lesiones mediante la inmovilización de la articulación; este tipo de dispositivo, así como las actividades que se pueden realizar o no con él puesto, y el tiempo de su uso, serán las indicadas por el facultativo correspondiente.
7A Y B) Movilización de pacientes. En la movilización de pacientes, deberemos tratar de conseguir la mayor colaboración por parte de estos, del compañero o de un familiar (tras las indicaciones oportunas) para realizar un asimiento lo más óptimo posible, no cediendo tanto protagonismo a la sujeción, minimizando la tensión en la zona de la muñeca y repartiendo el peso entre los ayudantes. Existen dispositivos, como el Handling Belt, que nos proporcionan asideros seguros y eficaces para la movilización de cierto tipo de pacientes.
8) Movilización de la bancada con o sin peso. Si la técnica se realiza sin compañero, deberemos utilizar las piernas como principal fuente de empuje, utilizar asideros estables para la mano y mantener los brazos casi estirados en su totalidad, para que el movimiento de elevación lo realice la musculatura del cuádriceps principalmente y, de esta manera, evitar la tensión y el sobresfuerzo del bíceps.

 

 

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LAS LESIONES?

 

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LAS LESIONES? 

9) Enrollar una toalla o camiseta. Este tipo de ejercicio nos ayuda a fortalecer la musculatura del antebrazo y de la muñeca. Muy recomendable ya que esta última es el eslabón más débil junto con los dedos de la mano. Se recomienda realizarlo con ambas manos a la vez para dar mayor estabilidad al ejercicio.
10A Y B) Estiramientos de la musculatura del antebrazo y de los bíceps. Recomendados con los dedos apoyados por completo sobre una silla o mesa y con una extensión completa del brazo.
11A Y B) Fortalecimiento del antebrazo. 

 

 

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LAS LESIONES? 

12A Y B)  Estiramientos de los extensores del antebrazo.

 

 

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LAS LESIONES? 

13A - E)  Ejercicios de potenciación de los extensores y flexores de la muñeca. Debemos trabajar pronaciones y supinaciones con una pelota tipo tenis pesada o material específico tipo Powerball.

 

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