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Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 

Movilizaciones e inmovilizaciones

Zona TES Octubre-Diciembre 2017

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CARTA AL EDITOR

«No, no soy el médico ni tampoco el enfermero, soy el técnico» La importancia de una identificación profesional correcta

Agustín San Jaime García

 

Jefe de Equipo Departamento de Recursos.
Subdirección general SAMUR-PC Madrid. España.

 

Si hay una frase recurrente en nuestro quehacer habitual como técnicos puede ser esta: «No, no soy el médico ni tampoco el enfermero, soy el técnico1».

 

No es raro que a lo largo de una intervención los pacientes y en ocasiones otros intervinientes, pero sobre todo los pacientes, se dirijan a nosotros llamándonos «doctor» mientras les examinamos o ayudamos a desplazarse. La falta de información, en ocasiones la inadecuada identificación o la falta de esta en nuestro uniforme hacen pensar a nuestros pacientes que los componentes de una ambulancia, cuando son dos, son el conductor y el médico, y cuando son tres, el médico, la enfermera y el conductor. Si hay un barullo con varios vehículos, todos médicos y enfermeros. La figura del Técnico en Emergencias Sanitarias (TES) no la tienen muy definida.

 

No voy ahora a explicaros todo lo que hace un TES, porque ya lo dispone el Real Decreto 1397/2007, de 29 de octubre, por el que se establece el título de TES del Ministerio de Educación y Ciencia, aunque a mi entender debería ser de grado superior, entre otras cosas por la madurez que exige la responsabilidad que se adquiere, sobre todo en un soporte vital básico (SVB), aunque sí creo necesario refrescar la memoria sobre nuestras competencias generales del título, indicadas en el artículo 4 de dicho Real Decreto, para que veamos por qué es importante este asunto:

 

«La competencia general de este título consiste en trasladar al paciente al centro sanitario, prestar atención básica sanitaria y psicológica en el entorno prehospitalario, llevar a cabo actividades de teleoperación y teleasistencia sanitaria, y colaborar en la organización y el desarrollo de los planes de emergencia, de los dispositivos de riesgo previsibles y de la logística sanitaria ante una emergencia individual, colectiva o catástrofe».

 

Como sabemos, la gran mayoría de tareas que comprende esta competencia llevan a un contacto directo con los pacientes, su entorno y otros intervinientes, que, en momentos de ansiedad y estrés producidos por una enfermedad o un accidente, hacen que podamos ser confundidos por ellos sobre nuestra competencia profesional.

 

Pero, ¿realmente pasa algo grave por ser confundidos con el médico? Evidentemente no, no pasa nada terrible, ni tampoco porque le indiquemos al paciente confundido que somos TES, por supuesto. Conocemos nuestros deberes y nuestras limitaciones, con amabilidad reconducimos el tema y asunto solucionado. La situación es en ocasiones tan caótica para los pacientes que, por un lado, les da lo mismo quién les ayude, si va uniformado y tiene algo que ver con hospitales o ambulancias es igual cómo se llame el título que le habilita para estar ahí. Por otro lado, también sucede que ante el desconocimiento, algún paciente solicite la asistencia de un profesional sanitario, teniendo nuevamente que tirar de amabilidad para indicarle que eso es precisamente lo que está ante sus ojos, un profesional de la asistencia prehospitalaria que le puede proporcionar la asistencia y los cuidados adecuados y que, en caso de necesidad, solicitará la presencia de otro tipo de recurso asistencial.

 

Pero quizás este hecho cobre algo más de importancia cuando nos relacionamos con otras instituciones. Bueno, que un policía o un bombero crean que hablan con el médico de la dotación puede hacerles pensar que sus decisiones respecto del paciente (las del médico) son irrefutables, mientras que las de un técnico pueden ser algo más «discutibles» si hacen valer su condición de «agente de la autoridad»”. Esto sabemos que no es muy frecuente, pero si dado el caso nos topamos con alguien que per se no reconoce nuestras competencias haremos referencia en el apartado correspondiente de nuestro informe asistencial. Esto suele ser suficiente. Si la cosa va a más, tendremos que pedir ayuda a nuestra central a la falta de acuerdo.

 

Otro caso que se da con cierta frecuencia es el desplazamiento de los vehículos y de los heridos en accidentes de tráfico. En este caso, hay que recordar que este hecho ha de indicarse también en el informe asistencial, y referenciar quién ha ordenado el desplazamiento, para que quede constancia de dicho suceso: a nuestra llegada el escenario ha cambiado de forma sustancial, no podemos recoger evidencias primigenias y los pacientes se han estado moviendo, pudiendo haberse agravado lesiones o no haber sido inmovilizados adecuadamente.

 

Con tantos títulos profesionales que cuelgan del nombre de «emergencias» en su denominación y se les atribuyen competencias sanitarias el lío está servido. Está el de Técnico en Emergencias y Protección Civil2, el Técnico Superior en Coordinación de Emergencias y Protección Civil y el de TES. En todos ellos se indican tareas en temas de planificación, emergencias y de atención sanitaria que pueden generar algún que otro conflicto.

 

Por esto, y para evitar problemas y malentendidos, si queremos que nuestra profesión sea reconocida por su nombre, además de por su buen hacer, creo conveniente que portemos en nuestro uniforme, de manera clara y perfectamente legible, la etiqueta de nuestra categoría profesional, es decir, la de TES, con todas sus letras, y no etiquetas llenas de barras y estrellas a imagen de otros cuerpos, que solo son reconocidas por la propia institución.

 

Conocer a quién nos dirigimos o quién se dirige a nosotros, sobre todo en situaciones conflictivas, contribuye a un mejor entendimiento entre las personas y a una mejor coordinación de los recursos presentes o que pudieran ser necesarios.

 


1 En el artículo se utiliza el masculino siguiendo las recomendaciones de la RAE, pero esto no significa que no se haga un esfuerzo por la utilización de un lenguaje no sexista e inclusivo.

2 Real Decreto 907/2013, de 22 de noviembre, por el que se establece el título de Técnico en Emergencias y Protección Civil y se fijan sus enseñanzas mínimas.

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