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SEGURIDAD

Medidas de autoprotección en un incidente con tirador activo

Javier Marrero Estévez1 y José Ayoze Sánchez Silva2

 

1 Técnico en Emergencias Sanitarias. Graduado en control de riesgos y emergencias. Las Palmas. España.
2 Enfermero de emergencias extrahospitalarias. Las Palmas. España.

 

PUNTOS CLAVE

  • Los incidentes con tirador activo tienen una serie de características que los definen. Así, un tirador activo sería una persona que está decidida a matar al mayor número posible de personas en un lugar cerrado o concurrido mediante el uso de armas de fuego.
  • El Consenso Hartford es un grupo de trabajo cuyo objetivo es reducir el número de muertes producidas en incidentes con tirador activo mejorando los procedimientos de respuesta de todos los organismos implicados.
  • El protocolo THREAT para la gestión de incidentes con tirador activo es uno de los procedimientos más importantes puesto en marcha por el Consenso Hartford.
  • Las recomendaciones dirigidas a la población y basadas en las acciones Run-Hide-Fight (corra-escóndase-luche) son vitales para la supervivencia de los civiles que se ven envueltos en incidentes con tirador activo.

 

 

Se podría definir el terrorismo como el acto de violencia desproporcionado, innecesario e indiscriminado que se comete contra objetivos materiales o personas, perpetrado por Estados, organizaciones o individuos con el objetivo de atemorizar y desestabilizar una sociedad para conseguir fines políticos, sociales, económicos, militares o religiosos.

 

Los recientes atentados terroristas que han sufrido diferentes ciudades europeas como París o Marsella han tenido un profundo efecto sobre todos los sectores de la sociedad. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, los servicios de asistencia sanitaria extrahospitalaria y los equipos de salvamento y extinción de incendios son conocedores del fenómeno y han manifestado su preocupación sobre los protocolos y la formación que poseen para hacer frente a la amenaza del terrorismo y la necesidad de dar una respuesta rápida y eficaz a tan compleja situación. Todo ello ha dado lugar a una serie de grupos de trabajo en el manejo de estas situaciones, el más conocido es el surgido en Estados Unidos en 2013, el llamado Consenso Hartford.

 

El pánico generalizado que caracteriza los atentados hace cada vez más necesaria una respuesta rápida, organizada y contundente. Por este motivo, no debemos olvidar los protocolos que se establecen para los incidentes en ambientes hostiles y la premisa que tenemos grabada a fuego los primeros intervinientes, el protocolo PAS (proteger, alertar, socorrer).

 

Los procedimientos empleados para dar respuesta a este tipo de incidentes deben ser proporcionales, y muchos de ellos están basados en escenarios de guerra o entornos tácticos policiales. Conocer cómo debemos comportarnos y cuáles son las medidas de autoprotección que debemos tomar si nos encontramos involucrados en este tipo de incidentes es el objetivo de este artículo, que pretende ser meramente divulgativo.

 

 

DEFINICIÓN DE INCIDENTE CON TIRADOR ACTIVO

 

Un tirador activo es una persona que está decidida a tratar de matar al mayor número posible de personas en un lugar cerrado o concurrido mediante el uso de armas de fuego. Los tiradores activos han provocado un cambio de paradigma en la capacitación de los equipos de emergencias y seguridad y en el abordaje de la amenaza, sobre todo porque los atacantes no esperan poder escapar o incluso sobrevivir a estas situaciones.

 

La Oficina Federal de Investigación (FBI) de los Estados Unidos ha realizado un «perfil» de este tipo de atacante. Se analizó una muestra de 154 incidentes con tirador activo ocurridos durante el periodo comprendido entre los años 2002 a 2012 y arrojó algunas conclusiones interesantes:

  • La mayoría de estas personas han tenido contacto con un profesional de la salud mental en algún momento de su vida.
  • El 21% de las causas o de la motivación para cometer estos actos se relaciona con problemas laborales, el 14% fue debido a situaciones domésticas o familiares conflictivas y el 7% por problemas en centros de enseñanza.
  • El detonante de estos incidentes se relaciona con cambios en la situación económica del individuo, pérdida de empleo o de la vivienda, cambios importantes en la calidad de vida, sentimientos de humillación o radicalización religiosa.
  • Los incidentes con tiradores activos pueden ser aleatorios, con un desarrollo de los eventos rápido e imprevisible. Pensar y practicar la respuesta apropiada puede aumentar la probabilidad de supervivencia durante el evento.

Desde un punto de vista estadístico, los incidentes con tirador activo no son eventos frecuentes, pero sí es verdad que generan una gran cantidad de muertos y heridos, son enormemente imprevisibles y causan una gran conmoción en la población. La clave de la seguridad sigue siendo la prevención, sin embargo, en este tipo de incidentes la manera en que reaccionemos puede ser fundamental a la hora de salvar nuestra propia vida. Debemos recordar que lo más importante en una situación de tirador activo es sobrevivir.

 

 

EL CONSENSO HARTFORD

 

Debido al aumento de la frecuencia de incidentes con tirador activo, los servicios de emergencias de Estados Unidos se pusieron en contacto para trabajar en la mejora de los protocolos de respuesta ante este riesgo que va en aumento. Los servicios de emergencias norteamericanos que han compartido sus experiencias y colaboran en el Consenso Hartford (fig. 1) son los servicios policiales estatales y locales, el FBI, el Consejo de Seguridad Nacional, el ejército de los Estados Unidos, el Colegio Americano de Cirujanos y diferentes servicios de emergencias médicas. El objetivo de este documento es reducir el número de muertes que se producen en estos incidentes, mediante modificaciones de los protocolos de seguridad, técnicas de intervención y técnicas asistenciales en primeros auxilios. 

 

 

Figura 1.  Recomendaciones defensivas frente a un tirador activo basadas en el Consenso Hartford.

FIGURA 1.  Recomendaciones defensivas frente a un tirador activo basadas en el Consenso Hartford.

 

 

Este comité conjunto se reunió por primera vez en abril de 2013, después de la masacre de la escuela de educación primaria de Sandy Hook, Connecticut, donde fallecieron, en diciembre de 2012, veintiocho personas (veinte niños y ocho adultos), a manos de un único tirador de veinte años. 

 

La primera reunión, realizada en junio de 2013, dio como resultado que se coordinaran los esfuerzos de las diferentes agencias y se publicó un protocolo unificado de intervención con las víctimas denominado THREAT (amenaza). 

 

En la segunda reunión del comité, en septiembre de 2013, solo tres meses después de la primera reunión, se hizo hincapié en la mejora de la respuesta por parte de los equipos tácticos que deben mejorar su integración con los equipos sanitarios y de rescate, el mejor reconocimiento de la hemorragia y el control de la misma por todos los medios posibles, y la mejora de la atención de la víctima de trauma con el objetivo de mejorar su supervivencia. 

 

En la tercera reunión, que tuvo lugar el 1 de julio de 2015, se puso el punto de mira en la mejora de la formación de los primeros intervinientes y de la difusión de la enseñanza de las técnicas de control de la hemorragia, que se consideran vitales para salvar vidas en este tipo de incidentes. La última reunión del Comité del Consenso Hartford tuvo lugar el 1 de marzo de 2016, y volvió a poner el foco en la mejora de la formación, en el control del sangrado y, por primera vez, se fijó en la capacidad de recuperación de la población ante estas amenazas.

 

 

PROTOCOLO THREAT (AMENAZA)

 

THREAT SUPPRESSION (eliminación de la amenaza).

HEMORRAGE CONTROL (control de la hemorragia).

RAPID EXTRACTION TO SAFETY (extracción rápida hacia un lugar seguro).

ASSESSMENT BY MEDICAL PROVIDERS (valoración por el servicio médico de emergencias).

TRANSPORT TO DEFINITIVE CARE (transporte hacia el hospital).

 

La primera fase, el control de la amenaza, implica la eliminación del tirador. Esta fase, que es exclusiva del personal de seguridad, implica la modificación de los antiguos procedimientos que implicaban perimetrar el incidente y esperar la llegada de los equipos de intervención táctica. La experiencia ha demostrado que este modo de proceder lo que supone es que el tirador pueda acabar con un mayor número de rehenes sin molestias. Ahora, lo que se puede realizar es que los primeros equipos policiales que llegan a la escena entren en ella en busca del tirador y lo eliminen.

 

La segunda fase, el control de la hemorragia, implica realizar la técnica que ha demostrado ser la más efectiva de todas las de primeros auxilios ante este tipo de víctimas: el control del sangrado mediante la aplicación de un torniquete antes de atender cualquier otra lesión. Se ha evidenciado que el control de la hemorragia externa en las extremidades mediante el uso del torniquete aumenta la supervivencia del paciente disminuyendo la incidencia de shock hipovolémico.

 

La tercera y cuarta fases son simultáneas e implican la extracción rápida de las víctimas hacia un lugar seguro, que puede ser una zona que, aunque no esté completamente asegurada, tiene un nivel mayor de protección, y la realización de una rápida valoración, que será efectuada por personal sanitario entrenado para trabajar en este tipo de situaciones de entorno táctico.

 

Por último, se llevará a cabo el transporte de las víctimas hacia un centro sanitario con capacidad quirúrgica. Este transporte implica una serie de cuidados como son el manejo definitivo de la vía aérea y la descompresión del neumotórax a tensión (fig. 2).

 

 

FIGURA 2.  Transporte de las víctimas hacia un centro sanitario con capacidad quirúrgica.

FIGURA 2.  Transporte de las víctimas hacia un centro sanitario con capacidad quirúrgica.
(Fotografía: simulacro de un ataque yihadista. 15/11/2016. Pamplona).

 

 

MEDIDAS DE AUTOPROTECCIÓN ANTE UN INCIDENTE DE ESTAS CARACTERÍSTICAS (RUN-HIDE-FIGHT)

 

¿Qué debo hacer si me encuentro en medio de un incidente de estas características? ¿Cómo debo actuar? Ante un incidente donde exista la duda sobre si se trata o no de un atentado terrorista, en los primeros instantes se debe evitar que el suceso alcance mayores dimensiones: hay que evitar seguir a la masa como una manada. A continuación, exponemos el procedimiento RUN-HIDE-FIGHT (corra-escóndase-luche) (fig. 3).

 

 

FIGURA 3.  Protocolo Run-Hide-Fight (corra-escóndase-luche).

FIGURA 3.  Protocolo Run-Hide-Fight (corra-escóndase-luche).

 

 

Corra

  • Si es capaz de escuchar las detonaciones, prepare un esquema mental de dónde puede estar el tirador; no trate de averiguar dónde está el problema acercándose al tirador, debe poner la mayor distancia entre usted y la amenaza.
  • Idee un plan de huida y escape.
  • Corra para poner a salvo su vida.
  • Deje atrás sus pertenencias, ahora no son importantes.
  • Si lleva tacones o zapatos que hagan ruido, quítese el calzado.
  • Si lleva llaves que puedan hacer ruido al correr guárdelas o deshágase de ellas.
  • Ponga la mayor distancia posible entre usted y el tirador.
  • Recuerde, las ventanas son una opción de escape.
  • Sepárese de personas que gritan o actúan de manera descontrolada.
  • Busque las puertas de emergencias ya que le llevarán a un espacio abierto y seguro.
  • Mantenga las manos visibles si se encuentra con los miembros de seguridad o con la policía, actúe con calma y siga sus instrucciones, aunque puedan parecer contradictorias.
  • Escóndase
  • Si se esconde dentro de una habitación o armario no se sitúe delante de la puerta porque los tiradores pueden disparar contra ella para abrirla. No se coloque detrás de paredes endebles, delgadas o de cristal, ya que las balas perdidas las pueden atravesar con facilidad.
  • Escóndase debajo de una mesa o armario. Imagine cómo se vería la habitación si un atacante entra en ella: ¿se le ven las piernas por debajo de una mesa? Entonces no es un buen escondite.
  • Bloquee las puertas incluso con llave, baje persianas, haga barricadas tras las puertas, utilice para ello cinta, cuerdas, apile muebles o ate una cuerda a un mueble si la puerta se abre hacia el exterior.
  • Tener cuñas de madera preparadas en su oficina o equipo personal es un recurso poco conocido pero muy útil para bloquear puertas y no dejar pasar al atacante a una habitación.
  • Otro aspecto que hay que tener en cuenta es pulsar las alarmas de incendio; si el edificio cuenta con puertas contraincendios con retenedores magnéticos, desbloqueará las puertas y todas quedarán cerradas, retardando y obligando al atacante a abrirlas todas y cada una de ellas. 
  • Un buen escondite es un vestíbulo contraincendios al que pueda colocar una cuña y una corbata o unos cordones atados en ambas puertas; normalmente, estas se abren en el sentido de la marcha y se pueden bloquear.
  • Otro truco puede ser bloquear la puerta; si esta tiene un brazo hidráulico, átela fuertemente con varios cordones, corbatas o cintos. Si está correctamente atada no se abrirá (fig. 4).
  • Silencie el teléfono. Tenga en cuenta que el timbre de su teléfono o emisora portátil alertarán al tirador de su presencia, póngalo en «modo silencio»; es posible que alguien le llame y descubra su escondite.
  • Nunca dé por sentado que otros llamarán al 1-1-2. Ante un incidente de estas características se necesita toda la información posible y tantos puntos de vista como sea posible. Solo llame al 1-1-2 si está seguro de que el tirador no está lo suficientemente cerca para oírle.
  • No trate de hacer fotos o vídeos, espere a no oír nada y después de un buen periodo de silencio aguarde hasta escuchar a los miembros de la policía que estén revisando el inmueble. No les sorprenda, aparezca poco a poco y avise.

 

FIGURA 4.  Bloqueo de una puerta mediante la inutilización del brazo hidráulico.

FIGURA 4.  Bloqueo de una puerta mediante la inutilización del brazo hidráulico.

 

Luche 

  • Si es descubierto por el tirador, sea agresivo y contundente. Sin duda, podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. Como norma general, los tiradores activos no suelen ser compasivos ni clementes con sus víctimas, no le perdonarán la vida si suplica.
  • Muchos artículos de uso diario pueden ser utilizados como armas improvisadas con el fin de distraer o incapacitar al tirador. Por ejemplo, los teléfonos móviles y ordenadores portátiles pueden ser lanzados al tirador para distraerlo y huir.
  • Los extintores de incendios se pueden utilizar para disparar a los intrusos en la cara para cegarlos o como una distracción, también pueden ser usados para golpearlos. Si se usan varios extintores a la vez pueden afectar las vías respiratorias y producir asfixia. Las mangueras de las bocas contraincendios son otro elemento útil: un chorro de agua a presión puede desarmar a un tirador o aturdirlo; si corta una boca de incendio puede usar un extremo como arma arrojadiza (fig. 5).
  • Un paraguas puede ser un arma, incluso una taza de café caliente puede ser utilizada como una herramienta eficaz para incapacitar temporalmente al tirador.
  • Si se esconde detrás de la puerta y puede agarrar las piernas del tirador a medida que entra puede derribarlo.
  • Apague las luces y ponga obstáculos para que el tirador tropiece y pueda desarmarlo.

 

FIGURA 5.  Un extintor o una boca de incendios pueden ser usados como armas.

FIGURA 5.  Un extintor o una boca de incendios pueden ser usados como armas.

 

 

En resumen, un incidente con un tirador activo es algo infrecuente pero no raro. Pensar en cómo salir con vida de un lugar, si se produce un incidente, y tener unas nociones sobre cómo hacerlo puede salvar su vida y la de los que puedan estar a su lado. La próxima vez que esté cubriendo un preventivo haga un ejercicio mental y piense en cómo saldría del lugar que está ayudando a proteger. 

 

 


 

 

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • Blair, J.  United States Active Shooter Events from 2000 to 2010: Training and Equipment Implications. 2013 Texas State University.
  • Card Alan J., Harrison Heidi, Ward James y Clarkson P. John. Using prospective hazard analysis to assess an active shooter emergency operations plan. Journal of Healthcare Risk Management. 2012;31(3):41-47.
  • Jacobs LM, McSwain NE Jr, Rotondo MF, Wade D, Fabbri W, Eastman AL, Butler FK Jr y Sinclair J. Improving survival from active shooter events: the Hartford Consensus. Journal of Trauma and Acute Care Surg 2013;74(6):1399-400.
  • Jones J, Kue R, Mitchell P, Eblan G y Dyer KS. Emergency Medical Services Response to Active Shooter Incidents: Provider Comfort Level and Attitudes Before and After Participation in a Focused Response Training Program. Prehop Disaster Med. 2014;29(4):350-7.

 

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