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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Movilizaciones e inmovilizaciones

Zona TES Octubre-Diciembre 2017

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EDITORIAL

La pobreza que mata

Director Editorial

 

El ser pobre es un factor independiente que acortará tu vida más que ser obeso, beber alcohol o padecer hipertensión, por ejemplo. No estamos hablando de vivir en un país pobre, estamos hablando de ser pobre en un país rico

 

 

Seguro que muchos de los lectores de Zona TES son buenos aficionados a la literatura de ficción o al cine. La inmersión en mundos y situaciones que no están a nuestro alcance nos da una nueva perspectiva vital y las cosas cotidianas cobran otra dimensión después de visitar virtualmente otros lugares, otras épocas, otras sociedades.


A veces, no es necesario ni siquiera acudir a libros o películas para poder hacer esto. El personal que se dedica a las emergencias tiene el privilegio vital de hacerlo durante su turno de trabajo y, además, en la vida real. Accedemos a lugares a los que, de no vestir nuestros colores y necesitar de nuestros servicios, nunca podríamos acceder en nuestra vida ordinaria. El abanico de lugares que visitamos con invitación exprés incluye centros oficiales, eventos deportivos, culturales, musicales, viviendas majestuosas, recintos exclusivos. Conocemos las entrañas de espacios habitualmente vedados y vivimos en primera línea cómo trabajan, viven o disfrutan de la vida una parte de la sociedad que puede que esté fuera de nuestro círculo habitual. Nunca soñaríamos entrar en estos lugares si no fuera por nuestra profesión. También vemos lugares que solo aparecen en nuestras pesadillas y atendemos a sus habitantes menos favorecidos: poblados marginales, víctimas de violencia en el hogar, adictos al uso de sustancias, personas en situación de abandono, rodeadas de pobreza, en condiciones higiénicas y de vida terriblemente difíciles, o expuestas a explotación laboral o sexual, privadas de libertad o de acceso a la educación y a la sanidad. Probablemente, tampoco visitaríamos estos lugares con tanta frecuencia de no ser por nuestro trabajo diario. Estas visitas menos placenteras son otro privilegio que nos regala la profesión. Nuestra mirada se amplía mediante este contacto con todo el espectro de personas y lugares que conocemos y que nos sitúa como observadores de excepción. Estamos informados de primera mano del entorno que nos rodea y nadie nos puede contar realidades distorsionadas. Pero esta ventaja que tenemos lleva asociadas unas responsabilidades.


La revista médica The Lancet1 publicó recientemente un artículo con las conclusiones de un megaestudio que abarcan millones de datos para estudiar los factores asociados a la muerte prematura de personas que viven en países de estatus socioeconómico alto, como puede ser España. No sorpresivamente, el sedentarismo, la diabetes, la hipertensión arterial, el alcohol y el tabaco se encontraban entre los asesinos en serie de nuestra sociedad. Sin embargo, incluyeron otros factores habitualmente no medidos y ahí saltó la sorpresa: la pobreza. El ser pobre es un factor independiente que acortará tu vida más que ser obeso, beber alcohol o padecer hipertensión, por ejemplo. No estamos hablando de vivir en un país pobre, estamos hablando de ser pobre en un país rico. La verdad es que oímos campañas y programas para combatir la obesidad, el abuso de alcohol o la hipertensión, y millones de euros se gastan para tratamientos médicos, quirúrgicos, farmacológicos y psicológicos para bajar la factura de muertes. No tenemos tantas noticias de la lucha contra la pobreza. ¿Estamos haciendo nosotros algo? ¿Es este nuestro trabajo?


Al entrar a una vivienda cuyos moradores no pueden atender a sus necesidades básicas por falta de recursos económicos, veremos claramente las razones por las que enferman o se accidentan: el anciano con bajo nivel de consciencia está en una vivienda que tiene un sistema de calefacción que no ha sido revisado en mucho tiempo, y emite más monóxido de carbono del debido; la mujer con ictus que no toma su medicación porque no puede destinar sus exiguos ingresos, que comparte con sus hijos desempleados, a comprar crónicamente varios medicamentos o porque su demencia y soledad no le permiten siquiera recordarlos; la situación de violencia doméstica donde varias familias se hacinan en una diminuta vivienda porque no pueden permitirse tener un apartamento propio. El niño que se accidenta en su casa porque pasa solo la mayor parte del día, ya que sus padres están ausentes debido a su enfermedad mental o a sus adicciones. ¿No estamos ante situaciones que se pueden prevenir? Todos estos escenarios hipotéticos y otros, que cada uno puede recordar, forman definitivamente parte de nuestro trabajo diario.


Sabiendo que esta situación de pobreza de la que somos testigos en primera línea mata a nuestros pacientes, y a los que conviven con ellos, deberíamos ser capaces de dar un paso más y responder al desafío planteado. En tu servicio de emergencias, ¿hay implantado un plan de detección de situaciones de pobreza en las personas?, ¿hay una conexión rápida y eficaz con los servicios sociales para que puedan actuar eficazmente? ¿Funciona bien? ¿Estás haciendo algo para cambiarlo? Si la respuesta a algunas de las preguntas ha sido no, aún queda trabajo por hacer y ahora te toca a ti dar el siguiente paso. Hoy.


Los pacientes anticoagulados que sufren un traumatismo craneoencefálico están en riesgo elevado de desarrollar complicaciones, comparados con los que no toman esta medicación. Cada vez hay más pacientes tratados de esta manera, así que el artículo de Carolina Valotta y colaboradores es relevante y nos será más que útil para tomar la decisión correcta en esta tesitura. José Ayoze da la clave del tratamiento de la hemorragia masiva más allá del torniquete, con la mejor evidencia disponible, y nos ayuda a sumar un porcentaje de supervivencia en pacientes con lesiones críticas para su vida. Hay pocas situaciones que pongan a prueba a los TES de la manera que una cesárea perimortem lo hace: una paciente en parada cardiorrespiratoria, una maniobra quirúrgica que hacer en cuestión de segundos y un neonato para reanimar a continuación. Hasta los más experimentados pasarán por un trance difícil, que nos relatan en primera línea Santiago Barroso y José Antonio Salazar. Este gran equipo de TES analiza todos los pasos a seguir en esta asistencia sanitaria en el artículo destacado de este número de Zona TES. Ellos marcan el camino a los siguientes que les toque estar frente a este gran desafío.


Las intoxicaciones por sustancias de uso recreativo son siempre un desafío por la constante evolución de los productos empleados por los usuarios. David Morales y colaboradores nos ponen al día y abordan un caso clínico en el que la sospecha diagnóstica viene por la historia clínica y la sintomatología encontrada. En el siguiente artículo, encontramos lo inesperado, una picadura de víbora en un ambiente urbano, Paz Sanda Javares nos relata otro caso clínico espectacular y con desenlace feliz, gracias a la pericia del Servicio de Emergencias Médicas.


Francisco José Gómez-Mascaraque y colaboradores nos llevan a las profundidades de la Tierra, esta vez hacia una estación de metro en la que se presenta una emergencia sanitaria y en la que las peculiaridades de seguridad, logística y comunicaciones marcarán las diferencias con las intervenciones en la superficie.. En la sección «Salud del Interviniente», Daniel Mercado y colaboradores vuelven a ayudarnos a mantener la forma y evitar lesiones con una propuesta de sistema de rutinas de entrenamiento. Y abriendo la ventana nuevamente en nuestra serie «Mirada al Mundo», continuamos ahora con Portugal, de la mano de María Alexandra Santos y Mariana Ferreira. La cercanía geográfica y cultural hace especialmente interesante la lectura de su artículo, que describe pormenorizadamente la estructura y las características del Servicio de Emergencias Sanitarias. Para cerrar este número, saludamos desde el otro lado de la revista a Víctor Torrealba que equilibra con su contraeditorial a Zona TES. En esta ocasión, pone en perspectiva las unidades de Soporte Vital Avanzado Enfermero y el papel que han de desempeñar los TES en su desarrollo.


Feliz número y feliz 2018

 


 

BIBLIOGRAFÍA

  1. The Lancet. 2017 (389); 10075:1129-1237.

 

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