ZONA TES.  REVISTA DE FORMACIÓN PARA TES

Buscar:

Zona TES - Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias

 
Volver al sumario

CARTA AL EDITOR

Uso de videocámaras en los habitáculos sanitarios de las ambulancias

Juan Luis de Castellví Guimerá

 

Técnico en Emergencias Sanitarias. Oficial de seguridad y prevención del Parlamento Europeo*. Bruselas. Bélgica.

 

¿Cuál es el problema? En los últimos años, se han denunciado multitud de agresiones, así como también casos de presuntos abusos sexuales por parte del personal sanitario hacia pacientes. Por una parte, algunos titulares muy llamativos han aparecido en diversos medios de comunicación, narrando casos que estaban juzgándose, o informando sobre su resolución una vez dictada sentencia firme. Técnicos absueltos tras cinco años de juicio por presuntos abusos sexuales en Gran Canaria, otros acusados de haber violado a una paciente dentro de la ambulancia en Barcelona —posteriormente, también absueltos—, son algunos de los ejemplos que han trascendido a la prensa y que han provocado efectos muy nocivos —a veces, daños morales irreparables—, entre los profesionales afectados antes, durante y después de que estos casos fueran resueltos. Por otra parte, también se producen situaciones de violencia, como por ejemplo de pacientes bajo los efectos de cualquier tipo de droga que actúan en contra de los profesionales desplazados para asistirlos, o los acusan de robar o hurtar objetos personales. Incluso se producen casos de profesionales sanitarios sin escrúpulos que maltratan a un paciente en las intervenciones que realizan.

 

¿Qué solución podemos plantear? El uso de videocámaras en el interior de las ambulancias se ha comentado, en muchas ocasiones, como posible solución —o, al menos, como medida de protección—, tanto para garantizar una mayor seguridad de los pacientes como del personal sanitario que trabaja en las ambulancias, especialmente, de aquellos que desarrollan su labor quedándose a solas con el paciente durante el traslado —que son todos los TES de unidades de tipo A y B, así como los enfermeros en las de tipo C sin médico—. Lo que sucede es que, a día de hoy, es una medida inviable legalmente en nuestro país, a pesar de los grandes cambios normativos que se han producido en esta materia en el último año.

 

¿Es posible abordar este problema con la solución propuesta? Como explicamos la Dra. Marta Méndez y yo mismo en el artículo «Un estudio sobre la necesidad y viabilidad del uso de videocámaras en los habitáculos sanitarios de las ambulancias»1 tanto la legislación española sobre protección de datos, como la normativa europea sobre la misma materia, hacen inviable el uso de videocámaras interiores como medida de seguridad para ambos colectivos (profesionales sanitarios y ciudadanía en general). La ley impone unas condiciones muy claras al respecto, que el artículo citado explica y que en este supuesto no se cumplen. Para la redacción del citado artículo, y antes de analizar la viabilidad jurídica de la propuesta, se implementó una encuesta nacional —a la que respondieron más de 1.000 personas que se identificaban como personal de los diferentes servicios de emergencias médicas de toda España2—, y los resultados dejaban clara la necesidad de abordar este tema, ya que afecta a un amplio porcentaje de compañeros en toda España.

 

Pero ¿hay algo que se pueda hacer? Con una regulación sobre protección de datos más permisiva en nuestro país, existen diversas medidas que se pueden tomar. Desde el punto de vista del buen uso de la tecnología, hay una propuesta que sí admite el uso de emisión de imagen y sonido hacia el centro coordinador. Se trata de los sistemas del tipo Google Glass, dispositivos que portarían los sanitarios responsables de la atención del paciente in situ, y que transmitirían la información en tiempo real —sin ningún soporte de grabación—, al personal del centro coordinador para que el responsable del servicio —ya sea un médico, un enfermero o un Técnico en Emergencias Sanitarias—, pueda dar asesoramiento o instrucciones con las que mejorar la atención al paciente. Esta herramienta aporta un plus de calidad al paciente, que tiene a más profesionales sanitarios velando por él y, además, sirve como medida disuasoria para cualquier intención delictiva por parte del personal sanitario hacia el paciente, así como del paciente hacia los sanitarios. Por último, el uso de este dispositivo posibilita tener un testigo en caso de que se presente alguna denuncia, aunque los hechos no hayan quedado registrados en una grabación. Sin duda el debate está servido y en manos de las Administraciones Públicas que gestionan los distintos Servicios de Emergencias Médicas (SEM) en España el tomar medidas que ayuden a minimizar el impacto de este problema.

 

Volver al sumario

© 2020 Sirá Ediciones S.L.